Nunca he deseado más, estar confundido que tras mi apreciación de este libro. Todo el mundo opina que es una obra maestra y a mí me ha parecido malo per se y además deleznable y reprobable. Es decir, supongo que debo ser yo el que no se ha enterado de nada y no ha interpretado correctamente lo leído.
Primero...
Para gustos los colores.
No sé cómo afrontar esta reseña puesto que pocas veces tengo más presente que ahora la subjetividad de los gustos. Y es que vengo de leer “El Señor de la Luz” y catalogarlo con un 9, así que ¿con qué justicia puedo decir que este libro es peor?
Bueno, pues con la justicia...
Psche, psche.
Voy a comenzar mi reseña indicando que esta puede contener bastantes spoilers, aunque en este caso sea un poco irrelevante. Estamos ante un libro en el que claramente lo importante no es lo que pasa (que es poco) sino el cómo pasa, el viaje de lectura del mismo. Y por tanto poco importa...
Chorrada padre a administración.
Por motivo que no viene al caso, he perdido temporalmente el PC de caso, así que estoy conectado desde el del curro donde hay IE 7 (no me preguntéis por qué). Y os puedo asegurar que hay muchas cosas que no van bien. Por ejemplo no puedo votar a un libro.
¿Corregible?
Bueno estoy en racha de suerte. Otro estupendo (e imprevisto) libro a la mochila.
Y además otro libro de muy difícil reseña, porque francamente creo que una de sus grandes virtudes es su grandiosa originalidad. Por tanto poco voy a decir porque cualquier comentario puede ser mortal, (¡huy!, no debería...