UN CLÁSICO ENTRE LOS CLÁSICOS por Hamlet

Portada de FLASH GORDON. 1934-1939/PÁGINAS DOMINICALES

Acabo de leer el primer volumen de la excelente reedición, por parte de Planeta de Agostini, de las páginas dominicales del Flash Gordon de Alex Raymond, y estoy extasiado. Todo un hallazgo para mí después de que se publicará por vez primera hace unos 70 años.
Todo el mundo, más o menos, ni que sea por el cine, los dibujos o de oídas tiene una ligera idea de quien es Flash Gordon, pero pienso que son muchos los que no conocen la obra original de este personaje y de su talentoso creador Alex Raymond. Después de haberlo degustado personalmente no puedo decir más que me parece una pena. Ahora puedo entender, el por qué se le considera uno de los grandes clásicos del cómic de todos los tiempos y a su autor, Alex Raymond, uno de los dibujantes más influyentes del cómic, como Hal Foster u otros.
Pero que nadie se lleve a engaño. Flash Gordon es una obra que peca de la inocencia e ingenuidad, de la simpleza, de un género floreciente, la space-opera, de la que fue pionera y probablemente uno de sus máximos exponentes. Sus personajes (como en Star Wars otro de los hitos, en este caso cinematográficos, de la Space Opera) son puros y bastante invariables, con alguna rara excepción como la maravillosa y sensual Aura. Por ejemplo, Flash es el héroe comprometido, valiente, triunfante, que es capaz de tropezar varias veces con la misma piedra por fidelidad a sus ideales sin que estos se vean cuestionados (por ejemplo lo traicionan varias personas, después de que los salve de la muerte, y aún así sigue salvandolos a todos y cada uno sin excepción bueno/malo aunque se vea que lo volverán a tracionar). Dale Arden es su compañera sufridora, celosa, temerosa pero capaz de las acciones más valientes por salvar a su amado. Y así el resto de personajes, siendo quizás la más interesante Aura, que pasa de ser una joven perversa, manipuladora, caprichosa, y con un fuerte componente sexual, a una entregada y fiel esposa, por obra de la influencia de Flash y sus amigos, y por su progresiva separación de su padre el despiadado Ming. De hecho, con Aura se muestra que las personas no son malas ni buenas de por sí, si no que los modelos de conducta que los envuelven son determinantes (primero Ming, luego Flash y Barin).
El cómic tiene un ritmo vertiginoso, donde no paran de sucederse aventuras y peligros sin respiro, de los que uno está seguro que Flash acabará saliendo victorioso, pero lo que le importa es ver y disfrutar de como lo hará. Las tramas son poco elaboradas pero entretenidas. Básicamente este aspecto viene determinado por su tipo de publicación, ya que el hecho de que semanalmente se publicara una página obligaba a que en cada de una de ella hubiera suficiente acción y atractivos como para hacerla interesante por si sóla. Por otro lado, la historia no podía ser excesivamente difícil de seguir por si alguien se perdía alguna entrega o se sumaba en media res a la serie. De hecho cada página viene encabezada con un pequeño resumen para re-situar al lector.
Hasta aquí los más objetable, porque lo demás me ha parecido fantástico. El dibujo de Raymond es prodigioso. Es una gozada ver su evolución hasta llegar a unas cotas de excelencia y realismo destacadas. Su dominio de las formas anatómicas, de los encuadres, el movimiento, etc. El diseño de sus criaturas, de los escenarios, las naves, la maquinaria, el vestuario de los personajes ( rastreable su influencia en el personaje del Robin de Bob Kane o en la versión de Robin de los Bosques de Michael Curtiz), sus peinados, etc. Unos diseños que aunque rompedores y sofisticados en su época hoy día tienen un toque marcadamente retro y operístico. No obstante, eso no tiene porque ser un impedimento, que la convierta en una obra actualmente sólo apta para nostálgicos, porque yo por ejemplo no había leído nada de Flash Gordon y me ha fascinado visualmente. Además, ese toque retro lo hace aún más exótico y fantástico a los ojos de un lector de hoy. Sorprende, también para la época, el toque decididamente sexual de muchas de sus ilustraciones, donde aparecen unas mujeres preciosas y esbeltas con más bien poca ropa o cuanto menos un vestuario muy sugerente. Sin duda, era un género no ideado para un público juvenil si no cuanto menos adolescente o adulto diría yo, pese a lo simple de sus planteamientos. No se debe olvidar que el cómic al fin y al cabo nació como un fenómeno marcadamente popular, de masas, como el cine. Aún habría de pasar tiempo para que llegara a una mayor densidad argumental y significativa, pero no por ello son despreciables sus inicios, si no todo lo contrario. Casos como el de FLASH GORDON de Alex Raymond, por ejemplo, merecen ser rescatados y recuperados, como lo que son: obras pioneras, enormemente influyentes, fruto de autores de enorme talento. Pero no sólo por eso, si no porque al menos yo, y confió que otros, se lo pasarán como enanos con las andanzas de Flash y sus amigos en el peligroso y fascinante mundo de Mongo.

Escrita hace 10 años · 5 puntos con 1 voto · @Hamlet le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Poverello hace 8 años

Impresionante, Hamlet. Acabo de leer el primer volumen y he recordado años inmemoriales. Algunas de las viñetas de Raymond las tenía grabadas a fuego en la mente (Flash Gordon saltando sobre unas ruinas con Dale en brazos, matando a un tigrón con las manos, haciendo ejercicios en el trampolín de una piscina...)

Por otro la do no se le pueden pedir peras al olmo a ningún nivel. Las tiras de Flash Gordon se iniciaron en 1934. Vamos a hacernos una idea, hace ochenta años casi, cuando el cine aún no era en color, hacía apenas cinco años que era sonoro, no se habían inventado ni imaginado la inmensa mayoría de los géneros cinematográficos o estaban en pañales, y el cómic, exceptuando a los magníficos Foster, Caniff o Gould era un arte con minúsculas para pasar el rato mientras leías la prensa... Incluso Gould, que creó al clásico de los clásicos Dick Tracy, es básico a los lápices hasta decir basta.

Sólo puedo decir que Raymond es el único que se acerca en perfección y calidad al Foster de 'Príncipe Valiente', y tanto esta tira como las anteriores mencionadas a excepción de las de Gould son posteriores o simultáneas. Raymond apenas tuvo referencias para crear el universo de Flash Gordon y verlo desde nuestra perspectiva de siglo XXI es como partirse el culo con los efectos del King Kong de 1933. Un despropósito.

Flipé con la calidad de Rip Kirby, pero en dibujos, este cómic que nos ocupa es mejor a partir del tercer o cuarto álbum, cuando ya es evidente que el personaje tiene tirón y la voluntad y empeño de Raymond a los lápices es descomunal, algo que no puede decirse de las primeras tiras, mucha más básicas y precipitadas. También he tenido la suerte de leer una edición de los años 80 o finales de los 70, curiosamente de ediciones B, que a nivel de color destroza 'Príncipe Valiente' de Hal Foster con unos tonos chillones, pero que en esta que nos ocupa es de una calidez y un trabajo serio y concienzudo, lo que no resta un ápice de calidad a las tintas de Raymond.

Lo de los personajes planos es cierto y relativo. Como bien dices, Flash Gordon es el ejemplo de héroe por excelencia, pero su actitud respetuosa con todos hace que muchos de sus iniciales enemigos cambien de actitud y de forma de entender la vida. la última que acabo de leer Fría, la reina de las nieves. Y también interesante el papel de la mujer, pues aunque en algunos personajes como Dale, parece más dependiente a pesar de salvar en varias ocasiones a Flash, Raymond nos aporta un buen número de féminas de armas tomar, gobernadoras en sus respectivos países, algo poco común en cómics de la época y que también incluyera Caniff en 'Terry y los piratas' con la figura de la Dama Dragón.

En breve a por la segunda parte, ji.