LA LUNA EN LA CLARABOYA por _567_

Portada de EL GUARDIÁN DEL VERGEL

Se rumorea que el entonces jovencito Cormac McCarthy envió el manuscrito de este, su debut literario, a la editorial Random House y que así lo hizo porque era la única que hasta entonces conocía; allí estuvo dando vueltas por los despachos hasta que llegó a manos de un avispado personaje, Albert Erskine, que fue un editor, mediador de escritores podría decirse, entre cuyas plumas representadas se encontraba la de William Faulkner hasta el año de su muerte; ¿Qué vio el lince Erskine en el manuscrito del primerizo autor en ciernes?, supongo que lo mismo que un servidor: talento para algunos de los recursos utilizados (las descripciones del entorno natural y las metáforas utilizadas son prodigiosas) y un cierto parecido, aunque seguramente involuntario, con la prosa del susodicho Faulkner. Grandiosos mimbres para confeccionar una cesta rebosante de letras, puede que no perfectamente redondeada pero, sin ninguna duda, capaz de almacenar sabrosas historias en su interior... y dulces melocotones, y ácidas manzanas, y sabrosas cerezas como las que crecen salvajes en este vergel. Aquí quiero mencionar al tío Ather, junto a su inseparable perro Scout, auténtico guardián privilegiado entre el elenco humano que habita la zona, oteando desde su atalaya (una cabaña en la mitad elevada de ninguna parte) todo lo que sucede a su alrededor. Oye, ve, calla y sigue acumulando experiencias a sus 90 años, batallitas de las colinas que el lector agradece escuchar al calor de esas estufas de leña permanentemente encendidas que aparecen en la novela. Un personaje realmente entrañable.
Se dice que el hoy aclamado Cormac McCarthy llevó una vida errante de vagabundo en su juventud, no me extrañaría nada que eso fuera cierto a tenor de la composición que recrea del personaje de Marion Sylder, ese homeless con nombre de mujer y apellido de outlaw, que además se dedica a traficar con whisky en sus ratos libres conduciendo un pequeño y desastrado coche deportivo en cuyo maletero saca a pasear el dorado brebaje de condado en condado vendiendo tragos al gollete al mejor postor.
Se sabe a ciencia cierta que el hoy consagrado Cormac McCarthy nació en Providence (Rhode Island) en 1933 pero cuatro años después, 1937, lo trasladaron a Knoxville (Tennessee) y es justo aquí donde transcurre toda la acción de la novela, al igual que la infancia y la adolescencia del autor, lo cual hace suponer que el personaje de John Wesley Rattner (un chaval de catorce años con aires de Tom Sawyer) tiene algún que otro rasgo autobiográfico de su creador, a tenor de lo bien que se describen algunos de las pasos, y tumbos, que el chico va dando para situarse en la vida o relacionarse con las demás personas que habitan esa ‘pequeña hondonada sureña’. En la actualidad Knoxville es la tercera ciudad más grande del estado de Tennessee, por detrás de Menphis y Nashville, pero antes era otra cosa más pequeñita con su orgullo local correspondiente (atención a las referencias a los negros), dicho esto aprovecho para comentar que la acción discurre en el Interbellum comprendido entre las dos grandes guerras mundiales (1919-1939).

Invierno, frío, mucha humedad, lluvia incesante, días que no hacen presagiar grandes cambios… aunque espera, puede que sí. Agua, piedra, río. Niebla, nieve. El olor de la tierra mojada. Sol y polvo (en el viento). Animales que pululan a sus anchas por toda la narración (gatos monteses y de los otros, serpientes sin cascabel, perros, halcones, buitres, ranas toro, visones, conejos... y cerdos vestidos de uniforme); frutas silvestres y frutos secos. Café bien fuerte y refrescos de cola. Botas de agua y botas de cowboy. Tabaco de liar y tabaco de mascar. Árboles cuyas ramas se enredan en el hilo argumental, ¿un poquito demasiado lianas liantes? Sensaciones que conforman, que definen a ese otro, último personaje omnipresente, el único femenino de la función, que no es otro que la Madre Naturaleza. Acontecen muchas cosas, nada importa tanto como disfrutar de su presencia y gozar de todo cuanto aquí nos ofrece.

Escrita con ritmo pausado y minucioso (muy lejos de los focos apresurados de escritor precipitado con que, en mi opinión, transitó ‘La carretera’, por cierto y curiosamente muy presente aquí también, ambas cunetas del vergel y la cinta negra asfaltada a la tierra que atraviesa el oasis natural dejando su impronta de navajazo alquitranado…), y con algún recurso que crea cierta confusión, esos fragmentos escritos en cursiva que vienen a ser flashbacks que no acaban de aclarar el ‘que fue antes’ de conocer a los personajes, la novela construye una interesante radiografía de estos cuatro mundos divergentes, aunque cercanos en su fraternidad, y sus cosas, sus costumbres, sus maneras de consumir esa vida que les ha tocado vivir. Una novela a la antigua usanza, con algún toque innovador que puede hacerla dura de roer a cierto tipo de lector, y que a su vez supone una interesante alternativa al devenir (imagino) futuro del resto de su obra. De esta primera novela a la última carretera publicada existe una distancia diferencial tan abismal como ese barranco desde donde Ather observa a sus conciudadanos moverse como hormigas negras bajo cielos grises, atormentadas en busca de refugio. Un claro ejemplo, a falta de conocer su trayectoria intermedia, de escritor acomodado a los tiempos que corren, que no siempre… han de ser los mejores. En todo caso, a pesar de esa distancia narrativa que la 3ª persona impone a los personajes (y que evita una implicación más profunda del autor hacia sus criaturas), me parece una novela bien manufacturada aunque mal estructurada. En todo caso, curiosa, se me antoja, para entender su trayectoria literaria posterior. Reivindicable para fans de este misterioso autor y para degustadores de oscuras rarezas norteamericanas… del sur.-

Escrita hace 8 años · 4.6 puntos con 7 votos · @_567_ no lo ha votado ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 8 años

Buena reseña, Krust. Está claro que te gustan las novelas poco glamourosas... Lo que me descoloca un poco es que ésta, que no he leído, sea de 1965. Yo asocio a McCarthy con los años 90, que es cuando empezó a hacerse famoso, cuando por edad pertenece a la generación de Philiph Roth (nacieron el mismo año) o de mi venerado John Updike, por poner dos ejemplos de escritores norteamericanos que ya eran famosos en la década de los 60. Tiene buena pinta: las primeras novelas de escritores que te interesan siempre tienen algo de atractivo.

@lucero hace 8 años

Muy buena reseña Krust. Es lo que me gusta leer : literatura norteamericana, estoy por ahora con esa veta. Pero no he leído nada de él. Empiezo con esta novela o con sus obras más recientes?

@_567_ hace 8 años

Bueno, Faulk, más que las novelas poco glamourosas me interesan esas pequeñas joyas desconocidas por el lector medio que se han perdido en el tiempo muchas veces injustamente. También es verdad, que entre todas ellas, me gusta descubrir las primeras novelas de cualquier escritor (especialmente las de los considerados grandes) porque es ahí donde uno empieza a conocerlos de verdad, el que pega primero con lo mejor de sí mismo suele pegar dos veces y vivir de esto, ya sabes. Es curioso pero entre todos los tipos de escribanos hay dos grandes grupos muy definidos: los que poseen un talento innato para escribir (y eso se suele apreciar ya desde su debut, aunque después cambien de estilo, se metan en otros paranoias o géneros… por ejemplo, como hemos comentado en privado, ese Faulkner de ‘La paga de los soldados’ que no se parece a nada de lo que hizo a posteriori, pero ya se intuye una pluma de las grandes…), y los que desde un punto de partida mediocre se van haciendo a sí mismos mediante el conocimiento y la exploración continuada del oficio. Artistas y artesanos, vaya. Es normal asociar a McCarthy con los 90, a mí también me pasa, el cine se ha encargado de ello, de hecho nunca le hice demasiado caso hasta que Poverello levantó hace poco la liebre… digo, el caballo.

Pues no sabría muy bien que decirte, Lucero, yo también soy un debutante con McCarthy. He leído esta y ‘La carretera’, las dos son novelas digeribles por su extensión aunque esta es bastante más completa (y compleja) en mi opinión. Vendría a ser la diferencia entre un autor que empieza con ganas de demostrar de lo que es capaz, y otro que se ha asentado en el ‘starsistem’ de las letras mediante la fama que otorga el beneplácito de público y crítica, es un autor que tengo entendido que cae bien a unos y otros, cosa difícil. ‘La carretera’ no es una mala novela, lo que me jode es que te das cuenta enseguida de que lo pudo hacer mejor, la escribe como con ganas de terminarla sin pararse a pulir esa buena idea de la que parte, y yo eso lo suelo castigar mucho en mis votos. Insisto, la diferencia se nota bastante en este caso leyendo la primera y la última obra de este autor.

Creo que lo seguiré leyendo, pero soy consciente que McCarthy es de esos escritores que hay que dejar reposar tras una de sus lecturas para abordarlo de nuevo dentro de un tiempo prudente, a Faulkner también. ‘Suttree’ me da muy buenas vibraciones, será por las buenas opiniones que leído sobre ella, así que supongo que esta será la próxima…

@nikkus2008 hace 8 años

Excelente Krust, excelente reseña; me da una idea completa del libro. Sólo resta probar un poco él para verificar mi intuición; creo que me va a gustar mucho, porque estuve leyendo al azar, ojeando páginas de sus diferentes novelas y me gusta el estilo, bastante. Meridiano de sangre y alguna otra de esa trilogía famosa me parece serán las primeras o tal vez ésta misma, que tan bien destripaste amigo. Otro más para la lista. Otro título y otro autor más para seguir completando la locura, creciente, me temo, y a esta altura, infinita...

@Poverello hace 8 años

Muy buena reseña, Krust. Si al final, por lo que comentas en estilo va a resultar cierto que el McCarthy de los 60 sí que se parecía a Faulkner.
'La carretera' no tengo especial interés en leerla, como 'No es país para viejos'; pensaba -y sigo en ello- continuar mi trajín con 'Meridiano de sangre', pero acabo de comprobar que esta que reseñas también está en la biblioteca y la anoto, vaya que sí.

@_567_ hace 8 años

Bueno, Nikkus, se intenta no desvelar demasiado del argumento (más allá de lo que suelo esconder entre líneas) en contraposición con el autor de la lamentable sinopsis, aunque en este caso ese hecho puntual pasa a ser secundario conforme transcurre la acción. Conociendo un poco tu perfil de lector es posible que te guste bastante este autor, espero que así sea, y sobre todo que tengas suertecita en la elección de la novela: verás que no tiene demasiadas donde escoger (‘Meridiano de sangre’ puede ser un buen disparo…), lo curioso del tema es que observo paréntesis de creación en su obra que van de los 5 a los 7 años aprox. entre novela y novela, salvo ‘La carretera’ que la escribió prácticamente a renglón seguido de ‘No es un país para viejos’. ¿Presionado por la editorial?, ¿ganas de llenar la saca explotando el filón fácil de la fama? Puede que ahí no se tomara el tiempo necesario, esa es mi opinión. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones. ¿De qué locura me hablas, amigo? Literatura: esa bendita enfermedad.

Habrá que leer ‘La oscuridad exterior’ para comprobarlo, Poverello, o esperar que Faulk lea alguna de las dos para opinar al respecto de esos parecidos sesenteros (en los 60’ se escribieron grandes novelas por cierto, es que para mí los clásicos norteamericanos son todos del siglo XX, a diferencia de la literatura europea y tal…). Lo que está claro es que McCarthy leyó a Faulkner, mientras este no tuvo oportunidad de darle su bendición. Al hilo de esto, quiero comentar (si Arspr, Salakov, Faulk lo leerá con acuse de recibo, leen esto) que de las cuatro partes en que se divide ‘El guardián del vergel’, la primera me recuerda poderosísimamente al Donald Ray Pollock de ‘El diablo a todas horas’; o sea que el de Knockemstiff ha leído a McCarthy. Aquí dijo a la puta pescaílla mordiéndose la cola…

Gracias a todos por los comentarios, creo que voy a tomarme una cervecita fresquita a vuestra salud.-

@Faulkneriano hace 8 años

Pues tiene razón Krust: La oscuridad exterior, habida cuenta de su argumento, parece la novela más "faulkneriana" de McCarthy aunque soy de los que cree que el autor de Meridiano de sangre tiene la suficiente originalidad como para no tener que compararse con nadie. McCarthy no se parece tampoco a sus compañeros de generación: no es extraño que haya necesitado bastante tiempo como para ser reconocido como un gran escritor.

Y sabía que Pollock saldría antes o después. Desde luego, lo que cuentas de El guardián del vergel parece bastante próximo a este hombre. Dicen que McCarthy no es un autor al uso, que presente libros y haga rondas promocionales: algunos lo quieren comparar, por su mutismo y lo poco que se sabe de él, con el recientemente desaparecido Salinger. El autor "oculto" es toda una tradición norteamericana, lo mismo que el que ha trabajado de lavaplatos, domador de circo, conductor de ambulancias y otras profesiones diversas que se consignan con fruición en las solapas. Aprovechando la ocasión, diré que tengo curiosidad por saber cómo planteará Pollock su carrera futura. McCarthy, al fin y al cabo, ha cumplido ochenta años y su trayectoria está hecha.

Interesantes comentarios.

@Faulkneriano hace 8 años

Ah, y yo empezaría a leer a McCarthy por Meridiano de sangre (o, si se es muy purista, por su primera novela, como tendría que haber hecho yo). Por La carretera no, que la eligió Oprah Winfrey para su Book Club de 2007; por algo sería.

@lucero hace 8 años

Ahhh gracias Faulk, ya estaba pensando el leer la primera que encontrara!

@_567_ hace 8 años

Muy buen apunte este último, no había caído en la edad actual de McCarthy (cumple los 80 en unos días). Desde luego su carrera está hecha y habida cuenta de todo lo que se comenta (y lo poco que lo conozco, de momento) me parece una trayectoria más que respetable, eso sí, espero que ‘La carretera’ no sea su testamento literario, de hecho viendo esos casi 6 años que han transcurrido desde que la publicó apuesto 80 velitas a que debe estar preparando, esta sí, la que puede ser su última novela. Seguiremos atentamente esta posible noticia.
Pollock ha parido dos grandiosas novelas, pero también ha explotado al máximo ese Knockemstiff que tan bien conoce; creo que debe jugársela en la próxima con un cambio brutal de registro. Creo que puede hacerlo pero, sin duda, el riesgo al patinazo es elevado. También seguiré interesado en ese posible reencuentro con su mundo literario.

Por cierto, ‘Meridiano de sangre’ veo que también está localizada en Knoxville, así que me la apunto por aquello de conocer un poquillo el terreno. Al final será una cuestión de la disponibilidad que ofrezcan los anaqueles de la biblioteca cuando vaya en busca del próximo McCarthy.-

@_567_ hace 8 años

No veo ya a estas horas, sorry, la que también acontece en Knoxville es 'Suttree', la susodicha 'Meridiano de sangre' es más fronteriza, bueno como también me atrae mucho lo mexicano-usa pues la primera que caiga...
Descanso McCarthy una temporada en todo caso.-

@Poverello hace 8 años

Me encaaaaaanta leeros. La oscuridad exterior, grrr... otra a la saca. Me dais grima.

Y bueno, sobre que McCarthy leyó a Faulkner... ¿Habrá algún escritor serio que no haya leído al norteamericano? Dúdolo.

@Poverello hace 7 años

Pues sí, leyó a Faulkner, sin duda, y después de terminar esta obra, exigente de leer por forma y estructura como bien apuntas, Krust -nada que ver con la dúctil "Todos los hermosos caballos"-, entiendo a la perfección aquello de 'un talento como el de Faulkner', aunque sin duda con un estilo propio y muy personal en esta su primera novela.
A punto de estamparle un 8 estuve y aún le doy vueltas cada diez minutos, pero ciertamente es imprecisa por momentos. No obstante, lo de las conjeturas en cursiva, ese discurso interno característico de Faulkner me ha resultado por momentos muy redondo, porque los cabos sueltos que el lector debe ir rellenando me cuadran dentro de los despistes, pero conllevan una dificultad de continuidad que implican eso que también recitabas casi de que también es necesario darse un respiro con McCarthy entre libro y libro, al menos los tres que he leído, pues dejan un poso que hay que ir limpiando.

Impresionantes las descripciones una vez más, y la simbólica presencia tanto de Scout como del gato. Depredadores unos de otros. Cazadores cazados. Tal vez un adelanto del cáustico concepto de moralidad impreso a fuego en "Meridiano de sangre".

¿Por qué en las tres novelas suyas que he leído hay un supuesto defensor de la ley o de la justicia que es más malo que la quina? Serán los márgenes en los que también coloca a sus personajes como peonzas. Y habrá que elegir en el camino iniciático.

Seguiré con este buen señor: "La oscuridad exterior" próxima parada.

@_567_ hace 7 años

Es que esta puede que sea la novela más faulkneriana de McCarthy, junto a “Suttree”, pero todo esto podría inducir a error ya que cada uno de ellos tiene, indudablemente, su estilo propio e intransferible. Por otro lado y como bien comentas, Poverello, las descripciones del entorno natural son realmente impresionantes, de una belleza abrumadora, espera a la oscuridad exterior y verás, digamos que esto me parece válido para todas sus novelas.

Repasando un poco la reseña, veo que han pasado como 9 meses durante los cuales he tenido la grandiosa fortuna de descubrir algunas otras de sus novelas, no quisiera olvidar (respondiendo ahora a Lucero con mayor conocimiento de causa) que las yo le recomendaría para iniciarse en McCarthy son justo las dos últimas que le he leído: “La oscuridad exterior” (esta la leyó mi mujer la semana pasada y le gustó muchísimo, llevamos un montón de días destripándole las entrañas a semejante obra maestra) e “Hijo de Dios” (que también me ha encantado y que supongo que crecerá como la espuma, en cuanto a número de lectores se refiere, ya que tengo entendido que acaban de estrenar la peli en EEUU y estará al caer por el resto del mundo…); en fin que ambas conservan el sello McCarthy pero son muchísimo más digeribles o fáciles de leer si las comparamos con las que se citan en el primer párrafo (por cierto, “La oscuridad exterior” no estaría entre las ‘faulknerianas’, Faulk, al menos en mi opinión… pero me parece una de sus mejores novelas). Nikkus, la recomendación a Lucero también va para ti, que también te veo metido en el vergel...

*Poverello: Espero que sigamos teniendo oportunidad de comentar más y mejor de McCarthy… y que le den el Nobel de una puta vez!!! Saludos a todos.-