VIAJE AL FIN DE LA BOTELLA por Nastenka

Portada de LA PARRANDA

"El "pensamiento" es venir todo junto y embrollado en un solo instante, hasta que ya no agunato más y todo se me borra... Que así es la cosa, como si fuese enfermedad, aunque doler no me duele nada. Cuando me viene de repente, es como algo que se me creció, así, como dentro de la tabla del pecho, perdonando el modo de señalar, como si me quisieran estallar los pulsos, y que me lleno todo de una fuerza tal como si fuese a saltar en pedazos. ¡Qué barbaridad! Pero otras veces me viene adespacio, y es como una cansera, como cuando uno se empieza a dormir, y comienzo de hundirme, de hundirme, que es cuando más miedo me da, que despierto de un salto, porque tengo cavilado que si me dejo ir hasta hundirme del todo la cosa no va a parar hasta la muerte. Y, si a mano viene, puede ser que sea la muerte que anda ansiosa de mí para llevarme sin enfermedad, como quien se duerme, que ya se han visto casos... y las más de las veces que me doy al vino es para librarme de eso, aunque no se crea, pero cada uno sabe lo suyo y Dios lo de todos."

El "padecedor" de ese "pensamiento" no es otro que Cipriano (también llamado Cibrián o el Castizo), protagonista y narrador de los hechos...

Prácticamente todo el texto de la novela (salvando el comienzo; "Documentación", y el párrafo final que nos cuenta cómo acabó la juerga (La parranda) del Castizo y sus amigos) se basa en el amplio testimonio que el juerguista expone ante un juez, cuyas preguntas sólo conoceremos a través de las respuestas de Cipriano, pues durante toda la obra son sustituídas por guiones, un ejemplo;
-
-Sí, señor... Pues tengo que decir que seguía lloviendo a chuzos.

A través de ese "diálogo", Blanco Amor parece querer mostrarnos, sin "enseñarnos" las palabras, quien tiene el poder y los medios de presión...
Y es que el juez (el poderoso), es el de fuera, el "extranjero", y la distancia infranqueable entre el que interroga y el interrogado se marca constantemente -con una firme intención irónica- en las frecuentes aclaraciones, correcciones y divagaciones de las respuestas...
El diálogo acaba siendo trabajoso y hasta en cierto modo imposible, el juez sólo quiere respuestas concretas, el Castizo necesita, además..un desahogo..
Y así, ante los oídos del poderoso, siempre mudo, va desgranándose la inmoral historia de las correrías de Cipriano y sus amigos; Juanito el "Bocas" y Eladio el "Milhombres"...

Y esa historia es el enloquecido vaivén de una borrachera sin fin, la crónica de unas manos manchadas de sangre, la desolación de un viaje alucinado hasta el fondo de la botella, el esperpento desenfrenado que parece no buscar redención en unos, pero ser la última meta de nuestro narrador...
Y es también la historia de una virilidad mal entendida, de una sexsualidad no aceptada, de la tristeza no reconocida de Socorrito (protagonista fugaz pero importante en la historia)... y del final inmerecido que le espera..

Así que "La Parranda" acaba siendo la crónica de un mundo mísero y miserable, un terreno de claroscuros violentos y grotescos, unos hombres siempre mojados (por fuera por la incesante lluvia -omnipresente a lo largo la historia-, por dentro por el incesante trasiego de alcohol)...

Una fuerza ineludible parece conducir los pasos de los protagonistas hacia la desgracia; así parece entenderlo el Castizo en su orgullosa y autoimpuesta mansedumbre ante el juez...

Y cómo no, es la historia del padecer ese "pensamiento" (que cada lector le ponga la definición que crea conveniente)...
Y de cómo se quiso ser... y no se fue..

(En Ourense se puede realizar "O Roteiro da Emorga", recorrido por los lugares en los que transcurren las correrías de los protagonistas. No dudo que mejor hacer primero la ruta por las páginas de este libro)

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 6 votos · @Nastenka le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 9 años

Siempre he querido leer esta novela, poco conocida, pese a su adaptación al cine: tu estupenda reseña me ha dado el último empujón. Muy avanzada me parece para 1959: Blanco Amor debía ser un personaje curioso. En Galicia, entiendo, será más apreciada. Me parece muy meritorio rescatar buenas novelas sepultadas en el plomizo periodo franquista anterior a los Planes de Desarrollo, no tan huérfano de buenas novelas como muchos pretenden. Graciñas.

@Mayte hace 9 años

Me encanta que hayas disfrutado con esta obra @Nastenka, la literatura gallega es un pozo poco explorado y lleno de riquezas, aunque quizás no soy la más adecuada para hablar objetivamente. Tengo una gran ventaja sobre ti sin embargo, leer esta obra en gallego es un placer sublime... los matices son intraducibles, la leí hace años y se me quedó grabada. Me has hecho recordar que debo darle una relectura urgente :)

@Nastenka hace 9 años

Coincido contigo, @Faulkneriano, en la definición de personaje curioso de Blanco Amor y en que al menos esta obra suya (seguro que no la única) sea avanzada para aquella España censurada y censora...
La novela la publicó en Buenos Aires, en 1959, pero en su idioma natal.
En cuanto a la película, estrenada en 1977 y a cargo de Gonzalo Suárez... parece que no pinta muy bien, pese a mi admirado Fernando Fernán-Gómez y pese a que el propio Blanco Amor participó en el guión...

@Mayte, envidia sana me das, siempre es mejor leer en idioma original, seguro que así gana incluso más... No recuerdo cómo llegaron a mí las ganas de leer La Parranda, pero es un placer habértelo recordado.
Y cómo no, el placer se extiende al empujón de Faulkneriano... mira que haber llegado a los 3000 sin haber hecho esta ruta...

@Faulkneriano hace 5 años

Leído y disfrutado. Blanco Amor, que se encargó de vertirlo al castellano tras escribirlo en gallego, tiene una prosa arcaica y poderosa y un oído de miedo para los diálogos.

@Mayte hace 5 años

Cómo me alegro que te haya gustado Faulk, mi novela gallega preferida... Una joya!
Espero poder disfrutar de la versión cinematográfica que ha salido hace poco en cines y que me satisfaga... la anterior versión no me parece que de la talla.

@Mayte hace 5 años

Por cierto, una de las mesas de mi boda (les puse nombres de novelas) tenía la de este libro: "A esmorga". He de decir que dio la talla e hizo honor a su nombre, jeje.

@Faulkneriano hace 5 años

Espero que los de la boda no fueran ni la mitad de bestias que el Bocas y el Milhombres... Es broma, mujer, seguro que se lo pasaron muy bien.

@Poverello hace 5 años

El Bocas y el Milhombres también se lo pasaron muy bien. Otro que disfrutó (por copiar el adjetivo de Faulkneriano, aunque no sé si será el mejor) de la novelita de marras.

Por cierto, la película de Ignacio Vilar del 2014 no está nada mal. Y Karre Elejalde está una vez más inconmensurable.

@Mayte hace 5 años

Milhomes! Milhombres suena casi tan mal como "La parranda" XD

@Atticus hace 5 años

Sí que suena mal lo de "La parranda", sí (especialmente para nosotros, los gallegos que la hemos leído en gallego).

Parte de la significancia seguro que se perderá irremediablemente. Lo que por otro lado hace que me plantee, no sin tristeza, la cantidad de detalles relevantes que me estaré perdiendo al leer, como leo, muchos libros traducidos (a excepción, claro, de aquello escrito originalmente en idiomas que sí comprendo: gallego, portugués, castellano...Inglés nivel medio: me da para un "hello" y un "bye, bye").

Por otro lado, y teniéndola ya lejos en la memoria, con lo que esto supone, creo necesario dejar constanscia de que ésta es una historia, entre otras cosas, concreta y profundamente social: la gente de clase humilde y la problemática de un determinado contexto sociocultural vertebran su entramado. No es difícil ver, siendo además Blanco Amor como era, una denuncia política para con la opresión castellana en tierra gallega. Puede, por ejemplo, por la mala (sesgada) educación que se imparte en el estado acerca de las otras realidades culturales integrantes de dichos límites (refiriéndome a las históricamente así consideradas de modo general: Galiza, Euskadi, Catalunya), y la falta de empatía inconsciente derivada de esto o, por decirlo de otra manera, debido al puro desconocimiento, que se diluyan a veces ciertas evidencias críticas que el autor pretende mostrar. Sé que nadie ha dicho lo contrario (ni siquiera pongo en duda que terceros no se hayan percatado de esto o que no la entiendan así también), pero me apetece comentarlo: reducir todo, por ejemplo, a una crítica general relacionada con el franquismo en el seno del territorio español, y las injusticias que caminaban junto a éste sería, pues, poco exacto. Y no se trata de negar esto, o su universal contenido crítico aplicable a infinidad de contextos; se trata de comprender que la crítica existente parte de una entidad propia, colonizada y silenciada a través ya de siglos (o al menos esto pensamo muchos, entre los que, seguro, se encontraba Blanco Amor). "A esmorga" se articula y cobra relevancia a través de la situación del idioma gallego, de Galicia y de su peculiar encaje forzado dentro del estado en esos momentos. Eliminar esto de la ecuación aniquilaría parte de su verdadera esencia.

Ahora bien, puede que en la traducción realizada por el propio Blanco Amor lo anterior sea menos palpable respecto de lo escrito en gallego. Que tampoco lo creo aunque lo desconozco.

Y esto no es proselitismo, es simplemente una visión particular desde mis ya lejanos recuerdos.