ALIENÍGENAS EN ORIENTE por arspr

Portada de EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

Tras haber finalizado la lectura de este libro me reafirmo en que mi choque cultural con oriente es demasiado grande...

Leí este libro, del que no conocía nada, animado por la reseña de Fausto y por su propias circunstancias (primer ganador del Hugo siendo de lengua no inglesa, etc., etc.). Es decir que me dije, "a ver qué me encuentro".

Y lo que me he encontrado es un correcto libro de ciencia ficción que además da unas pinceladas entrelazadas de historia de China. Eso sí, discrepo con la afirmación de Fausto sobre ciencia-ficción "dura". Es simplemente y como mucho "ligera apariencia de dura". Pero a poco que te fijes, Star Wars tiene más o menos el mismo rigor... (Lo de los sofones es ya demasiado, o el propio uso "erróneo" del título del libro, el problema de los tres cuerpos, que se referiría en todo caso a cómo orbitarían los tres soles entre sí, es decir, el planeta de hecho sería adicionalmente un cuarto cuerpo...)

Pero en cualquier caso, el hecho de que sea o no fantasía-ficción o ciencia-ficción es relativamente irrelevante y al final del libro uno se da cuenta que el autor ha sido suficientemente cuidadoso en cerrar más o menos satisfactoriamente cada una de las incógnitas "mágicas" planteadas dentro de su particular "mitología/pseudociencia".

No, por ahí no van los tiros que justifican mi baja nota. No, que va. Es algo mucho más "sutil". El problema que me estoy encontrando sistemáticamente con mis pocas lecturas orientales, es que los susodichos orientales me resultan más alienígenas que los propios alienígenas. Ya lo comenté en "Las baladas del ajo" o incluso en mi referencia a los personajes secundarios de "Una cuestión personal". Hay algo que falla, (o que me falla a mí), en la empatía, credibilidad o simplemente humanidad de los personajes.

No sé, pero sus reacciones me resultan totalmente absurdas e increíbles. Como de culebrón. Muchas veces por falta de emoción y otras por todo lo contrario, por sobreactuaciones. Es como si en vez de personas, fuesen precisamente autómatas o alienígenas queriendo ser personas. Es como ver una mala película con unos malísimos autores, haciendo además como que quieren ser profundos y sentidos.

En este libro hay cientos de ejemplos: el comisario, el perezoso, los científicos que se suicidan porque no les salen las cosas, (aunque al final se explique el porqué no les salen las cosas, joder, si el que nuestro trabajo no salga fuese motivo de suicidio, no quedaba nadie en pie), la traidora que por muy traidora que sea ni pestañea ante el suicidio de una hija, (¿soy yo el único que no me puedo imaginar peor situación?), los comisarios políticos que vigilan a la traidora y sus absolutas volubilidades emocionales, etc. etc.

Pero es que además en este libro, esta extrañeza alienígena frente a sus reacciones, además de inmiscuirse en la credibilidad general de lo leído, (como me pasaba en los libros antes mencionados), es que directamente es necesaria para que el argumento funcione, (por ejemplo con lo de los suicidios), por lo que al final uno (yo, quiero decir) no puede evitar decirse "vaya tontería sublime que estoy leyendo".

Como ejemplo paradigmático voy a mencionar el videojuego de proselitismo y captación de los Terrícola-Trisolarianos en su escena de la cafetería con el que voy a cerrar la reseña (que ya va quedando larga).

Os pongo en situación resumen de lo que ocurre en cierto pasaje del libro. Yo, (poniéndome en la piel del prota Wang), estoy jugando a un videojuego on-line, todo lo realista que quieras, pero que no deja de ser un puto videojuego, (no lo olvidemos), en el que experimento lo duro que es vivir en ese mundo trisolariano que por su configuración física sufre cataclismos mundiales día sí y día también. Vale, y soy jugador suficientemente avanzado, (es decir con conocimientos físicos y/o sociales), como para haber comprendido o incluso deducido que el problema del mundo es el tema de los tres (o cuatro) cuerpos, y que es una verdadera cabronada para poder vivir en él. Vamos que el videojuego no va de matar marcianos/demonios/enemigos sin ton ni son con una pistola cada vez más gorda, ni de ligar a lo loco con todo lo que se mueva. Que el videojuego es "profundo y serio" de simulación "histórico-física" de un mundo cruel como pocos por sus circunstancias estelares. Por tanto como soy un jugador pro y muy listo (pero, insisto, de un videojuego protagonizado además por humanos pues en ese Trisolaris virtual solo muestra humanos), al llegar al nivel 10, recibo una invitación para quedar en una cafetería con unos frikis tan pro como yo. Y al llegar a la cafetería, efectivamente estamos ahí el club de frikis y de repente resulta que uno de ellos es un gurú del asunto que suelta así de buenas a primeras que Trisolaris realmente existe y que los Trisolarianos están llegando a nuestro planeta (para destruirnos como más inri)...

No sé ante esta situación, me da que lo que haríamos todos sería descojonarnos, preguntar dónde está la cámara oculta de "Inocente, Inocente", o simplemente marcharnos diciéndole al susodicho gurú "anda y ve a reírte de tu p... m...". Por muy frikis que seamos. Puesto que además se supone que para llegar a donde estábamos no bastaba ser un tonto muy tonto aporreateclas asocial y border-line, sino que todos los que habíamos llegado allí tenemos algo más que humo en la sesera...

Pues no, eso no es lo que ocurre. En el libro todo sigue como si tal cosa, puesto que de hecho este es el mecanismo de captación de adeptos presentado y descrito como lo más normal del mundo mundial y con garantía total de funcionamiento...

Por eso digo que no sé si los Trisolarianos son muy alienígenas o no, pero cada vez más me parece que hay algo que me falla en mi relación literaria con los orientales.

Escrita hace 4 años · 4.5 puntos con 2 votos · @arspr le ha puesto un 5 ·

Comentarios

@Poverello hace 4 años

No te gustaría The Big Bang Theory, ji. O los frikis te resultarían poco creíbles.

@FAUSTO hace 4 años

Ufff, me ha sorprendido bastante tu reseña, y no lo digo por no coincidir en gustos, ya hemos debatido bastante sobre otros libros del “lejano oriente”, sino por los argumentos que defiendes para apoyar tu juicio.

En primer lugar me ha extrañado mucho que no pusieras tu opinión en SPOILER (aviso para quien no haya leído todavía la reseña y, por consiguiente, este comentario), pues explicas detalles esenciales del argumento. Ni siquiera me “he atrevido” escribir en mi reseña la palabra alienígena (aunque es fácil deducirlo), que, por cierto, si somos rigurosos, el título que has empleado es falso, por lo menos al 50%.

No creo que la nacionalidad del escritor sea un inconveniente o este influenciado para desarrollar un tipo de escritura marcadamente asiático. Este autor chino es de lo más “occidental” que he leído, solamente se nota su procedencia en la breve primera parte del libro. Nada que ver, por ejemplo, con lo últimos autores nipones que he leído: Kawabata y Tanizaki. Aunque, por otro lado, es comprensible, dependiendo de la experiencia lectora y del gusto de cada uno, le pueda atraer más o menos la literatura de un determinado espacio geográfico. Aquí todo subjetivismo es lícito.

Lo que más me ha desconcertado de tu análisis ha sido (no te lo tomes a mal) tu burda comparación del rigor científico con Star Wars. Lo he tomado como una gracieta, pues considerar tal afirmación seriamente no hay por donde cogerlo. Siguiendo con la broma, es como decir que Rambo es físicamente y espirualmente “clavao” a Teresa de Calcuta y después de tal afirmación quedarse tan pancho.
Bromas aparte, en el libro se cita y se explica: la ley de Hubble, el fondo cósmico de microondas, la expansión del universo, la escala de Kardashov, partículas elementales, conceptos de mecánica cuántica, la materia y antimateria, las once dimensiones, la relatividad del tiempo, etc. Todas estas materias tienen su importancia y no están expuestas de forma gratuita.
Está bien que digas al final que te parece algo irrelevante si se puede considerar ciencia-ficción dura o no, pero “al César, lo que es del César” y sobre este asunto poco se puede debatir si lo hacemos con ecuanimidad. Vamos, que lo de “fantasía-ficción” o ciencia-ficción fantástica hay que llamar a otra puerta.

En cuanto a las reacciones que tú encuentras absurdas e increíbles, aquí igual a lo que dije antes: todo puede ser subjetivo. No encuentro tan disparatadas las situaciones que detallas, algunas están completamente justificadas por el pasado y el sentir de los personajes, y como siempre nos enseña la vida: toda persona es un mundo. Y eso de ponerse en la piel del protagonista está muy bien (siempre hay que tener en cuenta que la plena identificación con un personaje es prácticamente imposible), pero eso no significa que todas las acciones que decide tomar el personaje y que tú no lo harías sea una señal de incongruencia o estupidez; y, por consiguiente, tampoco lo que encontramos como normal y correcto puede ser considerado rotundamente como tal.

Para terminar expongo el único fallo del argumento (vuelvo a repetir lo del SPOILER) que he podido detectar, y es el lenguaje empleado en las comunicaciones con la civilización extraterrestre. Puede que se me haya pasado algún detalle, o no lo he comprendido muy bien, pero creo que no se menciona el idioma o la forma que emplean para entenderse. Algo que creo fundamental, como bien hizo Carl Sagan en su obra “Contacto” (buena e interesante novela, aunque muy por debajo de las 2 facetas donde es un maestro: divulgador y ensayista) y ahora con la película de moda (todavía no la he visto) “La llegada”, que, por cierto, está basada en un relato de otro escritor chino.

@arspr hace 4 años

Fausto, desconozco si mi clasificación entre ciencia ficción dura y blanda (lo que yo denominaba "fantasía-ficción") es canónica o no. Pero siguiendo con el juego de conceptos con Star Wars: por mucho que Obi Wan Kenobi exponga, (e incluso aunque lo haga con toda la corrección posible), las leyes del electromagnetismo de Maxwell o una brillante tesis sobre el bosón de Higgs, esto no basta para que Star Wars sea ciencia ficción "dura".

Y no basta porque los "midiclorianos", las naves sonando piu, piu en el vacío del espacio y los rayos laser moviéndose a paso de tortuga tiran el asunto para atrás por mucho envoltorio científico con que los quisieras envolver para disimular...

Pues bien, es cierto que no de forma tan truculenta, pero asevero que a esta novela le pasa lo mismo. Mucha mención de ciencia y pseudociencia para que en el núcleo de la misma al final salte todo por los aires. Y lo es por todo el tema de los sofones. Y lo es (en menor medida) por el tema del sol como amplificador. Y lo es por contar no sé qué milonga de naves acelerando y frenando porque no pueden mantener la velocidad punta "para ahorrar combustible" (literal). Como si fuesen un Seat Panda cualquiera corriendo por la N-323 donde para mantener 130 km/h tengo que mantener pisado el acelerador a tope. (El problema en el vuelo espacial, es precisamente acelerar y frenar, no mantener la velocidad que sea que hayas conseguido. No se gasta ni una gota de energía en tanto en cuanto no aceleres o deceleres. Otra cosa es que si vas a MUCHÍSIMA velocidad, cualquier impacto con polvo estelar "parado" te puede hacer mucha pupita por muy pequeño que sea el polvo. Por cierto, algunas novelas "duras", como por ejemplo "Cánticos de la Lejana Tierra" de Arthur C. Clarke le ponen precisamente escudos frontales de hielo a las naves para resistir esa ablación. Y sí, es cierto que "algo" te frenará dicho impacto contra el polvo)...

Luego, no, no considero que esta novela se pueda calificar ni de lejos como de "ciencia ficción dura" y creo esa etiqueta puede desorientar al potencial lector. Pero ojo, como decía en mi reseña, esto no es ningún demérito en sí mismo. Star Wars no es ni mejor ni peor que 2001 por sus licencias "mágicas" e inexactitudes variadas. Lo será o dejará de serlo por otros motivos artísticos absolutamente independientes.

Siguiendo con la réplica a tu respuesta: el tema de la cafetería. Aquí claramente no he conseguido explicarme bien. Mi problema no es creerme a Wang (el protagonista), que por cierto es de los pocos personajes que he conseguido "medio entender". Mi problema es el resto. Es cómo se plantean, escriben, describen todos los personajes en esta novela en particular (y en las pocas "orientales" que he leído en general). Son personajes demasiado exagerados para lo plano o para lo histriónico, (o incluso para los dos aspectos con tres frases de separación).

Insisto en la incredulidad que me causa el ejemplo de los científicos suicidándose a gogó porque obtienen resultados absurdos. (Por cierto en mi actual libro, "QED: The Strange Theory of Light and Matter" del nobel Richard P. Feynman, este dice en un determinado momento que justo encontrar cosas raras, donde los modelos NO cuadran, ¡es lo interesante!) E igualmente insisto en el episodio de la cafetería en que recapitulo que los que asisten, (los jugadores pro de nivel 33), son (además del protagonista Wang y del gurú del asunto):
+ Un anciano que es filósofo.
+ Una novelista de mediana edad de estilo vanguardista y bastante reconocida.
+ El vicepresidente de una de las empresas de software más importantes de China.
+ Un alto ejecutivo de una corporación eléctrica estatal.
+ Un periodista.
+ Un doctorando en Ciencias.
Bien pues entre esos personajes, a NADIE le parece raro que el gurú suelte lo que suelta de los marcianitos.

De verdad, Fausto, no me puedo creer que tú (o yo) vayamos mañana nuestro trabajo, soltemos un cuento similar y NADIE nos pregunte qué hemos fumado el fin de semana...

Pero vamos que el problema no es el evento de la cafetería en sí. El problema no es el tema de los suicidios. El problema no es "el perezoso" o el comisario. El problema es la suma de todos ellos. Por eso mis "Alienígenas" del título, y no precisamente referido a los Trisolarianos...

Y por último, en cambio, muestras dudas en un aspecto que aunque "inventado" sí está medianamente explicado en el libro: el tema de la comunicación con los marcianitos y el lenguaje empleado. Se "justifica" en el propio libro que se envían mensajes que comienzan con "instrucciones" para su propio descifrado como primera parte. En realidad, esto no es del todo conseguible, pero sí es viable intentar establecer mensajes que intenten ser muy claros y que, con información redundante, vayan incluso guiando en su propio descifrado. Por ejemplo, poniendo inicialmente puntos que representen los números naturales y luego introduciendo la suma, y luego la multiplicación, etc. Si una forma inteligente intercepta el mensaje y lo identifica como tal, (este es un serio riesgo, imagina mandas un mensaje codificado en un soporte visual y lo recibe un ciego que solo sabe oír, o solo sabe oler, entonces estás perdido porque ni siquiera se daría cuenta de que hay mensaje), si este está construido de manera "especial" puede ir ayudando a auto descifrarse. Evidentemente lo que es un poco absurdo, (es decir, total licencia Sci-fi), es pretender soltar las peroratas que sueltan los mensajes del libro. Ya bastante, si consiguieras que el de enfrente se de cuenta de que tú sabes sumar y restar, que conoces la tabla periódica (que se supone que él también la conocerá), y cuatro mensajes científicos sobre principios físicos universales (que él también conozca). A ver quién es el guapo que en diez frases y media transmite el concepto "bueno" o "malo" o, literalmente del libro, el de "pléyade de culturas diversas", que a lo peor son conceptos totalmente humanos y el marciano de turno ni siquiera puede ni formular en su mente...

Pero vamos que, si me apuras, OTRO motivo en detrimento de poder considerar el libro como sci-fi "dura". Por tanto lo de "al César, lo que es del César", ni de casualidad. Resumiendo lo que decía antes, muy bonito envoltorio, pero que no cuela, por mucho que tú no lo veas así.

@FAUSTO hace 4 años

Está claro que sobre el tema de ciencia-ficción dura o no, nunca vamos a estar de acuerdo. Mi percepción es diametralmente opuesta a la tuya, y ya que no vamos a coincidir que cada uno siga con su “creencia”; pero si quieres para ti “la perra gorda”. Pero según tu baremo, se debe crear un nuevo subgénero o categoría para autores como Bradbury (excelente su “Crónicas marcianas”) o Philip K. Dick. Propongo que se denomine algo así como “ciencia-ficción gaseosa” (el epíteto es por el fluido, no la bebida).

Hay que considerar que se trata de una novela y es lógico que la ficción sea una parte integrante de ella, no es un tratado científico. Por suerte Cixin Liu no cometió la torpeza de incluir ideas más provocadoras como viajes a la velocidad de la luz o superar dicha barrera, la teletransportación, la física de los superhéroes, poderes telepáticos y cosas parecidas.
Ni siquiera la ciencia de hoy en día se puede considerar infalible y dogmática, incluso la misma ciencia admite sin tapujos que el 95% del contenido del Universo está formado por algo totalmente desconocido (y dentro del 5% donde nos manejamos, sabemos poco y hay mucho por descubrir); o si nos adentramos en la física cuántica todo lo que allí ocurre es “milagroso”, un desafío casi insalvable para la lógica y nuestro razonar actual.
Es fundamental saber discernir conceptos y no mezclarlos: no toda ficción es fantasía, y la ciencia-ficción no tiene que ser tomada por ciencia y si no es así tampoco debe agregarse al terreno de la fantasía.
En suma, al menos, si coincidimos que este asunto no es, ni debe ser, lo más transcendental del libro.

En cuanto a tu visión inverosímil o no realista de las acciones y del pensar de la mayoría de los personajes, y más si son asiáticos, también lo hemos comentado en otras ocasiones, y bueno, hacerlo otra vez sería seguir dando las misma vueltas.
Concretando con la dichosa escena de la cafetería, los personajes no están allí por casualidad (no los han sacado de la calle al azar), han sido seleccionados exhaustivamente tras alcanzar un determinado nivel del videojuego (tiene una función específica), y eso se supone que garantiza cierta predisposición y “mentalidad abierta” (intelectual y moral) para poder aceptar la “revelación”.
Otra cuestión diferente es la construcción de los personajes, que siendo estricto sólo son los dos principales, Ye y Wang, quienes están sólidamente cimentados, dejándose algún secundario, con bastante potencial, un tanto desdibujado. Pero eso no significa que las demás figuras caigan en lo fabuloso y lo inconcebible.
Es normal que para ti, para mí o cualquier lector le parezca algún que otro personaje un “perro verde”, pero de ahí a ver sujetos kafkianos por todas partes es, como mínimo, una exageración que raya la obsesión.

De todas formas me ha gustado tu concepción de alienígenas para estos individuos que, según tú, se desenvuelven como pez en el agua en lo disparatado. Eso explica ciertas actitudes de mi vecino del 3º, un amigo “pesao” o determinados familiares, por no hablar de políticos, artistas y demás gente famosilla. Je, si esta teoría la tomamos en serio, podría llevar a la paranoia de los personajes de P. K. Dick, preguntándose qué es ficción y cuál es la realidad, quien es humano y quien extraterrestre, o dudando de la naturaleza de uno mismo como Rick Deckard.

Para terminar sólo constatar que este parecer, y por tanto de todo lo demás que he escrito durante tanto tiempo en este foro, son simples opiniones (y a veces me da mucha pereza como en esta ocasión) que sólo tienen como fin manifestar la percepción de mi lectura, nunca intentar colar nada. Lo de “yo lo suelto y si cuela cuela y si no me la pela” se lo dejo a otros. Quien esté de acuerdo con mi “juicio” y le sea útil, pues perfecto, y a quien no esté de acuerdo, le sea útil o no mis palabras, pues también bien. Como ya he dicho en otras ocasiones: no me rasgo las vestiduras ante ninguna crítica, coincida o no con mi criterio.

@arspr hace 4 años

Por supuesto, Fausto, coincido contigo en que todo esto son opiniones. Y la mía suele ser muy poco canónica. Por eso suelo decir que el problema está en mí muchas veces. Pero, en particular, mis novelas orientales (que han sido poquísimas), me resultan totalmente alienígenas a nivel humano. Muchiiiiiísimo más que lo locos que estén mis vecinos del cuarto.

Yo soy un ferviente defensor de aquello de que cada loco con su tema. Y de que todos estamos un poco zumbados, y ¡ay! del que no lo parezca. Pero mi tema con estas novelas orientales, (no tengo vivencia con personas reales), es cercana a lo que debe sentir una ameba cuando ve un ferrocarril. No entiendo absolutamente nada de sus reacciones (escritas y noveladas, al menos, quiero decir).

(Por cierto, me estoy acordando de otra que había olvidado completamente: "Tokio Blues" de Murakami con comentario al respecto en la reseña de Ikari. Y ahora vista en perspectiva me reafirma en mi valoración general).

PD. No quiero dejar pasar la oportunidad para hacerte reflexionar sobre una de las cosas menos científicas del mundo actual que has mencionado: la materia oscura. Ejemplo de algo que NO se debe hacer nunca en un proceder científico que se llame como tal: como la teoría no me cuadra ni a martillazos con lo que observo, es que tiene que haber algo que no veo... Que sí, que puede ser, (y más con una teoría tan puesta a prueba como la relatividad general en muchos campos), pero POSIBLEMENTE lo que esté mal es la propia teoría... (le pese al que le pese). Recuerda que el principio fundamental del conocimiento científico es precisamente eso: tú puedes teorizar lo que te salga de la punta de la nariz, y será "verdadero" en tanto en cuanto no obtengas predicciones que no se correspondan con la realidad. También la física clásica estaba contrastada, (y lo sigue estando para el 99% de los casos del día a día), hasta que dejó de estarlo y no pasa absolutamente nada. Nadie ha excomulgado a Newton por ello. Pues a Einstein tampoco, pero yo no apostaría por él...