No me gusta una obra con una prosa sobrecargada y llena de artificios.
No me gusta una obra donde las numerosas comas, frases eternas, adjetivación excesiva, y adornos literarios se comen la historia.
No me gusta una obra donde la prosa pedante ocupa la mayor parte del texto.
No me gusta una obra...
No me gusta una obra con una prosa sobrecargada y llena de artificios.
No me gusta una obra donde las numerosas comas, frases eternas, adjetivación excesiva, y adornos literarios se comen la historia.
No me gusta una obra donde la prosa pedante ocupa la mayor parte del texto.
No me gusta una obra...
Por fin se quedan de lado -por un momento, menos es nada- las novelas rosas de vampiros, las tramas pastelosas y los enamoramientos fáciles del protagonista malvado pero angelical que no se bebe la sangre de la pobre chica que sueña con él. Ya era hora.
El género vuelve a tomar su rumbo y este sueco...
Por fin se quedan de lado -por un momento, menos es nada- las novelas rosas de vampiros, las tramas pastelosas y los enamoramientos fáciles del protagonista malvado pero angelical que no se bebe la sangre de la pobre chica que sueña con él. Ya era hora.
El género vuelve a tomar su rumbo y este sueco...
Por fin se quedan de lado -por un momento, menos es nada- las novelas rosas de vampiros, las tramas pastelosas y los enamoramientos fáciles del protagonista malvado pero angelical que no se bebe la sangre de la pobre chica que sueña con él. Ya era hora.
El género vuelve a tomar su rumbo y este sueco...
No me gusta una obra con una prosa sobrecargada y llena de artificios.
No me gusta una obra donde las numerosas comas, frases eternas, adjetivación excesiva, y adornos literarios se comen la historia.
No me gusta una obra donde la prosa pedante ocupa la mayor parte del texto.
No me gusta una obra...
Después de preguntarnos por enésima vez en qué narices pensarían los de la Factoría al publicar este antes que su predecesora y chafarnos el final, pasamos a comentar.
Tras despertarse de la mejor noche de su vida con una resaca del quince, Tommy amanece (por decirlo de alguna forma) convertido en vampiro...
Después de preguntarnos por enésima vez en qué narices pensarían los de la Factoría al publicar este antes que su predecesora y chafarnos el final, pasamos a comentar.
Tras despertarse de la mejor noche de su vida con una resaca del quince, Tommy amanece (por decirlo de alguna forma) convertido en vampiro...
Por fin se quedan de lado -por un momento, menos es nada- las novelas rosas de vampiros, las tramas pastelosas y los enamoramientos fáciles del protagonista malvado pero angelical que no se bebe la sangre de la pobre chica que sueña con él. Ya era hora.
El género vuelve a tomar su rumbo y este sueco...
No me gusta una obra con una prosa sobrecargada y llena de artificios.
No me gusta una obra donde las numerosas comas, frases eternas, adjetivación excesiva, y adornos literarios se comen la historia.
No me gusta una obra donde la prosa pedante ocupa la mayor parte del texto.
No me gusta una obra...
Por fin se quedan de lado -por un momento, menos es nada- las novelas rosas de vampiros, las tramas pastelosas y los enamoramientos fáciles del protagonista malvado pero angelical que no se bebe la sangre de la pobre chica que sueña con él. Ya era hora.
El género vuelve a tomar su rumbo y este sueco...