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LA ERA DIGITAL Y LOS MERCADOS en LA ECONOMIA LONG TAIL. DE LOS MERCADOS DE MASAS AL TRIUNFO MINORITARIO
Chris Anderson hace un repaso sobre las nuevas leyes de la oferta y la demanda que está brindando la era digital. Se basa en que Internet y la expansión de la banda ancha han cambiado las leyes de distribución en el mercado. Para este autor, la reducción del coste de almacenamiento y distribución que han permitido los bits permiten que ya no sea necesario centrar los modelos de negocio en pocos productos que se venden bien, sino también prestar atención a toda la "larga cola" (long tail) de productos nicho. Es decir, que el conjunto de todos los productos poco demandados puede superar en demanda a los más comerciales. Esto va unido a las nuevas reglas que se están imponiendo las empresas, de cara a adaptar su negocio a las necesidades de los usuarios, crecientes en número y experiencia. Parte de la premisa de que el único área de crecimiento es la web, y hace hincapié en el hecho de que los medios tradicionales están viendo decrecida la atención del espectador, perdiendo el monopolio de oferta de contenidos por otro medio que los ofrece de un modo gratuito y mucho más personal: Internet La industria musical, el cine, las librerías...a todo aplica su "long tail", estableciendo patrones de orientación con datos demostrados. Asimismo, parte del modelo de industria imperante de la escasez, para dar paso al de la abundancia. Así, los productos de mayor éxito y los nichos están en un mismo nivel económico de oferta y demanda, a los que se puede acceder con simples búsquedas en una base de datos hiperdemocratizada (Google). "De pronto, la popularidad ya no tiene el monopolio de la rentabilidad". Y si aumentamos la lupa en esa larga cola descrita, veremos cómo cada nicho tiene su propia oferta de contenidos, formando un conjunto infinito de colas que se engloban en la oferta ingente de productos, hoy más que accesibles gracias a empresas como Amazon o eBay. "Este análisis de la microestructura nos enseña que la popularidad existe en múltiples escalas, y liderar un grupo no nos convierte necesariamente en el próximo monarca absoluto". También menciona que estamos dejando atrás la era de la información para entrar en la era de la recomendación, para allanar el camino que "oriente" nuestra búsqueda hacia el producto insinuado (de forma más inconsciente de la que imaginamos). El boca a boca que ofrece Internet es la herramienta gratuita más famosa de la que disponen las empresas, así como los filtros. Anderson describe tres aspectos de la larga cola que tienen el efecto de desplazar la demanda hacia los nichos: 1. Disponibilidad de un mayor surtido de bienes. 2. El coste de búsqueda más bajo, que va de la búsqueda en sí a las recomendaciones y otros filtros. 3. Las muestras: podemos oír 30" de una canción o leer un párrafo de un libro en la web. Estas muestras suelen reducir el riesgo de la compra, y alientan a los consumidores a explorar lo desconocido. Poner los nichos al alcance de todos los consumidores revela la demanda latente de contenidos no comerciales. Por lo tanto, a medida que la demanda se oriente hacia los nichos, mejorará la economía y creara una retroalimentación positiva que transformará todas las industrias (y la cultura) en las próximas décadas". Y en este círculo también entra el mercado publicitario, inherente a toda empresa para su mantenimiento. Por lo que todos juegan.

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Escrita 23 de Diciembre de 2010
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¿UTOPÍA O DISTOPÍA? en UN MUNDO FELIZ
Un mundo sin libertad de elección no es feliz. Por muy bien organizado que esté, no deja de ser un totalitarismo. Umberto Eco, en "Apocalípticos e integrados", permite la opción de pertenecer a un grupo u otro, dependiendo de la forma de pensamiento. Pero en la sociedad ideada por Huxley, no hay opción. El individuo está previamente categorizado y predestinado, desde su incubación en una probeta, a pensar y actuar de una forma, así como a pertenecer a una casta. La independencia individual de los habitantes es la fórmula de la felicidad general. La ironía reside en que para alcanzar esta felicidad, se han eliminado bastiones como la familia y el matrimonio, la literatura, la diversidad cultural y la creación intelectual, así como toda religión y filosofía. Se presentan estos aspectos comunes de la vida como indecentes, mientras que tópicos como la promiscuidad o la drogadicción se muestran con total normalidad. Me ha llamado la atención que Huxley nos muestre el poder de la prensa y el sensacionalismo, que en esa época ya se hacía patente (determinante para el final de la historia). A pesar de no estar predestinados de una manera exacta y obligatoria, los medios nos condicionan, nos dividen por targets y nos dicen qué, cómo y cuándo tenemos que consumir. Aunque más sutil, también es una forma de alienar al individuo.

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Escrita 17 de Diciembre de 2010
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DE ASOMBROSA ACTUALIDAD en LA REBELIÓN DE LAS MASAS
Los principios que entona Ortega en todo el ensayo, me han resultado fascinantes en cuanto a la época en que se escribió (1930), ya que parece estar describiendo unas características de la sociedad que bien podríamos aplicar a la de ahora, con un apunte que añadiré al final. Todo el libro gira en torno a qué es la masa y por qué se considera que estamos presenciando su particular revolución. Para Ortega, Europa padece de una crisis en cuestión, la de la rebelión de las masas. “Las masas no deben ni pueden dirigir su propia existencia. Europa sufre la crisis de la rebelión de las masas.” A lo largo de su ensayo, Ortega irá hilando sus tesis bajo el abrigo de tres pilares por los cuales se transformó la sociedad que critica. “Tres principios han hecho posible este nuevo mundo: la democracia liberal, la experimentación científica y el industrialismo”. Divide por un lado a la sociedad en dos colectividades: las masas y las minorías. “La sociedad es siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas. Las minorías son individuos especialmente cualificados. Su función es guiar a la masa y la de la masa es acatar los rumbos que fija esta minoría. (…) La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas”. Acentúa por tanto que dejarse llevar por lo que dice la mayoría provoca una pérdida de originalidad. “Masa es todo aquel que se siente ‘como todo el mundo’ ”. Según Ortega, quien no sea y piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. “La masa arrolla todo lo diferente, individual, calificado y selecto”. Antes todo era una unidad compleja de masa y minorías discrepantes. “Ahora ‘todo el mundo’ es la masa”. Otro asunto ligado a esto es el actual fenómeno de mundialización que ya trata Ortega en su obra. El perpetuo intercambio de información, objetos y personas (migración) están construyendo una sociedad inmersa en una idea de nación mundial, dirigida a una cultura cada vez más uniforme. Y aquí introduzco una de las tesis a las que se adelanta Ortega en su tiempo. El proyecto de unificación de Europa, tanto política como territorialmente, tiene ya cabida entre las ideas de su obra, aún a pesar de la hostilidad política que padecía el continente. “¿No será esta aparente decadencia la crisis bienhechora que permita a Europa ser literalmente Europa? La evidente decadencia de las naciones europeas, ¿no era a priori necesaria si algún día habían de ser posibles los Estados Unidos de Europa, la pluralidad europea sustituida por su formal unidad?” Por su parte, la época del “ señorito satisfecho” que nos describe se atestigua hoy con la pereza y costumbrismo que caracteriza a una sociedad atada a las tecnologías. La época del “niño mimado de la historia”. Un sujeto que confunde libertad con libertinaje. El hombre masa o niño mimado exige la intervención de su padre o Estado ante cualquier dificultad.? Debido a ello la vida se estratifica y la originalidad es absorbida por la burocratización del Estado. El hombre del mundo actual concibe así un mundo fácil, sin trágicas limitaciones. Es una época donde la opinión toma un papel relevante, al nivel que cualquiera impone su veredicto aunque ignore el tema que trata. (A día de hoy es sabida la ignorancia que padecen muchos "expertos", empezando por políticos y acabando por críticos de múltiples ramas del saber, cuya verborrea roza la insolencia). Cabe destacar que la convulsa política que protagonizó las primeras décadas del siglo XX tiene papel central en sus nociones. “Las innovaciones políticas de los más recientes años no significan otra cosa que el imperio político de las masas”. Para apoyar esta tesis, Ortega fija el término de hiperdemocracia. Supone un estado evolutivo de la democracia liberal donde el hombre masa actúa ilegalmente a sus anchas e imponiendo sus aspiraciones vulgares, en detrimento de la dirección de la minoría. “Hoy asistimos al triunfo de una hiperdemocracia en que la masa actúa directamente sin ley”. Acusa también a la ignorancia que se posee sobre nuestro propio pasado. Las gentes más ‘cultas’ de hoy padecen una ignorancia histórica increíble”. El autor señala muy bien que el saber histórico es sumamente importante para conservar y continuar una civilización, ya que evita cometer errores pasados. (Aquí brilla su vena filosófica, me encanta). Bajo mi punto de vista, "La rebelión de las masas" es una obra que disecciona su tiempo, y lo hace de tal manera que nos permite entender el nuestro, muy acorde con las predicciones del autor en todo el ensayo. Fue publicada en una Europa que ya advertía de dos amenazas: la del auge del fascismo y la instalación de una mediocridad y vulgaridad colectiva, además del imperio del hombre-masa. Su primera premonición se cumpliría una década después con los totalitarismos que protagonizarían la II Guerra Mundial. Pero la continuidad del siglo XX verá cómo sucederá la otra parte de su vaticinio, con la sociedad de consumo y la aplicación de sus teorías sobre la masa al devenir de la sociedad en general. Y he aquí el apunte que comenté en la entradilla. No iban a ser perennes las predicciones de Ortega, pues hoy vivimos en una sociedad cada vez más fragmentada y libre, ya que podemos acceder a una información personalizada y acorde a nuestros gustos, olvidando el consumo autoritario e impuesto de los medios tradicionales que estaban a punto de florecer en el contexto de Ortega. Y la "ignorancia" expuesta por el autor remite a unos medios "dirigidos", bajo un modelo broadcasting que no posibilitaba forma alguna de retorno o respuesta por parte de la población. Hoy el consumo de medios es cada vez más personal, y fomenta la participación entre millones de personas que forman una inteligencia colectiva nada parecida a la ignorancia que describe Ortega. Es decir, seguimos siendo "masa", pero de una forma fragmentada e individualizada, que combate el industrialismo y la pérdida de originalidad descrita por el autor. Nos falta hoy un visionario que, como Ortega, se adelante a su tiempo y describa al hombre que pisará nuestro Mundo en las próximas décadas. Recomiendo la lectura y estudio de este gran filósofo español, empezando por la obra aquí descrita.

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Escrita 17 de Diciembre de 2010
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CRUEL VISIONARIO en EL PRÍNCIPE
La obra se sitúa en una Edad Media que había creado en Europa numerosos principados feudales fraccionados y dispersos. Todos ellos resultaban adversos a la necesidad de centralización del poder requerido por los nuevos estamentos sociales El hombre se ha relacionado siempre a partir del poder o la aspiración a éste. Pero mantenerlo requiere un gran esfuerzo y una gran destreza que no todos los hombres poseen. Por eso Maquiavelo dedicó su obra póstuma a los políticos de su tiempo. En “El príncipe”, el autor descubre la naturaleza del poder de una forma realista y rotunda Consigue dividir poder de Iglesia, institución sumamente importante para una época en la que ésta dominaba todos los ámbitos de la vida civil y política, aunque Maquiavelo considera su mantenimiento como garante del orden público. El texto está compuesto por 26 capítulos, y va dedicado a la figura de Lorenzo II de Médici, con la esperanza de reconquistar el encargo de secretario de la República. Le plantea una necesidad de cambio en su política de gobierno con el propósito esperanzador de lograr una Italia unida. El autor argumenta que los valores y la moral tradicionales no se ajustan a la inestable Europa renacentista. Por ello plantea al gobernante “el arte de conquistar el poder”, al que identifica como el Estado. Es destacable que Maquiavelo se dirige en todo momento de tu hacia su persona. Este libro pone así la línea de origen de la ciencia política, y su frialdad a la hora de establecer las pautas de un buen gobierno y el perfil de su gobernante, ofrece un estilo único, del que ha derivado el término "maquiavélico". El maquiavelismo no escatima recursos a la hora de ofrecer medidas violentas que garanticen el buen funcionamiento de un gobierno y el bienestar de su gobernante, relegando a la moral y a la ética en un segundo plano. Maquiavelo posee un punto de vista muy amargo pero realista sobre el comportamiento interesado del hombre, que se resume en una frase que cabe resaltar: “Los hombres siempre son malos si no son buenos por necesidad”. Para él, el hombre es por naturaleza perverso y egoísta, preocupado sólo por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás. También es destacable la visión que tiene de la mujer, a la que considera que hay que mantener sumisa aunque para ello haya que ‘zurrarla’. El contenido del libro versa sobre lo que cualquier jefe de Estado debe llevar a cabo para que su gobierno sea eficaz, fuerte y duradero. Demuestra cómo las razones de un gobierno pueden hacer llegar a la infidelidad y al crimen. Para ello, se vale de numerosos ejemplos sobre la figura de líderes históricos, como los Borgia, Alejandro Magno, Julio César e incluso Fernando de Aragón. Establece, de forma muy breve, las causas de la buena o mala organización de sus imperios, mostrando su política y la forma que tuvieron de adquirirlos y de conservarlos. De esta manera, la mayoría de los aspectos del poder que expone, son ejemplificados con políticas de antiguos imperios y líderes que han escrito su página en la historia. Se apoya tanto en ejemplos de gobiernos inestables o que han fracasado, como en Estados que han brillado por su éxito. Su finalidad es demostrar la validez de sus consejos y facilitar el entendimiento por parte de su principal destinatario, Lorenzo de Médici. Además, expone causas y analiza posibles peligros y desequilibrios del poder, así como las relaciones de un príncipe con los súbditos y nobles. Bajo mi punto de vista, Maquiavelo era un “fuera de su época”, visionario pero vil en su modo de entender las relaciones sociales. Éste alaba la virtud de los gobernantes que son crueles y sádicos con unos pocos y así mantienen el Estado, mientras que critica a los pueblos y príncipes buenos que dejan que sus enemigos destruyan una parte de su patria. Defiende por tanto a un gobernante resuelto y activo. No estoy de acuerdo con la idea de Maquiavelo de que un gobernante debe ser inflexible ante todo para preservar el bien del Estado y el suyo propio, aunque sea a costa de una conducta tirana y éticamente indigna. Además, esto se complementa con la seducción mediante el lenguaje para manipular las creencias y opiniones del pueblo sin escatimar en egoísmos y embustes. Pero sí es elogiable la manera en que Maquiavelo es capaz de mostrar las cualidades de un Estado ideal en un texto que destaca por su precisión y brevedad. Esta obra representa una interesante interpretación de la realidad que ayuda a comprender la evolución social y política del mundo del renacimiento. Consigue exponer todas las pautas y compararlas con gobiernos históricos en tan sólo 26 breves capítulos. Además su visión puede ser aplicable tanto a políticas posteriores a su publicación como a las actuales. No le falta razón a Maquiavelo al argumentar que un buen político debe prevalecer los intereses de quienes representa sobre los suyos propios, y que por ello se dice que es “prisionero” de sus actos. Lección magistral que tristemente muchos políticos de hoy en día no parecen haberse aprendido.

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Escrita 17 de Diciembre de 2010
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