JÓVENES IDEALISTAS E INTRÉPIDOS, EN LUCHA CONTRA HITLER por EKELEDUDU

Portada de PIRATAS DE LA LIBERTAD: GRUPOS Y EJÉRCITOS DE ADOLESCENTES QUE COMBATIERON AL NAZISMO 1933-1945

Empecemos diciendo que PIRATAS es un libro que hace bien al corazón. "·Entre las historias de dolor y de ruina que nos llegaron de la oscuridad de aquel entonces, hay sin embargo algunas en las que en medio del llanto resplandece la alegría, y a la sombra de la muerte hay una luz que resiste..." ¡Qué familiares sonarán estas palabras a algunos, por saberlas casi de memoria, ya que sirven de introducción a la más bella de las historias recogidas por Tolkien en EL SILMARILLION, la de Beren y Lúthien! Pues bien, este libro viene a traernos otras historias en las que, a la sombra de la muerte, hay una luz que resiste, pero es muy otra la época de oscuridad, aunque no menos exenta de dolor y de ruina: nada menos que la Segunda Guerra Mundial y el autoritario y aterrador régimen nazi sojuzgando Europa. Su autor, Roger Faligot, nos habla aquí de algo de lo que muchos de nosotros no teníamos idea: la valiente resistencia que grupos de niños y adolescentes ofrecieron a Hitler, sus huestes y sus colaboradores.

No puedo negar que el libro me impactó desde las primeras páginas, de una manera que no podría describir, sobre todo por mi previo desconocimiento sobre este tema. Y sin embargo, no podemos menos que recordar que en HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO, ya comentado aquí, se hacía referencia a una tal Sophie Scholl, asesinada el mismo día en que Traudl Junge iniciaba su labor como secretaria al servicio del Führer. Más de una vez quedé preguntándome quién sería esta tal Sophie Scholl, evidentemente alguien medianamente conocido, puesto que allí no se consideró necesario aclarar de quién se trataba. Casi lamento ahora no haberme molestado en averiguarlo antes porque, la verdad, es una vergüenza que no se sepa de ella o de tantos otros jóvenes de entre 12 a 19 años que tanto se obstinaron en luchar contra uno de los regímenes más siniestros que haya conocido la Historia. Pero más vale tarde que nunca, y este libro brinda la oportunidad de reparar tamaña injusticia.

Lo que hicieron estos jóvenes, calificados en su tiempo como niños por no existir entonces la categorización de adolescentes, es algo que no tiene precio, si se lo medita debidamente. "Creo que, a pesar de todo, la humanidad es buena", escribió Anna Frank en su famoso diario. Estos chicos, con sus actos, de alguna manera decidieron darle la razón aunque los adultos optaran por la inacción cobarde. De algunos de ellos podríamos decir, en razón de su sangre judía, que no había posibilidad de optar, que la lucha era el único camino a seguir, teniendo en cuenta el tétrico panorama que podía aguardarles en los campos de concentración. Pero otros eran tan indoeuropeos (renunciemos a la ya desagradable palabra arios) como cualquier oficial de las SS; pero, a diferencia de éstos, decidieron que la única raza a la que había que pertenecer era la humana, y en el mejor sentido del término. Algunos fueron más osados que otros. Algunos se mostraron increíblemente desafiantes al ser llevados a juicio por las autoridades colaboracionistas. Alguno hubo que no había soportado ver BLANCANIEVES hasta el final por aterrarse ante la metamorfosis de la reina en bruja, y sin embargo halló coraje cuando lo necesitó. Los hubo, por desgracia, que pagaron su enorme valor con sus vidas. Jóvenes vidas ofrendadas por la libertad y la dignidad humana. Y todos ellos fueron héroes de una manera que nadie imaginaría que podrían serlo personas de esas edades.

El libro, inevitablemente, deja pensando acerca de muchas otras cosas. Sin duda, como leí recientemente en otro libro -creo que en una biografía dedicada a Cagliostro-, la edad de la audacia es la juventud. Esto sería perfectamente válido si se tratara de dedicarse a deportes de riesgo o a aventuras arriesgadas por el simple amor a la aventura. Tratándose de una amenaza como el nazismo o cualquier otra tiranía, ya no hay excusas, no es justificable alegar que eso es para los jóvenes, porque se ha repetido hasta el cansancio que Ningún padre debería enterrar a su hijo. En otras palabras, en lo concerniente a este tipo de riesgos, los adultos deberían dar el ejemplo. El hecho de que jóvenes de ambos sexos (es decir, tampoco hay excusa para el sexo supuestamente débil) hayan ennoblecido a la humanidad con proezas tan decididas y desinteresadas deja obsoleto el remanido argumento según el cual, ante situaciones similares, nada se puede hacer. Vale la pena tenerlo en cuenta, sobre todo porque tendemos a pensar que experiencias como la dictadura nazi no pueden repetirse, que nosotros jamás viviremos nada parecido pese a que la Historia reciente desmienta esta ingenua suposición con casos como, por ejemplo, el de la última dictadura militar argentina. Pues bien, todo es posible, y si hechos tan aberrantes u otros parecidos volvieran a acaecer, sepamos que nuestra cobardía no tendrá defensa válida.

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaría la juventud actual, de hecho nos preguntaremos sin duda si no está reblandecida, pero eso sería lo de menos, ya que el niño que se asustaba con BLANCANIEVES no era un duro, precisamente. La importante será preguntarnos cómo reaccionaría cada uno de nosotros. No muy honorablemente, me temo.

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 1 voto · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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