UN TORRENTE DE EXPRESIVIDAD Y MISTERIO por Hamlet

Portada de FREDDY LOMBARD-1

*"No, no puedo explicaros quién es Fidias, igual que no puedo explicar a cada uno de mis lectores todas las palabras complicadas que no entiendan. Los lectores tienen que hacer un esfuerzo, y si no lo hacen, peor para ellos. Me da exactamente igual"

"En mi opinión, hay que incomodar al lector y hacerle sentir en todo momento que quien manda es el autor...Hay que hacer lo contrario que los demás e inventarse las reglas de un nuevo estilo, porque el estilo es lo más importante en lo que un autor debe trabajar"

Esto es lo que decía, preguntado sobre su obra, Yves Chaland, allá a mediados de los ochenta. En estas, sus palabras, queda expuesta con meridiana claridad cual era su postura y actitud ante el cómic. Desgraciadamente, el brillante dibujante y autor abandonó este mundo prematuramente en un trágico accidente automovilístico. Afortunadamente para nosotros su obra aún permanece y su Freddy Lombard se ha visto recientemente reeditado por Glénat.

Leyendo sus palabras uno entiende a la perfección el espíritu de sus cómics, de los que por el momento solo he leído tres, pertenecientes todos ellos a la serie de Freddy Lombard. Y es que si hay algo que uno tiene claro desde el principio al leer un tebeo de Chaland es que lo convencional y mediocre no tiene cabida en él. Ya en su primer albúm, "El testamento de Godofredo de Bouillon", nos ofrece una historia atípica, como atípico es su tratamiento. Pese a recurrir a los ingredientes más básicos del género, a saber, ininterrumpidos sucesos y acción, la búsqueda de un tesoro, un malo malísimo y buenas dosis de humor, Chaland consigue ofrecernos algo con un regusto a nuevo, a diferente. Incluso su manera de intercarlar a lo largo del tebeo una imprecisa contemporaneidad de estética cincuentera y una Edad Media de caballeros cruzados, bastante aficionados a la bebida, está muy lograda. Por si fuera poco, lo concluye con un final fantástico y sorprendente.

Al parecer, según propias palabras de Chaland, este primer álbum fue dibujado directamente, sin seguir un guión previo, en lo que el mismo autor definió como "un auténtico trabajo de escritura automática".

Mirando cualquiera de sus páginas es evidente que Chaland en lo gráfico es heredero de la línea clara en un sentido amplio, sobretodo de Hergé. Pero no un heredero cualquiera, de esos que se dedican a cultivar y reproducir fielmente lo que otros crearon, si no de aquellos que hacen evolucionar el concepto que abanderan llevándolo a nuevas formas. Esa inquietud renovadora lo llevó a transformarse y a evolucionar álbum tras álbum. Por ejemplo, su cambio del primer album, "El testamento de Godofredo de Bouillon", al segundo, "El cementerio de elefantes", es sensacional. Mirando las viñetas del segundo (que en realidad es un díptico con Africa como nexo) ya no me podía contener al pensar: "¡ Uauhh, que bueno es este tío! " Y es que su calidad gráfica es asombrosa. Su estilo, que bien podría definirse como retro-futurista, al presentar lo clásico bajo formas modernísimas, es de una frescura, plasticidad, expresividad y riqueza sobresalientes. Un dibujo que se ve perfectamente completado por un estupendo e inmejorable tratamiento del color por parte de Beaumenay y Joannet. Sólo hay que ver las vivas y coloridas imágenes de Freddy en la selva o su ajetreada noche, teñida en tonos rojizos, en un exótico club de baile africano para caer rendido a su encanto. Además, Chaland vuelve a sorprender con dos guiones que tienen elementos inesperados y un sabor diferente para historias que, en principio, se mueven en esquemas y motivos trillados.

Chaland establece en los cómics de Freddy Lombard un juego de homenaje y ruptura respecto sus maestros. Si uno observa el personaje de Freddy enseguida nota su indisimulado "parecido" con Tintin o Spirou, en la redondez de su caricaturesco rostro y su flamante flequillo rubio o anaranjado. Pero a diferencia de sus predecesores, no sé si será por casualidad, lo lleva peinado hacia atrás. Si somos amigos de teorías simbólicas algo rebuscadas podría interpretarse como una manifestación visual de homenaje algo a contracorriente de sus referentes. Y es que, al margen de la rocambolesca teoría del peinado invertido, Freddy Lombard supone un giro incómodo y adulto en el perfil del héroe juvenil que representaban Spirou y, sobretodo, Tintin.

El personaje de Chaland, a diferencia del de Hergé, es un pobre buscavidas, que no tiene donde caerse muerto, y que gusta del favor y contacto con las mujeres. Así nos lo presenta ya en su primer álbum cuando se queda tirado con sus amigos en el pueblo de Bouillon porque el viejo coche que conduce no funciona bien y está casi sin gasolina. ¡ Incluso el detonante de la aventura se produce porque no pueden pagar ni siquiera el triste menú de un hostal! Vamos, que tanto él como sus acompañantes, Dina y Sweep, son unos perdedores en toda regla como mínimo en el plano económico. Así lo quiso su creador que entendía que un personaje que vive en la postguerra, pese a tener un espíritu heroico, tiene una preocupación principal que es ¿qué me voy a llevar a la boca hoy? En "El cometa de Cartago" lleva esta idea al extremo situándolos, malviviendo, en una cueva junto al mar. Freddy también incorpora, a diferencia del misógino Tintin, a las mujeres entre sus apetencias y de una forma bastante carnal.

Y así, llegamos a "El cometa de Cartago" el tercer álbum de la serie y por lo que tengo entendido el más celebre. De hecho, es el que aparece en "1001 cómics que hay que leer antes de morir" de la editorial Grijalbo y en "La guía básica del cómic" de Frattini y Palmer. Tras haberlo leído un par de veces, aún no tengo claro si es el mejor de los que llevo leídos hasta el momento. Puede que incluso las dos historias del segundo, "El cementerio de Elefantes", me hallan entretenido más o parecido más redondas, pero es difícil decidirse porque Chaland parece no ofrecer nunca lo mismo. Lo que si tengo claro es que "El cometa de Cartago", además de ser muy superior a "El testamento de Godofredo de Bouillon", es el que posee más rasgos y elementos para ser considerado una obra de culto. De hecho, ya lo es.

Un dato importante, es que mientras que los dos primeros álbums están exclusivamente guionizados por él, en este tercero contó con la ayuda de Yann. Juntos tejen una historia críptica y ambiciosa, henchida de una sorprendente fuerza, que se encuentra lejos de los esquemas narrativos y temáticos del cómic juvenil.

Un mar embravecido con sus olas batiendo furibundas contra un faro antes de ir a morir a la tranquila playa de Cassis, una pequeña localidad costera de la Provenza . Unos niños, equipados con botas de agua y chubasqueros, recorriendo la playa indiferentes a la lluvia y a las inclemencias del tiempo. De repente, los juegos y chanzas de se detienen. Han encontrado algo junto a las rocas...el cadáver de una mujer.

De esta violenta e intrigante forma da comienzo "El cometa de Cartago", con un insuperable "tour de force" que sirve de motor de arranque a un drama psicológico de alto voltaje. Al igual que David Lynch después lo hiciera en la célebre "Twin Peaks", Chaland y Yann, se sirven de la aparición de un cadáver para retratar un pequeño y pintoresco microcosmos en el que, por supuesto, no faltaran Freddy Lombard y sus amigos, Dina y Sweep.

Pero el tour de force no se detiene aquí si no que prodigiosamente se mantiene a lo largo de todo la narración. Y es que éste es un cómic de excesos, fruto de un incontrolado arrebato artístico que se trasluce en cada una de sus páginas. Extremas son las reacciones de sus personajes como extremas son las circunstancias que los envuelven. Por todo ello, no sorprende que uno de los elementos clave de la narración sea el amour fou, ese amor sin pies ni cabeza, que se cebará con muchos de los personajes.

Chaland se muestra soberbio a la hora de representar en todos sus detalles ese microcosmos cerrado de la localidad de Cassis, que se encuentra acechada por unos descontrolados elementos y por la inminente amenaza de la llegada de un cometa que traerá consigo un maremoto de connotaciones apocalípticas. Este es el contexto en el que se desarrolla el triangulo amoroso entre Alaia, una misteriosa y preciosa belleza tunecina, Carrier-Deleuze, un obsesivo escultor, y Freddy Lombard. Pero no serán los únicos en verse afectados por la extraordinaria situación climática que amenaza con destruirlos a todos. También están Dina, Sweet, el gendarme del pueblo, Esteban el carnicero y otros.

Uno de los personajes más llamativos y pintorescos, que aparece de forma inesperada y que contribuye al estado de locura y excentricidad generalizado, es el científico Auguste Piccard. Un personaje con base real ya que es el científico en el que se inspiró Hergé para crear a su célebre y disparatado profesor Tornasol. Chaland homenajea de nuevo a Hergé pero marcando las diferencias. Donde uno se servía de un personaje real para crear uno de ficción el otro recurre directamente al real.

La llegada de Piccard al pueblo, que se encuentra completamente incomunicado, en un batiscafo de su propia creación no tiene desperdicio.

El cómic está sembrado de continuas referencias culturales, también de escenas, narrativa y gráficamente, magistrales. No quiero extenderme aquí a detallar cada una de ellas pero si deciros que los amantes del "Salambó" de Flaubert encontrarán en esta obra guiños que les encantarán. Los amantes del cómic, por su parte, encontrarán unas escenas maravillosamente dibujadas y narradas que seducen pese al halo inexpugnable de irrealidad y sin sentido que preside todo el álbum.

Aquí quiero advertir que cuando uno lo lee por vez primera, ajeno a su personal idiosincrasia, no podrá evitar al finalizarlo quedarse perplejo y confuso. Es normal. Que no se preocupe. En una segunda lectura, más atenta a los detalles, en busca de un entendimiento completo de lo sucedido, uno vuelve a chocar con los escollos colocados por sus artífices, que dotan a la obra de un misterio e insondabilidad enormemente vinculada a la locura. Eso no es impedimento para que con cada nueva lectura el cómic se disfrute y entienda más. A medida que se lee y relee va calando la consciencia de que es de esas obras que siempre guardaran algo oculto para el lector, principalmente porque así lo han querido sus creadores. Muestra de ello es que algunas hay distintas versiones de algunas páginas, que varían incluso significativamente el texto, como podrán comprobar los que también adquieran el segundo tomo integral que Glénat le dedica a Freddy Lombard. Es decir, que la edición de 1985 de Metal Hurlant ( la que aparece al inicio de la entrada ) es diferente a la actual que se recupera en Glénat. Queda claro así que los autores estaban muy preocupados por ver que datos se debían ofrecer al lector y cuales no, confirmando mi hipótesis sobre el pretendido hermetismo de la obra.

En algunos momentos, incluso, da la sensación como si faltaran páginas debido a los bruscos giros narrativos que se producen inesperadamente. Por ejemplo, en la página 15 tenemos a Freddy y sus amigos sentados cómodamente en el bar local, rodeados de los lugareños, oyendo al excéntrico Piccard. A continuación, y sin previo aviso, en la primera viñeta de la página 16 vemos a Freddy y Dina, que sostiene un cabo entre las manos, sobre una roca frente al agitado mar. La cuerda se ha cortado y temen por la vida de Sweep que se encuentra sumergido. Para más inri en la desorientación del lector cuando Freddy se lanza al agua en su busca, Dina se pone a evocar con poéticas e impropias palabras un encuentro con Freddy en ¿Cartago? Es como si la preciosa co-protagonista de la serie estuviera poseída por el espíritu de Salambó y mucho me da que sus palabras están extraídas de la obra de Flaubert.

Mi teoría principal para justificar todo este alarde de locura, expresividad y surrealismo en estado puro, desde esquemas más racionales, es que el extraordinario acontecimiento del cometa (que da título significativamente a la obra) no sólo supone un cataclismo climatológico sino también psicológico. Los personajes al igual que los elementos se ven irremediablemente alterados con la llegada del cometa, arrastrados a un descontrol hermano de la locura. Y de alguna manera misteriosa ese cometa, que en su último pase por la Tierra supuso la caída de Cartago, vincula a ésta con el pueblo de Cassis y sus habitantes, trayendo consigo parte de la historia y las palabras de antaño. Incluso se llega a relacionar directamente con un personaje. Si no lo tenéis claro, cuando la leáis, echadle un vistazo a la analogía plena de sentido que relaciona la última viñeta de la página 42 y la primera de la 43.

Ahora bien, independientemente de los significados, sentidos, y explicaciones que el lector intente poner (o descubrir) para recomponer el caleidoscópico puzzle que se le ofrece, lo importante es todo aquello que sin necesidad de ser racionalizado hace que la apreciemos. Me encantan, por ejemplo, las escenas costumbristas como aquella en que los parroquianos se reúnen en el bar para ver una película o como se organizan cuando se va la luz, con el gendarme sobre una mesa, candil en mano, dando instrucciones. Y es que el tratamiento visual de Chaland, su magia para crear escenas dotadas de encanto y vida, es asombroso.

En definitiva, si queréis una experiencia diferente y al tiempo fascinante no os perdáis esta rare avis de uno de los maestros tristemente desaparecidos de la BD. Yo, por mi parte, continuaré leyendo las dos aventuras que aún desconozco de Freddy Lombard, que intuyó serán bien diferentes a esta última.

Por cierto, y para los interesados, ahora mismo están de saldo los dos albums integrales de Glénat, que contienen los cinco originales de Freddy Lombard a ¡10 Euros cada uno! . Están lujosamente editados. Lo único que no es de mi agrado son los dibujos que han elegido para las portadas (escogidos de viñetas muy pequeñas). Podrían haber escogido algunos mucho más dignos del contenido o directamente alguna de las portadas de los álbums. Pero bueno, dejando eso aparte, es la que yo tengo y os aseguro que me ha merecido la pena.

Mi valoración de "El cometa de Cartago" : 8'5 sobre 10.

* Si queréis leer esta reseña con imágenes para una mejor idea de lo referido podéis hacerlo en mi blog. Esta es la dirección:

http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/10/el-cometa-de-cartago-una-aventura-de.html

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 4 votos · @Hamlet le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Poverello hace 8 años

Eres una persona inteligente, Hamlet, no es broma. Y eso se nota en tu reseña, que releí después de terminar el primer tomo de Freddy Lombard. Por eso incides sin duda en el tercer libro de este volumen: pa' engañarnos con todas las de la ley (gracias a Dios), porque 'El cometa de Cartago' es brillantísimo y se nota claramente la evolución del guión, de la historia, del concepto... Y es que el primero de todos, 'El testamento de Godofredo Boullion' reconozco que yo no sé ni por dónde pillarlo. Quizá voy a exagerar, pero por momentos llegó a exasperarme su falta de continuidad y esas idas de olla de Chaland. ¡Y tan idéntico en muchas facetas a la estructura narrativa de Tintin, que encima nunca me ha gustado! Se me quitaron hasta las ganas de seguir con el resto de la obra, pero como me das una fiabilidad inaudita en lo que a cómic se refiere pues seguí, ayudado mucho, eso sí, por lo que comentas y no voy a repetir sobre el fantástico dibujo de Chaland, que en planificación y juego de luces supera a Hergé de largo (Dios me perdone). Menos mal que te hice caso, porque la cosa va mejorando a ritmos acelerados. Se percibe de manera notoria en el segundo capítulo de la segunda parte: 'El cementerio de elefantes', pero la última historia es sin duda la mejor y más redonda. Redondísima diría, y con algunas páginas sin bocadillos con una planificación y ritmo magníficos. La pena es tenerle que ponerle un 6 por los dos primeros capítulos, y que es muy injusto en parte. Mucho por la calidad de 'El cometa de Cartago'.

Vamos que pensaba pasar de gordo del segundo volumen y ya ni se me ocurre.

@Hamlet hace 8 años

Gracias por la confianza, Poverello. Me alegro que te halla gustado tanto "El cometa de Cartago". El díptico del álbum "El cementerio de elefantes" me gustó mucho y coincido contigo en que el primero es el más flojo con mucha diferencia. También celebro que sigas con el segundo porque a este si que creo le darás una nota superior ya que los dos álbums que lo componen son de campeonato. Con "F52" seguro que te maravillaras. Es un álbum asombroso tanto gráfica como argumentalmente, todo y adentrarse en terrenos lejos del surrealismo del "cometa". Si lees la reseña que le dediqué ya verás que mi entusiasmo fue a más respecto este primero. Ya dirás cuando lo leas.

Un abrazo y buen fin de semana!!

@Poverello hace 8 años

La leí en su momento y la releí cuando terminé este tomo para cerciorarme de tu nota.

Buen fin de semana también.