De los últimos ensayos sobre figuras históricas (estadistas y religiosos), esta biografía era, a priori, la que menos me interesaba, y se ha convertido, ante mi asombro, en una lectura gratificante en varios aspectos. Primero, ha cambiado la errónea información y las “siniestras” sensaciones que me suscitaban...
Se asegura que descubrir la literatura de Hesse en la adolescencia es una experiencia impactante e inolvidable. Mi hallazgo se inició con “El lobo estepario” a mis veintipocos años y la sensación fue la misma, que a pesar del escaso recuerdo de su trama, la memoria de la impresión de la lectura es imborrable....
De los últimos ensayos sobre figuras históricas (estadistas y religiosos), esta biografía era, a priori, la que menos me interesaba, y se ha convertido, ante mi asombro, en una lectura gratificante en varios aspectos. Primero, ha cambiado la errónea información y las “siniestras” sensaciones que me suscitaban...
Bueno, me refería, principalmente, por los casos en que el nombre del autor aparece “compuesto” por el apodo y el nombre real. De los cuatro que he citado, seguro que hay más, pongo el ejemplo de Saki, que viene con el rimbombante y nada conocido nombre: Hector Hugh Saki Munro.
Referente a la otra cuestión, el nombre que pone la editorial, supongo que variará la medida a adoptar. En el caso concreto que he citado antes, William Irish, el seudónimo es más conocido que su nombre verdadero, y fue por el cual tuvo cierto renombre literario; además, las películas que se basaron en sus novelas figura en los créditos el apodo.
En fin, creo que esto último tendrá, según sea el autor y su nombre más conocido, muchos matices, pero en cuanto la cuestión primera es algo que veo ilógico y puede crear confusión al buscar un determinado escritor.
De los últimos ensayos sobre figuras históricas (estadistas y religiosos), esta biografía era, a priori, la que menos me interesaba, y se ha convertido, ante mi asombro, en una lectura gratificante en varios aspectos. Primero, ha cambiado la errónea información y las “siniestras” sensaciones que me suscitaban...