GALDÓS NO ES PARA MI por Tharl

Portada de EL 19 DE MARZO Y EL 2 DE MAYO

Los fernandistas salieron fortalecidos de las conspiraciones del Escorial, los franceses han penetrado en la península y empiezan a ocupar las principales fortalezas españolas entre sonrisas amistosas, Godoy se huele las intenciones del Emperador, cada vez es más y más impopular; el rey comienza a dejar sus partidas de caza al ver temblar el trono. El pueblo enloquece por el Deseado. Fernando no dejará pasar la oportunidad.
Nos encontramos ante las consecuencias del tratado de Fontainebleau: el motín de Aranjuez, desencadenante de las abdicaciones de Bayona, y el levantamiento madrileño del 2 de Mayo, antesala de la Guerra de Independencia. Estamos ante la mayor muestra de astucia diplomática de Napoleón, la estupidez y el ciego egoísmo de los dirigentes españoles, y la ignorancia y furor del pueblo español, nada que envidiar de la brutalidad francesa. Se trata de la caída del Antiguo Régimen en España: si en Francia lo supone la caída de la Bastilla, icono de la represión; en España lo supone la caída y humillación de Godoy, representante de la ilustración en sus mejores y peores características. En Francia el pueblo se lanzó a las armas instigado por la prensa ilustrada para proteger a sus defensores en las Cortes Generales; en España el pueblo se lanzó a un guiado motín manipulado políticamente con la esperanza de ganarse una paga fernandina, ver caer a un poderoso y cambiar a un monarca por otro, que tiempo después descubrirían que en absoluto conocían. El mayor manantial del sentimiento nacional francés es su famosa revolución, en España es la Guerra de Independencia. Si no fuera porque el nacionalismo está pasado de moda diría que en estas fuentes se encuentran las diferencias entre el espíritu nacional francés y el español, y su evolución.

Dejando de momento al margen el componente Histórico del tercer libro de LOS EPISODIOS NACIONALES, en su trama de ficción nos encontramos con un Gabriel ya maduro, protagonista de un crecimiento personal mucho menor que en las anteriores cuya única evolución será el hecho de entrar en comunión con España, con el espíritu de la resistencia, al mezclar su sangre con la de sus compatriotas en el último párrafo de la novela. En el 2 de Mayo murió Madrid, murió España, y Gabriel con ella a mano de los franceses, ahora solo queda su resurgir de las cenizas para reconstruir en Cádiz la España deseada, España que irónicamente será aniquilada por el mismísimo Deseado.

Tenemos entonces dos tramas protagonistas, la de Gabriel y la Histórica, pero no son independientes, la primera es el prisma por el que se contempla la segunda, gracias a la maestría de Galdós para colocar siempre al héroe en el sitio y momento oportuno, sin que nos parezca forzado en absoluto. De todas formas, entre el motín de Aranjuez y el levantamiento del 2 de Mayo las aventuras personales de nuestro joven héroe absorberán casi toda la historia. Como podemos ver, el tapiz sociológico de la anterior entrega prácticamente ha desaparecido devorado por las dos H/historias.

Todo esto son cosas que no se refieren más que a la trama, propia de cualquier novela Histórica, lo que hacen grande la obra de Galdós es su habilidad con los personajes, bien retratados aunque tengan escaso interés humano (social sí); en especial su habilidad con los diálogos: diálogos que reúnen toda la personalidad del personaje, en su vocabulario, su sintaxis, sus expresiones, todo. Además en esta entrega contamos con alguna patriótica arenga fabulosa. Pero a mi no me es suficiente, no me basta con los diálogos, eso lo dejo para el teatro y como voy constatando en cada obra que leo del autor, no me gusta su estilo.
Desconozco completamente los componentes de la estilística, pero aun así hice un esfuerzo para identificar que es lo que tiene el canario escritor madrileño que no me gusta. La única conclusión, posiblemente errónea, a la que he llegado es la carencia de imágenes, es poco visual y probablemente sea por ello que me la resbala tanto emocionalmente, que no empatizo con los personajes ni sus historias a pesar de que me sean simpáticos. Cuando yo leo una novela histórica, no quiero que me narren la Historia, para eso ya hay libros mejores, busco que me hagan vivir, sentir la Historia. Galdós no lo hace. En mi cabeza tengo una imagen del levantamiento del 2 de Mayo y sus fusilamientos, en la que prima el caos, la muerte, la confusión, el furor y el horror de la sangre, imagen formada por los magníficos frescos de Goya. Quería sentir estas características, no solo leerlas, quería sentir la confusión tal y como la sentí al leer GUERRA Y PAZ arrojado por Tolstoi en la plena confusión del combate, tal y como la sentí en LA CARTUJA DE PARMA, pues no pudo ser. Claro que puestos a pedir, el monumento nacional de la época que realiza Tolstoi en su obra y que esperaba comparable al Galdosiano, es infinitamente más ambicioso y sublime, incomparable. De todas formas admito que Galdós tiene un buen manejo del lenguaje, controla a la perfección el ritmo (me enganchó de tal forma que devoré el libro en tres días) y construye sabiamente el conjunto, aunque me gustaría que la fusión entre las hazañas de Gabriel y las históricas fuera total; una reflejo de la otra, y no solo la Historia causa de los giros de la vida de Gabriel. Me parece todo muy bien escrito, como el mejor periodista, y destacaría en especial la descripción del estado interno del protagonista cuando se encuentra en el sótano de los despreciables Requejo y al final de la novela, pero aun así... También es cierto que esta vez me ha molestado menos la intrusión del autor.
Para mí, estos EPISODIOS son como escuchar a un anciano narrar los eventos históricos de los que fue protagonista, escuchar como los narra con gran sapiencia y habilidad. Interesado enormemente por el contenido, pero sin más mérito. Luego, tras escucharle, me imaginaré la época de forma fabulosa, como lo hacen los niños en las novelas marineras tras escuchar al viejo marino; pero en el momento de la lectura, de escuchar a este hábil anciano, no dejo de estar anclado a mi cuarto y a mi época.
Mi interés por esta obra en su conjunto (todos los episodios de Gabriel) es más social que literario.
Que sí, que yo no quitaré el mérito a Galdós, pero no es para mi.

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 3 votos · @Tharl le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Hamlet hace 9 años

Estupenda reseña, Tharl. Aúnas objetividad analítica con subjetividad en los gustos, lo que me parece perfecto. Tan sólo leí "Trafalgar" de los Episodios Nacionales y me causo muy buena impresión. Por una lado por el contexto mismo de la aventura (siempre me han fascinado las aventuras con trasfondo naval), pero también me gustó el estilo de Galdós. Leyendo tu reseña dan ganas de continuar con las tribulaciones de Gabriel de Araceli pese a los aspectos que señalas no son de tu gusto. Eso sí, me atrae mucho el hecho que comentas sobre la presteza adictiva con la que se lee. A ver si cuando la lea conecto un poco más con la narrativa Galdosiana de este macro-proyecto para disfrutarlo al máximo. Tengo curiosidad por saber si una vez lejos del mar las aventuras de Gabriel también me siguen gustando de la misma forma.

Al "Trafalgar" de Galdós, además, me acerque por primera vez de forma incomplenta siendo un crío. Tenía un estupendo cómic basado en la novela de esa fantástica colección que se llamaba "Joyas Literarias Universales", donde se adaptaba con bastante fidelidad, pero con los evidentes recortes, grandes clásicos de la novelística. Me gustó tanto el cómic que fue luego cuando leí la novela que también me encantó. No sé a ver que me deparan estos Episodios en el futuro.

Saludos!! Y si sigues con la saga no dejes de realizar tus estupendas reseñas sobre ella. Quizás ahora tengo demasiadas lecturas para seguir a Gabriel pero a ti si te voy a seguir.

@Tharl hace 9 años

Gracias por los halagos amigo. Estoy seguro que las aventuras de Gabriel te gustarán. Es de esos libros sencillos pero bien escritos e interesantes que se me hace difícil que puedan disgustar a alguien, otra cosa cuánto le guste. Además, tiene a su favor que son novelillas cortas que se leen en un santiamén, asique ya estás tardando en una segundo encuentro con Gabriel.

Un abrazo!

@sedacala hace 9 años

Hola Tharl. Al leer tu reseña he creído entender el problema que tienes leyendo a Galdós. La conclusión que saco es que lo lees bien, con cierto agrado, pero que te sabe a poco; a muy poco, sobre todo teniendo en cuenta que al haberte hablado muy bien de él, te habías creado unas expectativas previas excesivas. Es decir, que estabas leyendo LOS EPISODIOS NACIONALES, tomando como referencia GUERRA Y PAZ. No me extraña en ese caso que te hayan defraudado. En realidad yo hablo de oídas por que solo he leído TRAFALGAR, y me gustó, pero no lo considero comparable con Tolstoi. Parto de la base de que si no te ha satisfecho el mínimo necesario, por algo será, y no pongo en duda que existan razones para ello. Ahora bien, igual que tú mismo en la reseña te aventuras a buscar las razones de ese desencuentro: “carencia de imágenes”, “es poco visual”, “no empatizo con los personajes”; yo, me voy a aventurar a lanzar también algunas otras.

La primera es, ya lo he dicho, que le has puesto un listón previo más alto de lo que sería justo.

La segunda, es que te has lanzado cabezonamente a leer sólo LOS EPISODIOS N. despreciando el resto de sus novelas, y además de golpe, es decir, sin dejar el mínimo tiempo de reposo necesario, pasando a otras cosas antes de volver a lo mismo.

La tercera es que a todo lo anterior hay que añadir, que Galdós es un escritor perfectamente decimonónico. Lo que quiere decir, que aunque sus historias sean fáciles y se lean bien, pueden resultar tal vez demasiado arcaicas. Siendo este además un efecto que se aprecia mucho más en un escritor que escribe en español, que en uno que se lee traducido, ya que la traducción enmascara un poco ese arcaísmo del que hablo. Lo que quiero decir, es que te pesan demasiado las telarañas de un estilo y unos personajes que percibes como algo demasiado rancio. Quizá además Galdós, escribiendo de algo que en su época ya era histórico adoptase una forma de escribir adaptada a la manera de expresarse de setenta años atrás.

Bueno, pues quizá me equivoque y sean otras las razones pero esa es mi opinión. El resumen, de lo que quería decir es que Galdós aún siendo un excelente escritor no debería ser comparado con Tolstoi, y que además, sólo has leído una parte de su producción que en mi opinión, es la que menos posibilidades tenía de gustarte.

@Tharl hace 9 años

Debo darte la razón en gran parte Sedacala, sobretodo en cuanto las expectativas y al haberme empeñado en leer primero toda la primera serie de LOS EPISODIOS... Lo que se debe a que la tengo entera en mi estantería jeje, y no FORTUNATA Y JACINTA. Soy consciente de que sea cual sea el veredicto respecto a sus episodios -que de momento, aunque lo parezca, no es malo- debo darle otra oportunidad mediante su obra maestra.
Lo que no he hecho es leer su obra del tirón, aunque me lo planteé al considerar que el conjunto de la serie de Gabriel no es mucho más extenso que GUERRA Y PAZ o LOS MISERABLES. Pero como tú dices, y yo he descubierto a mi pesar, no hay comparación. Exactamente me leí TRAFALGAR en abril, LA CORTE DE..., en junio y este en octubre. Lo suficiente para no empacharme, me he dado cuenta de que me amargaría semejante voracidad, pero sin olvidarme de una lectura a otra la historia. Si se ha juntado alguna reseña fue porque la publiqué al releerla (suelo escribirlas poco después de acabar la lectura) antes de la siguiente lectura.

Tampoco veo un problema el que sea un autor decimonónico, como te habrás dado cuenta me encantan el sXIX y sus novelas (el XX lo desconozco más, ni que decir periodos anteriores…). Es cierto que Galdós me parece más arcaico que las que leí en otros idiomas traducidos (muy interesante el efecto de la traducción que señalas), pero eso le da hasta cierto encanto, por la recreación tan castiza de la época, de sus personajes e historias. O tal vez se deba también por el hecho de que la España actual en la que me he criado, es más europea y está más en consonancia con, por ejemplo, Francia y su literatura, que con la propia, pudiendo parecer esta más casposa.
Pero ese no es mi problema, o al menos creo que no del todo. Mi problema realmente es mi desilusión con la escasa producción romántica en España (en novela) y tenía a Galdós (en especial en los EPISODIOS…) como un escritor que aunque extremadamente realista, también decimonónico, podría suplir ese vacío. Buscaba en su obra una comunión con la Historia de España y su pueblo parecida a la que sufrí con el pueblo francés en LOS MISERABLES o Tolstoi en GUERRA Y PAZ incluso con el pueblo italiano de LA CARTUJA DE PARMA, pero no ha habido suerte… y eso a pesar de sus intenciones nacionalistas. Estaba cansado de conocer y admirar más las artes extranjeras que las españolas, que lamentablemente siempre he infravalorado por estúpidos prejuicios, y quería comprobar que en España también había una excelente producción literaria más allá del Siglo de Oro y la poesía del 27 (para la que estoy negado). Vamos que quería interesarme más por mis raíces españolas (fuera de la guerra civil, el franquismo y la europeización) y Galdós no ha cumplido.

Tengo también MIAU, TRISTANA y MISERICORDIA en mi casa, tal vez siga tu consejo pruebe con una de ellas (MIAU seguramente) antes de seguir con BAILEN.

Un abrazo y gracias por tu comentario
=)

@Tharl hace 3 meses

Ahora que estoy reconciliado con Galdós -me encanta-, debo hacer una enmienda de ese "Galdós no es para mí". Descubro que coincido más de lo que imaginé con lo que entonces escribí. Lo que no me gustaba de Galdós es que está todo muy codificado por los códigos de la novela, por el estilo de la retórica, etc. Muy convencionalizado. Tanto que al leerlo es fácil olvidar que se está hablando de algo que es real. Puedo reconocerlo en testimonios más cercanos: la vulgaridad, la mezquindad, el odio por todas partes, la ingratitud, las falsas delaciones para extraer un interés... y me admira que Galdós sea capaz de escribir de todo esto sin hacerse mala sangre. Tal vez por esa distancia de las convenciones literarias, no lo sé. Es una distancia necesaria en cualquier caso. La magia de Galdós está en los detalles, en como enriquece esos lugares comunes de la literatura de su época: siempre especialmente costumbristas, especialmente callejeros, cómicos y cainitas.