EL PRINCIPITO por Shorby

Portada de EL PRINCIPITO

Este es uno de esos libros que todo el mundo debe leer… y ¿por qué no? también releer.
Un clásico que dicen para niños, pero que como digo, debería pasar igualmente por manos de
adultos.

Nuestro narrador es un aviador que se ha perdido nada más y nada menos que en el desierto del Sahara, tras haber sufrido una avería en el avión donde viajaba. Allí, aparece un pequeño príncipe: el principito.
Es un crío peculiar y vivaracho, rubio, archiconocido por todos –y si no, no sé a qué narices estáis esperando-, obsesionado con que el aviador le dibuje un cordero.
Poco a poco, ambos se van conociendo. Sabremos que el principito vive en el asteroide B612; en él crecen irremediablemente árboles baobab, una rosa que reclama constantemente atenciones y tres volcanes. Decide abandonar su planeta para explorar otros mundos donde conoce sitios y gente de todo tipo, gracias a los cuales conocemos sus reflexiones sobre la vida en general.

Así, entre dibujos y conversaciones varias, el principito hace ver al aviador (y al lector) cuán sabios son los críos… y cómo dejan de serlo a medida que van creciendo y haciéndose adultos, pues pasan de tener una imaginación desbordante a la seriedad absoluta, acompañada de un sinfín de preocupaciones, sin tener tiempo para mucho más.

Como detalle que acompaña nuestra lectura, tenemos las míticas acuarelas pintadas por el propio autor. Creo que todo el mundo ha visto alguna, vía Internet o estampadas en cualquier cosa que se os ocurra (yo misma tuve un monedero jejej), a mí me parecen encantadoras, todas y cada una... aunque debo decir que no soy nada objetiva.

Un librito que nos hace pensar casi sin quererlo en valores que tenemos presentes desde niños, a la vez que nos metemos en la piel de tan tierno personaje.
Debo decir que es la tercera lectura que hago del mismo y una vez más, me ha encantado; por supuesto, no tiene nada que ver a cuando lo leí por primera vez, con doce años, pero aún sintiendo sus palabras de una forma diferente, lo he disfrutado página por página.
Y seguro que volveré a hacerlo.

Fue uno de los libros de lectura obligada en el instituto; como otras tantas, lo disfruté mucho.
Uno de mis favoritos, super recomendable.

Cómo no, comentar sobre sus adaptaciones cinematográficas y a pequeña pantalla, la serie es de hace relativamente poco (2010), pero no la he visto… sin embargo la peli sí, de 1974; no es que haya envejecido de maravilla, pero para la época está bastante bien conseguida, el crío protagonista es una monada.

Escrita hace 7 años · 4 puntos con 6 votos · @Shorby le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Tharl hace 7 años

Me encanta El Principito. Desde que lo leí lo ligué con la palabra "amable". Durante la lectura esta palabra cobró para mí, nuevos y ricos significados. Es el mejor, si no el único, calificativo que puedo poner a este tierno personaje. Gracias por la reseña-

@lucero hace 7 años

Buena reseña Shorby. En mi caso, admito que es una obra que nunca pude terminar, ni de joven, que en este lado del Atlántico también dan en el colegio, ni de grande. No le resto mérito poético o simbólico y menos todavía con las resonancias que despierta en jóvenes y adultos. Pero no me gustó .
Curiosamente lo recomiendo como bibliotecaria a muchos lectores, lo que confirma que ....la loca soy yo! jaja

@Poverello hace 7 años

Yo es de los pocos libros que tengo, y hasta lo he usado varias veces en grupos por temas educativos. Poco más he de decir, no sea que por hache o por be me salga del parchís. Pero algo tiene, fijo, que acumula reseñas.

Abrazotes.

@arspr hace 7 años

Vamos a tener que hacer una liga con clasificaciones entre:
+ Los que les gusta o no "El Principito".
+ Los que les gusta o no "Alicia".

Está claro que la grandeza de los libros (y del hombre en general) es discrepar, pero lo de estos dos libros es particularmente curioso...

@Tharl hace 7 años

Jaja, imagino que EL PRINCIPITO está entre lo tierno y lo ñoño, entre lo sensible y lo infantil. No es de extrañar que dependa del lector y el momento de la lectura que ésta se decante de un lado u otro.

ALICIA es distinta. Es absurda y hermética. Para los torpes como yo que leemos la traducción, desconocemos por completo la sociedad victoriana y carecemos de las claves necesarias para jugar con ese absurdo, solo nos queda disfrutar con el sinsentido que se despliega ante nosotros. En mi caso, me frustró leer sin enterarme de nada. Si al menos la lectura fuera un placer para los sentidos más allá del sinsentido… pero no. La daré algún día una segunda oportunidad, pero con una edición anotada, y al ser posible en inglés.

@Poverello hace 7 años

Las personas se pueden dividir entre las que le echan o no azúcar al Cola-cao y entre aquellas que les gusta o no 'El principito', jajaja.

De 'Alicia' no hablo que no me acuerdo casi de nada y la quería releer.

@sedacala hace 7 años

Para mi no es cuestión de ternura, ni ñoñería, ni exceso de sensibilidad (sensiblería) o de connotaciones infantiles, no le hago ascos a ninguno de esos conceptos, para mi, y supongo que para más lectores, la cuestión es otra. Yo debo pertenecer a esa clase de lector que requiere que le hablen en un lenguaje comprensible; me fastidia no entender a que obedecen las cosas que me cuentan. Y cuando leo “El principito”, no entiendo nada. Claro que, poniéndome a pensar, encuentro libros que tampoco entiendo bien y sin embargo me gustan; quizá ahí intervenga ya, la estética en que va envuelta la historia que en este caso es descaradamente alegórica, mágica, metafórica o como se le quiera llamar. En ese sentido arspr¬, vengo observando por la línea de tus reseñas, que tus apreciaciones tienen bastante en común con las mías. Es una forma de leer que curiosamente, como indicáis, es tremendamente diferente de otras, lo que en principio produce estupor, ¿cómo puede un mismo texto suscitar miradas tan diferentes? Pues sí, sorprende, pero es una realidad que hace que estemos aquí dándole vueltas a cosas en las que, a priori, podría pensarse que debería haber unanimidad.

Por eso Tharl, a algunos no nos disgusta “El principito” por su tono ñoño o infantil, no, no es por eso. En mi caso es porque tengo las mismas sensaciones que leyendo un tratado de cálculo infinitesimal (¿?); y los argumentos que esgrimís los que os gusta, son muy bonitos pero los oigo como música celestial.

He leído vuelo nocturno (Antoine de Saint-Exupery) y me gustó.