MOZARTEUM por _567_

Portada de EL MALOGRADO

Descubro a este irreverente autor, por lo visto abonado al escándalo perpetuo en su país de adopción, Austria, y con él percibo extrañas sensaciones; entre ellas me sorprende un estilo literario rabiosamente personal: extraña narrativa enmascarada de absurdas repeticiones que enfatizan a la vez que producen cierto tedio repulsivo hacia la supuesta genialidad de quién, rozando la pedantería, trata al lector con unos aires de superioridad que no acaban de soplarle el coco con la fuerza pretendida; al menos a un servidor no le ha acabado de despeinar la ventolera…

Narrado en primera persona por un personaje –protagonista casi absoluto- afincado en Madrid donde escribe esta novela en forma de ensayo memorístico, ¿el propio Bernhard?, se nos cuenta la historia de un ‘amigo íntimo’ que se acaba de quitar la vida (Wertheimer, el malogrado del título) y de la relación que ambos establecen con Glenn Gould, persona-je!!! real y autor de las memorables Goldbergvariationen*, que para quién lo desconozca aun diremos que fue uno de los mejores pianistas de todos los tiempos, tanto Wertheimer como Gould fallecen a la temprana edad de 51 años, uno mediante un ‘delirante suicidio’ y otro de ‘muerte natural’… y es en lo referente a las experiencias mundanas que se establecen entre este desigual trío de misántropos pianistas (uno genial y dos frustrados) sobre lo que gira la trama de la novela. Claro que, también podríamos haberle sacado más jugo al 4º protagonista distante, que no es otro que Vladimir Horowitz (¡que también es real y no lo conoce ni el Tato!), el profesor que les enseña a tocar; sin embargo Bernhard parece no pulsar la tecla adecuada en su planteamiento y nos sigue machacando con su aburrida… aunque, reconozcámoslo, a su vez, sugerente melodía narrativa.

Cortito monólogo interior de 167 páginas. Supongo que leeré algo más del autor, se aceptan sugerencias, personalmente hay escritores que me superan y el amigo Bernhard bien podría ser uno de ellos, aquí me ha dejado bastante tibio y así debo afirmarlo para que conste en acta, mañana puede que cambie de opinión, ¿quién sabe?... por cierto, ¿le hubiera gustado la novela a Gould?, la pregunta quedó flotando en mi auditorio mental tras cerrar la contraportada.-

*B.S.O. recomendada para la lectura: http://youtu.be/CrPrJ0ih8Kc

Escrita hace 7 años · 5 puntos con 3 votos · @_567_ no lo ha votado ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 7 años

Pues, por lo que cuentas, me interesa.

El estilo de Bernhard es como él mismo: frío y excluyente y perfecto. O se toma o se deja.

Sugerencias: Trastorno, Corrección, El origen (de sus obras que conozco, las mejores: para cortar el aliento, en mi opinión, muy falible) Es autor dificil, áspero, peligroso: hace años tengo en casa los cinco volúmenes de sus novelas autobiográficas (El origen es la primera) y no me atrevo a leerlas de corrido. No es que no lo entienda (que a ratos también) sino que cuando lo leo me invade siempre una uniforme y rocosa tristeza. Cuidadito con el austríaco.

@_567_ hace 7 años

A mí este primer acercamiento me ha dejado bastante perplejo, por una parte valoro lo personal de su estilo aunque por otro lado esa manera de repetir muchos detalles intrascendentes (la marca de un piano en particular, por ejemplo, consiguió sacarme de mis teclillas…) me han descolocado bastante. Total, que supongo que necesitaré una 2ª toma de contacto para valorar a Bernhard en su justa medida; “Trastorno” podría ser una buena elección, además me parece un argumento muy sugerente el de esa novela. Sí que he percibido esa tristeza que comentas, de hecho sólo leyendo su biografía en la wiki ya me hago una idea de la atormentada personalidad del autor.
Creo que te leí en algún otro sitio que te gusta la música culta, así que podría interesarte esta novela. Yo, que soy un apasionado de la Música en diversos estilos, tengo el talón de Aquiles de la Clásica en la que soy un verdadero besugo, pero estas Variaciones Goldberg si que las conocía con anterioridad y siempre me han gustado mucho; aquí se habla mucho de ellas y por supuesto de Gould.-

@Faulkneriano hace 7 años

Apuesta por Trastorno, una de las novelas más originales que recuerdo, y quizá no tan monologante y obsesiva. Hay algo parecido a un argumento y hasta un viaje de invierno, y personajes principescos (en todos los sentidos) No le faltaron razones a Bernhard para la tristeza: ilegítimo, prácticamente huérfano, sometido en su niñez al más rancio nazicatolicismo austríaco, objeto de una torturante y larga enfermedad que no le dejó cumplir los sesenta,solitario, antisocial, a disgusto con su país natal, enamorado de una mujer mayor que le introdujo en la vida pero, lógicamente, muríó antes que él.

Sus entrevistas son tan buenas como sus novelas. Léete ésta cuando tengas un rato:
ddooss.

Y sí, me gusta mucho la música clásica. Y las variaciones Goldberg, claro, aunque no tengo la versión de Gould.

@_567_ hace 7 años

Adjudicada “Trastorno” para la wish.
Estupenda entrevista, seguro que si alguno de los fieles admiradores que tiene Bernhard se deja caer por esta reseña le echará un vistazo, observo que es de 1987 lo cual teniendo en cuenta su hermetismo y también que murió (impresionantes sus reflexiones sobre la muerte!!!) a principios de 1989 puede que sea una de las últimas veces que se dejó entrevistar…

Copy paste de una de las preguntas que me ha parecido más interesante:

-En una conferencia usted dijo: «Nada tenemos que decir, excepto que somos miserables». ¿Escribe usted para dejar constancia de sus derrotas?
-No. Todo lo que hago, lo hago sólo para mí. Todo el mundo lo hace todo sólo para sí, tanto el funámbulo, como el panadero, o el revisor de tren, o el acróbata del aire. Con la salvedad de que en las acrobacias aéreas, durante el espectáculo, el público mira al cielo, y, mientras el aeroplano está volando la gente ya espera que se estrelle. Con los escritores pasa lo mismo, con una diferencia importante: mientras el aviador sólo se estrella una vez, en cuyo caso suele matarse o quedar muy mal parado, el escritor también suele salir muerto o mal parado-, pero siempre resucita. Siempre vuelve a dar el espectáculo. Y cuando más viejo se hace, más alto vuelta, hasta que un día se le pierde de vista. Entonces la gente se pregunta: ¡Qué raro! ¿Cómo es que no se ha vuelto a estrellar?
Yo gozo escribiendo, lo que no es nada nuevo. Escribir es el único lazo que todavía me ata. Claro que la cuerda está algo deshilachada. Pero en fin, así es. Nadie es eterno. Pero mientras dure mi vida, viviré escribiendo. La escritura es mi existencia. Hay meses, o años, en los que no puedo escribir. Es horrible. Pero en algún momento siempre vuelve, y entonces algo se fragua. Este ritmo es terrorífico y extraordinario a la vez: es algo que los demás probablemente no conocen.

* Danke, Faulk!

@Poverello hace 7 años

Pues me apunto uno, ya ves. Me encantan tus reseñas aunque el libro no te apasione, Krust, porque gracias a ellas y a los posteriores comentarios descubro autores más que interesantes.

@_567_ hace 7 años

Bueno, es un autor que me apetecía tener en el CV lector. Puede que haya defraudado algo mis expectativas pero en todo caso me ha parecido una novela correcta, lo suficiente para intentar leer algo más de Bernhard. Si te fijas, siendo un autor tan prolífico y de tanto prestigio no son demasiados los votos que tenemos en SdL por eso a veces me parecen interesantes estas pequeñas aproximaciones donde se pueden intercambiar opiniones, aportar datos como la entrevista de ahí arriba o las Variaciones Goldberg, recomendar otras obras del mismo autor, en fin, lo que vaya surgiendo. Ahora mismo “El malogrado” es la más votada de sus obras aquí, quién sabe si a final del 14 ya tendremos “Trastorno” o cualquier otra por delante…

@Volsung hace 6 años

hoy mismo empiezo El origen, también primera lectura del austríaco. A ver qué tal.

@_567_ hace 6 años

Recientemente ha publicado Anagrama una recopilación con los cinco libros autobiográficos de Bernhard (‘El origen’, ‘El sotano’, ‘El aliento’, ‘El frío’ y ‘Un niño’), ya era hora y alguien ya creó la ficha en SdL. Me puede interesar esta obra y es que en mis vaivenes, siempre cambiantes por diversas bibliotecas, topaba con uno de ellos, con dos o máximo tres, pero salteados e incluso en diferentes idiomas (catalán-castellano) con su respectivo cambio de traductor y demás, así no es plan. Si topo algún día con este volumen compacto es muy posible que lo pille también: “Relatos autobiográficos” – Thomas Bernhard.-

@Tharl hace 6 años

Vaya, es bueno saber que a veces incluso Anagrama hace una buena labor editorial. ¡Anagrama! Aunque a saber el resultado.

Mi primera lectura del austriaco cuando llegue el momento será “El Malogrado”. Lo decidí hace más de un año cuando leí tu reseña, Krust, y vuestros comentarios. Pero aun no llegó su momento. Todo se andará.

@Faulkneriano hace 6 años

Yo tengo en casa el volumen completo (Anagrama lo publicó hace años), porque me pasaba lo musmo que a tí, Krust (o parecido: yo no leo catalán)y me harté y se lo pedí a los Reyes Magos, que para eso estan.Desde luego, quien quiere concoer Bernhard debe leerlos a la fuerza. Merece la pena, pero, por Dios bendito, que nadie lo haga de golpe.

@_567_ hace 6 años

God save Anagrama, Tharl! A su editor, Jorge Herralde, y a todo su equipo. Todo sea por los grandes momentos que me ha brindado esta estupenda editorial con sus libros durante tantos años…

Sí, Faulk, este nuevo lanzamiento en septiembre 2015 de ese libro que te trajeron de Oriente veo que no es más que una nueva reedición del volumen completo aparecido por primera vez en 2007, creo. Señal que sigue teniendo demanda y es que tener los 5 libritos en uno es lo suyo si pensamos en el bolsillo del lector aunque también es cierto que los que he visto por separado tienen mucho encanto ya desde esas portadas tan bonitas, marca de la casa Anagrama por cierto, a ver si me lo traen a mí porque pinta bien a pesar de lo ‘engañoso’ que pueda resultar este autor (me lo imagino en plan pocas páginas pero interminables monólogos interiores sin pausa y respiro, ¿no?)

*Bernhard en català lo edita El Gall y la traducciones corren a cargo de Clara Formosa Plans.

@Faulkneriano hace 6 años

Que yo recuerde, cada novela consta de un único párrafo, sin puntos y aparte,aunque se lee mejor de lo que alguno se está imaginando,

@Poverello hace 6 años

Siguiendo los comentarios, y especialmente el último de Faulk, he de compartir mi única y grata experiencia con el señor Bernhard y su novela Trastorno, sin obviar, tal y como señalaba en mi reseña sobre la obra en cuestión, que más allá de su peculiares estilo y prosa (magníficos a mi entender) fácil no es. No sé lo que la gente se estará imaginando, claro, con lo de una novela entera con un solo párrafo, porque yo me lo imaginaría desde luego mucho pero de lo que es a nivel de lectura y comprensión, pero la segunda parte de Trastorno, aunque es cierto que, tal y como dice Faulk, de algo de argumento sí que dispone, son varios monólogos consecutivos del príncipe, embarullados y saltando de tema en tema, cuyos dos o tres párrafos sin punto y aparte (en letra no generosamente grande, desde luego) son, si no recuerdo mal, de unas 60-70 páginas. Una novela corta, vamos.

Desde luego no seré yo quien lo deje de recomendar.

@_567_ hace 6 años

Poverello: Ya ves en los comentarios de ahí arriba que hace un año tenía ‘Trastorno’ en perspectiva, el tiempo pasa y uno va cambiando de aires aunque no olvide lo que algún día le llamó la atención, desde luego no me imagino esa novela nada pero nada fácil o sea que debe ser de esas ‘lecturas especiales’ que piden a gritos el momento adecuado para afrontarlas y yo ya no sé si soy capaz de meterme en esos berenjenales, pero bueno persiste la intención o sea que ya veremos porque la prosa de corrido con saltos al vacío, como creo que ya he comentado alguna vez, suele superarme y eso ya es un problema mío (que sin red de protección soy un pelele espachurrado en el suelo de la incomprensión) y no de la genialidad del autor, lógicamente. Borges, Joyce y algún otro son testigos de ello…

@Volsung hace 6 años

Hoy mismo termino el Origen. Ya veis, novela cortita, el momento vital del autor (de los 13 a los 15) coincidiendo el final de la segunda guerra mundial. Estoy entre el ocho y el nueve. Me ha gustad mucho. Un libro valiente y cómodo de leer.

@Guille hace 6 años

Tenía este libro por casa y vuestros comentarios me han tentado a darle una segunda oportunidad. Juraría que en su día ni llegué a terminarlo y es raro que aun lo tuviera porque suelo llevar los libros que no me gustan a la biblioteca o regalarlos: algo le tuve que ver. El caso es que ahora mismo ando hechizado por una prosa que en principio es abrupta e incómoda. Será como ese jazz modal que hubo un tiempo, increíble desde el punto de vista actual, que no soportaba.

Ya comentaré un poco más cuando termine, pero gracias por traerme a este autor.

@Guille hace 6 años

“El segundo es el primero de los perdedores” (Ayrton Senna) y además el que puede llegar a vivir ese fracaso de la forma más cruel. Este es el leitmotiv del libro, o uno de ellos, y recuerda mucho al conflicto Mozart-Salieri de la película Amadeus (aunque el libro es un año anterior a la película para mí es treinta años posterior).

Ello podía haberme influido negativamente: un tema que ya estaba bien tratado por la película, al que poco, pensaba, se podía añadir. Y si a eso le añadimos que es un drama en torno a un triángulo de personajes misántropos y elitistas, en el peor sentido de la palabra, y que nos llega por medio del discurso mental de un ser antipático (me refiero al personaje, pero, como dice Krust, posiblemente sea extensible al autor) que conforman una prosa incómoda, que por momentos me llegó a parecer torpe, la verdad, es que no parecía tener mucho futuro conmigo. Sin embargo he quedado fascinado y con ganas de más Bernhard, de mucho más (me apunto las recomendaciones).

El libro, junto a la película citada, me trajo a la mente otra novela que tenía olvidada -La muerte del adversario, de Hans Keilson- que, de hecho, no me gustó demasiado, en buena parte porque me humilló en unas cuantas ocasiones en las que no entendí nada, pero que también reflexionaba en cierto modo acerca de esa felicidad que se extrae de la infelicidad y que es, en mi opinión, el tema fundamental de este libro. En su libro, Keilson intenta explicarnos el comportamiento, siempre muy chocante para mí, de los judíos ante la opresión nazi y venía a decir, o eso creo, algo así como que los seres humanos tenemos una necesidad perentoria de tener enemigos, bien para perseguirlos o bien para que nos persigan. Nuestro “malogrado” parecía necesitar a los dos.

En este sentido, contaba Keilson una leyenda que viene al pelo: El Zar recibe como regalo una manada de alces. Estos son llevados a un paraje ideal, que, para su protección, es declarado parque natural. En un primer momento todo va bien, los alces se adaptan estupendamente a su nuevo hogar. Pero, pasado un tiempo, los alces empiezan a morir uno a uno. Muchos expertos intentan explicar el enigma sin conseguirlo. Como último recurso llaman a un experto residente en el lugar del que proceden los alces. Tras meses de observación llega a una conclusión: los alces se mueren porque les faltan los lobos.

@_567_ hace 6 años

Bien traída la cita de Senna, de hecho esta novela trata bastante sobre el tema de la competitividad en cualquier disciplina, aquí uno es genial y los otros dos son frustrados como comento en la reseña… y ya sabemos que no hay nada más patético que encerrarse en el fracaso personal sin dejar traslucir la admiración que merece el ser dotado colocado inmediatamente por encima de ti, porque siempre debería aprenderse del vencedor, sean coches o sean pianos los instrumentos con los que ejecutan su oficio.

Me alegro que te haya gustado, Guille, lo que comentas sobre la ‘prosa incómoda y torpe’ de Bernhard yo lo atribuyo a ese exceso que tiene en repetir según que lances de la novela (como menospreciando la capacidad comprensiva del lector), todo muy enfatizado y compacto, lógicamente no puedo opinar del resto de su obra sólo hablo de esta novela que es la única que he leído de él aunque, efectivamente, algo me dijo en su momento que estamos ante un autor que vale la pena ser explorado…

*Muy interesante también la fábula-leyenda de Keilson como complemento a la trama argumental de “El malogrado”.-

@Guille hace 6 años

La verdad es que yo tampoco sé a qué atenerme todavía con su prosa. No sé si esas repeticiones, no solo de temas, opiniones, obsesiones, recuerdos, sino también de expresiones en un mismo párrafo, incluso en una misma frase, son marca de la casa o son parte del retrato del narrador. Habrá que explorar más su obra.

Como tampoco sé si el menosprecio de prácticamente toda la humanidad es también parte del retrato de este narrador, del obsesionario del autor o son ganas de escandalizar al personal, como, por ejemplo, ese ensalzamiento del Madrid de los franquistas años 60 (por cierto, que a mí Viena me recordó mucho a ese centro de Madrid donde vive el protagonista).

@Faulkneriano hace 6 años

Krust y Guille, habéis dado con el clavo del estilo de Bernhard: la repetición. Los aspirantes a escritores teníamos una regla de oro en la cabeza: no repetir palabras o giros. Releíamos una y otra vez los párrafos buscando "defectos" y los subsanábamos tirando de sinónimos o construyendo la frase de otra manera. Bernhard no: él pasa olímpicamente, y consigue, curiosamente un tono obsesivo que literalmente machaca al lector, pero a la vez le hace extrañamente dependiente, esperando que el término la frase surja una y otra vez.

@Poverello hace 6 años

En Trastorno, no sé si de manera distinta al resto de su obra, de lo que sabrá más Faulk, la repetición de frases, palabras, conceptos entra dentro de la lógica y estructura de la novela, y es porque en buena medida la segunda parte es un soliloquio del príncipe, y que sucede en cierta medida con escritores que en partes de sus novelas emplean el fluir de pensamiento, como los consabidos Joyce, Faulkner,.. Si nos fijamos, la mayoría de nosotros somos maniáticos y obsesivos -sin querer eso sí- con nuestras preocupaciones y estructuras mentales. Dicen los que saben de estas cosas que el ser humano tiene por lo menos 60.000 pensamientos al día, aunque determinados estudios tiran de 90.000, más de uno al segundo, y la mayor parte de ellos son sobre las mismas cosas.

Ya ves tú si nos repetimos, más que el ajo.

@Poverello hace 6 años

No lo veo tan sencillo (lo de las repeticiones), eso sería tanto como quedarse en una cómoda simplificación.

Es verdad que el lector se encuentra en su prosa con oleadas de repeticiones machaconas, como si fuesen embates de una mente incontrolada que escupe con ganas todo lo que quiere sacar de dentro, bien porque le incomoda, o bien por un interés divulgativo.

Hace mucho ya que leí “El malogrado” y no recuerdo casi nada, me dejó poco residuo su lectura. Pero acabo de leer “El origen” y, con ese motivo, me han venido de golpe todos los recuerdos de la prosa de Thomas Bernhard. Y además me han venido a través de ese librito, que es como la primera entrega de su biografía, en el que cuenta cómo fue su adolescencia, primero en un internado de las juventudes nacionalsocialistas y luego en un colegio católico, todo ello sin salir de Saltzburgo. Por la concatenación de circunstancias queda claro que le pilló el final de la guerra mundial y el inicio de la posguerra lo que garantiza que los sucesos que narra son tremendos y espeluznantes.

Volviendo a su prosa, eso significa que tiene mucho que escupir y que no se corta en hacerlo. Y añado, el conjunto del texto es entretenido, en parte por lo espeluznante y en parte porque sabe contarlo con el ritmo preciso. Sin embargo, y aquí es donde viene el “pero”, el volcado de su texto al castellano es extraño, es difícil de leer por descabalado, e incluso parece escrito en un castellano francamente incorrecto. ¿Cómo casa esto último con mi afirmación de que es entretenido? Pues la cosa fue como sigue: empecé a leer despacio, prestando mucha atención, y fijándome mucho en los signos ortográficos, en definitiva, dándolo todo. Y ¿qué ocurrió? Pues que no entendía nada, las comas eran un desastre, estaban colocadas de forma que convertían en inentendible un texto que en cualquier caso parecía mal escrito. ¡Qué desastre!, pensé, esto no hay quien lo lea. Pero algo me dijo que no estaba dando con el tono preciso y cambié de registro, y empecé a leer francamente deprisa sin preocuparme de puntos ni de comas, quedándome sólo con lo que una lectura vertiginosa me dejaba y, ¡Oh milagro!, lo que parecía inentendible se iluminaba y las frases volvían a significar algo, y es verdad, había repeticiones, pero eso sólo era uno más de los muchos tics que contiene su prosa. Si se quiere leer con fluidez, hay que quedarse con el poso que deja el texto, si se quiere entrar en él, mal asunto, no se entiende y además aparece lleno de defectos. Yo sospecho que en alemán tiene que ser un texto extraordinario, y todas esas cosas extrañas que vemos, tienen que cobrar sentido. En español, al menos en la traducción de Anagrama, todo aquello no queda nada bien. Es mucho mejor olvidarse de ello, leer, y quedarse con las sensaciones, que son muchas tratándose de una niñez en época tan convulsa.

Decía Guille que el centro de Viena recuerda al de Madrid; claro que sí, y al de París, y al de muchas más ciudades europeas que siguieron el estilo de la Sezessionsstil vienesa, que marcó el tipo de arquitectura que se construyó en los centros de las ciudades en esa época.

@sedacala hace 6 años

Es Sedacala, el que dice las cosas anteriores.

@Guille hace 6 años

¿Me venís a decir que Bernhard usa la misma voz en todos sus libros? o ¿Todos sus libros son soliloquios, monólogos, flujos del pensamiento? o ¿Todos son Bernhard o el mismo personaje con nombres diversos? o ¿Qué? Porque no a todos los personajes, a todas las historias, a todos los conflictos les casa ese tipo de prosa.

Sobre lo que dices, Secala, no sé muy bien si te refieres a que las traducciones son malas – el traductor, Miguel Sáenz es alguien muy elogiado y ha traducido a un buen puñado de grandes narradores nada fáciles- o a que son traducciones imposibles.

Como digo en mi primer comentario, a mí la prosa me llegó a parecer torpe, pero, algo debe llevar dentro para que me hipnotizara de la forma en que lo hizo, porque la trama en sí tampoco es de las que puede llegar a compensar cualquier cosa. Y digo yo que algo del mérito le corresponderá al traductor.

@sedacala hace 6 años

Si no es la misma debe ser muy parecida, aunque ya lo he dicho, no he leído nada más que “El malogrado” hace mucho tiempo y ahora “El origen”.

No creo que se pueda deducir de mi comentario que la traducción sea mala. No creo que lo sea. Sin embargo, un análisis detenido lleva a observar un texto que no parece ortodoxo en castellano. Pero con eso no quiero decir que sea malo; creo que, sencillamente, el traductor se ha visto en la tesitura de respetar el original, en el cual sospecho (en alemán) que debe ser un texto extraordinario. Pero yo estoy convencido de que un texto de estas características puede ser formidable en el idioma en que ha sido creado y mucho menos en la traducción, sin que eso se le pueda achacar al traductor.

En tú último párrafo estás diciendo lo mismo que había dicho yo, que la prosa parece torpe pero que hipnotiza. Al traductor le corresponde el mérito de haber hecho lo que ha podido para verter al castellano un texto complicado de un señor que escribía como le daba la gana. Y eso es muy difícil. Pero repito, el resultado en español es extraño cuando menos.

A pesar de eso me gustó y concretamente en “El origen” el argumento es escaso, pero los hechos que narra son muy impactantes, lo que ayuda a que la lectura sea entretenida.

@_567_ hace 6 años

Habrá que explorarlo si apetece, Guille, yo no acabo de tenerlo claro, que es un hueso duro de roer creo que queda claro para todos los que participamos en este debate. Faulk acaba de redondear con la sentencia de su último comentario la definición del estilo de este autor (esto puede valerle como referencia a todo aquel usuario de esta página que tenga en mente descubrirlo por sí mismo…); asimismo intuyo que a cualquiera de nosotros nos dan a leer 100 libros distintos sin tapas y estoy convencido de que todos sacamos el grano Berhard del resto de la paja: su estilo parece ser inconfundible. Comenta Poverello que podemos llegar a tener 90.000 pensamientos por segundo, sean obsesivos o maniáticos entre otros (entiendo que en algunas personas serán distintos mientras que en Berhard tienden a ser… repetitivos, lo que seguro que hacía de él un tipo sumamente perfeccionista: toc-toc, pica piedra una y otra vez, repite-repite, hasta que brille el oro del pensamiento que quieres expresar)… ¡y eso que, por lo visto, sólo utilizamos el 10% del cerebro!, ¿De qué seríamos capaces si le diéramos un buen uso al otro 90%? Coincido también con Sedacala en lo referente al método adecuado para leer a Bernhard sin que se te atragante, es decir no darle más respiro que el que te marca el mismo cambio de página para poner el punto de libro y tomarte una coca-cola o fumarte un cigarrito antes de volver a darle otro buen meneo porque como intentes leerlo despacio, ‘dándolo todo’, fijándote en cada punto o coma, en tal o cual giro estilístico, posiblemente te tumbe en su neurótica y experimental obsesión por lo sublime. Por cierto, yo tampoco pienso que haya que culpar al traductor de turno sino que el texto original (no sé si extraordinario en cuanto a calidad pero seguro que si en cuanto a complejidad) le debió suponer una especie de ‘regalo envenenado’, todo un reto capaz de sacarte de quicio, 170 páginas cuya traducción te va a pesar como 400. En fin, que muy interesantes los comentarios que ha generado esta reseña. Nota Curiosa: Miro en el histórico de mis lecturas y este libro lo leí entre el 3 y el 7 de enero de 2014, es decir una media de 42 páginas por cada uno de los cuatro días invertidos en su lectura… ¡y venía de “Meridiano de sangre”- Cormac McCarthy para cerrar 2013! Comentario apelotonao rollo Berhnard me ha salío, lo siento, espero que se entienda, ois!

@Tharl hace 6 años

Me paso por aquí solo para deciros que es un placer leer vuestros comentarios. No comento nada porque jamás leí a Berhnard, pero leyéndoos no es por falta de ganas.

La repetición es el más natural y mejor de los recursos para crear efectos de sentido. Hay autores como Conrad a los que se podría leer únicamente atendiendo al uso que hacen de la repetición. No es casual que todos los grandes pensadores hagan una teoría de la repetición: lo reprimido en Freud, el eterno retorno en Nietzsche, la repetición en Vico, en Heidegger, etc. Cuando un traductor corrige el original de acuerdo a la “regla de oro” y da distintos nombres al mismo término, malo, malo. Kundera cuenta furioso cómo esto, entre otras cosas, le llevó a tener que revisar todas las traducciones de sus obras, según él horribles.

@Guille hace 6 años

Pues, leído lo leído, es justo y necesario dar las gracias a Miguel Sáenz por su labor traductora.

Krust, yo creo que, sino cambio de opinión en las siguientes lecturas, me comeré el hueso hasta el tuétano.

@Poverello hace 6 años

Sólo un detalle: 90.000 al día, porque al segundo debe de ser para que te reviente el cerebro, jeje.

Quizá para ver el estilo de Bernhard habría que leer algo 'normal' de él, y considero que la primera parte de Trastorno, dentro de algunas cosas curiosas, se atiene con bastante aproximación a una novela al uso, y creo que la prosa de este señor es muy buena, de la que disfrutas leyendo.

@_567_ hace 6 años

Bien visto el gazapo, Poverello, 90.000 pensamientos por segundo nos dejarían el cerebro francamente… ¡trastornado! :-)