LÁGRIMAS DE K por arspr

Portada de NUNCA ME ABANDONES
El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

He marcado esta reseña como spoiler porque mucho me temo que voy a tener que reventar completamente el libro para explicarme medianamente. Es más, el título era ya un poderoso spoiler, y por eso lo he camuflado un poco...

Mi resumen de esta reseña podría ser el oxímoron "erróneamente acertado".

La novela comienza con Kathy, de 31 años, narrándonos su vida. Pero en un primer instante lo que nos cuenta es que su trabajo es ser "cuidadora" de "donantes", entreviendose que estos están muy delicados de salud en un entorno hospitalario. E inmediatamente pasa a narrarnos su infancia (y luego será su adolescencia, y luego su etapa adulta), en un internado llamado Hailsham.

Inmediatamente, y más en cuanto empieza la narración de Hailsham, queda claro que aquí hay gato encerrado. Nada en esta Inglaterra de los años 1970, 80 y 90 es "normal". Hay un tufo claro a distopía chunga por detrás. Y de hecho gran parte de la narración de esa infancia en el internado sirve para ir mostrando escena a escena qué se cuece realmente.

Y aquí comienzan los "errores", los problemas, del libro. Porque quizás si hubiese estado escrito hace 40 años, (en esos años 80 que menciono), pues podría haber sido sorpresivo. Pero hoy en día creo que el 95% de los lectores habremos adivinado ya, (es decir, en la cuarta página del libro), que ese "sorpresón" que nos tiene guardado es que Kathy y sus compañeros no son más que clones criados simplemente para ser troceados de adultos, (es decir ya creciditos), como donantes de sus órganos vitales a los seres humanos pata negra. A costa claro está de que el susodicho "estudiante", (clon), muera en el proceso, (y a nadie le importe), es decir, y según el eufemismo empleado en el libro, "se complete". No sé, yo es que hasta recuerdo un libro con muy pero que muy parecido argumento, (el flojísimo "Clones" de Michael Marshall Smith, que leí hace la tira y del que ya no me acuerdo de casi nada).

Es decir, primer punto potencialmente interesante (el descubrir al gato) muerto, matado y enterrado antes de casi empezar.

E inmediatamente se produce el segundo fallo. El libro es artificiosamente tramposo. Es como decía que pasaba en El Asesino Ciego de Margaret Atwood. El libro comienza como el autodescubrimiento del mundo real que la rodea según los ojos de esa niña Kathy. Y está bien planteado, está bien escrito, en donde cada una de la pequeñas vivencias o anécdotas que nos narra Kathy va arrojando algo de luz sobre esa (supuestamente) desconocida distopía de manera milimétricamente calculada. Pero se le ven las costuras a esta estructura porque recordemos que el libro está narrado por Kathy adulta y por tanto perfectamente consciente de la trampa que en cambio me está intentando colar poco a poco. Me narra como si no supiese nada, cuando está claro que lo sabe todo. Vamos que el truco de prestidigitador es muy pero que muy chusco.

A partir de aquí, se produce también el tercer y último punto erróneo del libro antes de pasar a sus puntos fuertes. Y es que la distopía en sí no es creíble. Es decir esto de criar clones para matadero implicaría una sociedad muy pero que muy chunga detrás, no esa Inglaterra sensiblemente similar a la real. No sé, si hay manifestaciones y grescas (muy justificables y más o menos justificadas, o no) sobre la caza del zorro, los visones, los toros, el maltrato y los derechos de los animales en general, imaginémonos lo que sería si existiesen criaderos de (pseudo)humanos para matadero, por muy pseudos que sean. Y en cambio esto se diluye en el libro con una mera disquisición sobre si los clones tienen alma o no, sobre cómo los gestores de Hailsham intentan ser "humanos" con sus niños, y sobre cómo la sociedad en general pues simplemente cierra los ojos y mantiene a los parias en una zona gris sobre la que no pensar demasiado.

Y como se puede ver en esta última frase, aunque la situación concreta del libro es insostenible e increíble, la ciencia ficción comienza a hacer su función de reflejo de las miserias de nuestra sociedad. Porque tampoco es tan extraño aquello de cerrar los ojos a las injusticias y salvajadas de nuestro miserable mundo salvo cuando real o artificiosamente son salpican de lleno. Vamos que nuestro mundo está plagadito de trastiendas y zonas grises a las que no miramos para no asquearnos de lo hijoputas que, por subrogación, todos somos...

E igualmente con la respuesta de los clones a su situación. Porque de nuevo, de manera totalmente increíble para el planteamiento distópico concreto del libro, no hay en ningún momento ningún atisbo de rebelión a su insostenible esclavitud. Tan solo una pequeña lucha, sueño personal que ni ellos mismos se creen realmente, intento administrativo de trámite, para, si acaso, conseguir que me retrasen un poco la fecha de troceo... En definitiva, no se trata de un libro sobre Nexus 6 u 8, sino más bien sobre los incondicionalmente obedientes Nexus 9, aunque no se explica en ningún momento por qué son tan sumisos. (Para el que se pierda: Blade Runner y su magnífica secuela, no los teléfonos de Google). Y de nuevo esto, que en primer término resta credibilidad a la distopía, vuelve a convertirse en un punto fuerte poco a poco.

Porque al final, de nuevo vuelven a volar por la mente (o por lo menos por la mía), muchas situaciones de parias terrenales sobre los que, aunque lo más inmediato es pensar "¿cómo no se levantan de una vez?", lo verdaderamente magnífico es ver cómo hacen su vida tan feliz o infeliz como cualquiera, tan humanos como cualquiera, incluso en las circunstancias más inhumanas.

Y esto es de lejos lo que más me ha gustado del libro. Que en su mayor medida, y aunque suene raro, es un mero libro intimista con sobre los mil y un detalles intranscendentes pero vitales, que les van sucediendo al triángulo formado por Kathy, Ruth y Tommy desde su infancia. Con su amistad en principio incondicional, que luego no lo es tanto, con sus pequeñas y grandes falsedades, dobleces y puñaladas traperas, con ese devenir en pareja, y en pareja equivocada y luego acertada pero a destiempo, con sus distanciamientos, con su correspondiente duelo cuando van faltando, etc., etc. Exactamente análogos a cualquiera de los que yo haya vivido (o hubiera podido vivir).

Además le aporta un punto extraño, pero a la vez entrañable, la rareza general con que se traza a nuestros clones. Es decir, ya desde el principio queda claro que no son "humanos normales" sino más bien androides queriendo ser "humanos normales", justamente como con gran maestría se dibuja a los replicantes en las mencionadas películas (magnífico Roy Batty, magnífica pareja K-Joi, magníficas lágrimas de Luv). O mejor dicho no queriendo ser nada sino simplemente siendo lo que son. Y es que el que uno tenga incorporado de serie una especie de ligero síndrome de autismo o de Asperger, no quiere decir que no sufra o disfrute. Simplemente que lo hace en otras coordenadas, tan buenas o tan malas como las de cualquiera.

Total, que como decía con el oxímoron que empezaba, no entiendo qué pretendía conseguir el autor con este libro. Porque aparentemente todos los planteamientos iniciales y evidentes del mismo no funcionan. Y en cambio él solito evoluciona hacia otro tipo de libro que casa mal con la complejidad distópica elegida en primer lugar. Para mostrarnos las pequeñas (o grandes) alegrías de tres amigos (y amantes), un poco "especiales" además, a lo largo de toda su (corta e injusta) vida, no hacía falta montar tal tinglado, la verdad...

Escrita hace 3 años · 3 puntos con 2 votos · @arspr le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 3 años

Eso: ¿por qué no se rebelan? Completamente de acuerdo contigo. Ganas me dan de quitarle algún punto.