¿AUTOR VISIONARIO? por Kodama

Portada de LA CONJURA DE LOS NECIOS

Si alguien espera una reseña/opinión basada completamente en la novela, por favor, no sigan leyendo ya que pienso aprovechar esta reseña para comentar la relación entre el escritor y el personaje (en parte, porque la vida de John Kennedy Toole me ha llamado más la atención que la de Ignatius, y en parte porque el título La conjura de los necios puede aplicarse perfectamente al pobre escritor en cuestión).

Hecha esta aclaración, vamos al lío.
Aunque varios personajes (algunos demasiado exagerados y caricaturizados para mi gusto, ej: Jones, Dorian...) se nos presentan en la obra, y algunos de ellos componen principalmente los diferentes capítulos en que se estructura el libro (Mancuso, Levy, Irene, Jones...) damos por claro que el principal es Ignatius J. Reilly.
Iganatius; vago, maloliente, insolente, grosero, inadaptado, sobrado y con problemas de válvula... pero que si le preguntáramos jamás reconocería esas calificaciones, más bien el te contestaría: incomprendido. Como bien reza el título, Ignatius te diría que los necios de Nueva Orleans (que para él vendrían a ser todos los habitantes de Nueva Orleans y parte del extranjero) sólo hacen que ponerse en su contra para evitar que triunfe y su genio sea reconocido (ocurre así con su madre, sus escasos jefes, la polícía, o los "libertinos" con los que quiere crear un partido político).

Pues dicha conjura de necios para evitar el triunfo de Ignatius fue la que sufrió en sus carnes el autor J. K. Toole.
Si bien introduce en la historia hechos que podrían deberse a su biografía: trabajos previos, intento de escribir una gran obra, vida con su madre... lo curioso fue todo lo que rodeó a la vida de Toole tras escribir la obra.
Escrita hacia 1962, la novela fue publicada el año 1980. ¿Qué ocurrió entre medias? Que J.K. se suicidó en 1969 a los 31 años de edad, por lo que hablamos de una publicación póstuma.
Toole escribió La conjura de los necios con la idea de un gran éxito y de estar escribiendo una obra maestra. Tras varios contactos con editores (aquí jugarían el papel de los necios) ésta fue rechazada, sumiendo al autor en una depresión. Si bien se nombran más causas que llevaron a su suicidio, ésta se incluye entre ellas.
Tras su muerte, la madre de Toole (a la que llamaremos señora Toole) siguió con la fijación de su hijo de publicar la novela, y así lo consiguió en 1980, recibiendo inmediatamente un gran éxito de crítica y público, éxito tal, que en 1981 Toole recibió póstumamente el Pulitzer por dicha novela. Cuanto necio se encontraría Toole en vida que no supo apreciar una novela ganadora del Pulitzer. Debido al gran interés que Toole despertó, en 1989 se publicó La biblia de neón, título que escribió en su juventud y que él mismo no consideraba apta para ser publicada, doble neciada para el propio Toole: no vio publicada la que considereba su obra maestra y encima publicaron lo que él jamás hubiera publicado.
Nada, que me llamó la atención que tras narrar las peripecias de Ignatius rodeado de necios, luego Toole sufriera también (y con trágico final) a una serie de necios editores.

Escrita hace 6 años · 3.8 puntos con 4 votos · @Kodama le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Tharl hace 6 años

No comprendo bien cómo pudo ser rechazada esta novela. En mi opinión está entre lo más interesante de la literatura popular. Si Kennedy Toole hubiera hecho un último intento por las editoriales antes de suicidarse en 1969, lo mismo habría tenido más suerte. Dos años más tarde se publicaría la primera novela de Sharpe que, digamoslo claro, por parecidos que sean, no llega a Toole ni a la suela de los talones.

@Faulkneriano hace 6 años

Tharl, define literatura popular. Y ten cuidado, que te puedes meter en un jardín..

@Kodama hace 6 años

Supongo que Toole no coincidió con el editor adecuado o que su madre tenía mayor poder de convicción. A mí, sabiendo que Toole estaba convencido de la gran novela que acababa de escribir, me gusta imaginármelo tratando con los editores con la arrogancia, verborrea y prepotencia propia de Ignatius (quizá la realidad fuera muy distinta).
Pues a mí del Wilt de Sharpe me encanta la escena del interrogatorio. De Ignatius me quedo con sus escritos trascendentales :)
Saludos.

@Tharl hace 6 años

"La conjura de los necios" es una obra maestra de la literatura popular. Me gusta como provocación. Ahora, en estos tiempos posmodernos no sé si tiene sentido seguir distinguiendo la "alta literatura" de "literatura de masas". Tal vez recurriendo a la "escritura" como una actitud particular hacia el lenguaje en la que todo (palabra, oración, párrafo, etc.) es significante y entonces si podríamos decir que en "La conjura..." hay menos escritura, más descuido, un trazo más grueso... Tal vez. En cualquier caso, de forma intuitiva crel que es cierto: "La conjura de los necios es una obra maestra de la literatura popular"
Wilt me gusta mucho y en mi comentario anterior me refería en concreto a "Vicios ancestrales", la primera publicada de Sharpe en 1971 y la última suya que yo leí sin ser capaz de llegar ni a la mitad.

A todo esto, han pasado meses desde que terminé " La conjura... " y aún no me abandona...

@Poverello hace 6 años

Nota que considero importante (obviando lo de la literatura popular, ji). Como bien dices en tu resñea, Kodama, La conjura de los necios fue escrita en los años 60, pero no fue publicada hasta 20 años después. En los 60-70, la historia de Ignatius era una especie de bombazo y una rara avis dentro del panorama literario más allá de la generación beat que, desde luego, era otra cosa, o la literatura experimental, que no era accesible, digamos, para todo el mundo. Difícilmente un editor, que lo que desea es vender libros, se hubiese metido en el berengenal de publicar una obra de semejantes caractarísticas narrativas, con tal protagonista y que mete palos a diestro y siniestro a lo políticamente correcto. En los 80 ya era otra cosa, claro, donde casi todo cabía, por mala baba que mostrase.

Pero vamos, que lo mismo estoy diciendo una burrada, ji.

@Kodama hace 6 años

De burrada nada, Poverello. 20 años dan para mucho, y en cuanto a gustos, tendencias, modas, etc todavía dan para más.
Fijate que en el 60 Truffaut era un pionero de una nueva corriente cinematográfica y en los 80 ya contaba con títulos comerciales totalmente alejados de los que se conoció como nouvelle vague (por poner un ejemplo de fechas similares :) )