DESNUDEZ por Poverello

Portada de LIBRO DEL DESASOSIEGO

“Hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle”.
“Todo hombre de hoy en quien la estatura moral y el relieve intelectual no sean de pigmeo o de paleto, ama, cuando ama, con amor romántico”.
“Todo en mí es la tendencia a ser inmediatamente otra cosa; una impaciencia del alma consigo misma, como con un niño importuno; un desasosiego siempre creciente y siempre igual”.

Como hicieran de manera común los cristianos en busca de iluminación en los siglos oscuros del medioevo así he abierto al azar por tres veces, cual evangelios dispuestos a otorgarme una divina revelación, el “Libro del desasosiego” tras dar por terminada su exigente y sórdida lectura. Y así, por sorteo, como suelen llevarse a efecto las injusticias, acierto a compartir que en esta radicalidad exhaustiva de sentimiento compartido -aunque no es probable que sea ese sentir el término que gustara emplear a Pessoa- reside tanto la grandeza como la dificultad y la limitación de esta obra magna, de toda una vida, que en virtud de su complejidad estructural y de no llegar a ser terminada por el propio autor a pesar de los más de veinte años que invirtió no puedo ver la luz incompleta hasta pasados casi cincuenta años de la muerte del poeta portugués.

“El libro del desasosiego” es un vaciado personal, un mostrar el alma en lo más sincero y cáustico, un trabajo de deconstrucción de uno mismo con sus incoherencias y la incomodidad profunda y dolorida de sentir, tan sólo, no sentir: “me considero feliz por no tener ya parientes" comenta en uno de los más tristes párrafos que he tenido entre mis manos lectoras. "No me veo así en la obligación, que inevitablemente me pesaría, de tener que amar a alguien”. Para después, desde una humana distancia, acierte a escribir: “la única actitud intelectual digna de una criatura superior es la de una tranquila y fría compasión por todo cuanto no es él mismo. No es que esa actitud tenga el menor carácter de justa y verdadera, pero es tan envidiable que es preciso tenerla”.

Decía Borges con una simplicidad cierta aquello de que “quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones”. Esta verdad evidente para quien razona sin temor a llevarse la contraria y que secuencia la enemistad en un espacio tan breve como un rato, es paradigma en un libro redactado desde lo más hondo de las entrañas a lo largo de toda una existencia, más aún cuando, en el ejercicio de una personalidad desdoblada como Pessoa, acostumbrado a cambiarse de piel, de voz y casi de sentir con un habitual gesto de usar heterónimos -tal y como sucede en el libro que nos ocupa, donde toma el nombre de un inexistente Bernardo Soares- e incluso a escribir críticas poco benévolas sobre sus propias creaciones. La obra inconclusa aparece cincelada por una amalgama de ideas, convulsas, en ocasiones reiterativas o poco definidas, pero de una intimidad y vaciado que duelen a cada paso, como el arrancarse la piel a tiras. Y más allá de la falta evidente de un pensamiento razonado y estructurado (importancia crucial de una edición pulcra donde se reflejen como en un cristalino estanque las dudas, incorporaciones y posibles cambios pensados por el autor durante su elaboración) nos queda la vida, el maravilloso verter de un escritor excelso por momentos, irrepetible en otros... desnudo siempre, y que no decepciona ni abriendo al azar cualquier página de la obra que nos ocupa.

Pessoa no pudo casarse, quizá nadie optó por aguantar a un ser incapaz de amar o sentir por encima de la lógica, y recuerdo en estas la máxima de Schopenhauer: “la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”, tal vez lanzada como introspectiva de sí mismo, y esa misma introspección, más allá de su excelencia, necesito afirmarla sin reservas respecto al espíritu único de Pessoa.

Escrita hace 8 años · 5 puntos con 6 votos · @Poverello le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Tharl hace 8 años

Pessoa es un autor de quien poco sabía hasta hace poco; desde entonces, cada cosa que leo de él me hace desear más emprender su lectura. Tu reseña, poverello, acaba de darme el golpe de gracia.
Pero el problema sigue ahí: ¿Con qué empezar de Pessoa siendo su obra, como es, tan dispersa entre pseudónimos, etc.? "El libro del desasosiego" son sus memorias, ¿tiene sentido leerlas, en el vacío, sin haber conocido antes al autor?

@Poverello hace 8 años

"Libro del desasosiego" en cierto medida es LA OBRA de Pessoa. Compuesto por ensayos, pensamientos filosóficos, poemas en prosa supone, como comento en la reseña, un trabajo de toda una vida con escritos que van desde la primera década del siglo XX hasta algunos de justo antes de su muerte. Tan sólo un poema suyo fue publicado en vida del autor, Mensagem, y apenas dos años antes de su fallecimiento dejando una amalgama de textos dispersos. Con ello quiero decir, que este libro no es una autobiografía de Pessoa, ni sus memorias, sino un compendio de su pensamiento global, de su personalidad, de su forma de entender la literatura, el arte, la vida. Por todo ello es un libro arduo, complejo y que exige una profunda reflexión en casi cada uno de sus párrafos: "me levanto de la silla con un esfuerzo monstruoso, pero tengo la impresión de que me la llevo conmigo, y que es más pesada, porque es la silla de la subjetividad". He tardado dos meses en leerlo sin contar el apéndice, que contiene textos que, supuestamente, Pessoa no pensaba incluir en el libro, como si fuera posible saber eso más allá de las propias anotaciones del autor. Si lees poemas suyos, todas sus ideas, su dolor y significado está incluido en "Libro del desasosiego".
Esta obra nunca puede ser leída en el vacío, porque es la plenitud.

@Faulkneriano hace 8 años

Buen comentario, Poverello. Parece que han merecido la pena los dos meses.

A este mal lector de poesía le gustan mucho los poemas de Pessoa, entre los que picotea, en la medida de sus posibilidades, de vez en cuando. No tiene tanta suerte Pessoa con las biografías: incomprensiblemente se han publicado sólo cuatro: portuguesa, francesa, española y brasileña, la última concluyendo que era gay y que no tenía mucha imaginación. Este menda ha leído la española y, la verdad, no le hace mucha justicia.

Como dice Tharl, quizá comenzar por el Libro del desasosiego sin conocer un poco al escritor sea un poco fuerte. Mejor, quizá, leer algunos poemas primero, para familiarizarse con su particularísimo mundo creativo. Un método indirecto es leer ficciones sobre Pessoa. Hay dos libros magníficos que recomiendo: El año de la muerte de Ricardo Reis, para mi gusto la obra maestra de Saramago; y, menos conocido, una novelita corta de un italiano apasionado de Lisboa, Antonio Tabucchi: Los tres últimos días de Fernando Pessoa. Por cierto, Tabucchi y Pessoa descansan en el mismo Cementerio dos Prazeres lisboeta: curioso nombre.

En esta mi tierra fronteriza (rayana, decimos aquí, por lo de raya, frontera) algo se sabe de la cultura portuguesa: nos esforzamos por entender algunas palabras y visitamos con frecuencia las ciudades lusas. Nuestro mar más cercano es el atlántico, más cerca todavía que la costa de Huelva. En algunos institutos el familiar portugués sustituye al aristocrático y decadente francés como segunda lengua extranjera. Comerciantes (y libreros) del país vecino acuden a las ferias. Algo es algo. Y todos, además, `por eso de la cercanía, deberíamos sentirnos orgullosos de que Pessoa sea, probablemente, uno de los mejores poetas del siglo pasado.

Muito bon trabalho, Pove. Pessoa merece.

@Tharl hace 8 años

Gracias por la recomendaciones. Leeré algun poema suelto, probablemente alguna de las dos obras que me habeis recomendado y si me gusta (creo que lo hará), me lanzaré con la obra maestra de Pessoa.

Me ha sorprendido lo de que no publico nada en vida más que un poema. ¿Estás seguro de ello? Pensaba que sí había publicado, no solo en su vida sino en la de sus múltiples alteregos.

@Poverello hace 8 años

Pues elige, Tharl, o la opción que te ofrece Faulk (amante ocasional de la poesía) o la de lanzarte al estrellato (o estrellazo) de esta obra ciertamente fuerte y dificultosa.

Lo del único poema digamos que es demasiado minimizar: el único LIBRO de poemas editado en vida. Pessoa escribía mucho y fundó una revista, pero una cosa es publicar a ese nivel y otro que te editen una obra. Sí que es cierto que parece ser que a principios de siglo vio la luz "Antínoo", escrito en inglés, y publicado en Reino Unido, pero antes, como bien sabemos, editaban libretos de 15 o 20 páginas y éste es el caso, pues es un único poema que tendrá a lo sumo 15 y que en la actualidad está publicado con otros que compuso en la lengua de Shakespeare. Esto es lo que creo yo, bastante inculto en estas lides poéticas. La seguridad mató al gato, así que no la tengo al 100%.

Gracias por vuestros comentarios.

Como paisano real de Faulkneriano he de decir que de chico (palabreja típica del terruño) Portugal era como el propio país y personas de Badajoz capital iban a la frontera casi andandito.

@nikkus2008 hace 8 años

Gracias Pove por tu reseña. Nunca leí nada de este tipo. Parece ser algo terrible; creo que no estoy para estas cosas en estos momentos, tal vez más adelante. Pero promete, es decir, el estilo que describís, siempre promete, al menos para mi.

Eso que dijo Schopenhauer no se si será así, al menos no creo que siempre; habrá solitarios, porque son jodidos (es verdad que a veces ser "jodido" significa ser escrupuloso, ambicioso, exigente; pero podría ser también, que signifique ser, simplemente un puto jodido, a secas), pero yo no creo ser un espíritu excelente, más bien uno mediocre; y la soledad, desde siempre, me rodea el cuello, y me lo va apretando todos los días un poco más. Schopenhauer estaba medio "chapa" (loco en lunfardo argento), me divierte, pero le presto no demasiada atención. Sino, lean "Las mujeres" o "El amor" y se van a reír un rato, se los aseguro...

@Poverello hace 8 años

Promete y jura, nikkus.

Lo de Schopenhauer es una evidente generalización con todas las limitaciones que ello conlleva, pero lo que sí que ciertamente conozco es a más espíritus excelentes solteros que a hijos de puta. También será que suelen abundar más los últimos. Leeremos algo de lo que dices, necesito reírme.

Abrazos.

@salakov hace 8 años

"El Libro del Desasosiego", en lo personal, me parece una obra cumbre. Pensamiento puro, con una lucidez y luminiosidad que hace daño. Pero claro, esa misma profundidad puede hacer que su lectura te arrastre hacia zonas oscuras de tu ser, que te hunda un poco —a mí me pasó—, y que debas dosificar su lectura para no acabar devorado por el monstruo que es este libro. No obstante, un 10 como la copa de un pino. Pocos libros mejores he encontrado en mi vida.

Respecto a Schopenhauer, cuando se le iba la pinza se le iba pero mucho. Y digámoslo alto y claro, era un misógino de puta madre.

@Poverello hace 8 años

Totalmente de acuerdo, salakov. En lo personal es lo mejor que he leído y una maravilla, pero por los motivos que explico en la reseña (y que en mi caso nada tienen que ver con la introspección a la que te conduce, algo que me parece magnífico) no me parece redonda y por momentos (pocos, eso sí) puede hacerse tediosa (no es el adjetivo más idóneo, pero se le acerca algo) por la amalgama de ideas, en partes concretas a mitad de la obra sobre todo, poco elaboradas (no es culpa del pobre hombre morirse, claro) e incluso muy dispersas. También se le va la pinza a Pessoa, como a tantos genios, pero con sus personales corduras.

Sin duda leer más de dos páginas del tirón es una tarea de difícil digestión, pero afirmo sin dudar, como lo haces tú, que un amante de la literatura, de la filosofía, de la poesía debería leer esta libro desasosegante.

@salakov hace 8 años

Sí, no es lectura fácil. Estoy de acuerdo.
Pero sí es lectura imprescindible...

@Guille hace 6 años

He llegado tarde a la recomendación de Faulkneriano: hace unos días empecé con este desasosiego sin saber nada de Pessoa. No me gusta, no suelo leer vuestros comentarios y reseñas hasta haber terminado el libro, pero es tal el entusiasmo que siento por las ni 100 páginas leídas que he sido incapaz de resistir la tentación.

Curioso que cites la Biblia, Poverello. Yo también he pensado en ella leyendo el libro, pues es este un libro infinito, con innumerables lecturas y relecturas, de los de cabecera perpetua, de los de leer de corrido una vez y al azar el resto de la vida, de los que no hay que subrayar pues tontería es subrayarlo todo. Tal es la belleza de su prosa que disfruto tanto las impresiones que comparto como las que no y hasta aquellas de las que no entiendo un carajo me parecen hermosas.

Hacía tiempo que no votaba con un diez, pero este va camino de ello.

@Poverello hace 6 años

Es un libro francamente especial y único, Guille. Necesario y, como bien dices, de esos que puedes gastar la tinta de un bolígrafo si te pones a subrayar. De los que puedes tener en casa en la estantería para ir metiéndole mano de vez en vez.

A seguir disfrutándolo, que me das casi envidia de que no lo hayas leído.