DESPUÉS DE LA RISA por Poverello

Portada de EL TERCER POLICÍA

(Confío en que no sea spoiler)

Dentro del breve tránsito que recorre el ser humano por la vida, dos situaciones no tienen parangón en lo referente a la dicha plena: una, conseguir mear tras más de media hora orinándote vivo, y dos, que algo sea tan rematadamente bueno como esperas que sea. Mi reseña nada tiene que ver con la próstata y sí mucho con el segundo punto. “El tercer policía” es mejor de lo que esperaba que fuera, y mis expectativas eran muy altas, lo que en literatura suele ser un craso error.

Es de justicia comenzar reconociendo que lo que comparto no es sino un indigno epíteto a la inapelable reseña que escribió Faulkneriano hace apenas un mes sobre una de las obras de O'Brien, “La crónica de Dalkey”, con el preciso nombre de El tercer mosquetero, y que es la que os animo a gozar. Compartiendo elogios acerca de este tercer mosquetero relata Guillermo Cabrera en el prólogo: “O'Brien es el más grande escritor irlandés desde James Joyce (no, no me olvido de Samuel Beckett)”. Lo que en un inicio se me antojó atrevimiento se transformó en una especie de irreal certeza tras leer la última línea del libro.

Podríamos simplificar, como me sucedió a mí en un primer momento, y calificar la obra de O'Brien como un maravilloso y calculado rosario de memeces mientras recordamos a Groucho, al primer Woody Allen, a lo absurdo del Godot de Beckett, del Pic-nic de nuestro incomprendido Arrabal o de la Cantante Calva de Ionesco. Yo lo hice, riéndome a mandíbula batiente con la Teoría atómica, según la cual, de tanto compartir espacio, tiempo y lugar los átomos de una bicicleta y los del ciclista acaban compartiendo sentimientos y formas de ser de tal forma que resulta cuasi imposible distinguir al uno del otro: “Tuvimos que ahorcar a la bicicleta (…). ¿Ha visto usted alguna vez un ataúd con forma de bicicleta?”; y troncharte aún más con el inverosímil personaje de De Selby, físico, filósofo y matemático de experimentos tan cáusticos como ridículos. Pero la prosa del irlandés es tan fluida y realista, tan sorprendentemente natural y espontánea, tan de medidas anotaciones históricas que acabas convenciéndote a pie juntillas de que la Teoría atómica ha sido contrastada empíricamente por algún equipo de expertos norteamericanos (quiénes si no) y que De Selby es más real aún que mi propia existencia.

Pero el libro va entrando... y llega ahí un segundo momento en el que es bien cierto que rememoras los otros mundos irreales y amorfos de la Alicia de Carroll, la Dorothy del Mago de Oz e incluso el Momo de Ende, y de repente, en cada inicio de capítulo, De Selby se transforma en el cicerone de nuestro cínico protagonista como un idéntico Virgilio acompañando a Dante a las puertas del Hades. Ves entonces que algo no cuadra con el simple absurdo e intuyes con una claridad supina que las cosas, personajes y situaciones que rodean la historia no son lo que parecen, porque te sigues riendo, pero ya bastante menos, y junto a los clásicos de los que hemos echado mano te da por pensar en lo que no es tan gracioso en Beckett o en Arrabal, pues empieza a tocarte la moral y justo me viene a la mente como un relámpago el castigo inmenso que hubo de sufrir Raskólnikov.

Y así sin querer queriendo alcanzamos el punto tres. Cuando apenas te quedan 60 páginas, hallándote entre la risa y el espasmo, descubres que O'Brien te ha estado tomando el pelo y que de absurdo nada, ni una puñetera coma, todo ha sido escalofriante y radical surrealismo. Del de verdad, sin sacar de contexto el término primigenio, y de manera límpida “la parte posterior de mi cuerpo -nuca, orejas, espalda, cogote- se encogió y estremeció dolorosamente ante la presencia a la que se enfrentaba”, según palabras diestras del escritor. Ya tiempo antes de ese instante olvidaste a Beckett -por ejemplo- e involucionas en el tiempo. Yo recordé tres obras fundamentales de 1930, allá en el inicio del movimiento surrealista, pues por cada una de ellas cobran sentido las metáforas de “El tercer policía”: “Límite”, de Peixoto, cuyos penitentes vagan en barca sobre la muerte del mar; “La edad de Oro”, de Buñuel, con su cuestionamiento de lo políticamente correcto; “La sangre de un poeta”, de Cocteau, y su necesidad de dirimir los propios miedos y angustias. La bicicleta no es la bicicleta, leches... Y ya no me hace tanta gracia. Ni mijita.

¿Y qué nos queda? Reflexiono, pienso que todos los autores y textos clásicos que he recordado mientras disfrutaba de O'Brien (a excepción de Allen) son bastante anteriores al autor, pero ni se me pasa por la mente que la novela sea una parca amalgama de estilos, formas y movimientos ampliamente superados. Digamos que “El tercer policía” (¿homenaje a Greene, por cierto?) es una literatura sinérgica, pues es mucho más que la suma de sus partes y se me ocurre compartir esta apoteósica descripción, como si sirviera de demostración de la exquisita y excéntrica pluma de O'Brien: “Un hombre constitutivo -dijo el sargento-, en gran medida coadyuvante pero volublemente fervoroso”. Nada.

“Al infierno se va por atajos”, cantaba Sabina. Después de la risa, O'Brien es uno de ellos.

Escrita hace 10 años · 4.8 puntos con 6 votos · @Poverello le ha puesto un 9 ·

Comentarios

@lucero hace 10 años

Entre tu reseña y la de Faulkneriano, no queda màs que poner a O`Brien arriba de la lista...

@Faulkneriano hace 10 años

Estimulante, poverello. Y mira que es difícil glosar la novela de marras sin entrar enel argumento. Yo también experimenté el súbito ramalazo de aire helado...

Más que al Tercer hombre, la novela puede recordar, muy de lejos y por poner algún precedente anglosajón a esta novela sin precedentes, absolutamente original, a los extraños integrantes del cónclave que aparecen en El hombre que fue Jueves, donde el misterioso Domingo adquiere finalmente unas proporciones apocalípticas que se asemejan a las del Tercer policía de O'Brien. Por decir algo.

Al infierno se va por atajos. Cualquiera que lea el libro entenderá perfectamente el título de tu reseña.

@Poverello hace 10 años

Vaya... Cuando leí en tu reseña de Crónica de Dalkey la referencia a Chesterton no caí en El hombre que fue Jueves. Puede ser que hace demasiados años que lo leí y me memoria tiene sus límites, no como la tuya, Faulk.
No obstante, y también teniendo en cuenta la similitud más que velada, la referencia en el título de esta obra al del guión de Greene me parece exceso de casualidad, más teniendo en cuenta que, en ambas, el personaje sobre el que se desarrolla la trama (claramente en El tercer hombre, por supuesto) no aparece hasta el final, aunque como bien dices en la obra de Chesterton el sentido trascendente y surrealista es mucho más claro.

En realidad, lo más importante es que la gente se anime a leer a este buen señor, O'Brien, injustamente denostado a la segunda fila, según mi parecer. Yo seguiré Dios mediante.

@nikkus2008 hace 7 años

Bueno, los último meses me costó horrores leer; pero voy llegando despacio a concluir lo empezado.
Excelente novela resultó "El tercer policía". De acuerdo en todo con lo comentado por ustedes. Algo tiene Gran Bretaña que maneja el absurdo, lo irracional, el delirio, como nadie; Chesterton, O´Brien, Carroll, y seguramente alguien más que no conozco todavía y que me estará esperando...
La parte que va llegando a la comisaría, espantosa, imposible, irreal, es maravillosa. Los policías, deformados, extravagantes, ilógicos, también lo son. Todo trascurre en "un amable ámbito" de pesadilla, por contradictorio que esto parezca. O´Brien dibujó un clima tenso, infernal, repleto de hórridas situaciones, que increíblemente no causan todo el espanto que debieran; sería algo así como la imagen de un niño, frágil, de aspecto débil, y hasta gracioso y tierno, pero en el cuál pudiera brillar un destello de maldad casi velada, pero perceptible, no obstante. Hay algo, en esas locas charlas en la comisaría, de cómico y de terrible; lo terrible se barrunta, no es explícito. Se esconde detrás (muy sutilmente) de lo irracional, de las bromas...
Me hizo recordar un poco (si bien es distinto comparte algo de lo cíclico, del horror de la repetición) a ese capítulo de la serie Black Mirror, llamado "White bear". No digo más (ya dije demasiado) para no aguarle el vino a quién quisiera leer esta magnífica, extraña, y muy recomendable novela ¿absurda?...gracias a Faulk y a Pove conocí a este hombre; sigamos, pues, con él...

@Poverello hace 7 años

Si hablamos de lo anglosajón en general se te olvidó Beckett en esto del absurdo, querido nikkus, otro irlandés, que alguno -o alguna- de por aquí te va a dar detrás de las orejas, ji.

"El tercer policía" es uno de esos libros que no se olvida en absoluto con el paso del tiempo y hasta gana enteros. Distinto, rompedor e imprevisible. Una gozada, vaya. En listas tengo desde entonces "En Nadar-dos-pájaros". A ver si tu recuerdo me lleva a sus páginas.

Abrazos.

@Guille hace 6 años

Pues solo puedo decir que me dais mucha envidia. Yo no he disfrutado apenas nada de esta novela. No he visto más allá de de alguna situación graciosa y algún comentario ingenioso. No he encontrado por ninguna parte la puerta a ese territorio de las grandes preguntas que se menciona en la sinopsis. Y tampoco me ha encandilado su estilo, lo que podría haber compensado todo lo demás.

Y el caso es que de todo esto me di cuenta en el primer tercio de la novela, pero debido a vuestros elogiosos comentarios y al consejo de arspr de ejercitar mi perseverancia llegué hasta el final (que ya había presagiado, por cierto). Por supuesto, esto lo he añadido con el objeto de que os sintáis culpables, tanto o más que yo envidioso.

@nikkus2008 hace 6 años

Guille, una pena que no hayas disfrutado de semejante libro. Realmente, a mi me pareció una joya, y podría explicártelo, en pocas palabras (o tal vez, no tan pocas).
Primero que nada decirte que en todo caso, yo debería envidiarte a vos, por haber adivinado el final, cosa que yo no he podido, y esta sea tal vez una de las cosas que hayan diferenciado tu valoración de la mía. A mi me golpeó y alucinó. Creo que es adelantado a su tiempo. Creo que este final inesperado (para mi) parece a los "finales sorpresa" del cine actual, o mejor dicho, de hace unos años, donde estuvo de moda. El estilo me gustó. Buenas descripciones, diálogos surrealistas, desopilantes; me hizo acordar de alguna manera a Carroll y su Alicia. La conversación con los policías es excelente. Ni hablar de cuando va llegando a "esa casa que parecía estar pintada como un anuncio sobre un tablero de cartón"..con sus extravagantes e imposibles ángulos, su apariencia empañada, como vista bajo aguas revueltas..eso ya me parece fantástico.
Todo el delirio constante que yo no pude saber a donde llevaba y vos sí, me mantuvo siempre expectante, entusiasmado; el final, y su terrible significado, ese castigo circular y horrible, terminó por cerrar una novela genial..al menos para mí.

@Guille hace 6 años

Más pena siento yo, nikkus. Después de leer tantos elogios sobre esta obra, incluido el ascenso a las nubes que le reseñó mi recientemente admirado Vila-Matas, el disgusto por esta obra no puede sino recaer en una deficiencia mía, otra más.

Sobre el desenlace he de reconocer que ya estaba avisado de que había sorpresa final y el momento que supuso el cambio de tono en la novela queda muy marcado. No tiene mérito.

Y sobre todo el asunto, sobre todos esos gags y diálogos surrealistas, que me hicieron sonreír pero no más, fui incapaz de encontrarles ese “significado” del que hablas o ese todo superior a la suma de las partes que aporta Poverello en su reseña o ese territorio de las grandes preguntas que se cita en la sinopsis. Problema mío, estoy seguro.

@Poverello hace 6 años

Ciertamente es harto difícil hablar de esta obra sin anunciar o dar pistas sobre algo (yo mismo avisaba al inicio en que confiaba que no fuera spoiler).

No obstante considero que, por norma general y para el común de los mortales, no es habitual desentrañar el asunto, entre otras cosas porque no tiene uno la idea de lo que hay que desentrañar, como El sexto sentido o Sospechosos habituales, por poner un poner. No es de inicio El tercer policía ni una novela de intriga, ni de detectives, ni de nada que se le parezca.

Como a nikkus, esta obra de O'Brien me parece una maravilla en precisión. Siento lo decepción.

Abrazotes.

@nikkus2008 hace 6 años

Bueno, será que habremos visto muchos films del estilo que menciona Pove, a los que le sumo "Stay" menos conocida, y Los otros, la genial película de Amenabar; aunque habiendo visto yo muchas de esas, no me di cuenta del cambio. Insisto en que además de que me gustó el estilo, también me gustó mucho la forma. Amigo, la idea del infieno circular, eterno, es más terrible que cualquier otra cosa. No de ese infierno rojo, repleto de demonios y torturas, ino este, uno mucho más inocente, en apariencia, y mucho más temible, me parece. Un capítulo de la serie "Black mirror", llamada "White bear", se me aparece un poco al recordar la trama de este libro; claro que allí nada hay de sobrenatural..pero el horror de la repetición, es igualmente aterrador. Soy consciente de que acabo de arruinarle el final de ese espléndido capítulo a muchos..pero lo van a disfrutar lo mismo.

@Guille hace 6 años

No te preocupes Poverello, que sean todas las decepciones de este tipo. Y no fue tu reseña la que me alertó de que había una vuelta de tuerca final. En cualquier caso, no creo que este hecho sea en el que se asiente el valor que pueda tener la novela y que yo no pude encontrar y, repito, ya lo siento, ya.

@Tharl hace 6 años

Se me habían pasado todas, ¡todas!, las reseñas a O’Brien, a quien acabo de descubrir por la nueva reseña de Poverello (En nadar-dos pájaros). Mañana sigo con el resto, que veo que ha sido todo un fenómeno en la web; como lo fue Walser, de nuevo con Vila-Matas de por medio y estupendos reseñistas como vosotros. Pero ya está O’Brien en la lista de pendientes, y con muchas ganas de leerlo. Eso sí, por el momento y después de lo que habéis dicho, si me salgo próximamente de las lecturas en que estoy inmerso prefiero no acudir a él. Que no estoy para risas; mejor algo positivo.