He acabado el libro. Casi lloro con la narración de la muerte de la perra. El libro parece la realidad. Tanto, que entristece. Tanto, que da ganas de sentir la felicidad que en el se siente en pequeñitas dosis, aunque las otras veces no es felicidad. Las otras veces, el libro desprende un aire de soledad....
He acabado el libro. Casi lloro con la narración de la muerte de la perra. El libro parece la realidad. Tanto, que entristece. Tanto, que da ganas de sentir la felicidad que en el se siente en pequeñitas dosis, aunque las otras veces no es felicidad. Las otras veces, el libro desprende un aire de soledad....
En mi reciente reseña sobre Mishasho de nuestro correligionario Poverello decía en algún momento que se veía claramente que lo había escrito con el hígado como terapia a no reventar. Bien pues si eso se eleva a la décima potencia es exactamente la impresión perfecta a aplicar a Ordesa.
Ordesa no es...