Lluvia. Omnipresente en toda la novela. Del devenir de los acontecimientos, podría entenderse como símbolo de cambio, de limpieza; y aún así es todo lo contrario.
Reconozco que pocas novelas me han transmitido tanta desesperanza como esta.
Ese otoño húngaro, esa lluvia, ese barro, esas ropas mojadas...
Vamos a ser sinceros. Obviamente mi acercamiento a la novela ha sido por la película (que no he visto). Pero, claro, al ver una nota superior al 4,5 en goodreads, tenía que leerla. (Por cierto, mi baremo para esa página: novelas generales por encima de 4 son casi siempre muy buenas; en novelas de "género"...