JUVENTUD, DIVINO TESORO por Hamlet

Portada de CORTO MALTÉS: LA JUVENTUD

Hace ya bastantes años desde que leí, por primera vez, una historia de "Corto Maltés" y, desde entonces, no he dejado de leer aventuras de este cautivador paradigma del impenitente viajero-aventurero surgido de las privilegiada mente del italiano Hugo Pratt. Esa primera historia fue "El secreto de Tristan Bantam" , a la que seguirían muchas otras, a cual más magnífica, como "La balada del mar salado", "La laguna de los hermosos sueños", "Fábula en Venecia", "La casa dorada de Samarkanda", etc, hasta llegar a la que nos ocupa, que curiosamente es una de las pocas que me quedaba por leer. A diferencia de lo que pueda dar a pensar el título, ésta no es la primera de las aventuras de Corto Maltés o sí lo es, pero en un sólo sentido.

Corría el año 1981 cuando Pratt recibió de Claude Perdriel, director del diario francés Le Matin, la oportunidad de hacer una nueva serie de su personaje más popular. La historia sería publicada siguiendo el modo americano de publicación en diarios, es decir con una tira diaria y una página a color los fines de semana. Pratt decidió que estas nuevas aventuras estarían centradas en la juventud de Corto Maltés, es decir con anterioridad a la célebre "Balada del Mar Salado"( 1967-69), que es la primera obra de Corto Maltés realizada por Pratt y era, hasta el año 81, la más antigua dentro de la propia cronología del personaje. Por eso antes decía que "La juventud" es la primera aventura de Corto pero sólo en un sentido, en el que es donde el personaje aparece más joven, ya que tiene lugar en algún momento entre 1904 y 1905, mientras que "La balada del mar salado" está ambientada entre 1913 y 1915. El Corto de esta "juventud" cuenta con tan sólo 17 años, aún no lleva sus características patillas, ni en ningún momento se le ve con su inseparable cigarrillo. Esos son los pocos y únicos cambios que pueden apreciarse en el marino, ya que pese a su juventud se le percibe desde el primer momento como un hombre hecho y derecho, probablemente debido a sus tempranas y numerosas experiencias vitales.

Otro de los motivos por los que decía que esta es tan sólo "la juventud" en un sólo sentido es que, a diferencia de lo que pudiera uno esperar, Corto aparece bien poco, tarde y de manera casi anecdótica. Los personajes principales de esta aventura son otros: un joven Rasputin y un curtido, pero también joven, Jack London. El motivo es que Hugo Pratt perseguía, en un principio, hacer una serie más larga, donde el joven Corto tendría más presencia, pero sus insalvables desaveniencias con Perdriel le llevaron a realizar una historia bastante corta y donde, como ya decía, Corto aparece bien poco. De hecho no aparece hasta plancha 50 de un total de 65 que tiene la historia. Su aparición por ello está muy bien trabajada. Habilmente Pratt va avanzando en la narración sin necesidad de Corto, generando en el lector la inquietante expectativa del cuando y cómo aparecerá, y jugando con el hecho de que Jack London, el auténtico "Corto" de la historia, lo busca sin éxito. El climax se resuelve fantásticamente cuando Corto aparece en la figura de un luchador de "kendo" que se quita la mascara protectora y dice en un plano frontal: "¿Me andabas buscando?" Es una escena brillantemente planteada, porque Pratt no solo resuelve la búsqueda de London, a quién directamente va dirigida la pregunta, si no también la del lector, desorientado ya por la larga ausencia de su héroe, y que podría tomar la pregunta de Corto como una pregunta lanzada directamente sobre él. Una resolución al alcance de muy pocos.

¿Pero si, en "La juventud", Pratt no nos cuenta la juventud de Corto Maltés qué nos cuenta?

La historia da comienzo en un campo de batalla en algún lugar de Manchuria, China, entre los años 1904-1905 dentro del conflicto que enfrenta a rusos y japoneses en sus respectivas expansiones imperialistas. De repente, suena un poderoso pitido que indica el fin de la contienda y la rendición por parte del bando ruso. Un oficial japones, altivo y orgulloso, observa su victoria desde un promontorio cuando es alcanzado por una bala. ¿ Pero de quién, si los rusos ansían tanto el fin de la contienda como los japoneses ? La respuesta la encontramos en un joven e imberbe Rasputín que, dentro de las filas rusas, se niega a aceptar la llegada de la paz con un tajante: " ¡ Yo no he firmado ningún armisticio ! ¡ No han pedido mi opinión !". Así, en una sola escena, prácticamente muda, Pratt define a la perfección el irreductible carácter independiente, violento e imprevisible de Rasputín, al tiempo que inicia la historia que le llevará a conocer a Corto Maltés.

Rasputín, por si no fuera poco, mata también a uno de sus superiores, que se ha atrevido a recriminarle su anterior acción, viéndose abocado de esta forma a la deserción y al desarraigo absoluto, si tuvo alguna vez arraigo por lo que fuera. Para su huida se pone las ropas de un oficial japonés muerto y, tras algún que otro incidente ( que en el caso de Rasputín rara vez no acaban en asesinato), consigue llegar a una cabaña de la Cruz Roja en el frente. En ella topará con el escritor Jack London, que está allí en calidad de corresponsal de guerra, y un oficial japonés, que le acabará arrestando. London, por su parte, también deberá afrontar sus propios problemas cuando una discusión con un orgulloso y despiadado oficial japonés, experto en artes marciales, le llevará a aceptar un duelo a muerte de claro pronóstico.

Este es el argumento principal a partir del cual Hugo Pratt, con mano maestra, irá tejiendo una sucesión de acontecimientos que le permitirán ahondar en la personalidad tanto de London como de Rasputin, los verdaderos protagonistas de la historia, para deleite del lector. Personalmente me parece un recurso fantástico, por parte de Pratt, el utilizar un personaje histórico como London para vehicular esta primera aparición de Corto y su encuentro con Rasputín. Por un lado, con ello consigue dotar de un trasfondo de verosimilitud histórica a su narración y, por otro, consigue rendir un claro homenaje al que quizás considere padre "espiritual" de Corto Maltés. Cuando uno sigue los pasos y pensamientos del personaje de London prácticamente se olvida del Maltés porque de alguna forma es como si lo tuviera presente, ya que el parecido, y no sólo físico, es evidente. London es aquí el perfecto trasunto, o quizás sea al revés, del aparentemente impertérrito Corto Maltés. No sé si Pratt lo tendría en mente conscientemente al hacerlo pero, incluso, se da el curioso detalle de que London aparece siempre con un pitillo en la boca al igual que Corto lo haría a partir de esta aventura, pero no en ella. Da la sensación como si London, al presentarle a Corto a Rasputín para que le ayude en su huida, le cediera un difícil testigo, que de forma simbólica podríamos interpretar como el relevo habido entre Jack London y Hugo Pratt en el señorío de la aventura.

En un principio estaba previsto una continuación de esta obra, en la que Corto y Rasputín irían a la búsqueda de las minas del Rey Salómon, que se suponen en África. Nos enteramos en una conversación habida entre London y Tom, otro reportero, acerca del Maltés y sus planes. De hecho es hacia ese continente donde el impenitente marino parte al final de esta obra, en busca de las minas. Desgracidamente las diferencias de Pratt y Perdriel nos privaron para siempre de esa exótica aventura.

También sabemos por London algo de los misteriosos orígenes de Corto. Por ejemplo, nos dice que es hijo fruto de una relación entre una gitana andaluza, conocida como "La niña de Gibraltar", que fue la modelo favorita del pintor Ingres, y un marino de Cornualles.

Ya en boca de London, Corto Maltés se nos presenta como un personaje fascinante pese a sus tan solo diecisiete años. Los otros corresponsales dicen de él que les ha convencido para subvencionarle parte de su próxima aventura aludiendo que "no se le puede negar nada". Esta claro que pese a su corta edad ya es un personaje que no navega al son de otros. Corto es como una hechizante sirena que incita a la aventura con enorme éxito, ya que apela a ese sed de ella que hasta el hombre más acomodado tiene en su interior.

Hugo Pratt vuelve aquí a ofrecer al lector los ingredientes y elementos que lo han convertido en uno de los mayores autores del cómic mundial, saludado por la crítica internacional como uno de los mejores narradores del noveno arte. Vuelve a ofrecer un conjunto de personajes todos ellos perfectamente construidos, fascinantes y auténticos. Con los personajes de Pratt uno siempre tiene esa rara y lograda sensación de que tienen una vida y una historia personal más allá de su mera función en la historia en la que participan. Un logro similar al conseguido por John Ford en películas como "Centauros del desierto", donde tanto Ethan, como Mose Harper y el resto de personajes, apuntan a aspectos de su vida que están allí, con ellos, en sus palabras, gestos y miradas, pero más allá de la historia concreta que Ford cuenta. Esa multi-referencialidad también era dominada por Pratt, y no sólo en este sentido, si no que gustaba de hacer continuas alusiones a ingentes y variopintos elementos geográficos, culturales e históricos, dando una consistencia y sustrato especial a sus narraciones. Quizás por eso, entre otras cosas, Pratt sea considerado uno de los mejores creadores de personajes y de historias que han habido en este medio. Estimado, incluso, por aquellos a los que no les gustan los tebeos.

Otro de los elementos característicos de su obra que vuelve a estar presente, tan en forma como era habitual en él, es su flamante estilo literario. Y es que Pratt es probablemente el más literario de los autores de cómics. No se debe olvidar que era un hombre muy versado en literatura, de vasta cultura, y que decía de si mismo que era "un escritor", salvo que él escribía dibujando. Su prosa tiene un ritmo poético, hipnótico y cautivador al alcance de muy pocos. "Oír" a un personaje de Pratt no es leer a cualquiera. Sus frases suenan perfectas en el momento perfecto; tienen una extensión perfecta para la situación en que se dicen. Es uno de esos narradores de los cuales uno estaría continuamente tomando o subrayando frases y conversaciones, porque todo en él parece apuntar a cierta trascendencia de lo humano. Pratt se muestra en esta obra, como en tantas otras, un profundo conocedor de lo humano en su amplia variedad. Cada una de sus páginas rezuma inteligencia y agudeza.

En cuanto a la vertiente gráfica, Pratt vuelve a demostrar su rigor y exactitud en la representación del vestuario y de los uniformes; su capacidad para construir absorbentes escenas combinando sólo planos medios y primeros de los protagonistas; su aparentemente sencillo pero inigualable trazo y su estudiada combinación de líneas finas y gruesas, que conforman una impecable sinfonía gráfica.

Pues nada, aquí concluyo mi primera reseña sobre uno de los personajes que probablemente a más lectores del mundo de las viñetas ha cautivado. Un personaje que hace en cada una de sus historias las delicias de los amantes de la aventura, de lo singular e impredecible, de esos que, pese a las tortas que da la vida, siguen atesorando un espíritu heroico, romántico y noble.

(* Si queréis leer esta reseña con imágenes sobre el cómic en cuestión podéis hacerlo en mi blog:

http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/08/corto-maltes-la-juventud-de-hugo-pratt.html )

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 6 votos · @Hamlet le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Poverello hace 9 años

"Pues nada, aquí concluyo mi primera reseña sobre uno de los personajes que probablemente a más lectores del mundo de las viñetas ha cautivado." Pues para mi desgracia, de Corto Maltés sólo leí alguna historia de pequeñín y hojeado varias posteriormente. Hay que remediarlo, sobre todo gracias a tu reseña, Hamlet.

Por cierto, gracias por el soberano spoiler de la aparición de Corto (ja ja ja). Ya el lector, desde luego, no se quedará sorprendido.

@Hamlet hace 9 años

jaja Tienes razón. Soberano spoiler se me coló. jaja Pero no te preocupes que siguen quedando cosas fantásticas a disfrutar en este magnífico cómic y el "suspense" no es uno de los elementos vitales de Pratt. jaja

@lucero hace 9 años

Fanática de Pratt, he accedido a las viñetas sueltas del Corto en los años 80, en las revistas Fierro y Skorpio. Recién ahora me estoy despachando las obras completas y así puedo disfrutarlas siguiendo su hilo literario. Me la apunto!! gracias, tus reseñas de comics son insuperables. En Argentina se edita muy poco, supongo que por razones económicas...

@Hamlet hace 9 años

A disfrutarlas, Lucero. Todo Pratt es una delicia para degustar sin prisas. Échale si puedes también un vistazo a su adaptación de "La isla del Tesoro" y "Secuestrado" de Stevenson. No son Corto Maltés pero son geniales. Me alegro también que te haya gustado la reseña. Gracias!!

@Faulkneriano hace 9 años

Lo diré con la boca muy pequeña, y que el Dios de los comics me perdone: no me gusta Corto Maltés. En los 80, cuando leía revistas de comic que publicaban en serial a los grandes y no tan grandes, al llegar a la entrega de Corto, mi ánimo flaqueaba. No tengo perdón...

@lucero hace 9 años

No tendrás perdón por otras cosas, no por que no te guste el Corto, que a pecados de esos tengo, a saber....no me gustó Sandman y.... Watchmen....tampoco. A no pegar, que estamos grandes ehh

@Faulkneriano hace 9 años

No diré yo, contumaz pecadora, que tus pecados sean más grandes que los míos. Mea culpa, mea culpa, mea grandisima culpa...

@Hamlet hace 9 años

Pecadores!!!! jeje "Corto Maltés", "Sandman", "Wachtmen"...jaja la Santa Inquisición del Cómic os perseguirá allá donde esteis!! jeje
Faulkneriano, a mí también me costó cogerle el "gustillo" a Corto Maltés al principio, pero si lees cada una de sus aventuras del tirón, dejándote arrullar por "la voz" de Pratt, estoy convencido de que te acabará llegando. Pienso, según mi experiencia, que no es de esos cómics que impactan de primeras si no que se aprecia a medida que se va leyendo más de él. Es uno de esos cómics que cala poco a poco pero cada vez más hondo. Pienso que debieras darle una segunda oportunidad y hacerte con alguna obra completa suya cuando puedas. "La balada del mar salado" es una buena opción. A nivel de dibujo es la más floja ya que se trata de la primera de Corto pero es un cómic fantástico. Luego tiene otras como "La laguna de los hermosos sueños" que despiden un romanticismo y bucolismo hechizante e inolvidable. "Las Etiópicas" es otra maravillosa opción y aquí el dibujo de Pratt está ya bastante más evolucionado.
Estoy convencido, además, que cualquiera de las tres obras que mencionáis ganarán puntos en una segunda lectura.

Saludos!!

@lucero hace 9 años

Si viene de vos el consejo, lo tomo ..pero termino Paracuellos (brrrr) y me voy a las Etiópicas. Me viene mejor cambiar de aires y lanzarme a la aventura con el Corto , despues de sufrir con esos niños....

@Atticus hace 6 años

Una reseña estupenda. Se nota que te gusta Corto, porque está escrita con mucho mimo.

Por cierto que este La juventud me resultó también curioso por contar con la presencia de Jack London. Más que por esto en sí lo hizo porque, después de haber leído "La llamada de la selva", y de comentar lo que comentamos, me encontré aquí a un London que, al menos así lo veo yo, ilustra muy bien todas esas contradicciones ideológicas (al menos en parte).