SPIDERMAN: MUERTE Y RESURRECCIÓN por Tharl

Portada de EL ASOMBROSO SPIDERMAN

No pretendo hablaros de Spiderman y su negra resurrección. No en un sentido literal. No aquí. Hablo de la muerte de Spiderman como concepto, y de una nueva esencia. Una rescritura, una resurrección mucho más oscura, de color de rosa.

¿Por qué aquí? Porque es tras el segundo episodio de éste tomo - “La conversación” Amazing Spiderman 38- que culmina el primer arco argumental de J. Michael Straczynski: la reformulación de los orígenes de Spiderman. La división en tomos de Panini no debe llevarnos a engaño. Straczynski es un tipo listo, entre otras cosas. Ved Babylon 5. En Spiderman juega a varios niveles, dos por lo menos: el desarrollo personal de Peter y los enfrentamientos de su alter-ego, y no siempre se acoplan igual en los arcos argumentales. La breve introducción de Panini no se equivoca. Straczynski juega con nosotros, nos distrae en una acción trepidante en pluma de Romita Jr. Para dejar caer pistas decisivas, auténticos bofetones, para el verdadero protagonista: siempre Peter, desde los orígenes. Stracznski mira por la continuidad, juega a larga distancia, y su reformulación es total. El bofetón a Spiderman como concepto no consiste en la picadura de la araña radioactiva o totémica, otra una maniobra de distracción; el auténtico bofetón, es el descubrimiento de tía May, el perdón de Peter. La muerte de Spiderman.

Spiderman nació en 1962, apogeo del Estado del Bienestar -así, en mayúscula, que estábamos muy a gusto-. Se dirigía a jóvenes lectores, adolescentes, la generación nacida y criada en la abundancia de los Treinta Gloriosos. La idea: un héroe cotidiano con el que empatizara éste público, un joven normal y corriente, un reportero, disfrazado de héroe con poderes; no un superhéroe disfrazado de reportero. El marco de fondo: un humanismo liberal bienintencionado con fuerte carga moral del que Straczynski es un inmenso heredero -de nuevo ved Babylon 5, ved el especial del 11 de Septiembre (Amazing Spiderman 36)-. La respuesta: Peter Parker. Y cito:

“En una exhibición de radiología, el estudiante de instituto PETER PARKER fue picado por una araña irradiada de la cual obtuvo sus increíbles habilidades arácnidas. Cuando un ladrón mató a su amado tío Ben, un apesadumbrado Peter juró poner sus grandes poderes al servicio de la humanidad, porque aprendió una lección valiosísima: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Stan Lee presenta ¡El Asombroso Spiderman!”.

La culpa es la esencia de Spiderman. La culpa, ese sentimiento que no puede sernos ajeno a nosotros, nacidos en el primer mundo, entre almidones y McDonalds. Ben murió por tu culpa Peter. Tenías el poder, tenías la responsabilidad y decidiste emplearla en tu provecho y por tu culpa Ben, tu amado tío Ben, ha muerto. Por tu culpa. Tú eres culpable de que tía May -esa buena mujer, esa figura maternal que te dio todo, que sacrificó todo por ti- haya quedado viuda. Podrías haberlo evitado, pero por tu culpa está viuda y condenada a la inestabilidad económica. Por tu culpa Peter.

La mordedura de la culpa es la madre de Spiderman. Ni la radiación ni el tótem. Ben murió por su culpa y ahora debe salvar al mundo, lógico. Y cada nueva muerte, cada persona que no logra salvar -Gwen…- se soma al peso de Ben sobre sus hombros. No hay redención posible. Ni si quiera salvar a Mary Jane de un hogar desestructurado y todos sus maternales esfuerzos para ayudarle a perdonarse a sí mismo. Pero no hay perdón posible. Solo la tía May, lectora a ultranza del Daily Bugle, podría perdonarle. El miedo a ser descubierto, la vergüenza y la culpa por lo que hizo, es demasiado grande para que eso pueda ocurrir.

Pero Gwen ha muerto y MJ ha ido a los ángeles y, admitámoslo, Spiderman no estaba en su mejor momento. Así que llega Straczysnki y tía May descubre el secreto de su sobrinito y… ¡LE PERDONA! Sí, sí, llega el momento que tanto temía Peter y ¡es perdonado! Literalmente, palabras de May: “Si no podemos perdonarnos a nosotros mismos, tal vez… sea el momento de que nos perdonemos el uno al otro. Nuestros secretos y nuestras indiscreciones, porque yo también los tuve…” Y es que resulta que la buena anciana también tenía su ración de culpa: ella discutió con Ben el día de su muerte empujándole a salir de casa a dar un paseo para despejarse con cuatro puñaladas, lo típico. Además pensaba que el secreto de Peter escondía en el armario eran plumas… y una falda corta y tacones de aguja -no iba muy desacertada: eran mallas-. Golpe mortal al personaje. Straczynski es más implacable que Morlum. Ha vaciado a Spiderman de su esencia arácnida y ha puesto unos sonrosados huevos en su interior.

He aquí la nueva larva: “Y, ¿qué gran poder hay más grande que el amor?” de nuevo Tía May, ese personaje radiografiado por Romita en el espectro del color rosa. De la responsabilidad del poder por la culpa a la responsabilidad del amor. ¿Nueva victoria del imperativo pensamiento positivo? Peter ya no salva al mundo por la culpa, lo salva por amor. Peter nos ama a todos, humanos. De Judas a Cristo. ¡Oh humanistas, devolvedme a mi Peter”

Escrita hace 6 años · 5 puntos con 2 votos · @Tharl no lo ha votado ·

Comentarios

@Poverello hace 6 años

El trepamuros ha sido de siempre mi superhéroe favorito. No sé si fue cuestión de elección o de que eran los cómics que más le dio por traer a mi padre a la librería en los cuadernillos mensuales de 20 páginas, gracias a Dios sin embutir en plastiquitos que impidieran su lectura, y que me zampaba a ritmo de tragaldabas.
Desde los primeros de Stan Lee y Ditko hasta la más que buena etapa con John Romita Sr como artista (que, por cierto, colabora en algún episodio con su hijo en esta serie de principios de los 2000.
Mucho he leído de este irónico luchador contra 'malosos' y la saga de Straczynski es, de lejos, lo mejor que he podido tener entre manos, con el añadido del magnífico -aunque ya algo excesivo- dibujo de Romita Jr. al que casi prefiero en el Daredevil de Nocenti por ser más espontáneo, digamos.
Lo de que Peter tiene sentimiento de culpa respecto a Ben es el origen del personaje, no vamos a descubrir a estas alturas petróleo, pero los giros de guión al respecto de Straczynski y su resolución no se hicieron en 40 años, porque lo mismo que sucediera con el nombrado Daredevil o Batman o La cosa del pantano a nadie le importaba un carajo los sentimientos del héroe fuera de las patadas y el espíritu de venganza, hasta que llegaron Miller, la propia Nocenti, Moore y Straczynski.
Lo que tengo claro es que si a mí me hubiera pasado lo que al bueno de Peter y la persona que más quiero hubiera muerto por no haber intervenido en su momento mi sentimiento de culpa sería insufrible y volvería a mi mente como un eterno bumerán.
La saga entera dibujada por Romita me parece al nivel de las series de Miller o Moore (salvando el Born Again) y tan sólo decae, sobre todo un poco en guión, con el extraño y poco lógico giro de la muerte de Gwen, porque el dibujo de Deodato no desmerece en absoluto. Giros imprevistos, nada condescendientes en numerosas ocasiones, Spidey está a punto de palmarla debido a diferentes sentimientos a los que se enfrenta en numerosas ocasiones, y el novedoso planteamiento sobre por qué adquirió sus poderes me parece excelentísimo.

Eso sí, si alguien quiere cortarse las venas que lea el Spider-man Deluxe: el otro, supuesta continuación de la saga iniciada por Straczynski, editada a lo sumo para sacar pasta, con unos constantes vaivenes de guionistas y dibujantes que no logra salvar ni el propio Straczynski en los pocos episodios que le permitieron hacer para que apareciera su nombre. Un absoluto despropósito.

En fin, que me encanta el arácnido.

Buena y reflexionada reseña, Tharl, aunque no la comparta en base y fondo.

@Tharl hace 6 años

Creo que estamos de acuerdo en todo. Todo el acuerdo en que podemos estar cuando yo ni he leído Spiderman Deluxe, ni el Darevil de Nocenti ni he visto los dibujos de Romita Sr., claro. Y desde luego yo también me sentiría culpable si Ben hubiera muerto por mi culpa, joder, si creo que hasta me siento culpable por desearlo para que de paso a Spiderman. Si el arácnido también es -o fue, o puede llegar a ser- mi héroe favorito es sin duda por tener la culpa en el seno de su ser.

Disfruto como un niño con estas aventuras de Spiderman. Me gusta el dibujo de Romita y el guión es inteligente y bastante consciente del personaje que tiene entre manos y de lo que significa. Señalar el sentimiento de culpa como el fundamento de Spiderman es, como dices, descubrir el mediterráneo. Lo que quise señalar es precisamente cómo el giro de guión de Straczynski mata esa idea de Spiderman y nos devuelve otra muy distinta. Y lo hace astutamente, oculto bajo un cambio más llamativo, pero que me parece menos significativo: el del origen de sus poderes.
Da juego reorientar a Spiderman de la ciencia ficción en la era nuclear y la guerra fría a la fantasía. Hay quien opina que la ciencia ficción ha muerto a favor de la fantasía. En cualquier tiene chicha el giro que ofrece Stracynski: nueva forma de entender los antiguos villanos y fuente de nuevos enemigos, nuevas aventuras de Spiderman, nuevos horizontes, y un “nuevo” problema -al menos en el enfoque- la tensión en Spiderman entre su instinto animal y su humanidad, necesitando de ambos. La decisión revitaliza el personaje sin imponer cambios radicales como podría parecer.
Pero aquí me importa la naturaleza del personaje: la culpa. Straczynski sutilmente lo ha cambiado radicalmente. Ha matado el Spiderman que conocíamos y ha traído otro nuevo cuya naturaleza es el amor. Las muertes y resurrecciones no son necesariamente malas, muchos tipos se hacen famosos por ello. Y cuando la resurrección es para traer amor, ya sabes, se abren las puertas del cielo y de la fama.
A mí, personalmente, no me convence este cambio. Disfruto como un enano leyendo, pero solo me puede resultar cursi, ingenio o tontorrón todo el contenido de humanismo liberal tan, tan, tan, tan americano y convencional que rebosa en las páginas. Lo es tanto que hasta es fuente de disfrute cuando me entrego a la sorna.
No me gustan las comparaciones, pero me pregunto si no sería mejor situar a Straczynski junto a John Bryne y su magnífico Superman que junto al Superman de Moore o al Batman de Miller. Voy a fantasear un poco ¿Cómo sería mi Spiderman favorito? ¿Aquel que creo que podría haber hecho un autor como Moore o Miller y que yo pondría en mi olim-pop? Un Peter Parker Portnoy. Un Spiderman con la culpa como leitmotiv y la necesidad enfermiza de ser siempre un “salvador” en busca de una “redención” que nunca llegará. Una tía May castrante y victimista que no deja de repetir lo mucho que ha sacrificado por Peter y cómo su vida acabo con la de Ben y que ahora solo vive por su sobrino. Un Spiderman enfrentado a la realidad de que no puede salvarlos a todos y que eso no cambiaría nada, pues Ben seguirá muerto. Un Peter errático que acaba sacrificando su vida por la imagen del salvador arácnido; que tiene problemas con MJ en cuanto esta deja de necesitarle y que se dirige siempre hacia aquella persona que más le necesite abandonando a la anterior y sintiéndose culpable por ello. Un Peter necesitado de que le necesiten. Un Spiderman enfermizo. Un Spiderman egoísta que no es capaz de ver más allá de su culpa y de su rol de héroe salvador. Un Spiderman que saque a relucir todas las perversidades, sufrimientos y grandezas intrínsecas en la figura del “salvador”. Creo que todo esto está implícito en el personaje desde su origen, igual que lo estaba el fascismo y la venganza en Batman o la soledad y la divinidad en Superman; y que yace a la espera de una autor que lo sepa ver, lo saque a relucir y lo explore de forma seria y adulta explorando sus límites, llevándolo a nuevos horizontes. El de Spiderman de Straczynski es todo lo contrario. Él ve todo esto en Peter… y le perdona. No lleva lo que estaba implícito en el personaje a un nuevo nivel, sino que lo remplaza por otra naturaleza.
Y qué bien me lo paso leyéndole.

@Poverello hace 6 años

Jopelines, Tharl, obviamente podemos realizar una tesis doctoral psicológica con cada héroe de Marvel o de la DC y seguro que ninguno saldría bien parado del todo, luego me explico, porque siempre en cada parte hay formas de entenderlas y yo no interpreto el Spider-man de Straczynski de la forma en la que tú lo haces, lo que no es ni bueno ni malo, sino cuestión de interpretaciones.
Todo lo que dices de manera objetiva: sentimiento de culpa, bondad de tía May, muerte de Ben y de Gwen (que los lectores nos perdonen el incontable número de spoilers que estamos metiendo)... Pero mi conceptuialización de todo ello es otra: Spidey es un héroe que nunca quiso de verdad serlo, un adolescente que se encuentra con eso de un gran poder conlleva una gran responsabilidad, pero que no le gustaría tener superpoderes, pero los tiene, a partir de ahí podemos hacer infinitas cábalas de todo lo que sucede en su mente, pero eso, en sí, es distinto al autoconcepto del resto de héroes de la Marvel o DC, y Straczynski ha sabido verlo y trabajar con ello. Lo del mundo color de rosa... pues bueno, en esta saga salen cosas a nivel de denuncia y problemática social (menos cómodo para los EE.UU. a pesar de ese pasteloso pero comprensible episodio de las Torres Gemelas) que ni por asomo se les ocurre meter a Miller y mucho menos a Moore (no puedo decir lo mismo de Nocenti que es espectacular en este sentido) mucho más preocupados por la deconstrucción de la personalidad del héroe y de la necesidad de matar su posible bondad. Cuestión de gustos, claro, pero ¿qué cine es mejor el de Capra o el de Wilder? Pues miré usted, me quedo con los dos, que no es necesario elegir.
Peter es, junto con el Daredevil de Nocenti, el héroe bondadoso por naturaleza (como Valjean, al que no se me ocurre criticar) y que supera cada estacazo y caída -que muchos le vienen- con paciencia, aunque no siempre sepa estar del todo donde debiera estar. No veo que Peter quiera ser el salvador de la humanidad, sino una persona coherente, aunque de fondo pueda haber determinados aspectos de los que no se salva ningún producto ni de Marvel ni de DC por mucho que venden cortinas de humo.

En un episodio de la saga de Daredevil aparece el Capitán América, ese ínclito defensor de su país contra viento y marea, y en una reflexión con el cuernecitos le suelta que está en contra de como EE.UU. gestiona las crisis internacionales en latinoamérica y cuestiona sus intervenciones militares. Estoy de acuerdo con lo que dice el Capi, vaya que sí, pero cuando lo leí me chirriaba a reventar, aunque entraba dentro del guión, porque eso no es típico de este tipo de héroe. Quiero decir que de todo podemos sacar puntilla, pero para mí Styraczynski no pinta un mundo ni un trepamuros color de rosa, sino una persona normal que daría cualquier cosa por ser normal sin tener que entrar en debates existenciales, o de caída de valores o de infiernos personales y oscuridad interior tipo el Batman de Miller, que también me encanta.

Eso sí, lo importante es lo que compartimos: lo bien que nos lo pasamos leyéndolo, ji. Yo ya no, sniff.

@salakov hace 6 años

Pues chicos, qué queréis que os diga. Seguro que todo se puede criticar, y sacar punta, pero el Spiderman de Stracinsky y Romita me deparó las mejores lecturas del arácnido de los últimos años. Es más, es mi personaje favorito y me hizo recuperar sensaciones perdidas desde, yo que sé, el Spiderman de Michelinie y McFarlane (¡mi favoritísimo!).

Hay que recordar que Spiderman venía de una diáspora terrible (historias anodinas o la saga del Clon, uf) y de repente Stracynski supo volver a sacar oro del personaje, dándole nuevos tratamientos, con episodios emocionantes, deseando que llegara el siguiente número.

Claro está que todo lo bueno acaba y el epílogo a esta etapa, el infame "One More Day", se cargó todos los avances conseguidos (la salida del armario de Peter Parker en la Civil War abría infinitas posibilidades). Esto es lo que pasa cuando dejas al guionista de Los Serrano que guionice cómics de superhéroes. Ahí dejé de seguir al personaje, del todo, porque cosas así no se pueden hacer. Y a nuevos inventos o estrategias de marketing, como el reciente "Superior Spiderman", reconozco que no les he dado una oportunidad.

Hasta que no deshagan el Mefistazo, Spiderman no tiene interés para mí.