EL PERDÓN por Poverello

Portada de HE VISTO BALLENAS

¿Qué es más fácil pedir perdón o perdonar? Habrá siempre algún listo o lista que diga que ninguna de las dos cosas, pero yo no conozco a nadie que le haga cosquillas ninguna de las dos causas. Ese es el mérito del perdón, que cuesta, y en ello estriba su valor.

¿Qué cuesta más? Se puede decir que depende, pero las dos actitudes están demasiado ligadas al orgullo y a la capacidad de comprensión que difícil es separarlas como si se pudiera cojear mucho más de una que de otra o fuera posible ser notoriamente más dado a la exculpación que a la súplica.

De estas menudencias, leves como un puñetazo en las costillas sea éste o no a destiempo, nos habla Isusi en “He visto ballenas”. Y lo hace la mar de bien. Seguro que el autor ha sido consciente en su vida de lo que nos cuesta decirle hasta a la pareja, al amigo, a la madre, al compi de curro que algo lo has hecho mal sin justificarnos. Aunque sólo hayan sido aquellas fotocopias que le hacían falta o que por la mañana afirmaste una sandez con toda rotundidad y ha resultado ser una metedura de pata. Lo normal es que hagamos como si todo fuera igual, como que sabemos que nos queremos, o nos perdonamos y ya está. A otra cosa mariposa.

Si hasta esto cuesta un esfuerzo ínclito, el que hayas asesinado a alguien y darte cuenta con el tiempo de que es una cagada muy gorda debe de ser lo más terrible del mundo. Como para que alguien encima se atreva a juzgar tu arrepentimiento.

Y el pedir perdón, el perdonar a las personas que nos rodean, tiene además mucho que ver con eso de perdonarse a uno mismo, con lo jodido que es, porque a nosotros mismos somos a quienes nos vemos obligados a aguantar a diario, cada segundo. Y lidiar con la propia conciencia puede ser una mierda bien gorda si nadie te echa un cable para limpiarla desde el fondo. Cuando descubres que tu perspectiva no es la de otros y no todo el mundo tiene que haber visto ballenas.

Hay que ser muy valiente para pedir perdón, para perdonar de verdad, para autoperdonarse. Por eso cuesta tanto y se ve tan poco. Porque somos cobardes, y lo pero es que lo ocultamos detrás de la virtud, de la falsa fortaleza, en vez de llamarlo por su nombre. Isusi lo hace. Lo llama por su nombre. Con unas acuarelas preciosas y una sencillez encomiable. Como repitiendo que si alguien se siente mal al leer la novela gráfica es que es muy lerdo.

La virtud no nos separa de los peores ni el error de los mejores, nos hacen iguales al resto de seres humanos.

https://zagueros.wordpress.com/2017/01/12/he-visto-ballenas-2014/

Escrita hace 4 años · 5 puntos con 2 votos · @Poverello le ha puesto un 7 ·

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