Mis traumas, unidos a mi claro trastorno mental, deben venirme desde chiquitito, porque si no, a cuento de qué, en mi primer año de Universidad, mientras devoraba gozoso a Platón, Nietsche, Kant, Schopenhauer (que ya es tontada porque mis estudios nada tenían que ver con la filosofía) ... o a la Ana...
Leí la Divina Comedia el pasado verano, en dos gruesos volúmenes de una antigua colección, con páginas amarillentas plagadas de anotaciones. No era mi primer intento; hacía tres años había acabado a duras penas el Infierno, extenuado por las notas al pie de página que ocupaban más espacio que el propio...