FOTOGRAFÍA LITERARIA por lucero

Portada de HISTORIAS DE LA PALMA DE LA MANO

Hacia 1923 Y.K.comenzó a escribir estos pequeños relatos y volvió a este género toda su vida. Son 146 (en su versión completa) y según él mismo “ vive el espíritu poético de mi juventud”. Pues la juventud en la pluma le duró toda la vida y ese espíritu poético le corrió por las venas hasta que decidió quitarse la vida en 1972.
No son cuentos, en sentido propio. Son miradas , captación de instantes fugaces. Ver con el espíritu. Como si escribiera para sí mismo, independientemente del lector, para recuperar, en una suerte de archivo selecto e íntimo, ficciones personales, rostros, caminos, hojas y noches, nieve y avaricias…. Es un acceso a la belleza y al interior de muchas escenas.
Ciudad portuaria/Fotografía/El episodia del rostro de la muerta/Gracias/Suicidio por amor/Las súplicas de la doncella/Madre/En la casa de empeños/Maquillaje/ El retrete budista/Zapatos de verano. Son absolutamente imperdibles. Con intensidad construye un drama breve sobre un personaje apenas dibujado, y el resultado sobre el lector es de una tristeza tenue, pero perenne.
Una característica de estos relatos es el final que Y.K. les da. No parecen acabar…simplemente dejó de posar la mirada sobre ese tema. Se acaba la letra pero allá, donde quiera que pasó, sigue pasando. Y uno de los lugares donde pasa es en el corazón del lector. Los textos son desparejos, como debe ser, teniendo en cuenta que fueron escritos a lo largo de toda la vida.
Quizá me quedó algo disparatada la reseña. Espero que @Krust me ayude porque este libro no es apto para definiciones ni para categorías.

Escrita hace 9 años · 3.8 puntos con 5 votos · @lucero le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@Poverello hace 9 años

No sé lo que opinará @Krust sobre estas historias de Kawabata, pues soy incapaz de olvidar su extrañísima y curiosa reseña en 'Lo bello y lo triste'. Yo sólo leí ese mismo y parece ser que la sensación tras terminar sus obras es esa misma que dices, que nada termina, algo absolutamente condenable para lectores occidentales ávidos de finales, por crueles o malos que sean, pero finales. Lo dije en 'Lo bello...' y me surge otra vez en este mismo sentido. El cine clásico oriental (Kurosawa no, porque excepto en determinadas películas tiende más a una estructura narrativa más occidentalizada) casi nunca termina; son historias de familias, de personas, de sentimientos... y muchas veces se termina empezando, que es casi peor.

Seguiré con Kawabata en una de estas. Saludos, lucero.

@_567_ hace 9 años

Ya lo has diseccionado tú misma muy bien, Lucero, me gusta el término de "Miradas fotográficas" que usas para ponerle un género o categoría a esta obra. De eso se trata, de una colección personal de pequeños flashes literarios que Kawabata recopiló durante toda una vida, y del que siempre se sintió muy orgulloso...
Lógicamente, el resultado es desigual pero algunos de ellos me parecen soberbios, como por ejemplo "Maquillaje" (que me alegra que hayas mencionado como destacado), justo este fue el que elegí para colocar en otro espacio virtual por el que navego, lo dejo aquí para quién pueda interesar (perdón por la autopublicidad!!!).
Saludos.-

trentavuit.blogspot.com/2012/.../historias-de-la-palma-de-la-mano.html

@_567_ hace 9 años

Bueno, Poverello, es cierto que muchos de estas historias tienen ese final abierto que hace que sea el lector el que le "ponga el suyo propio" aunque otras sí que es el autor el que pone esa "guinda occidental" tan al gusto de mucha gente. Murakami, por poner otro ejemplo oriental, también lo hace en algunos de sus relatos de "Sauce ciego, mujer dormida" (finales abiertos) con desigual fortuna, como aquí, pero cuando ciertos autores consiguen un final supremo, me parece un ejercicio muy arriesgado eso de los finales abiertos, vale la pena descubrirlo, sobre todo porque hay veces en que lo cierra antes de llegar a la última página, aquello de leer entre líneas o captar la fotografía en toda su esencia, digamos que se nos puede escapar la luz adecuada para entenderlo en cuestión de cuatro líneas...
Kurosawa me parece una eminencia en cuanto a estructura narrativa, te absorbe tanto lo que te muestra durante el metraje de cualquiera de sus películas que al final casi que cualquier cierre deja de tener la importancia que se le supone a toda obra maestra. Por cierto, un director cuyo tratamiento de la fotografía alcanzaba niveles excelsos...
Saludos.-

@BriGid hace 9 años

No he leido demasiado de este escritor como para dar una buena opinión suya, exceptuando "Lo bello y lo triste" lo leí hace unos meses y me dejó muy buen sabor de boca, la pena que los relatos no son mi fuerte, siempre los evito porque si tiene la mala suerte de no gustarme los primeros del indice, me es es casi imposible sentirme motivada con los restantes y casi siempre logro abandonarlo, esa es mi cruz con los libros de relatos. Es más con "Sauce ciego, mujer dormida" quedé un tanto decepcionada, a pesar de que Murakami es uno de mis escritores favoritos.

@Poverello hace 9 años

Líbreme Dios, Krust, de criticar a Kurosawa, que me parece un maestro, como John Ford que, evidentemente, estaba muy occidentalizado, ja ja. Sólo digo que su estructura narrativa no es la común del cine clásico de su país (excepto algunas excepciones como Kagemusa, Rashomon...), de hecho varias de sus obras son prácticamente western y no por casualidad es el único director oriental de la época con dos adaptaciones hollywoodienses de sus películas. Fue quién abrió la veda al gran público del cine oriental, pero nada que ver con Ozu, Mizoguchi, Naruse... Sucede ahora con Zhang Yimou (excepto sus primeras obras) o Ang Lee e incluso Koreeda y el último Wong Kar-Wai adaptados -unos más que otros- a la industria a pesar de seguir con su clara sensibilidad oriental, mientras algunos como Kim Ki-Duk, Imamura y para que hablar del esperpéntico a veces Tsai Ming-Liang se nos hacen difíciles de digerir.
Pero Kurosawa me encanta, sólo que para mí no es cine clásico oriental, como no lo es Ford, Wilder o Welles. Otros genios.