LA NOVELA CRIMINAL por Tharl

Portada de ANTOLOGÍA DEL RELATO POLICIAL

Odio la novela policiaca. ¿Entonces por qué leer un libro titulado “Antología del relato policial”? Bueno, para saber de qué hablo cuando hablo de novela policiaca. Y, al fin y al cabo, sí disfruté con El juez y el verdugo (Durrenmatt) y con Los diez negritos (Agatha Christie); aunque no soporte las aventuras de Sherlock Holmes ni del plagiado Dupin.

En el mejor de los casos la novela policiaca me parece un entretenimiento aristócrata, una adivinanza demasiado larga, un mero juego de ingenio. Es el caso de Berkeley Cox, contra quien es un placer jugar como caballeros, sin trampas por parte de ninguno. Queen y Doyle (en la antología recogen uno de sus mejores relatos) no juegan tan limpio, y no son tan entretenidos.

Pero lo mejor de la novela policiaca va más allá de sus obras particulares. Dirigió las miradas hacia el mundo criminal, los bajos fondos y aspectos del hombre que parecían no tener cabida fuera de la novela gótica; dio lugar a interesantes variantes, desde el thriller hasta la novela (y cine) negro pasando por la psicología criminal; perfeccionó y divulgó técnicas como el suspense y la intriga, aunque ya existían en toda su perfección, al menos la intriga, en la novela gótica de la que surge el género; y, por supuesto, dio lugar a una película formidable que redime el género a mis ojos titulada “La huella”.

Desde este punto de vista y a pesar de sus múltiples carencias cobran interés algunos cuentos. Es el caso de Hombre muerto (J. Cain) interesante por su representatividad de la psicología criminal; o Si muriera antes de despertar (W. Irish) una lección del suspense como motor narrativo cuándo no se tiene otra cosa.

Dejando a Chandler a un lado, Collins, Highsmith y F. Brown han sido las lecturas interesantes que hicieron que la antología mereciera la pena. Ninguno logra que me interese realmente por la novela criminal más allá de alguna futura incursión aislada; pero ahí quedan los personajes atrapados, de moral dudosa y autojustificativa de Highsmith, la atmósfera de Collins, y los experimentos con gaseosa de Brown.

El cuento que realmente disfruté fue Gas de Nevada, de Chandler. Sexo, avaricia, traiciones, crímenes, humo de cigarrillos, juego, alcohol y supervivencia, los ingredientes para toda buena historia del género negro narrados con maestría. Tampoco me entusiasma, pero es lo suficiente para hacerme querer leer algo más de este hombre.

Sigue sin gustarme la novela policiaca, pero admito que, de vez en cuando, el género de lo criminal tiene cosas interesantes.

Escrita hace 7 años · 5 puntos con 5 votos · @Tharl le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 7 años

En nada de acuerdo contigo sobre este asunto de lo policial. Aplaudo, en todo caso, tu franqueza.

@nikkus2008 hace 7 años

Tharl, lee a Chesterton y decime que te parece..."El candor del padre Brown" y "La sabiduría del padre Brown"; estos dos libros son magníficos.

@Tharl hace 7 años

Tomo nota de Chesterton, nikkus. De todos modos del género de lo criminal no creas que me apetece mucho seguir con novela policiaca... prefiero probar suerte con novela negra. A ver si tengo más suerte :)
Abrazos!

@FAUSTO hace 7 años

Aquí otro que coincide poco con tu opinión. Aunque, no cabe duda, muy encomiable tu esfuerzo por evaluar un género tan amplio como la denominada “novela policiaca” que, a veces, es un batiburrillo de estilos y materias; y sobre todo cuando declaras abiertamente tu odio (¡Uf, que palabra tan fuerte!) a este tipo de literatura a pesar de algunas buenas sensaciones, no obstante te “redimes” en algo en tu apostilla final. Tu intuición sobre Chandler no es mal camino, desde luego que no. Dicho esto, no creo que sea un buen botón de muestra una antología de relatos como análisis del género o unos determinados autores, especialmente en lo último.
Lo que me parece más acertado de tu reseña es tu intento de “desenredar” las diferentes variantes que se aglutinan en esta clase de literatura: detectivesca (en otra reseña tuya ya expusimos nuestros pareceres al respecto, no merece la pena volver a repetirlo), intriga (William Iris es un gran maestro de este estilo), psicológica y la novela negra siendo, posiblemente, mi preferida y que tiene más potencial para mezclarse con otros géneros narrativos y aportar más posibilidades de originalidad y calidad literaria. Seguramente el único subgénero importante que no has mencionado es el espionaje o la novela de espías.

Para finalizar solamente una puntualización sobre Sherlock (si, otra vez), ya que le has designado un plagio de Dupin, algo bastante exagerado (supongo que esta sería tu intención) e injusto. No negaré su influencia del personaje de Poe sobre el detective londinense (y varios más), básicamente estriba en la agudeza de la observación y el método deductivo, pero ahí acaban las similitudes. Sherlock tiene su propio carácter y características propias tanto en el plano narrativo como de personajes. Son diferentes los mundos “sherlockiano” y “dupinesco”. El propio Conan Doyle no soslaya el influjo de Dupin sobre su personaje, aunque no se puede ir más allá. El verdadero origen de Sherlock Holmes fue el tratamiento del autor que mantuvo con el Dr. Joseph Bell, un medico famoso por sus dotes de observación y pionero en la ciencia forense, esta celebridad fue la autentica inspiración para Sherlock. A propósito de este hecho la BBC hizo una ficción en una pequeña serie muy entretenida titulada “Los misterios del autentico Sherlock”, donde Bell haría el papel del clásico Holmes y Conan Doyle sería una especie de Watson.

@Tharl hace 7 años

Tienes razón en tus comentarios Fausto. Evidentemente el término odio, y más cuando pongo un 6 a la antología, es exagerado. También lo es acusar a Doyle de plagio. Si es cierto que todo lo que no me gusta de Dupin se conserva en Sherlock: la frialdad, la prepotencia y pedantería, el positivismo más insufrible, la sensación de que la intención es simplemente presumir e impresionar al lector, etc. No tengo tanta suerte con lo que sí me gusta de Dupin: algún momento en que el estilo de Poe alcanza la calidad de sus cuentos buenos y, sobre todo, el tono grotesco de sus casos, especialmente Los crímenes de la calle Morgue. De la novela de espías no hablo porque no leí nada ni en esta antología ni antes.

La mayoría de mis críticas como género se dirigen, insisto, al género de “lo policiaco” que me cuesta ver más allá de un juego de ingenio. El resto de comentarios se limitan a los autores que comento y no pretendo extenderlos al género. Evidentemente, como en toda literatura de género, abundan los escritores mediocres que no tienen más merito que conocer bien a su público, los códigos del género y saber crear historias que mantengan la atención con un estilo sencillo y utilitarista. Esta es la sensación que me transmiten los autores que he leído en la antología (excepto con Chandler, y posiblemente Hightsmith, Collins, Hammett y, tal vez, Brown). Y también como en todos los géneros, estoy seguro de que hay pequeñas joyas y obras maestras escondidas en él, aunque, insisto, como género, el criminal es el que más me atrae en literatura, de momento.

En cualquier caso no me tengas muy en cuenta lo exagerado y generalista y la crítica tal vez destructiva de mi reseña. Quería publicar cualquier cosa para romper el silencio veraniego en que estaba y lo más reciente eran estas notas que acaba de escribir rápido y de seguido recién acabado el libro.

Un abrazo!

Por cierto, tomo nota de la pequeña serie que indicas, pero la dejo para más adelante que ahora mismo estoy con la serie, también de la BBC, de Sherlock, y después de un piloto brillante me está empezando a saturar. Y eso que las temporadas son de tres capítulos.

@Poverello hace 7 años

Vaya, Tharl, con qué facilidad has puesto a la peña de acuerdo en contra de tu opinión, jeje. Me uno al grupo con todo el respeto del mundo a tus gustos, obviamente.

Me encanta Dupin (soy incapaz de olvidar por muchos años que pasen el inicio de Los Crímenes de la Rue Morgue), Sherlock
(por más básicas que a veces puedan parecer sus historias) y hasta el primer Rouletabille de Leroux, que leí cuando era un enano y me acuerdo como si fuera ahora mismo. De la novela negra ya ni hablo, que tanto Chandler como Hammett me han hecho disfrutar de lo lindo, y hasta el más cercano en el tiempo Camilleri con su comisario Montalbano que me parece de un nivel más que considerable, con una mezcla entre género de detectives y noir.

De series de TV me gusta la de Granada televisión de los años 70. las aventuras de Sherlock Holmes, con una precisa ambientación y adaptación de los relatos de Doyle. Sherlock es que es otra cosa, pero me gustaron también los que vi.

Pues eso, enhorabuena, amigo Tharl, que en una época de separatismos es un logro unir a la gente, ji. Abrazotes.

@Tharl hace 5 años

Si me dejáis, me uno a vuestro grupo. Pero con menos respeto hacia el reseñista bocazas. Después de haber convertido a Chandler en uno de mis escritores de cabecera, de declararme seguidor de Borges y de Pynchon, de considerar The Wire la cima de las series televisivas e, incluso, de haber disfrutado releyendo a Sherlock y a Dupin, lo confieso: amo la novela policiaca.

Resulta que hace unas semanas me encontré defendiendo “lo policiaco” del género contra las degradaciones psicologicistas y de la literatura-denuncia a que derivó el género que Chandler hizo imprescindible.

A favor del reseñista y a falta de más lecturas como Chesterton, le concedo que la literatura policiaca pre Chandler-Hammet no era mucho más que un divertimento. Un juego para aristócratas, sí, pero que dio forma a la estructura literaria (la investigación-lectura de signos), más potente de nuestro tiempo.