Suena un aldabonazo, discreto y perentorio. El doctor baja las escaleras con su linterna, cuya luz lo precede en el hueco (con manchas pardas) del vestíbulo. Luego de (y lo sorprendente e innovador y genial del asunto) una digresión de 296 líneas (las conté, una a una), unas 9 carillas aproximadamente,...