METALISTERÍA GADDIS por _567_

Portada de GÓTICO CARPINTERO

“Ven, cómeme el coco y muéstrame la verdad” – La Polla Records

Metaliteratura para listos, metalistería Gaddis reforma su librería. Literatura metal podría ser el género acuñado por este misterioso autor para construir aquí una novela de extrema dureza para todo aquel lector que ose perderse entre sus líneas, más que por su confusa trama argumental –que también- por el enrevesado y acerado estilo narrativo que utiliza. Sucede que la troupe de personajes protagonistas, pocos y mal avenidos, carecen del hierro forjado necesario para sostener una estructura tan ambiciosa y de tan imponente altura como la que, sin duda, su autor pretendía construir elevándola hasta los clásicos del gótico sureño; consciente de ello las dota, a ellas sus criaturas, de todos aquellos materiales de derribo (odio, sexo, religión, ambición, política, vicios varios rollo beat…) capaces de sostener su obra de modo primario, estrafalario también, con la estimulante liturgia ancestral añadida que se le supone al ser humano: la decadente madera de la confusión que siempre acaba ardiendo en la pira de los días. Todo es de madera aquí, material inflamable en esa casa de estilo gótico medieval (magnífica elección la del diseño de portada) que es la auténtica protagonista de esta historia y ella servirá de único escenario para el desarrollo global de una novela diseñada con eminente… ¡estilo teatral!

Esta metafísica mansión luce en todo su esplendor cuando se mira desde fuera, a pesar de su ruinoso estado interior, ya que desde dentro de la novela asistimos atónitos a una infinidad de interminables diálogos que a las pocas páginas uno ya se da cuenta que no son tales, sino más bien delirantes monólogos donde cada protagonista espera impacientemente su turno de réplica, sin escuchar realmente lo que dice su interlocutor, para perorar a su libre albedrío con la esperanza de… ¡ser escuchado! Además, me veo en la obligación de advertir, que Gaddis se salta absolutamente a la torera todas las normas escritas sobre los signos de puntuación, prescindiendo de las comas cuando corresponde, abusando en exceso de los puntos suspensivos… por cierto, ¡soberbia la traducción al castellano del tal Mariano Peyrou para Sexto Piso! No quisiera omitir este detalle cómo, asimismo, estoy convencido de que él mismo no olvidará jamás el envenenado encargo de marquetería literaria que le adjudicaron.

Un póker de personajes se reparte prácticamente todo el protagonismo escénico: Liz (pelirroja e interesadamente hipocondríaca), Paul (su marido pelagatos y parlanchín, veterano del Vietnam), Billy (el hermanísimo de Liz, cuñadísimo de Paul), y McCandless (propietario de esa casa que los otros habitan como inquilinos, reservándose, eso sí, una habitación especial que puede usar cuando le venga en gana…), los demás son secundarios -¿no se ha desaprovechado al reverendo Ude?, pregunto- y escenifican su presencia en forma de infinitas llamadas telefónicas que suenan alarmantemente estridentes rompiendo la tranquilidad del hogar lector, tantos timbrazos como cigarrillos de liar y tragos de whisky se consumen en esta novela. Corresponde al lector ir atando esos cabos telefónicos (a veces no sabes quién está al otro lado del aparato hasta que te ha lavado el cerebro con su disertación… a cobro revertido, claro) para intentar darle sentido a todo lo que Gaddis nos cuenta, que es un mucho de todo –esta es su gran virtud en mi opinión- aprisionado en menos de trescientas páginas que pesan como seiscientos listones de plomo, que listos ellos que lo entienden en su máxima expresión y que tontos quienes renunciamos a darnos el gustazo de poner a prueba la espalda para cargarlos: escaqueados del sistema laboral, con media jornada nos cuadra la estafa, poner el cazo y retirar la mano hasta el próximo mes, ya ves. Objetivo de reconocimiento autoral cumplido, no debería volver a pagar por el ágape que supone su jodienda mental pero como jamás no existe, valoraremos sus virtudes, que las tiene, ya que los defectos sólo son visibles en aquellas oscuras estancias cerradas a la imaginación donde almacenamos, como colecciones abandonadas, todas aquellas experiencias que vamos acumulando en la vida.

(Y Liz estaba meando en los grandes almacenes Saks cuando alguien asomó desde arriba y le robó el bolso con las llaves del reino de esta novela en su interior. La puerta de entrada permanece siempre abierta a un reducido grupo de lectores desde entonces…)

Carpintería Metalistería Gaddis, madera de escritor de culto a su servicio.-

Escrita hace 6 años · 5 puntos con 5 votos · @_567_ no lo ha votado ·

Comentarios

@nikkus2008 hace 6 años

Este Gaddis ya me genera intriga, pero me repele al mismo tiempo. Pareciera ser de esos autores que te vuelven un poco loco a la hora de la verdad. La reseña es como siempre, Krust, poderosa, y hasta casi difícil, como si Gaddis te hubiera contagiado; o tal vez yo este algo flojo de entendimiento, todo puede ser, jaja.

Apuntado, entonces, Gaddis.

@_567_ hace 6 años

Es un autor difícil, Nikkus, de los que te pueden volver majareta, puede que tengas razón y algo de lo críptico con que envuelve su escritura se me haya contagiado a la hora de intentar reseñar esta novela. Digamos que cada monólogo de cualquiera de los protagonistas te invita, como lector, a un diálogo interno contigo mismo para intentar discernir lo que realmente te ha contado ese personaje y a la vez mantenerte alerta para no perder el hilo de la trama, me temo que es así de complicado.

No sé si leeré algo más de Gaddis, pero de lo que sí estoy seguro es de que no será en breve…

@Guille hace 6 años

Vaya repaso le has dado. No comparto tus apreciaciones pero me gusta como las has expuesto. Está claro que es un autor controvertido; ya hubo por aquí una disparidad de criterio similar acerca de otra obra suya (cuya lectura algún día he de volver a intentar).

@_567_ hace 6 años

Más que un repaso considero que he intentado valorarla en su justa medida (reconozco que dudé mucho entre el 6 y el 7, eso es cierto). Aprecio en esta novela virtudes, que las tiene, y defectos confrontándose ante mis gustos personales como lector. Controvertido no cabe duda, todos los autores originales lo son; ya leí el intercambio de opiniones que generó Gaddis aquí y también otros debates sobre su obra en otras plazas librescas, de ahí que incitaran mi curiosidad y me apeteciera poder opinar con propiedad al respecto.-

@Poverello hace 6 años

Pues espectacular reseña, Krust. Tengo, cargado de temor y de metales pesados, en pendiente Jota Erre. Este parece, no más fácil, pero sí más corto. Algo es algo, y está en la biblioteca.

Cuando tenga la mente avispada iremos a por Gaddis.

@_567_ hace 6 años

Lo bueno si breve dos veces, ya sabes. A mí, como primera aproximación a Gaddis, me ha valido la pena la inversión (este lo compré, o sea que me he tenido que rascar la butxaca porque es imposible encontrar algo de este autor en mis bibliotecas habituales y mira que le he seguido el rastro…). Bueno es que estés sobre aviso sobre la complejidad del carpintero aunque tengo la intuición de que sus otras novelas todavía son más complicadas.

*Como curiosidad, si decides leerlo, te dejo un detalle irrelevante en referencia a tus comentarios de hace unos días en el Absalón de Faulkner: recuerda prestar especial atención a la pág. 171 donde toparás con una conversación muy interesante sobre literatura entre Liz & McCandless…

@Poverello hace 6 años

Ya comentaremos entonces la susodicha página 171.

A ver si no tardo mucho en meterle mano.

@Poverello hace 6 años

Pues acabo de entrar en la web de la Biblioteca Pública y en el fondo de Catálogo ya tiene Jota Erre, Pero me da a mí que por el momento va a ser que no, glup.