Leer a Walter Scott es como volver a la infancia, a aquella infancia tardía o primera adolescencia, llámese como se quiera, en que las capacidades lectoras disponibles, permitían ya afrontar retos de este calibre.
Mientras tanto, nos asomábamos al mundo de las aventuras a través de un cine que, sin...
Yo sí me he leído el de Simiocracia, es una manera cómica y simplona de tratar de explicar la situación actual. No es una maravilla pero merece la pena echarle un ojo (aunque sea en la librería, que como está plagado de dibujitos se lee en nada)