El protagonista de esta historia es Jakob Mendel, Mendel el de los libros, un hombre respetuoso e introvertido, un excéntrico librero. Tiene por costumbre acudir al café Gluck de Viena a leer y trabajar durante prácticamente todo el día, sentado siempre en la misma mesa, tomando café y bollos, solitario,...
Deseando ser creyentes transmisores de buenas noticias podríamos admitir que Zweig fue un hombre justo, en el sentido más espiritual y metafísico del que me hago cargo y que el propio escritor, judío por 'accidente de nacimiento' que diría él, entendería con plácida cordura: un ser coherente, responsable,...