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NUESTRA SEÑORA DE PARÍS

Autor: VÍCTOR HUGO
ISBN: 9788420666112
Género: Clásicos de la literatura
Editorial:ALIANZA
Edición: 2006
Número de páginas: 704

ANAI’KH: TRAGEDIA MEDIEVAL
5 con 8 votos

Víctor Hugo, declarado admirador de Walter Scott, vio en el género histórico una oportunidad perfecta para su concepción de novela. De este entusiasmo nace NUESTRA SEÑORA DE PARIS, mezcla de W.Scott y Homero, de epopeya y drama, de lo bueno y lo feo, lo sublime y lo vulgar ¿Acaso no es así la vida? ¿No son estos los componentes de cualquier drama?

Hugo nos traslada al París del siglo XV, un Paris en pleno cambio, en punto de inflexión, donde el original y novedoso arte gótico será remplazado por la vuelta atrás, a la antigüedad, en un movimiento que se considera el renacer de la cultura, el despertar de occidente, y que Hugo relaciona con el inicio de la decadencia arquitectónica; donde la imprenta matará la arquitectura (“esto matará aquello”), y también a la sociedad medieval. Un París en que el viejo, cruel y vil monarca Luis XI, comienza a apuntar delirios de grandeza y ambición, maneras de monarca absoluto, con un modelo de estado que afianzará Richelieu, disfrutará el Rey Sol y perderá la cabeza tras no haber bastilla que la sostenga. Un París, donde el pueblo, niño aún, está por despertar; donde toda plaza tiene su picota, su horca y sus frecuentes visitantes; donde reina la superstición, la intolerancia y la festividad; donde los bajos fondos -el hampa formado por falsos epilépticos, leprosos que mudan sus yagas y lisiados que alternan amputaciones y laceraciones-, guardan la fuerza más sublime, terrorífica, noble, bella, cruel y peligrosa de la ciudad: el espíritu del pueblo de Paris, un pueblo al que llegará la hora: “cuando despierte, sonará la alarma en la atalaya de la Bastilla, tronaran los cañones, y el torreón se derrumbará con estrépito, burgueses y soldados gritarán y se matarán entre ellos; entonces, habrá sonado la hora para el pueblo francés”. Este es el Paris al que nos traslada Hugo, sin caer jamás en la demonización del medievo incluso con cierto aire nostálgico pero sin perder la crítica. Lástima que aun así lo haga desde un enfoque de progreso histórico, presentita en el punto de vista (que no la presentación magníficamente documentada), y no desde una deconstrucción histórica, donde nos mostrara lo que fue y como lo vivían sus habitantes (no como lo haríamos nosotros), lo que pudo ser, lo que acabó siendo y a qué precio y por qué. No obstante, nada de esto quita, que el maravilloso telar de París que teje Hugo con los hilos de sus personajes sea una magnífica recreación, una hermosa delicia y un auténtico viaje a las sucias y encantadoras calles del París del sXV.

Que nadie espere en este fresco un acontecimiento histórico, ni en sus personajes a protagonistas raptados de los libros de Historia, ni encarnaciones sociales¿A quién van a representar una gitana, un jorobado y un cura depravado? No, sus personajes son seres marginales, escogidos por la fatalidad y por una genial pluma, para protagonizar un drama medieval de entre los muchos que pudieron suceder.
Están escogidos con cuidado, caracterizados con delicadeza y sensibilidad y conectados entre si en trabajadas relaciones humanas gracias a tres personajes claves: uno para el hilo narrativo (Gringoire) y otras dos para todo el contenido y acontecer de la novela: Esmeralda y Nuestra Señora (Notre Damme), catedral que ejercerá su influjo en todos los personajes: sus más oscuros misterios insuflan fuego a la obsesión de Claude, sus formas retorcidas y su sencilla nobleza forjan el cuerpo y alma del jorobado, que será su espíritu; librará la más épica de las batalla, el más oscuro y macabro de los momentos del libro, y dará asilo a Esmeralda. La catedral gótica presenciará y participará desde sus dos altas torres toda la tragedia, perdiendo su espíritu en ella.
No creo en absoluto que los personajes sean estereotipos. Todos los tienen una de cal y otra de arena (monstruoso y noble jorobado, inocente y superficial gitana, cariñoso hermano y cura depravado…), y de todos conocemos lo bastante de su historia y pasado como para comprender cada uno de sus actos. ¿Unipolares? No lo creo. Personalmente, me parecen magníficos y fascinantes todos y cada uno de ellos: desde la dulce Esmeralda, hasta el oscuro, desesperado, implacable y obsesionado Claude Frollo, otro pobre miserable salido de la pluma de Hugo.

El caso es que estos personajes se unen a la perfección, enredándose en la trampa arácnida de la fatalidad, siendo todos y cada uno simultáneamente víctimas e hilos de la tela que perderá, a la pobre mosca –Esmeralda-, quien siguiendo un rayo de sol primaveral va a parar en el telar de la despreciable araña. Todo el libro gira alrededor de ella, mezclando la esperanza y la frustración con gran maestría. Cada personaje, guiado por la fatalidad -ANAIK’HT es la palabra clave de la obra- pone su granito de arena hasta perderla y cerrar la tragedia. Pobre Esmeralda, perdida por su inocencia/estupidez, la confianza, la vanidad, la intolerancia, el deseo obsesivo, la confusión y los malentendidos que gobiernan toda la tragedia, aumentando aún más la dosis de frustración. Pobre Esmeralda, ella, la pieza clave que da pie a toda la historia, que altera profundamente a los personajes, cambiándoles las vidas; ella, tan natural, tan inocente, tan alegre, tan sensual, pura y valiente a su modo, medio niña y medio mujer, capaz de cautivar a todos los personajes que transitan las calles de Paris, a todo lector… En sus esporádicas apariciones en la primera mitad de la obra está en estado de gracia, refrescante, cada escena suya es sublime e hipnótica, aun en las más oscuras. El autor logra que entiendas la fascinación que ejerce en todos los demás protagonistas. Lástima que en la segunda mitad se vuelva tan frustrante, por su testaruda inocencia, por su estupidez, pero no es más que otro acierto de Hugo, una bofetada más al lector, otro juego de esperanzas y frustaciones.
Pobre gitana, perdida por la vanidad, la perversión y su inocencia.

Que nadie se sorprenda tampoco por el trágico final. No solo porque estamos ante la obra más oscura, quiromántica y endemoniada del autor, donde herejías, alquimia, chivos, aquelarres, torturas, formas retorcidas y ahorcamientos, salpican no solo “la corte de los milagros” (uno de los mejores pasajes de la novela), sino todo Paris y por tanto, toda la trama; sino que además es una tragedia medieval, y sus personajes, medievales también –incluida la Catedral- deben desaparecer con la llegada de la imprenta. Esto matará aquello, dice Claude; defiende Hugo. Tampoco es casualidad, que quienes sobrevivan sean la vanidad y los malos poetas.
Gracias Víctor por dar vida a estos seres una última vez, gracias.

No quiero terminar, que ya va siendo hora, sin resaltar el magnífico estilo del autor: sencillo y claro en todo momento, como las aguas del río más límpido, ya sea para reflexiones arquitectónicas o históricas, épicas batallas, diálogos costumbristas, largas descripciones o el avance de una enfermedad mental. Estas aguas cristalinas descienden salpicadas de hermosas metáforas de gran lirismo, Hugo es único evocando imágenes mentales y sensaciones, cada una de diez formas diferentes, todas ellas poéticas, todas ellas deslumbrantes y tan nuevas desde la última hasta la primera, aportando algo distinto a cada vez. Además ajusta el ritmo a la perfección con el contenido tratado, siendo vertiginoso en la locura, preciosista o sensual cuando se requiere, pausado en las reflexiones, fluido en los paseos por las calles de Paris y solo algo pesado en la descripción de los barrios de la ciudad (Libro II, capitulo 2), donde hay que admitir que el catálogo es demasiado largo, aunque ligero (Reconozco que conociendo París a la perfección debe ser una gozada; para los que no, es una putada)

Mención especial a la reflexión sobre el arte, interesante desde el acuerdo y el desacuerdo, y sorprendentemente contemporánea. Me quedo en particular con la tiranía de la arquitectura, que reunía en su puño de piedra todas las demás artes hasta la llegada del renacimiento, donde la imprenta hace que por comodidad el arte dominante sea otro. Aunque no estoy de acuerdo en que la literatura sea o haya sido igual de tirana de lo que fue la arquitectura, si es cierto que cada época tiene su arte dominante, donde se expresa toda la mentalidad e imaginario del momento. Me quedo también con el cambio de sociedad que significa el paso del Románico (credo e iglesia) al gótico (libertad artística, burguesía y movimientos populares: cruzadas). No extraña que alguien tan comprometido y con tanta conciencia artística como Hugo haga tal reivindicación de la arquitectura medieval, afirmando que el arte lo destruyen tres fenómenos: el tiempo, el fuego de las revoluciones y el hombre, siendo este el peor, pues con sus modas las destruye desde los cimientos. Lastima que lo que valora de las catedrales: ser un fresco de su Historia, y en especial de Notre Damme: ser una catedral de tránsito que mezcla románico y gótico, no lo valore en su ciudad ni en su época. Me cuesta pensar que unas reflexiones tan interesantes, completas y complejas, puedan ser expuesta de forma tan sencilla, clara, ligera, y lírica. Dudo que un autor actual se atreva a sacudir al lector con estos interesantísimos parones narrativos.

Para terminar quiero nombrar, para no olvidarlos, algunos pasajes, solo por los cuales es más que recomendable la lectura:
*Las andanzas de Gringoire por los bajos fondos de Paris, su juicio y su boda. Todo en ese libro es magnífico, desde la primera aparición de Esmeralda, hasta su noche de bodas, pasando por la primera (y creo que única) confluencia de todos los personajes principales, que marcará sus destinos.
*El sufrimiento en la Picota de Quasimodo y la piedad de Esmeralda, casi como una santa medieval… y gitana
*El atentando en la habitación de Febo. Es increíblemente sensual y trágico al mismo tiempo.
*El asalto a Nuestra Señora, la escena más sublime y oscura del libro, repleta de andrajos, muerte, y nobles sentimientos.
*El hermoso epílogo

“Cuando se pretendió separarlo del otro esqueleto al que estaba abrazado, se deshizo en polvo”.

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 9

Poverello hace mas de un año

No creo que tu reseña sea exactamente spoiler, que parece que te preocupaba, sepas o no de qué va la obra. Muy elaborada, Tharl.

No sabía hasta terminar de leerla si puntuarla o no, porque tenía una doble sensación, pero su última frase, también final del libro, es que es tan... tan fascinante. Y te lo dice uno que no lo ha leído (exactamente). Hugo es una de mis cruces; no he leído nada y tengo en mi Wishlist 'Los Miserables'. A ver...

Hamlet hace mas de un año

Estupenda y minuciosa reseña, Tharl. Aún sin haberla leído, estoy convencido de que pocas cosas habrán escapado a tu agudo escrutinio. Esta es uno de esos clásicos al que hace tiempo, junto con "El fantasma de la Opera" de Leroux, le tengo muchas ganas. Después de tu reseña, poética y crítica, mis ganas han aumentado exponencialmente. Un placer leerte.

Saludos!!

Hamlet hace mas de un año

Estupenda y minuciosa reseña, Tharl. Aún sin haberla leído, estoy convencido de que pocas cosas habrán escapado a tu agudo escrutinio. Esta es uno de esos clásicos al que hace tiempo, junto con "El fantasma de la Opera" de Leroux, le tengo muchas ganas. Después de tu reseña, poética y crítica, mis ganas han aumentado exponencialmente. Un placer leerte.

Saludos!!

Tharl hace mas de un año

Gracias a los dos por los halagos.

Os recomiendo mucho esta lectura, casi más que los MISERABLES, debido entre otras cosas a su menor longitud y probablemente menor densidad. Además estoy empezando a sospechar que puede ser la mejor obra del autor (de las que he leído al menos), tiene muchísimos temas y niveles de lectura, mucho compromiso y reflexión, y una estructura trágica donde todo encaja a la perfección, que involucra no solo a Paris sino a toda la sociedad medieval y que soy incapaz de transmitir, pero garantizo que es pensar en ella y verme sacudido por su genialidad.
Eso sí, os aviso que el principio se hace un poco arduo, pero a las pocas páginas se vuelve todo lo contrario. Merece la pena.

Hamlet hace mas de un año

Al igual que Poverello, tampoco he leído nada de Victor Huego. Otro de mis eternos pendientes. Es probable que me inicie con esta, antes que con "Los miserables", por las razones que tu das. Cuando veo la palabra "Los miserables" no me quito nunca de la mente el maravilloso musical que se ha hecho sobre ella y que tuve la suerte de ver. Por suerte, me queda su banda sonora!!

Tharl hace mas de un año

Que envidia!!! Yo quise ir al musical, pero al final lo dejé pasar y ahora me arrepiento :(
Me daba miedo por si destrozaban la obra. Tengo malas experiencias con los musicales, por lo general cuestan bastante más de lo que valen :s
Bueno, al menos, por lo que he oído a raíz de él van a hacer una película-musical y creo que promete.
http://www.filmaffinity.com/es/film382807.html
Es del director de EL DISCURSO DEL REY y de la buena miniserie de época JOHN ADAMS.

Por cierto Poverello, gracias por la aclaración del spoiler, estaba preocupado porque no quería destriparle a nadie la novela y no sabía como poner la etiqueta spoiler a posteriori.

Poverello hace mas de un año

El único argumento que me había esgrimido a mí mismo, Tharl, para empezar por 'Nuestra Señora de París' era precisamente su extensión... Y en ocasiones me lo repito una vez y otra. Ya veremos.

FAUSTO hace mas de un año

Excelente reseña: detallada y bien comentada, Tharl. Como bien describes, no es una historia más sobre un amor ciego y fiel, sino un drama antológico con múltiples aristas, tanto de los personajes (aunque sean maniqueos), la ambientación o la crítica (la sociedad, el poder, la justicia, la iglesia, etc.). Fue mi primer libro de Víctor Hugo que me dejó unas agradables sensaciones. Y como comenté en mi reseña de “Lo bello y lo triste”, no puedo decir lo mismo con la lectura siguiente: “Los miserables”, donde a pesar de la ilusión y las ganas fue una autentica decepción.

Ya que has mencionado tus intenciones de leer “El fantasma de la ópera”, Hamlet, y después de leer tu crítica de “La sombra del viento” (para mí es una novela sobrevalorada) comparándola con folletines como “El conde de Montecristo” (obra maestra en su género), es posible que encuentres semejanzas con el relato de Zafón. Según mi parecer, hay bastantes similitudes en el tono y el misterio de la narración en ambas obras, aunque “El fantasma de la ópera”, que estimo como una buena novela sin más, es indiscutible su gran superioridad en estilo y argumento.
Cuando la leas a ver si coincidimos, me refiero a las semejanzas no a la valoración, pues cada uno tendrá su opinión y juicio.

Saludos para todos.

lucero hace mas de un año

Hace ya tantísimos años que leí a Hugo, en mi adolescencia y es de verdad fascinante, pero esta obra no estaba en mi biblioteca, pasaron los años y quedó relegada. Sí conservo la sensación de lectura fascinante de Los Miserables y más aún Los trabajadortes del mar, una tragedia cuyas imágenes literarias aún perduran en mi ánimo.
Excelente reseña y muy motivadora, ya que entre las películas, los musicales y adaptaciones comerciales varias de la obra, se obtiene una versión reduccionista : una historia de amor, un jorobado y un cura malo.....pocos querrían leer una obra tan larga y "antigua" con ese tema. (aquí me sale la veta de animación a la lectura..je).
Pues ahí va , a la Whishlist.

marbe hace mas de un año

No hago más que añadir libros a mi Whislist últimamente... Este le conocía pero no me llamaba especialmente la atención hasta tu estupenda reseña Tharl, si encima dices que te gustó más que "Los miserables" me está faltando tiempo para ir a hacerme con él hoy mismo...

¿Cuando dices que hay partes más densas y otras que no, es como en los miserables que tiene partes de "ensayo" que son las densas y partes de "novela" como tal que son las activas?

El musical es una pena que no lo vieras, yo cuando lo vi no había leído el libro y bien es cierto que viéndolo me perdí un poco en la trama, porque tantos personajes se me mezclaron, pero fue increíble. Cuando vuelva no te lo puedes perder, que bien merece pagar el precio que cuesta la entrada.

Saludos a todos

Hamlet hace mas de un año

Ok, Fausto, cuando la lea ya te comentaré, aunque aún tardará porque tengo infinidad de libros y cómics pendientes por leer en las estanterías. Y hablando del Fantasma y de musicales, menudo musical también el Andrew Lloy Webber. En el 2009 pude verlo en Broadway y uffffffff menuda experiencia, mágica e inolvidable. Si viajáis a Nueva York os lo recomiendo sin ninguna duda. Salí con la edición especial en CD para al menos poder seguir disfrutando de su fascinante música. Lo mismo me paso con "Los miserables". Vamos, que como después de ver un excelente musical me pongáis delante el CD no me controlo jejeje

* También os recomiendo la película que Joel Schumacher le dedicó al musical. A mí me gusto también muchísimo. Eso sí, obligatorio verla en versión original con subtitulos. Nada de doblajes que la mancillen,

Saludos a todos!!

Tharl hace mas de un año

Hola marbe, a mi NUESTRA SEÑORA DE PARIS me ha gustado muchísimo, pero LOS MISERABLES me los leí en el instituto y tengo un recuerdo de él insuperable. El problema es que, como me los leí tan joven, se me escaparon muchísimas cosas, algo que ha pasado un poco menos en esta lectura. Por eso digo que puede ser hasta la más redonda, la más perfecta, por haber notado en menos páginas tantísimas cosas reseñables desde varios niveles. Posiblemente cuando relea LOS MISERABLES cambie de opinión. Vamos, que no te fíes mucho de mí cuando digo que esta puede ser mejor que su reconocida obra maestra, aunque en cierto modo son lo suficientemente diferentes, para que a quien le gusto una pueda no gustarle la otra.

Con las zonas densas no me refiero tanto a las partes de "ensayo" que son tan interesantes y explicadas con tal claridad que no me suponen un problema en absoluto, sino a las descripciones del Paris de la época, demasiado largas y detalladas. Me recuerda un poco a la descripción de las calles alrededor del monasterio donde se cría Cosette en LOS MISERABLES. En especial me refiero al principio del primer libro (uno de mis favoritos en la segunda mitad), que es una descripción de una fiesta, detallando las calles e intercalando reflexiones históricas con datos y acontecimientos que desconocía y que no llega a explicar lo suficiente como para conocerlos. Pero como digo en la reseña merece sin duda la pena :)

Me alegro mucho de haberos metido en gusanillo hacia esta novela, espero que si llegáis a leerla la disfrutéis tanto como yo.

Poverello hace mas de un año

Lo acabo de terminar. Y es de esas veces que uno no sabe qué va a leer después, glup. Y eso que me ha gustado algo menos que Los miserables. Hay obras que son imperfectas, por no ser del todo impecables, pero da igual, totalmente, y Notre-Dame de Paris es una de ellas.

No tenía demasiadas ganas de releer la reseña y comentarios y lo he hecho en diagonal (jeje, pero sin desmerecer nada). Estando de acuerdo con gran parte de lo que comentas sólo hay una cosa que no comparto: Notre-Dame sobrevive, es lo único que sobrevive, y de ahí el título de la obra. De hecho la arquitectura ha sobrevivido hasta hoy y siguió sobreviviendo en la época de Hugo. El escritor creo que precisamente pretende resaltar esto y critica en buena medida la inmediatez de la imprenta, algo que podemos comparar con los sms o los twitter actuales, donde se pierde muchas veces el encanto, el goce, el placer de lo eterno, del esfuerzo... incluso de la relación entre creador y criatura. Tal vez por eso el propio Hugo critica de manera clara las sucesivas remodelaciones y cambios a la Catedral. Como aquel necio reconstructor de la Catedral de Salamanca quien, haciendo de su capa un sayo respecto a la libertad otorgada de incluir aspectos actuales de la época de cada reparación, tuvo la sacrílega ocurrencia respetada por todos de grabar un astronauta (no del todo menudo, por cierto) en sus muros frontales.

Fatalidad. Nustra Señora también va sobre el destino, que elegimos aunque no lo sepamos, porque la fatalidad de los personajes son fruto de su fidelidad a un imposible o a lo abstruso.

hace mas de un año

Nuestra señora de París es de esas novelas que envejecen muy muy bien en la memoria. Durante la lectura (a mí también me pasó) nos damos cuentas de que no es perfecta, a alguno molestará su ritmo irregular o sus personajes unipolares, pero posee una fuerza trágica tal y desborda una inteligencia tan poderosa que todos sus defectos quedan subsumidos en ellas.

La novela es a todas luces una reflexión histórica y estética con una evidente propuesta romántica. Ha pasado tiempo de mi lectura pero sigo opinando que la muerte del jorobado y Esmeralda, inseparables como señala la última línea de la novela, marca el fin de una época -el medievo- y de un estamento -la corte de los milagros- marcada por lo sublime y lo grotesco y cede paso a la modernidad, las clases sociales -burguesía y proletariado- de una naturaleza totalmente diferente. Creo en consecuencia que este proceso se hermana con el devenir de la catedral y que la muerte del jorobado -esa ánima que anima, valga la redundancia, las campanas de la catedral- es la pérdida de su espíritu: la catedral, antes viva, muere con él. Su espíritu a muerto, la roca permanece.
Sin releer el libro no soy capaz de argumentar mejor mi postura.

Es también, como dices, una novela sobre el destino. Aunque no termino de comprender cómo el destino -una fuerza externa y desconocida que influye en el encadenamiento necesario y fatal de los acontecimientos- puede ser elegido con libertad. Aunque puede que estés en lo cierto. Es complicado. La tragedia clásica se basa en el dúo hybris-némesis, soberbia del hombre-castigo de los dioses. Hay un orden natural que es roto por el hombre y necesita ser restablecido con consecuencias fatales para el héroe. Esto es el destino. La hybris es fruto de una elección, cierto. Pero, ¿de verdad Edipo, dada su ignorancia hasta el final, podía no haber matado a su padre?, ¿de verdad el jorobado o Claude Frollo, dada su naturaleza, podían no haberse enamorado/obsesionado por Esmeralda?, ¿de verdad Esmeralda, siendo como era, podía no sentir rechazo hacia el jorobado y verse encantada por Febo (Apolo)? ¿Hubo verdadera elección en estos casos?
Me interesa mucho la idea de destino. Piglia tiene un gran artículo sobre ello. Propone, y me parece una propuesta muy lúcida y fecunda, que el camino de la tragedia y la épica a la novela es paralela a la secularización del destino. Pasa de ser una fuerza metafísica a una potencia histórica: social y económica. Pero siempre es una fuerza incomprensible y sublime para quien la padece. Además de su riqueza para comprender la historia de la novela es una idea muy rica para comprender nuestro presente y por qué en el capitalismo tardío, donde la economía y la técnica tienen total autonomía a modo de un nuevo Frankenstein, son tan frecuentes las teorías conspiratorias. Otra frase genial de Piglia: “Hasta los paranoicos tienen enemigos”.
Digresiones aparte, empiezo a creer -y no resta méritos a la novela- que en esta novela Hugo hace metafísica. No sólo la biografía de los personajes, sino el propio proceso histórico que relata la novela (medievo por modernidad, arquitectura por imprenta) son vistos como acontecimientos inevitables marcados por el destino. Me recuerda un poco a teorías de la modernidad como la de Simmel que elevan su proceso -la diferenciación social- al estatuto metafísico de “tragedia de la cultura”.
Se trata de una interpretación, claro. Y habrá otras. Y no tengo el texto lo suficientemente reciente como para saber hasta qué punto la soporta el texto, tendrás que confirmármelo.

Tharl hace mas de un año

C'est moi

Poverello hace mas de un año

Lo del tema del destino es algo complicado, sobre todo porque, una vez más y como casi en todo, depende de qué entendamos por el concepto de destino. Si es como acepción de aquello que es contingente, como se usa de manera bastante clara cuando se dice Vuelo destino Madrid-Barajas, lo cual no significa que vaya a llegar, obviamente, o si es algo más serio y profundo, que sobrevuelo sobre el determinismo y el libre albedrío, que no son lo mismo aunque pueden ir de la mano. Cuando dices que si Esmeralda y Frollo, por poner un poner, podían actuar de otra manera siendo como eran, ¿eso quiere decir que es que no podían haber sido de otra manera o es que una vez que han llegado a ser así por determinadas circunstancias en las cuáles el ser humano generalmente sí que tienen parte de voluntad y libertad lo normal es que actúen como actúan? Los mecanismos psicológicos son infinitos y no creo que Hugo pretenda hacer un análisis de ello, aunque asocia en buena medida destino y fatalidad, pero sin entrar en otros condicionantes, aunque hace alusión en muchas ocasiones al pasado de los personajes y los narra al lector.

Ayer justamente vi una película, "Coherence", que se basa en parte en la paradoja del gato de Schrödinger y las dos realidades simultáneas mientras no se sabe la verdad sobre algo.

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