REVOLUCIÓN INTERNA por Nastenka

Portada de LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ

"... Pero ve nada más cómo se han ido quedando atrás los que creían que la revolución no era para inflar jefes sino para liberar al pueblo. -Ya habrá tiempo. -No, no lo habrá. Una revolución empieza a hacerse desde los campos de batalla, pero una vez que se corrompe, aunque siga ganando batallas militares ya está perdida. Todos hemos sido responsables. Nos hemos dejado dividir y dirigir por los concupiscentes, los ambiciosos, los mediocres. Los que quieren una revolución de verdad, radical, intransigente, son por desgracia hombres ignorantes y sangrientos. Y los letrados sólo quieren una revolución a medias, compatible con lo único que les interesa: medrar, vivir bien, sustituir a la élite de don Porfirio. Ahí está el drama de México(…)."

Conocemos a Artemio tumbado, en sus últimas horas de vida, agonizante... Artemio ya sólo se levanta, ya sólo ve lo que hay detrás de esas ventanas que nadie abre... a través de sus recuerdos.
Artemio se nos perfila, hay muchos Artemios; Artemio revolucionario, Artemio corrupto, Artemio nuevo rico, Artemio cruel... Artemio enamorado...

Pero Artemio en realidad no nos cuenta nada, habla para sí... y a sus 71 años, en su lecho de muerte, rememora los puntos claves de su vida. Los recuerdos son para él como su salvación, la memoria el espejo donde se reconoce.
¿Cómo evitar los errores del pasado?
¿Recordando?
Pero no, Artemio no está expiando sus culpas (que serían muchas), con sus recuerdos se siente grande... pero no inmune..

Por un lado, escuchando los monólogos de Artemio presenciamos la reconstrucción de la memoria propia, intransferible... esas historias de las que todos tenemos (el amor, la madurez, pérdidas, traiciones...) y que son sólo nuestras.
Por otro lado el autor nos muestra la memoria colectiva de un pueblo, el méxicano... a través del propio Artemio y con voces de variopintos personajes que pasaron por su vida nos hace referencia a la historia del país desde principios de siglo XIX hasta finales de los años 50.
Artemio y México.
Pero no, no estamos ante una novela histórica... si no ante la reconstrucción de la conciencia, de las entrañas del personaje.
No es la historia de Artemio en México... es México en la historia de Artemio.

Reconoceré que me resultó una obra compleja, que en ocasiones me provocó confusión... el moribundo balbucea incoherencias al mismo tiempo que nos narra sus historias, que sufre dolores, que suplica que abran las ventanas... que llama a gritos dentro de su cabeza a Regina...
No hay capítulos en sí, sino fechas... y es curioso el uso del autor de las tres primeras personas del singular:
-El "Yo" sería el momento actual, los monólogos interiores de Artemio desde su agonía, lo "escuchamos" y sentimos su dolor (no solo físico), su angustia... y ese principio de arrepentimiento que nunca parece llegar.
-El "Tú" usado como un desdoblamiento de la personalidad. Artemio se dirige a sí mismo como si él no fuese él... y reprocha a "ese" lo que nunca se reprochó a sí... (no sé como explicarlo mejor sin ser repetitiva)... la conciencia de Artemio consiguió que el sentimiento de culpa me invadiera a mí...
-El "Él" lo definiría como lo más sencillo del libro, cuando Artemio habla él, de su pasado... cuando aún no asomaba ni un resquicio de arrepentimientos ni culpas.

Y al final, la suma de esas tres voces que en reallidad son sólo una... nos llevan a la imagen desencantada y superpuesta de México (con Artemio) de como la Revolución (mexicana y "Artemiana") quedó atrás a cambio de una "buena" posición.
Olvidar los ideales siempre acaba pasando factura...

En fin, que pese a su complejidad y a esas pérdidas transitorias mías, ha sido una lectura más que satisfactoria, porque Fuentes consiguió que yo estuviera allí, acompañando a Artemio en su agonía final, ese viejo moribundo por el que tuve una mezcla de compasión y repulsión.
Al que a veces le hubiera abierto las ventanas...
Sólo a veces...
Porque aún no sé si Artemio se arrepintió o no de sus errores..

Escrita hace 6 años · 4.8 puntos con 6 votos · @Nastenka le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Tharl hace 6 años

Pues suena estupendamente este monólogo. Con lo que me gusta a mí Mexico... Apuntado queda.

@Faulkneriano hace 6 años

Buena reseña, Nastenka. No es ciertamente fácil esta novela de Fuentes, contundente y exigente como pocas. Muy bien apuntado lo del uso de los tres pronombres para marcar tiempos. Es coherente, aunque no facilita mucho las cosas al lector.

Una de las mejores novelas que he leído sobre la revolución mexicana (y el posterior desencanto), un tema que me resulta muy atractivo. Otra novela muy notable, en una clave muy distinta: Los de abajo, de Mariano Azuela, muy olvidada hoy día.

Lo dicho: una reseña iluminadora.

@Poverello hace 6 años

Profunda tristeza al terminar la novela. Puede que nada sea realmente obligado y sometido a un cruel destino, puede que en cierta medida todos seamos 'víctimas' o/o 'verdugos' del libre albedrío, pero desde luego no envidio a Artemio Cruz. La víctima y el verdugo, donde el pasado, el presente y el futuro se mezclan de manera magnífica en un uso particular de la tercera, primera y segunda persona del singular respectivamente en cada uno de sus capítulos.

Narrador omnisciente, individuo y conciencia entremezclados en lo que fue, lo que es y lo que pudo/deseó haber sido...

No envidio a Artemio Cruz, por más que un genial círculo de eterno retorno nos haga recordar que en cada muerte hay un nacimiento, que nada está escrito de antemano, que hay posibilidades de comenzar de nuevo en medio de la mugre. No envidio a Artemio Cruz, porque debe de ser terrible haber perdido la esperanza demasiado pronto y arrepentirse demasiado tarde. No quiero exhalar mi último aliento viendo mi vida como un cúmulo de decisiones que no me han hecho feliz ni a mí ni a los que me han rodeado. Tal vez, porque en el fondo, quiero creer que el pobre Artemio, se arrepienta o no, lo justifique o no, sabe de sus muchos errores, al menos el de haber perdido a la única mujer que amó y por la que fue amado.