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SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR

Autor: LUIGI PIRANDELLO
ISBN: 9788441428126
Género: Teatro
Editorial:EDAF
Edición: 2011
Número de páginas: 160

Etiquetas: Adaptación al cine
Ficha creada por FAUSTO

BUSCANDO A PIRANDELLO
5 con 4 votos

Parece incuestionable que “Seis personajes…” resultó un antes y un después en la vida del escritor siciliano, y, según los expertos, supuso también una ruptura y una renovación en la concepción del teatro moderno: verificó un rumbo y una guía para autores como Beckett, Ionesco, Pinter…, cada uno por su senda particular. Se puede afirmar (mentira, es pura especulación) que si no lo hubiese escrito la notoriedad del escritor hubiese sido muy inferior.
Personalmente, este drama, que sin resultar impecable, ha sido uno de los más originales (junto con un par de trabajos de Beckett) que me he topado nunca. Y esta singularidad va más allá de la obra: concierne al propio escritor. Pirandello fue un literato que se volcó más en sus narraciones, especialmente los cuentos, que en sus escritos teatrales. Es más, la génesis del drama está en dos relatos que posteriormente los quiso fundir y desarrollar en una novela, pero afortunadamente esta idea acabó “invadiendo” el mundo teatral. La fama y reconocimiento debe agradecerlo al teatro que, a pesar de sus “coqueteos” con el fascismo, significó la concesión del Nobel al final de su vida. Si bien su trayectoria narrativa es notoria, la Academia valoró especialmente su contribución al arte escénico.
El estreno acaecido en Roma, en 1921, no fue un lecho de rosas, estuvo envuelto en furibundas críticas y vituperios (se rumorea que se vio obligado a huir por la violenta reacción del público) y el panorama no cambió radicalmente hasta pasados varios meses en Milán, convirtiéndose los agravios en elogios y aplausos.

Ahora paso a detallar la particularidad del texto, que por otra parte no es fácil de clarificar. Primero, a modo de presentación, Pirandello escribió un prefacio donde explica el proceso de crear y la idiosincrasia de estos personajes salidos de su fantasía, que como define acertadamente: “El misterio de la creación artística es el misterio del nacimiento natural”.
Luego comienza la obra en sí, con una peculiar estructura al carecer de escenas y de actos, sólo hay una interrupción sin bajada de telón. El inicio es el típico “teatro dentro del teatro”, recurso ya utilizado en varias ocasiones (Shakespeare ya lo empleó) en los escenarios, pero que el siciliano lo emplea con un par de vueltas de tuerca. El primero de estos alardes es que Pirandello no sólo escenifica como es el interior de una función teatral y los incidentes que ocurren en un ensayo entre los actores, ayudantes y el director, además tiene la humorada de representar precisamente una comedia pirandelliana, demostrando su autoparodia, ironía e incluyendo el desdén ante las opiniones de la crítica que califica sus obras como: “no hay quien las entienda”. Este “juego de espejos” dura poco, hasta que aparecen los 6 personajes del título interrumpiendo la función convirtiéndose en la esencia del drama, este es el segundo “tour de force”.
Es un hecho realmente insólito que unos seres escapados y abandonados de la creatividad de un autor puedan vagar como almas en pena. Son construcciones de la fantasía que se desarrollan en 2 planos: primero intentando explicar su especial personalidad; y luego imploran para que les insuflen vida representado el papel para el que fueron creados. El segundo cariz es, en mi opinión, el más endeble, hubiera preferido un drama más “real y verosímil”.
Con el encuentro entre estos 2 grupos (personajes y actores) surgen los diálogos en una gran variedad de matices. Se tocan la parodia, la burla, el drama y la tragedia. Partiendo de una situación surrealista y absurda, se plantean reflexiones sobre la existencia vital, y es ahí donde radica la actualidad y lo imperecedero del texto pirandelliano. El dualismo realidad-ficción tiene límites permeables y, a la vez, naturalezas contrarias: conceptos como la crueldad de la ilusión y la vida cotidiana; y en contraposición están la inmortalidad y la inmovilidad de la ficción con el carácter mudable y efímero de las personas. Realmente cautivantes las meditaciones existencialistas y las alegorías que manan de los coloquios, como la sinceridad de las desdichas reveladas.
“Seis personajes…” simboliza un grito de angustia en busca de la personalidad dentro de una máscara.

Prometedor descubrimiento de este libro emblemático (quizá no sea su texto cumbre) que invita a investigar dentro de la literatura del escritor siciliano.

Escrito por FAUSTO hace mas de un año, Su votacion: 7

lucero hace mas de un año

Excelente reseña Fausto, de una pieza teatral difícil de clasificar. La leí hace muchos años, en una materia que rendí y creo que estuvimos mucho tiempo desarmando la obra.
Saludos

Tharl hace mas de un año

De Pirandello solo he leído dos cuentos al azar hará tres años o así. No los recuerdo bien, pero me debieron de gustar porque además de buenas sensaciones se me quedó el nombre del Siciliano grabado en la cabeza. Luego me enteré de quera premio nobel y famoso por sus dramas. Aún no he decidido por donde comenzar su obra, si por cuentos o teatro, de momento me apunto este originalísimo título.

Interesantísima reseña Fausto. Tampoco sabía de los coqueteos de Pirandello con el fascismo.

FAUSTO hace mas de un año

Hola, Lucero. Exacto: difícil de clasificar, y como digo, junto con un par de obras de Beckett es uno de los dramas más originales que he leído, pero con la gran diferencia de que he aprovechado mucho mejor el mensaje y la literatura de Pirandello.
Desde luego hay materia (y en abundancia) para desarmar y profundizar en el texto, unas claves son bastantes evidentes y otras quedan en la ambigüedad; en cualquier caso una gran obra poliédrica que habla de la vida, la realidad, el engaño y el interior de cada uno.

Al igual que a ti, Tharl, Pirandello también era un desconocido total hasta que he leído esta obra y he ido enfrascándome en la biografía del autor.
Lo del fascismo, afortunadamente, le duró poco, se distanció gradualmente del régimen hasta llegar a cierta hostilidad. Pero su momentánea afiliación (escribió una carta a Mussolini para ingresar en el Partido) le creó posteriores enemistades. Una de la más sonadas, aunque ignoro si fue por causas ideológicas o simplemente literarias, fue con el filosofo Croce. Tuvieron varios cruces de opiniones que no tienen desperdicio, entre críticas ácidas y descalificaciones se dijeron de todo.

Saludos para ambos.

Faulkneriano hace mas de un año

Buena reseña, Fausto. Eres mi dedo admonitorio: no tiene perdón que no haya leído esta obra, una de las más importantes del teatro del siglo pasado, según dicen. Será que estoy esperando a verla en el teatro: puedo esperar sentado... Hora es ya de ponerse a la tarea

Ahora precisamente estoy con un novelón de Pirandello, Viejos y jóvenes.

FAUSTO hace mas de un año

Pues nada, Faulkneariano, como dice el dicho: “nunca es tarde si la lectura es buena”. Aunque no soy precisamente el más indicado para aconsejar sobre teatro indispensable. Siendo un género que me encanta (leer y ver) tengo una pila de dramaturgos y, sobre todo, obras pendientes por leer que considero esenciales, tanto actuales como clásicas.

En cuanto a Pirandello, mi siguiente “objetivo” será su narrativa, seguramente “El difunto Matías Pascal”. Es algo más accesible ya que sus “Relatos para un año”, con sus más de 2000 páginas, me da bastante respeto por ahora, aunque algún día caerán. Otro libro que me atrae mucho es la biografía de Camilleri, “Biografía del hijo cambiado”, un autor que he descubierto recientemente con su novela negra con muy buenas sensaciones.
En fin, aparte de saber cuándo, me toca decidir cuál será la primera: la novela o la biografía (entre sicilianos anda el juego).

Faulkneriano hace mas de un año

Como ya he dicho alguna vez, Sicilia debe tener la mayor densidad de grandes escritores por kilómetro cuadrado. Pirandello, desde luego, pero también Sciascia, Lampedusa, Giovanni Verga, Bufalino, Quasimodo y el gran Federico de Roberto, el autor de la monumental Los virreyes. Y un poco por debajo, Camilleri.

De Matías Pascal tengo un recuerdo demasiado lejano. No es mala idea: algunas cosas de ella te recordarán su teatro.

Faulkneriano hace mas de un año

Seis personajes..., por cierto, es magnífica: hace honor a su fama. Algunas implicaciones son escalofriantes, como el "triste papel" de los niños, que no dicen una palabra y se ensimisman mirando un estanque fingido:

"¡Oh, amorcito mío, amorcito mío! ¡Qué triste papel el tuyo! ¡Qué cosa tan horrible han pensado para ti! ¡Mira!... Un jardín... Un estanque... ¿No lo ves? ¡Parece que esté aquí! ¿Dónde, dices? Aquí, en medio... Es un estanque fingido, ¿sabes? ¡La lástima es que aquí todo es fingido! Mejor seria quizás imaginarlo: porque el que pusieran aquí sería de papel pintado: de papel, las peñas que lo circundan; de papel, el agua; de papel, los árboles... Aunque quizás a ti, amorcito mío, para jugar en él, más te gustaría el estanque fingido que uno verdadero. ¡Ay, no! Será un juego para los demás: para ti, no, infortunadamente, porque tu existes de veras, amorcito mío, y juegas de veras en un estanque real, hermoso, grande, verde, donde se espejan los árboles cuyas sombras se quiebran al jugar de los ánades que tú quieres coger"

No menos escalofriante es la tristeza perpetua y sin remedio del personaje de la Madre, que vive en un presente continuo, de personaje, no de actor, su sufrimiento:

"¡No! ¡Ocurre ahora, ocurre siempre! ¡Mi desventura no termina jamás! Yo estoy viva y presente en todos los momentos de mi infortunio, que sin cesar se renueva intenso y palpitante. Pero, ¿y esos dos pequeñuelos? (Señalará al Muchacho y a la Niña). Asombrados, silenciosos. ¡Ahí ¡No pueden hablar, no pueden! Ellos, por ellos, no existen más que agarrados a mí, para eternizar mi martirio. Y si aún la veo a ella (indicará a la Hijastra), que huyó de mí perdiéndose para siempre, no es sino para renovar, destrozándome el alma, el martirio que por ella sufrí también.

Los hallazgos escénicos son asombrosos para 1921: el descanso de veinte minutos acontece... ¡cuando los personajes se van casi sin avisar y dejan el escenario vacío! El telón cae por un error del maquinista, que entiende mal las palabras del director de escena... Eso sin hablar de cuestiones de mucho más calado, cercanas ya al existencialismo. Muy, muy recomendable. Con una horita de lectura se te abren múltiples ventanas para la reflexión. Muy, muy recomendable.

FAUSTO hace mas de un año

Veo que te ha encantado “Seis personajes…” (curioso título que como en “Los tres mosqueteros” el autor “cuenta de menos”). Compartiendo tu entusiasmo, para mí, el único lunar o lo que menos me gustado de la trama ha sido el germen del drama. El motivo del abandono del marido y su fortuito y comprometido encuentro con la hija (espero no ser demasiado explicito para los que no han leído la obra) me pareció demasiado artificial, con tintes folletinescos o de “culebrón”. Puede que Pirandello quisiese recalcar el carácter ficticio de los personajes y la condición tragicómica de la vida, pero me chirría ese “inverosímil” inicio; el argumento podría tener esas características con una situación más probable, y además sería más acorde a la tragedia final. Tragedia que casualmente tiene concordancias con mi anterior obra teatral leída: “El pato salvaje”.

Sobre los otros autores sicilianos que enumeras, sólo he leído a Lampedusa y con intención y ganas de Sciascia y de Bufalino que descubrí por estos lares. Los demás, a excepción de Quasimodo, me son totalmente desconocidos.

Faulkneriano hace mas de un año

Pues claro que la historia es folletinesca: ¡como que es lo que se representaba en todos los teatros de la época! Pirandello está oponiendo el viejo y el nuevo teatro. De hecho el director de escena, como recordarás, que se pirra por lo sentimental y ve muchas posibilidades en la historia que le presentan los "seis" personajes (Madame Paz no cuenta, al parecer), está bufando por esa nueva obra que ensayan, que resulta ser... de un tal Pirandello. Donde estén las infidelidades y los hijos perdidos...

FAUSTO hace mas de un año

Puede que tengas razón y sea una condena al folletín escénico; esto daría pie a considerar a “Seis personajes…” y la relación con el folletín lo que fue “D. Quijote de la Mancha” a la novela de caballerías.
Si bien el folletín nació y tuvo su apogeo en el XIX y ha perdurado hasta nuestros días en varios géneros y formatos, no imaginaba que fuese una corriente teatral predominante a principios del XX. La crítica-parodia de Pirandello lo interpreté más como un ataque al recelo y ceguera de la época al rechazar el renovado teatro que empezaba a surgir, y además el siciliano recalca su indiferencia ante cualquier clase de crítica.
En fin, parece que son vasos comunicantes la denuncia de la parquedad intelectual ante la vanguardia teatral y la sátira por el gusto de un romanticismo exagerado.
En cualquier caso y aunque me haya “disgustado” el esquema elegido para desarrollar los personajes, es simplemente un aspecto secundario, lo esencial está en los diálogos de los personajes y las reflexiones sobre el yo (personalidad, conciencia…), la existencia, la realidad (la que se crea y la que se busca), el destino, etc.

Faulkneriano hace mas de un año

No tanto el folletín (más decimónico y reservado a la prosa) sino un teatro muy melodramático, "folletinesco" por lo inverosimil de sus lances, sus hijos secretos, sus amores imposibles...

Un ejemplo tonto: La malquerida, de Benavente, es de 1913. Los dramones de Echegaray, de fines de siglo XIX, hicieron furor durante décadas en España. Y, en Italia, me imagino siempre para esos años la escena teatral que aparece, creo, en la segunda parte de El Padrino, de Coppola (para la comunidad siciliana en Nueva York) donde andan todo el rato con "la mamma è morta" para aca y para allá, entre los lloros del público . Las novedades introducidas por Pirandello debían convertirle, a los ojos del público general, en un marciano.

Poverello hace mas de un año

Magnífica me ha parecido y poco puedo añadir a vuestros comentarios, de los que comparto más la percepción del drama con Faulkneriano.

Pongo por caso la propia obra de Ibsen que sacas a colación y que ciertamente tiene similitud en trama y final con la de Pirandello. Pero la resolución es bien distinta: "El pato silvestre" es una tragedia y por eso no existe ni una coma tras su dramático desenlace, sin embargo en "Seis personajes" el telón continúa levantado, los personajes moviéndose por el escenario y el director aún mezclando ficción y realidad ajeno al drama, como en una irónica comedia de la vida o en un cruel programa de telerrealidad. La crítica de Pirandello me resulta espeluznante, y su manera de entender el teatro soy incapaz de imaginármela a principios del siglo pasado. Se me hace un viajero en el tiempo. Verla representado tuvo que ser un shock para público y crítica.
También interesante me resulta la referencia que haces a Beckett pues mucho de surrealismo y absurdo tiene esta obra del italiano, notoriamente anterior al teatro del irlandés y de nuestro querido Arrabal, a los que en parte se anticipa.

Una obra de teatro con múltiples lecturas y que me encantaría ver representada.

FAUSTO hace mas de un año

Pues sí, esta obra va más allá de cualquier tragedia teatral. El personaje de la Madre y luego el del Padre hacen alusión a la especial condición existencial que les acompaña: su drama y su dolor son imperecederos y, además, esta aflicción siempre se renueva y está presente en su ánimo, es lo que les confiere vida. Es su particular “eterno retorno” de los estoicos que adoptó Nietzsche, una versión del mito de Sísifo. Una alegoría que sugiere lo que significa la propia vida humana durante toda su existencia: dolor, culpa, deseo, realidad, apariencia, búsqueda de identidad… (aquí tienen cabida multitud de conceptos). Unas ideas que posiblemente (no estoy seguro, ya que es una lectura “antediluviana”) tienen varios puntos en común con “El gran teatro del mundo” de Calderón.

Ahondando un poco más en el estreno de la obra, no sólo fue un shock para el público y la crítica, sino una autentica tragedia (no es metafórico) para el propio Pirandello. Lo que leí me pareció más propio del absurdo kafkiano que una anécdota teatral. El autor acabó acorralado y encerrado en un cuarto del teatro mientras una multitud furiosa no paraba de insultarle y exigir que le encerrasen en un manicomio.

Es lo ideal verla representada, tanto ésta y todas las obras que se leen y merecen la pena. Si te interesa en youtube se puede encontrar una representación integra, aunque de escasa calidad de sonido e imagen, además de algunos cambios, desde luego originales, que no me convencieron y una puesta en escena un tanto pobre. No obstante, y después de lo dicho, reconozco que por lo menos fue interesante y la interpretación resultó más que aceptable. Por supuesto no hay comparación con el sitio donde se debe ver: sobre las tablas del escenario. En fin, a falta de pan…

Faulkneriano hace mas de un año

Excelentes aportaciones, Poverello y Fausto, a una obra que se merece mayor reconocimento del que tiene (lo tuvo, en su día, y lo perdió, por la pereza de nuestro teatro en representar obras maestras) Cierto, Fausto: la cruda crueldad, el dolor imperecedero de los personajes es un tormento digno de Sísifo.

Ya puestos, dan ganas de ver (o de leer) más obras de Pirandello. La última que escribió, incompleta, Los gigantes de la montaña, tiene muy buena pinta, pero no la encuentro por ningún sitio.

Poverello hace mas de un año

Cuando terminé la lectura de la obra me puse en disposición. 1921. Ese espectador rimbombante que pagaría seguramente un precio poco accesible para cualquier mortal, para ver representado en Roma el drama. Entra en el patio de butacas y se encuentra el telón subido, trastos por medio del escenario y a la hora de comenzar la obra unos colegas que salen de todas partes diciendo que van a empezar a ensayar... Vamos, lo que me sorprende es que terminaran de representar la obra.

Igualico que "El gran teatro del mundo", con quien ciertamente comparte líneas en esa mezcla de ficción y realidad. La vi representada un día del Corpus en la Mezquita-catedral de Córdoba, como debe de ser para todo auto sacramental que se precie. Me pareció barroco hasta para Calderón. Con unos escenarios y una puesta en escena que harían que Pirandello se tirara de los pelos, asumiendo que de eso se trata, claro.

Gracias por la recomendación de Youtube. Le eché un ojo y ciertamente se ve y oye regular.

Faulkneriano, parece ser que Los gigantes de la montaña la estrenan en Madrid en ¡1977! Creo que fue la última representación en España. Flipas. Habla con Wells, a ver si te manda una ayudita con su Máquina del tiempo.

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