"EL CHICO DE BARRO" por Hamlet

Portada de MUDMAN. VOL.1

*En el recientemente pasado Salón del Cómic de Barcelona ( ¡ 31 ª edición ! ...casi nada ) varios fueron los cómics que acabaron en mis ávidas alforjas junto con una dedicatoria de sus autores. Uno de ellos fue este "MUDMAN", la nueva serie del famoso guionista y dibujante británico Paul Grist. La verdad es que el acontecimiento se dio en contra de mis previsiones, ya que yo no conocía de la existencia del cómic y cuando vi su portada tampoco pensé en comprarlo. El hecho es que yo estaba haciendo cola, como tantos e infatigables aficionados a los tebeos, para conseguir que Paul Grist me dedicará uno de mis tomos de KANE, su celebre serie estrella, y de golpe me encontré con uno de los responsables de la editorial que lo había traído a su stand. ¡ Con la Iglesia hemos topado !, me dije a mi mismo porque ya suponía lo que me iba a decir. ¿Que qué fue ? Si no lo sabéis ya, es que pocas colas de este tipo habéis hecho. El individuo en cuestión, eso sí, muy amablemente me recordó que para obtener una dedicatoria y dibujo debía tener mínimo un ejemplar de Grist de su sello editorial. Por supuesto, el de "KANE" no me servía ya que está editado DOLMEN EDITORIAL con lo que tenía dos opciones: o me compraba el único cómic de Grist editado por ALETA EDICIONES o me esperaba a que el célebre autor fuera al stand de DOLMEN a firmar ejemplares de "KANE". La segunda opción no me gustaba demasiado ya que significaba volver a empezar de nuevo la cola y dar al traste con mi objetivo a escasos metros de conseguirlo, así que después de darle un vistazo al tomito de MUDMAN me decidí a comprarlo por sus módicos 13´95 Euros. Después de todo ¡ es un Grist ! y además podrá firmarme también mi ejemplar de "KANE", pensé. La historia acabó felizmente con mi ejemplar de "KANE" firmado y dedicado, el de MUDMAN también, y con un dibujo a página completa de KANE por cortesía del señor Grist, un tipo muy majo y simpático, que en absoluto hizo gala de la frialdad británica. No me pude quejar ya que incluso me hice una estupenda foto con él, ambos supersonrientes, que guardaré por los días de los días.

Dejando a un lado todas mis tribulaciones de freak, hoy os traigo esta entrada a MUDMAN, ese cómic que llegó a mis manos por mandato editorial, y del que comentaré algunas cosillas por si son de vuestro interés.

"MUDMAN", que nadie se lleve a equívocos, es un cómic de super-héroes que se mueve en los habituales y tan transitados parámetros argumentales del género por mucho que sea Grist quién lo firme. De hecho, el propio autor, en un claro ejercicio de transparencia y honestidad, nunca oculta esos archiconocidos referentes sino que hace ostentación de ellos en un juego de referencias que gustará a más de uno de los aficionados.

El argumento base de "MUDMAN" no puede ser más sencillo y típico. El protagonista es Owen Graig, un adolescente que, aparte de ir al instituto, gusta, junto con su amigo Jack Newton, hace alguna que otra barrabasada en forma de pintadas allá donde se le antoja. Eso le conducirá a él y a su amiguete a colarse en una propiedad privada, largo tiempo abandonada, que recuerda a la tétrica casa, en la cima de la colina, de Norman Bates. Y es que entre los muros de esa casa parece sucedieron cosas muy extrañas que aguardan para resurgir. Y es que la mier..., perdón, quería decir el barro, siempre acaba saliendo a flote a poco que se remueva y esta vez no iba a ser menos.

El caso es que Owen descubre que la casa ya no está deshabitada sino que un par de delincuentes la han tomado como su guarida y, claro, no iban a dejar que el chico escape con vida, así que emprenden su persecución por el barrizal que hay frente al caserón y que finaliza con tres "BLAM, BLAM, BLAM", lo que traducido del lenguaje onomatopéyico de los cómics son tres disparos. Al día siguiente, Owen se despierta en su cama como si nada hubiera sucedido y sin saber cómo ha llegado allí. Pero algo sí ha sucedido, como descubre al poco tiempo, y es que ha dejado de ser el vulgar Owen Graig para convertirse en MUDMAN, un ser con poderes de barro ( algo así como el Hombre de Arena de la Marvel, para que os hagáis una idea, pero en versión juvenil y viscosa ).

Detrás de un argumento tan estereotipado, que nos retrotrae con pequeñas e insignificantes modulaciones, a toda una retahíla de personajes clásicos del universo super-héroico, y que tiene como principal astro gravitatorio al Peter Parker de Lee y Ditko, Grist ofrece un sentido, actual y vivo homenaje a esos clasicazos del universo de los héroes con mallas que tantas horas de disfrute han dado al aficionado. Y es que Grist es un gran aficionado a ese tipo de tebeos y se nota.

Supongo que a la hora de plantearse la elaboración de este capricho personal que parece MUDMAN, Grist se planteó qué podía aportar él a un género con tanta andadura a sus espaldas. Su respuesta, a la vista de su obra, no parece otra que: ¡ a sí mismo !. Y es que pese a los tópicos y clichés que recorren infatigablemente el tebeo, Grist consigue una obra henchida de frescura y agilidad, que se lee lejos del hastío de lo mil veces ya leído. ¿ Y cual es su secreto ? Pues seguir fiel al estilo que lo ha hecho famoso, dentro del corsé de un tebeo de super-héroes al uso.

Para empezar Grist recurre a su habitual y polifórmica estructura narrativa, explicando la que podría ser una historia sencilla de una forma compleja, que busca en sus incansables saltos hacia delante y atrás en el tiempo, sumergir al lector en el misterio y la incertidumbre. Son ya muchos los que han explorado este camino en las últimas décadas, ya sea en el cine, la literatura o el cómic, pero hay que reconocer que Grist es un maestro en ello. Sólo así se explica que después de cinco números USA ( los que componen este primer número ) aún estemos dándoles vueltas al origen del super-héroe y al de otros misteriosos partenaires del serial que uno no sabe muy bien si son amigos, enemigos, o una variable amalgama de ambos.

Grist entiende, como tantos otros antes que él, que el verdadero motor de enganche no radica en la propia historia y los propios personajes, que también, sino sobretodo en cómo ésta es contada. De esta forma hace suyas las principales premisas del género folletinesco y va dosificando con milimétrico cuenta gotas toda la información que da al ávido lector sobre lo que está sucediendo o lo que sucedió. Como no quiero restar ni una pizca de poder a esos intrigantes "efectos especiales" o condimentos de la serie, no me queda otra más que cerrar mi incontinente boca o, para el caso, refrenar los inquietos dedos con los que martilleo el teclado del ordenador. Sólo os diré que ya tengo mis propias cabalas explicativas de algunos de estos misterios. Y esta es otra de la gracias de este tipo de historias: que uno se monta su propia película. Luego ya viene el guionista y la deshace o confirma, pero, hasta entonces, permanecemos enganchados e inquietos a ese juego interactivo abierto a la especulativa mente del lector que es lo que, en definitiva, da "vidilla" a este tipo de historias.

Otro de los aspectos interesantes y diferenciales de "MUDMAN" es, claro está, el característico dibujo de Grist, con sus personajes definidos a golpe de trazo grueso y en donde los escenarios pierden importancia ( cuando no desaparecen ) respecto a las perspectivas y los diseños de página. Es un estilo que a algunos gustará y a otros no, pero que poco tiene que ver con el semi-realista dibujo de super-héroes, sobretodo si nos retrotraemos a maestros canónicos del género como Buscema o Byrne.

En MUDMAN, al igual que en sus otros tebeos, Grist se esfuerza por dotar de vigor, agilidad y expresividad a la distribución de la página. En muchas ocasiones incluso prescinde de las viñetas, momento en el cual sus titánicos ( porque acostumbra a dibujarlos grandes ) personajes campan a sus anchas por la página e incluso parecen ir a salirse de esta. Esto redunda en que las historias de Grist requieren una mayor número de páginas para desarrollarse, porque en ellas los personajes no están constreñidos a un marco de reducidas viñetas, lo cual no supone un problema si no más bien un logro. Al menos desde mi punto de vista.

Pese a su fragmentaria narrativa y su sofisticado diseño de página, las andanzas de MUDMAN se leen y siguen a la perfección, meridiánamente, sin que uno llegue a perderse.

En cuanto al diseño de personajes Grist se ha mostrado ambivalente. Por una lado ha permanecido fiel al estereotipo de personajes de reparto de este tipo de tebeos, ya que no falta ni la inaccesible chica guapa, ni el simpático amigo, ni el matón, etc, pero por otro lado se ha mostrado rompedor en el diseño gráfico de los otros seres con super-poderes que aparecen por sus páginas. Y digo rompedor porque Grist se desmarca claramente de la línea más cool del género super-heroico e idea unos superseres con unas pintas bastantes cutres al tiempo que normalizadas, muy alejadas de los forzudos y las beldades de Marvel y DC. Por ejemplo, en este primer tomo de "MUDMAN" aparece una ¿ super-heroina ? con aspecto de anciana, armada con unas hachas y vestida con un andrajoso atuendo que no renuncia a una raída capa. Vamos, que parece más una pobre indigente que otra cosa. También aparece un ¿supervillano? con control sobre el mar y las aguas que lejos de Aquaman o Namor tiene el aspecto de...¡ un viejo vestido únicamente con unos pantalones ! Vamos, de esos ancianos que uno puede encontrar tomando el sol matutino en cualquier playa de España. Para colmo su sonoro y solemne nombre es ¡ El hombre sin camisa !. El resto de seres con poderes tampoco mejoran mucho el glamour anterior aunque lo intenten, como, por ejemplo, el enigmático tipo de la gabardina negra, gafas de sol y pañuelo a lo Jack Sparrow que para colmo entra en la aventura con ¡ una sofísticada super-nave! ¡ no ! ... con un pequeño bote a remos engalanado con una pequeña bandera negra en su popa. Y es que lo estrafalario tiene un lugar relevante en MUDMAN. Por el contrario el aspecto del propio hombre de barro es más convencional en cuanto a diseño de traje, ya que se mueve en unos parámetros más habituales del género. No obstante, no es musculoso ni nada que se le parezca y es que en MUDMAN, al menos por el momento, los super-cachas parecen haber sido desterrados a otro universo. ´

Como no, y como en cualquier cómic con adolescente de por medio, aparece el personaje de la chica atractiva e interesante que captará la atención del protagonista. Su aspecto recordara a los versados en "KANE" a alguna femina del mismo. Y es que estoy convencido que o bien es un prototipo de mujer de Grist o sencillamente las dibuja así porque le salen bien, de forma casi automática.

Pues nada, poca cosa más pienso desvelaros acerca de esta nueva obra de Paul Grist. Tan sólo deciros que es una obra que gustará a aquellos amantes del género super-heroico lo suficientemente abiertos de mente como para probar con algo distinto, fresco, simpático, y de pocas pretensiones, que, al mismo tiempo, homenajea e incorpora muchos de los rasgos identitários del género. Si sois muy clasistas y esperáis pirotécnicos dibujos en la línea de un Jim Lee, este no es vuestro cómic. Tampoco el de aquellos a los que les sale urticaria de sólo pensar en seres super-poderosos con aspiraciones heroicas. "MUDMAN", sin ser nada del otro mundo, apuesta por una entretenida y pequeña vuelta de tuerca más a un género que no parece tener fin.

(* Si queréis leer esta reseña acompañada de imágenes del tebeo en cuestión, para haceros una mejor idea de lo comentado, podéis hacerlo en: http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2013/05/mudman-vol1-de-paul-grist.html )

Escrita hace 8 años · 5 puntos con 2 votos · @Hamlet le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@Poverello hace 8 años

Tu vena frikie me ha recordado a los inefables protagonistas de 'The Big Bang Theory' y la anciana a la 'Superabuela'. Casi 'ná'.

Y menudo chasco me he llevado. Pones por las nubes la obra y luego le plantas un 6, jaja. Eso no se hace, Hamlet. Me apuntaré entonces 'Kane'.

Abrazotes.

@Hamlet hace 8 años

jajaja Sí, mi vena freakie es innegable jeje No eres el primero que me lo dice jeje Por cierto, que me encanta "Big Bang Theory" y por casualidad tengo una camiseta de "Green Lantern" muy similar a la de Sheldon Cooper, aunque la tengo desde antes de la serie, que conste.

El hecho de que recuerdes a la "Superabuela" denota ya un bagaje televisivo de otros tiempos jeje Yo también la recuerdo, por cierto. jaja

Sobre lo de la puntuación la verdad es que le puse un 6´5, aunque con esto de las puntuaciones soy bastante indeciso y variable. Es uno de esos cómics que se disfruta, con algunos aspectos curiosos y llamativos, pero tampoco vayas a pensar que es una maravilla a leer necesariamente.

Un abrazo, Poverello, amigo, y gracias por la atención que siempre brindas a mis reseñas.