AMAESTRARSE A UNO MISMO por Poverello

Portada de TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS

“Un talento igual al de William Faulkner”. Cuando alguien de mente traviesa lee esto sobre la novela “Todos los hermosos caballos” de McCarthy en la portada de Seix Barral comienza a preguntarse si la pretensión del edito al colocarlo en negrita y con letra nada minúscula para que pueda apreciarse con contundencia es hacerle un favor al escritor o más bien una putada; más cuando dicha correspondencia se repite en alguna que otra biografía del escritor afincado en Nueva México. El caso es que quien haya leído a Faulkner sabe de la exigencia a la que lo somete dicho escritor y pudiera optar entonces por algo más ligero, y lo peor que habría de sucederle a aquel que no lo haya hecho es decidir meterle mano a “El ruido y la furia” y le entren unas ganas irresistibles de colgar por sus partes nobles al creador de la dichosa frasecita de portada. Porque McCarthy y Faulkner se parecen más o menos lo mismo que una plaza de toros y una rueda de bicicleta, en que ambas son redondas y me estoy refiriendo exclusivamente a la forma geométrica, si bien en calidad literaria la novela de McCarthy que nos ocupa, y de título altamente equívoco, es una absoluta delicia.

Si no se ha de esperar a Faulkner más allá de unos personajes recios y el ambiente del sur de los Estados Unidos, también sería más que conveniente obviar toda analogía y prejuicio que pudiéramos tener sobre el título en referencia a la novela romántica (que en la edición que leí aún resulta más empalagoso: “Unos caballos muy lindos”). La historia de amor trasversal entre Grady Cole, el perdido adolescente protagonista de la novela, y la mexicana de buena familia Alejandra es tan sólo un pequeño ápice coyuntural dentro de este genuino western de iniciación acerca de la vida, las decisiones, el esfuerzo y la libertad que superan y opacan al destino: “Supe que algunos conseguían el valor con menos lucha que otros, pero creía que todos cuantos lo querían podían conseguirlo. Que el deseo era la cuestión en sí misma. No podía pensar en nada más que contuviera esta verdad: tanto depende de la suerte.” La belleza de los caballos, eternos compañeros de este viaje iniciático, y a la que hace referencia el título en nada tiene que ver con la imagen externa sino que reside en su capacidad de lucha y en la constancia ausente de límites. A sus dieciséis abriles, Cole abandona la granja familiar en compañía de su amigo Lacey y sus caballos, como la única forma de escapar de su propio futuro, como si estuviera marcado en un pergamino entregado al nacer y en cada encuentro o desencuentro va descubriendo, muchas veces a golpe de garrote, qué es lo que hace a un ser humano fuerte y qué motivaciones dan sentido a la existencia. En la espontánea figura de Blevins -y las consecuencias que su compañía le ocasionan- abraza la compasión y aprende a sobrevivir a la violencia y a la injusticia, en Maria, la tía-abuela de Alejandra, la necesidad/posibilidad de subsistir más allá de las ideas e incluso la coherencia, en Alejandra la frustración y el aprender a asumir la derrota como parte del crecimiento y de la vida, en Lacey el valor incalculable de la amistad y de la confianza por encima de la separación (tal vez porque sea bien cierto que “los vínculos más fuertes que encontraremos en nuestra vida son los de la desgracia”)... de los caballos y de su cabalgar el aprender a mantener al alma libre más allá de la obligada doma. Cole, exquisito adiestrador de caballos, va aprendiendo -también a fuerza de látigo- a “amaestrarse” a sí mismo.

Y todo ello con un estilo cuidado, firme y solemne en virtud de unas frases cortas y secas, que sin llegar a la dureza expresiva de otros autores como Céline, logran transmitir al lector el amor incondicional, esa empatía que McCarthy parece sentir por sus personajes (algo casi opuesto podría decirse al nombrado Faulkner), y fundiendo con exquisitez las características habituales del western; desde unas descripciones bellísimas y vivaces de las grandes llanuras y desiertos que son simbiosis de los personajes que las atraviesan (¡qué hubiera sido de este género en el cine sin la influencia afortunada de Ford!), pasando por vaqueros, partidas de cartas, rancheros, capitanes “chusqueros”... atardeceres.

Tan sentida importancia tiene la pérdida en cualquier camino de aprendizaje que no es casual que la novela empiece y termine con un funeral. La redondez de la vida, que no sería entendible y disfrutable sin su natural reverso.

Escrita hace 8 años · 4.7 puntos con 9 votos · @Poverello le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@nikkus2008 hace 8 años

Tus reseñas son cada vez más perfectas mi amigo. Faulkneriano ya había hablado de este escritor, y ahora, con tu crítica, me dan muchas más ganas de conseguir algo de él. Pude leer un poco en formato pdf, tengo varios libros de este escritor. Creo, intuyo, que la comparación con Faulkner se debe a la aspereza delas historias, imagino algo crudas, sin demasiado filtro, y a cierto tipo de expresión, casi que me resulta imposible de explicar, pero que advierto en Faulkner, un algo, una sabia mezcla de palabras que provocan ciertas reacciones, asociaciones, etc. En fin, el próximo creo será MCCARTHY.

@Poverello hace 8 años

Lo de la aspereza es cierto, nikkus, pero es que eso es tan genérico que se puede meter en el mismo saco a Steinbeck y a Bukowski. En estilo y dinámica de las historias es que son diametralmente opuestos. La crudeza está también más que presente en esta obra (la descripción del asesinato de Gustavo Madero es antológica), aunque donde dicen que se sale de madre es en 'Meriadiano de sangre', pero es que es muy distinto a lo que he leído de Faulkner, que no ha sido poco.

Pero que comparar a veces es absurdo cuando hay talento de sobra, y McCarthy lo tiene.

@_567_ hace 8 años

Un autor a descubrir por mí, ya estoy tardando. El otro día estuve ojeando"El sunset limited" en una librería y estuve a punto de comprarlo porque estaba muy bien de precio. Cortito, un diálogo bicolor entre un blanco y un negro...
¿Es una trilogía esta de los hermosos caballos?, ¿novelas independientes que forman parte de esa trilogía?. ¿Título equívoco, a qué te refieres?. Me gustan tanto los caballos, que hasta me gustó bastante el hombre que les susurraba...

Salut!

@Poverello hace 8 años

Hola, Krust. Pues sí que es parte de una trilogía, pero vamos, yo no soy demasiado dado a las sagas, por cortas que sean, y no creo que siga, prefiero 'Meridiano de sangre' o algún otro, y la idea de McCarthy no era hacer dicha trilogía, desde luego, sino algo surgido a raíz de la fama de esta primera que está cerrada y muy bien cerrada.

Lo del título equívoco quiero referirme a lo que comento sobre una novela romántica, que no lo es. De hecho, cuando estrenaron la película basada en el libro (de la inefable Pe y cuando McCarthy no era tan conocido) la vendieron claramente como una historia de amor, que en la novela es lo de menos. Vamos, que a mí, de todos los títulos de McCarthy en realidad era el que menos me atraía por un prejuicio mental hacia el título. Si no lees la sinopsis la imaginación va por esos otros derroteros.

Abrazotes.

@Faulkneriano hace 8 años

Amén a todo, hermano Poverello. McCarthy tiene la suficiente personalidad como para no tener que ser comparado con nadie (funesta manía recurrente, a lo que parece, en los escritos de solapa) Tiene, por cierto, una dureza rocosa, mineral, una forma muy tierna de ser bestia. Es curiosa esta trilogía: en la primera novela asistimos a la definitiva maduración de un joven; en la segunda, a la de otro, muy parecido al primero; en la tercera, al encuentro de los dos jóvenes, buscando remedio a una espantosa soledad. Lástima que el acierto vaya decreciendo, a mi parecer. Esta es la mejor novela del ciclo.

Otra cosa importante tienen en común: el lugar de la revelación, súbita y dolorosa, es siempre México (como, por cierto, sucedía en Meridiano de sangre e incluso en No es país para viejos) Y no conozco en toda la literatura norteamericana un escritor más receptivo a la lengua, a las costumbres, al paisaje y al paisanaje de México que McCarthy. Ni siquiera Steinbeck, uno de los pocos que se asomó al otro lado del Río Grande sin demasiadas anteojeras; ni John Reed en México insurgente, que he leído hace poco, donde se asomaba al lado oscuro y violento del mexicano. McCarthy es único para ofrecer en una serie de imágenes impactantes la mezcla letal de violencia, cortesía, hospitalidad, alegría y pulsión de muerte que comúnmente se adjudica al mexicano. Y lo hace, a mi parecer, de forma muy precisa, novelesca pero creíble, sin esa molesta mirada de turista que atenaza a tantos escritores cuando entran en tierra caliente. Una parte no despreciable del texto está escrito en excelente español, lo que debe poner de los nervios a muchos lectores norteamericanos, pero que otorga una curiosa cadencia a los discursos de los mexicanos.

Y tienes razón: el título es horrible, pero la novela es muy, muy recomendable, aunque la violencia de algunos pasajes es más que cruda. Y no me refiero sólo a las escenas carcelarias, que me llamaron poderosamente la atención.

Buena reseña, pove, e interesantes aportaciones.

@Poverello hace 8 años

Lo de los textos en español da buena cuenta de lo escasa importancia que le otorga McCarthy a ser un autor más leído en su país y ser un best-seller, porque dudo extensamente, como bien dices, que a potenciales lectores les sea agradable lo del español (y eso sin llegar al francés en Guerra y Paz, que tiene páginas enteras en el idioma de Stendhal). Este acierto a nivel lingüístico también contribuye poderosamente a crear ese realismo que comentas, aparte sobre todo del estilo y el tono de las escenas. El monólogo de Maria casi al final de la obra es de una profundidad y de un conocimiento sobre la realidad de México que quita el hipo.

Lo de la violencia es cierto, Faulk, pero has de reconocer que la sangre tampoco es de lo que más te apasiona. Peores los hay, aunque contundente sí que es, sí.

@Tharl hace 8 años

Mira que no estaba contestando porque ya tengo una whistlist bastante prolongada y tenía pensado ser tan original de conocer a McCarthy por THE ROAD, pero nada, ya lo habéis conseguido, otro libro a mi whistlist.
Sois, cariñosamente, insoportables.
=)

@Poverello hace 8 años

Ea, Tharl, únete al club de 'Los lectores que odian las reseñas que les obligan a aumentar sus listas de pendientes'. Lo mismo creo un grupo de Facebook y todo.

Aunque también me apetece 'La carretera' lo más probable es que me lance con 'Meridiano de sangre'.

@lucero hace 8 años

Lo pongo en la Whish y me impongo una veda de reseñas por tres dias !!. Me encanta como deshaces la comparación de McCarthy y Faulkner. Muy buena reseña.

@Poverello hace 8 años

Gracias, lucero.

Lo de la veda no se me había ocurrido, pero si después se leen juntas es casi peor el remedio que la enfermedad, ¿no?

@lucero hace 8 años

Sí, es cierto, despues pones todos los libros en la Whish, como yo hoy!

@nikkus2008 hace 8 años

Por culpa de todos ustedes acabo de gastarme sesenta mangos en Absalon absalon; y si, la lista es interminable. Cada vez más grande...

@Poverello hace 8 años

Pues ve a la biblioteca, nikkus, je. Y bueno, si hablamos aquí de Faulkner es de pasada, aunque seguro que están muy bien empleados. Justamente 'Absalon, Absalon' es mi siguiente del norteamericano.

@Faulkneriano hace 8 años

Jo, que suerte. Ya me gustaría olvidar y sumergirme de nuevo en este "estío de glicinas" que contó Faulkner el mismo año que empezaba nuestra guerra incivil. Que os aproveche. Bien empleados sí están los sesenta "mangos", nikkus: qué voy a decir yo.