LA FUERZA DE LO VIVO por Volsung

Portada de SAGA DE EGIL SKALLAGRIMSON

Leí la saga de Egil hijo de Grim el calvo, luego leí la saga de Nial (unas 700 páginas entre las dos) y luego un libro de relatos cortos llamado Sagas Islandesas. Son libros escritos en el siglo XIII y todos traducidos por un hombre que se ha ganado mi admiración y gratitud (debería escribirle una carta, no es broma): Enrique Bernárdez. Son sagas, “literaturización” de la vida de personas que realmente existieron. Se dice que son de lo mejor de la literatura medieval. Falso, son de lo mejor de la literatura. La saga de Egill Skalagrimson ha entrado ya en mi panteón particular. La volví a leer después de acabar el de relatos y aún la disfruté más
.
Una estructura ultramoderna, en episodios, con un narrador omnisciente muy escueto que puede cambiar el foco de la novela a cada capítulo. Dinamismo es la palabra que mejor define a la saga de Egil, dinamismo y realidad. Los personajes rebosan realidad. No son descritos sus rasgos, no hay psicología, hay hechos, ves lo que hicieron, ves como los demás los aplaudieron o censuraron y así ves cómo fueron y cómo fueron, esto es lo más divertido, respecto a la ética de su sociedad. Egil era un baddass, que se dice ahora, un cabronazo, un cabronazo entrañable. Irreverente con los reyes, rebelde ante la autoridad, fuera paterna, fuera a bordo del drakar, fuera ante un conde o en una corte… Egill fue un Escalda: un poeta guerrero. En una época en que la poesía, la lengua versada, gozaba del prestigio de la magia, pues se inscribía en las runas cuando se buscaba que adquiriera más poder y, como dice Nietzsche en la gaya ciencia, en su origen la poesía era vista como un arma de seducción, arrastraba los músculos con su compás y su ritmo y, por tanto, también las voluntades, de hombres y dioses. Eso implicaba ser escalda, versar, y entre los vikingos siempre era una buena ocasión para echar mano de la ironía y el sarcasmo.

Egill, hijo de Grim, hijo de Kveld Ulf. Estos personajes salen en los tres libros que he citado más arriba, así como Ragnar Lothbrok, también en los tres, para los que conozcáis la serie Vikingos. Y pasa con más personajes y con los lugares de Islandia y Noruega. La coherencia interna, como se suele decir, es deliciosa y le da una realidad a las sagas inalcanzable a la ficción. Podría decirse que son novelillas de aventuras, pero hay una fuerza en los momentos dramáticos, en las relaciones interpersonales, en los momentos, maravillosos y abundantes, momentos divertidos, que dejan infinitamente atrás esa etiqueta. Las sagas son cualitativamente distintas, no es una cuestión de grado, es otra cosa y al leerlas, al sentir la impactante actualidad de los problemas, las reacciones y el humor de esa gente, te das cuenta enseguida.

La mayor pega de las sagas es el trato de los personajes femeninos. Son secundarios y aparecen puntualmente, aunque cuando lo hacen tienen un peso muy grande en la trama de cada saga. Sin embargo, esto también pasa en un montón de libros actuales. Son las descripciones, infantiles podría decirse, donde más se nota que no es un libro contemporáneo, pero como ya se ha dicho el papel del narrador es mínimo, lo que prima son los hechos y lo que el lector puede ver en ellos. En éste sentido son obras modernísimas, interactivas. De hecho estaban pensadas para ser leídas en voz alta, en grupo o en familia, lo cual les daba una dimensión cultural que trasciende lo que llamamos novela o incluso literario. Las sagas eran herramientas poderosas de cohesión cultural. Como amante de la lectura la escena me conmueve.

Perdón por hacer trampas y meter en una reseña las impresiones de tres libros, pero... LEED LA SAGA DE EGILL, os alargará la vida!!

Escrita hace 6 años · 4.8 puntos con 5 votos · @Volsung le ha puesto un 10 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 6 años

Tomo nota, Volsung. Seguro que Borges las leyó primero.

@Tharl hace 6 años

Una pregunta Volsung, que no me ha quedado del todo claro, ¿se trata de una Edda o de una adaptación/reconstrucción de ellas por parte de Bernárdez)?
Leyéndote dan ganas de leerlo, desde luego

@Volsung hace 6 años

Las Edda (o Edda mayor) es como se llama al compendio de narraciones mitológicas y está en verso. Se puede considerar un libro religioso. Luego está la llamada Edda menor, que es narrada y posterior, una especie de interpretación para hacer más asequible la tradición islandesa ya en tiempos cristianos. De ésta se conoce el autor: Snorri Sturlson (que tiene su propia saga). La Edda mayor, en verso, es espesilla, hay que cogerla con el viento a favor. Es la historia de Odín, Thor, Loki, el Ragnarok...

Las sagas, en cambio, están siempre en prosa, son novelas en el sentido moderno, con un único autor, que mezcla hechos históricos y ficción pura. En el caso de la saga de Egil el autor también es Snorri Sturlson, un islandés del siglo XIII que debió ser una bestia de las letras de su tiempo. E. Bernárdez es doctor en lengua y cultura germánica, si no me equivoco, y se encarga de traducir del Islandés al Español. Más o menos como en cualquier libro extranjero de ahora.

@Tharl hace 6 años

Que cosas más raras tienen estos nórdicos: eddas mayores, menores, sagas y servicios públicos...
Gracias por todas las precisiones volsung. En mis categorías mediterráneas me quedó con que, respectivamente, tienen: Épica, Cantares de gesta y novelas de caballería, como esta, a lo Thomas Mallory y su Morte.
Me apunto el libro

@Poverello hace 6 años

Pues anotado queda también. No sé cuántas ediciones existirán de esta saga, pero dudo que sean muchas, y la que acabo de encontrar parece contar con una magnífica introducción en la que hablan de la mitología nórdica, el autor y demás apósitos la mar de interesantes.

Gracias por la reseña, Volsung.

@EKELEDUDU hace 6 años

Gracias, Volsung. Tengo el libro y pienso leerlo, pero por hache o por be nunca puedo.

@Volsung hace 6 años

A ver si te animas y a ver si te gusta. A mí me sedujo totalmente.

@EKELEDUDU hace 6 años

Estoy seguro de que me va a gustar, lo que pasa es que estoy lleno de libros que no leí y también sé que me van a gustar y a veces no es fácil decir así nomás: EMPIEZO POR ÉSTE.