VARONES ATORMENTADOS por sedacala

Portada de LOS HERMANOS KARAMAZOV

Turbio, complejo, recóndito… Estoy pensando en las novelas de Dostoyevski que he leído y un desbarajuste de ideas borrosas se confunden en mi mente; es un amasijo espeso, que prevalece por encima de las sensaciones nítidas o coherentes, que también las tengo: emotivo, visceral, directo, pero estas últimas me van llegando conforme LOS HERMANOS KARAMAZOV progresa hacia su fase decisiva; antes de ese momento, recuerdo más lo tibio que lo brillante; después se impone esto último.

Dostoyevski, es un investigador entusiasta del alma y de la personalidad del ser humano. No es tan aficionado a describir situaciones. En ese cometido es un poco seco, es parco en datos, deja flecos sueltos en sus frases que impiden al lector captar bien los hechos. Adopta giros en el lenguaje de sutil interpretación. A cambio, dibuja con trazos enérgicos el perfil psicológico de sus personajes y analiza las motivaciones de su comportamiento. Su estilo es un medio eficaz para la expresión de sentimientos, pero, tal vez por esa misma razón, supone un obstáculo para la narración bien definida de algunos acontecimientos, al exponerlos de forma expeditiva y demasiado directa. Su probada expresividad puede dificultar a veces una definición precisa de los hechos. En un símil pictórico, diría que es un absoluto expresionista.

La primera parte contiene la exposición de la trama; es larga y toca muchos órdenes de materias. Hay, una profusión de información sobre el comportamiento de los monjes en los monasterios ortodoxos. También aparece, la obligada descripción de los personajes, la relación entre ellos y la relación con la sociedad en que se desenvuelven. Estas conexiones se explican a través de los diálogos que tienen lugar entre unos y otros. Es clara la intención de Dostoyevski, de servirse de estos diálogos para ir marcando la personalidad de sus personajes. En esta fase, tiene momentos entretenidos, pero tiene otros más bien pesados. El talante personal de cada personaje se va desvelando según avanza la novela, al dedicarle al menos un capítulo a cada uno, poniendo así de manifiesto sus caracteres.

Sus personajes, utilizan un tono seco, cortante, a menudo grosero; otras veces, apenas mascullan las palabras, o las escupen, o las gritan encendidos. Son diálogos de gran expresividad que encajarían muy bien en un teatro. En un escenario oiríamos las palabras y además veríamos los gestos; en sus páginas leemos sus palabras pero ignoramos los gestos y el autor no siempre los facilita. Por esa razón, a veces se leen frases que dichas en voz alta y con la entonación debida serían muy elocuentes; mientras que leídas, la ausencia del adecuado matiz que aporta la voz, las hace quedar un poco frías. No tiene ninguna dificultad en modificar el lenguaje que utiliza, varias veces a lo largo del libro. Sí es un taimado Iván Karamazóv quien expone a su hermano menor su extenso y farragoso ideario, su expresión es sombría y críptica; sí es Kolia, el chaval listillo de trece años, se expresa con la autosuficiencia propia de un jovencito que se sabe inteligente; sí es Zósima, el venerable mentor de Aliosha, el que relata su enriquecedora biografía, su lenguaje se vuelve amable y transparente como si fuera un Dickens ruso. Tiene un estilo suyo propio, pero a veces lo cambia para adoptar el que cree conveniente a la esencia del discurso, o a la personalidad del que habla.

No es un escritor que se desviva por detallar el espacio físico; escasea su descripción de ambientes, y si algo indica es con poca convicción; creo que le concede poca importancia al conocimiento formal del ámbito en que sucede la acción. Un ejemplo: describe la vida y obras de Fiodor, el padre. Bien, pues aún así, no consigo formarme una imagen lúcida de cómo es su casa, o cual es el decorado en el que se desenvuelve su vida, ¿es acomodado, es burgués, tiene lujos, o vive rodeado por la miseria y la mezquindad como podría suponerse por los trazos tan gruesos con que le describe? No lo sé, el sentido común me dice, que puesto que tiene dinero, ha de vivir bien; sin embargo, las sensaciones captadas leyendo, parecen describir a un tipo cutre. Otro ejemplo, la juerga que Dimitri se corre con Gruchineka y los otros en Mokroié. Hay un cuarto azul, hay un canapé y una cama, y como juegan a las cartas, deduzco que habrá mesa y sillas. Poco más que eso, sé del lugar. No estoy seguro de que diga algo sobre como son estos sitios, pero si lo dice debe ser de pasada porque en mi memoria no se quedó. Su interés, por tanto, se centra mucho en los estados de ánimo y el contenido de las mentes, y muy poco en estos detalles, que debe considerar innecesarios.

Un apunte sólo, para reseñar algo que me ha llamado la atención por escaparse del encuadre en el que tenía yo situado a Dostoyevski; me refiero a su sentido del humor. Reconozco que son débiles pinceladas repartidas por aquí o por allá; pero están ahí y eso, que no recordaba, ya me resulta sorprendente. Me estoy acordando sobre todo, de sus comentarios burlones casi siempre vinculados a su enfoque de los personajes femeninos de más edad, e incluso a la actuación de las mujeres como un activo y sonoro grupo de presión, en el transcurso del juicio.

Los temas de que trata, no son fáciles: las tensas relaciones entre un padre viudo y sus tres hijos adultos. Un padre malvado, ruin, pendenciero, mujeriego, irresponsable, envidioso; tiene todo lo malo. Los hijos, también son malos hijos, despilfarradores, inconscientes, orgullosos, violentos, algo así como un estigma de los Karamazóv, a excepción de Aliosha, el pequeño que parece invadido por inquietudes espirituales. Con gente así de problemática, solo hay que sentarse a esperar a que pasen cosas, y la verdad es que no defrauda, el drama está servido y es, muy interesante. Los acontecimientos subsiguientes se desencadenan en una espiral de seducción que te atrapa y que ya no te abandona.

Esta mezcla de temática dura, de complejidad de personajes, y de lenguaje empeñado en resaltar los rasgos más incómodos; convierten la lectura de la primera mitad del libro, en un ejercicio arduo y comprometido. Muchas veces, en su transcurso, piensas: esto, no me interesa en absoluto, ¿por qué habré de seguir leyendo?, o bien: esta elucubración sobre la existencia de Dios ¿que tendrá que ver con la novela? Y así, algunas más. Pero en cambio, otras muchas veces te introduces con fuerza en la novela, y te vuelve a interesar. Esto, me consolaba yo, pasa en muchos libros con muchos autores que luego te entusiasman. La cuestión es: ¿Dostoievski, cuesta más que otros? Mas luego, llega el momento crucial, llega la segunda parte y el libro te atrapa, las dificultades se allanan, y acabas siendo poseído por la fascinación que ejerce. También leyendo CRIMEN Y CASTIGO, acabé atrapado de una forma parecida.

Unas cosas con otras, el balance es muy positivo. Aunque me resulte a veces laborioso de leer, es positivo. Por que, lo que a veces tiene de ingrato, queda largamente compensado con el tremendo interés de sus mejores páginas. Pero; (siempre hay un pero) yo particularmente, sin extender la comparación más allá y quedándonos en los grandes escritores rusos, tengo predilección por Tolstoi. Me identifico más con su estilo sobrio y centrado en las emociones de los personajes, que con el estilo más recio y volcado en analizar su subconsciente, que tiene Dostoyevski. Es una elección más anímica que estética, más visceral que razonada.


P.D. En la reseña que he redactado tras leer el libro, expreso mi opinión extraída durante su lectura, en ella queda claro que, a pesar de que el libro me ha gustado mucho, soy reticente con la aspereza del lenguaje que utiliza su autor, que, a mi modo de ver, dificulta un tanto la lectura de las fases menos intensas o más tediosas, sobre todo de la primera parte. Una vez finalizada la lectura, tuve la curiosidad de contrastar la versión leída por mí, de Alba Editorial, con otras accesibles en Internet, y comprobé sin ningún género de duda, que esta versión es malísima. Naturalmente no sabiendo ruso, no puedo afirmar que sea o no, fiel al original; pero si puedo asegurar que el castellano en que está escrita es muy malo y tiene un buena parte de responsabilidad (no toda), en los inconvenientes que yo aprecié durante su lectura. Lastima que esta comprobación no se me hubiera ocurrido antes.

Escrita hace 9 años · 4.9 puntos con 9 votos · @sedacala le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@_567_ hace 9 años

Escribe Murakami en mi lectura actual, además justo de esta mañana, en referencia al sistema de autoconocimiento personal una vez alcanzada cierta edad (para poner en situación al respetable, aunque me consta que tú también has leído esta novela, mediada la cuarentena en el asunto del que nos habla, empezó a notar que no podía aumentar su rendimiento y lo inevitable de asociarlo con el paso del tiempo…); pues bien, el extracto en cuestión es el siguiente:
“Sin embargo, por fortuna, los artistas constituyen un caso aparte. Por ejemplo, Dostoievski escribió sus dos novelas largas más significativas, Los demonios y Los hermanos Karamázov, en los últimos años de los sesenta que vivió. Domenico Scarlatti compuso a lo largo de su vida quinientas cincuenta y cinco sonatas para clavicémbalo, pero escribió la mayoría de ellas entre los cincuenta y siete y los sesenta y dos años”. (Pág.25).
Esto viene a colación de la extrañeza que te produjo el estilo que Dostoievski emplea aquí, ¿tan diferente en comparación con “Crimen y castigo”?, en cuanto al análisis minucioso de los personajes en detrimento de unas descripciones más elaboradas del espacio lugar en que se mueven. Y me ha dado por pensar en que el autor tenía el suficiente bagaje acumulado, llegado el punto en que abordó esta obra, como para construir realmente la epopeya que tenía en mente, le salió de 1100 páginas como podría haberle salido de 2000 si se hubiera centrado más en otros asuntos ajenos al interior de los personajes…
Este es uno de, pongamos una decena de libros, que me apetece descubrir cuando el reloj deje de arrancarme el sueño por las mañanas a golpes de timbre, cuando tenga el tiempo suficiente y el método de lectura adecuado para afrontarlos sin perderme el más mínimo detalle y por supuesto sin bajar los brazos durante la 1ª parte. Con este apunte final vengo un poco a referirme al autoconocimiento personal del principio. Ah! Me ha gustado mucho la etiqueta pictórica literaria que le cuelgas al maestro ruso. También te ha quedado una muy buena reseña expresionista, por otro lado espero que este comment no te parezca demasiado… surrealista.
Ahora tengo que volver a salir a la calle, que también es un libro abierto por cualquiera de las páginas por las que transites. Observar es el verbo primordial en el diccionario vital de cualquier genio de las letras, y Dostoievsky lo era.
Hasta luego.

@Poverello hace 9 años

Justo esta mañana he "robado" de la biblioteca de mi madre Los Hermanos Karamazóv, en una cuidada y preciosa edición en dos tomos que data de 1973. La he ojeado tras leer tu drástica condena a la traducción que has "tenido" que leer. Creo que tengo suerte. Dostoievski debe ser muy muy difícil de traducir, pero como no sé ruso es una hipótesis basada en lo que he leído de él y que debe haber sido en buenas traducciones, pues no puedo parar de gozarlo, a pesar de compartir contigo, sedecala, lo complejo que resulta a veces por su estilo único a la hora de meterse en las entrañas del espíritu humano. No obstante, no tengo esa sensación de que no se esfuerce -por decirlo de algún modo- en las descripciones, sino que todo lo externo, de alguna manera está condicionado por las experiencias y sentimientos de los propios personajes. Como dice Krust, observar, o incluso más: destripar. Quizá eso hace que sea aún más jorobado.
Me quedo aquí hasta que lo lea (cuando encuentre ánimos y tiempo sin estrés). Tu reseña me los ha dado, sin duda, a pesar de que me suelen costar muuuuuucho, leer las que son largas. Mea culpa. Afortunadamente llegó en la ocasión propicia.

@sedacala hace 9 años

Hola Krust. Hasta ahora, antes de esta novela, había leído de Dostoievsky, CRIMEN Y CASTIGO, EL IDIOTA y EL JUGADOR. Y la verdad es que gustarme, gustarme, sólo la primera, me había gustado. Pero tuve el mismo problema que con la primera parte de LOS HERMANOS KARAMAZOV. Que su texto no me parece suficientemente fluido. Cuando se acerca el momento del crimen la cosa cambia y la historia te arrastra. Hasta ahí, estuve un poco perdido buscándola; a partir de ahí es la historia la que tiró de mí. Esto, además en los dos libros de una manera similar. En cambio, ni en EL IDIOTA, ni EN EL JUGADOR, encontré más que novelas ásperas de personajes un poco atormentados. Me queda por indagar en sus relatos cortos, a ver que es lo que me transmiten. De todas formas, piensa que en la reseña has leído mi impresión, que no pretende ser otra cosa que uno de los múltiples puntos de vista de un lector de los miles que han leído a Dostoievsky. De manera que tienes razón en que su lenguaje no es nada diferente de, el de CRIMEN Y CASTIGO, es exactamente el mismo.

Pero, aparte de eso, no es que me haya parecido surrealista tu comentario, es que no te he entendido bien y entre Murakami y Scarlatti me he perdido completamente. Tampoco sé muy bien, por que la reseña te parece expresionista. No lo digo por que me moleste en absoluto, al contrario, agradezco mucho los comentarios a mis reseñas, por que gustándome expresar mi punto de vista, igual de gratificantes me resultan los comentarios que otras personas puedan tener sobre mi opinión; pero me resulta curioso lo de expresionista referido a la reseña.

El expresionismo como movimiento pictórico es más o menos comprensible, pero muy difícil de definir; el expresionismo de un texto es difícil incluso de identificar. Yo, aventuro la posibilidad de que algunos rasgos de Dostoievsky lo sean y así lo expresé, pero reconozco que mi referencia es formal y toma como base lo pictórico. Fíjate en “El grito”, ese cuadro de Munch que se suele poner siempre como ejemplo; es tan tremendamente expresivo que la intensidad de algunos aspectos como el gesto, el color o el trazo vigoroso, ocultan o distorsionan otros aspectos como la luz, o la definición del motivo. Algo así pensé yo que podría ocurrirle a Dostoievsky. Trabaja tanto la expresividad, que traba un poco la claridad del relato.

En cambio Poverello, parece que comprendes o compartes un poco más, mis dificultades con los textos de Dostoievsky. Ya veo que las reseñas largas te echan para atrás; pero, necesito espacio para explicarme. Tengo además, la obsesión de ser muy claro, precisamente para intentar no aburrir al lector.

@Poverello hace 9 años

Estimado sedecala, si deseas amar al Dostoievski (o Dostoievsky) más hermoso y sensible, incluso más -por qué no- comprensible dentro de la necesidad que te da de pensar a través de alguna introspectiva del personaje principal, lee Noches Blancas. Te llevará menos de una hora. Es cálido. Y está en PDF, ja ja.
Y tus reseñas no me aburren, es simple pereza, pues si me lanzó a leerlas no me desagradan. Y aprendo.

@sedacala hace 9 años

Como decía, está entre mis próximas lecturas, que entre tanto libro larguísimo, apetece a veces intercalar algo muy corto. Ya te contaré.

@Poverello hace 9 años

Impresionante. Lo acabo de terminar, creo que no he tardado ni dos semanas, y lo más excelso que puedo decir es que se me han quitado las ganas de leer nada serio por el momento hasta que se me pase la emoción. A un nivel por momentos incluso superior que mi amado Crimen y castigo.
Y absolutamente comprendido, sedacala. Sí que considero que el estilo de Los Hermanos Karamazóv es bien distinto a las otras obras que he leído de Dostoievski, aunque el lenguaje sea muy similar. Por eso me costaba trabajo entender lo que comentabas respecto a lo descriptivo que sí que existe en gran medida en Crimen y castigo o El jugador... Es que la estructura de esta obra es absolutamente teatral, en el sentido más maravilloso y trágico de la palabra. No caben las descripciones, a menos que sean pie para situar cada escena.
Y el amor que destila Dostoievski hacia su héroe Aliosha... ¡Qué bien deja a las claras ese sincero homenaje a su hijo pequeñito, fallecido mientras escribía la obra!
Lo que me siento incapaz de ver es la dificultad de lectura de esta obra con mayúsculas. Se admite sin ningún género de dudas en Crimen y castigo, pero la propia estructura de la obra, diseccionada en capítulos de escasa extensión, facilitan enormemente el meterle mano. Incluso es más que viable pudiendo afrontar los Karamazóv como un auténtico y paradigmático melodrama trágico si no se tiene deseos de bucear en su intemporal trasfondo espiritual y filosófico: la conciencia y la fe, que avocan a la sinceridad menos deseada y oportuna: "tal vez se engañaban, pero eran sinceros"... Y sobre todo la moral, víctima o verdugo de un Dios sin el que "todo le estaría permitido al hombre" como compulsivamente, en lo crucial, retornan y convergen una y otra vez los protagonistas de esta inmortal historia.
No sé... darte las gracias, sedacala, una vez más por tu reseña, que me convenció definitivamente a agarrar por los cuernos este deseo incumplido. Brutal, y no me enrollo más a nivel contextual que esto parece una reseña, ja.

@sedacala hace 9 años

Bueno, veo que disfrutas con Dostoievsky. Me parece muy bien, por que es un gran escritor que comunica una tremenda fuerza en todo lo que escribe. Yo diría que es su característica más notable. Veo que coincides en lo de la desatención del autor por describir los espacios físicos y quizá es que efectivamente no lo requieran sus novelas. Coincido contigo en lo de la estructura teatral. No es que su obra se preste a ser representada, no; más bien es que lo teatral, evidentemente en el buen sentido, es otra de las características de su obra en la cual el gesto, el énfasis, el entusiasmo de algunos personajes, el pesimismo de otros, parece que se presten a ser enmarcados en un escenario parco en mobiliario y de luces contrastadas iluminando a los personajes y desenfocando el fondo. En ese contexto, que tú dices teatral, efectivamente sobran las descripciones, que distraerían más que otra cosa. En fin, es una manera de verlo, que además encaja muy bien con el entusiasmo que te ha provocado su lectura. Lo que pasa es que aquí intervienen los matices. A mí el libro me gustó mucho y le puse un 8, pero como decía en mi reseña, me identifico más con el carácter de las historias de Tolstoi, más serenas, que con el de las de Dostoievsky, más vehementes. Es el matiz que hace que a unos nos gusten más unas cosas que otras aun siendo muy buenas ambas. Y el énfasis teatral que tú le atribuyes, encaja mejor con tu visión entusiasta, que con la mía, muy favorable también aunque menos entusiasta. Dices que no ves la dificultad de lectura de esta obra con mayúsculas. Yo sin embargo sigo viéndola, por que tengo grabado en la memoria el rato en que leí como Iván le cuenta a Aliosha en una mesa de un bar lo que piensa sobre Dios y sobre el mundo y se me hizo pero que muy cuesta arriba leerlo. Es sólo un caso puntual, de un momento de difícil lectura, pero hubo otros varios en la primera parte del libro. Al menos, para mí lo fueron.

@Poverello hace 9 años

Curioso lo que cuentas, sedacala. Justamente ayer comentaba con otra persona de SdL su sensación contraria a la tuya, ja ja: una de las cosas que más le había entusiasmado era esa perorata de Iván que, todo hay que decirlo, para bien o para mal, tan sólo ocupa uno de los capítulos de la obra. Es decir, casi nada, como para ser tan querido o tan odiado... Con ello se hace patente lo que dices sobre la vehemencia y visceralidad de Dostoievski, que lleva al lector/a a extremos en algunas partes de sus obras. Sin embargo, a excepción de lo que dices respecto al -llamémosle sin ser del todo preciso- histrionismo de los personajes, en el resto de la obra que he leído de él no veo nada de teatral. Aquí sí, mucho.
No obstante, es preciso no sacar de contexto la obra. Finales del siglo XIX en Rusia, ortodoxia pura y dura y remarcados antagonismos entre fe y estado, donde incluso los dos alegatos en el juicio a Mitia -fiscal/abogado- parecen representar ambas posturas que desde extremos opuestos terminan nombrando a la madre Rusia como forma de tirar a su favor. Toda la obra de Dostoievski está marcada irremediablemente por esa alteridad: conciencia, moral, Dios... y, para su interpretación, se hacen necesarios tanto el cuento de Iván como el otro cabo representado por Zossima (que le resultó insufrible a tu alter ego en SdL, ja ja). En la última línea de la obra (que no destriparé), Dostoievski deja bien a las claras la importancia que concede a no renunciar a la dimensión trascendente del ser humano versus el puro racionalismo, so pena de perder la cordura.
Me encanta debatir con usted, sedacala.

@Faulkneriano hace 5 años

Y vosotros que habéis leido la novela ¿qué pensais de la oportunidad de llevarla al teatro? Estas navidades vi la versión que Gerardo Vera dirigió para el Centro Dramático Nacional, con Juan Echanove como el patriarca Karamázov (yo siempre digo Karamazov) y, la verdad, me pareció todo un poco extraño. Las novelas son novelas, por mucho teatro que se le eche. Pero la sala estaba llena, con las localidades agotadas, y los aplausos eran resonantes.

@Tharl hace 5 años

No leí en su momento esta excelente reseña. Comparto muchos de vuestros comentarios, especialmente el adjetivo de “(pre)expresionista” a Dostoievski.
Yo abandoné “Los hermanos Karamazov” a las 500 páginas (aprox.). No lo estaba disfrutando. Cargante, ortopédico, intuyo que amañado, y muy sobrecargado de ideas. Así que es lógico que comparta con Sedacala su apreciación de “novela difícil”. No por cuestiones formales, sino de ritmo y, en mi caso, de interés. Vamos, que es aburrida. En algún momento tendré que darle otra oportunidad. De momento tengo pendiente “Noches Blancas”. Pero no suele gustarme este ruso, aunque aún no me atreva a decir que esté sobrevalorado.
Curiosamente, y en esto vuelvo a coincidir con Sedacala, también abandoné Crimen y castigo. Y lo hice en el momento determinante que señala Sedacala: tras el asesinato. La narración del asesinato me parece la cúspide literaria de lo que he leído (dos medias novelas) del autor y si no seguí leyendo fue porque se cruzaron otras lecturas más urgentes y acabé postergándolo. Con “Los hermanos…” no fue así: lo abandoné con toda mi voluntad y después de leer la historia del insufrible Zósima.

Por cierto, me ha sorprendido tu comentario de la traducción de Alba. Yo leí la de Cátedra y tampoco me gustó. Pensaba darle la próxima oportunidad con Alba porque me sonaba haber leído que era buena. Así que gracias por el aviso. Es todo un detalle a agradecer hayar un par de pinceladas sobre la edición y la traducción leída en una reseña.

Para expiar mis faltas pensaba ir a la obra de teatro que dice Faulkneriano, pero me dio pereza. Ya sufrí bastantes adaptaciones teatrales en el CDN el año pasado con Fuasto (¡qué infierno!). Y que conste que a priori no tengo nada en contra de rescribir una obra en otro medio. La indiferencia está garantizada cuando pretende traducirse la obra, idealmente, punto por punto. Pero cuando es una interpretación y relectura persona puede salir bien una joya o una basura. Las dos adaptaciones de El Resplandor son paradigmáticas al respecto.
Aunque seguramente con el teatro sea más difícil. Ni si quiera es fácil ponerse de acuerdo en si una obra de teatro debe ser leída o representada. Fausto, desde luego, no fue escrito para su representación. Hay novelas muy teatrales y teatro muy novelado, y eso puede complicar más las cosas que cuando se adapta una novela al cine.

@sedacala hace 5 años

¿Pero cómo volvéis con Los hermanos K... a estas alturas?
Tengo que rebobinar y pensármelo.

@sedacala hace 5 años

Sabéis que no soy cinéfilo y que de hecho no voy al cine; bueno, pues al teatro voy menos todavía. Pero al margen de eso, me he releído la reseña (no me acordaba de casi nada), y todo el rosario de comentarios, y me ha sorprendido que tú comentario, Faulkneriano, está asombrosamente relacionado con mucho de lo que decíamos aquí "hace más de un año", que a saber cuando pudo ser. Tienes buena memoria.
En todo caso, recordando todo lo anterior, mi comentario sobre las características histriónicas de estos personajes lo sigo manteniendo, a pesar de que, muchas veces, el tiempo corre un velo de extrañeza sobre las cosas que uno razonó "in illo tempore", convirtiéndolas en absurdas a ojos posteriores. Pues no es el caso, me sigue pareciendo muy razonable todo lo que se dijo al respecto (Poverello coincidía conmigo).
Pero claro, si lo has visto y no te ha convencido... A mí "a priori", me parece razonable el pensar que pueda quedar bien.

Lo de las traducciones del ruso, Tharl, sobre todo si se trata de un escritor de pluma poco convencional, me parece dificilísimo. El castellano que resulta suele ser extraño, muy extraño para un gusto como el mío, que no admite bien los giros extraños o las frases de composición rara.

@Faulkneriano hace 5 años

Vuelvo con los hermanos K, primero por la dichosa obra de teatro y, segundo, porque a mi mujer le han regalado el tocho estos Reyes y estoy pensando en releérmelo. Ah, y porque he visto estos días una serie rusa sobre Dostoievski, bastante flojita, que termina justamente cuando el autor se desplaza en un carro a un monasterio para recopilar material para su última novela. Vaya si le gustaban las mujeres a nuestro Dosto, como le llamamos en casa: más que jugar a la ruleta en Baden Baden. Tipo raro.

@Poverello hace 5 años

Redigo lo dicho.

Si hay una novela que haya leído que, supuestamente, pueda adaptarse sin demasiadas dificultades a teatro por estilo esa es Los Hermanos Karamazov. Que luego es un truño, pues puede ser, ¡si eso puede pasar incluso con las que son de teatro!

Tendré que verla para opinar.

@Tharl hace 5 años

Sobre todo puede pasar si, como en nuestro país (al menos en Madrid y especialmente en el CDN), los actores de teatro siguen entusiasmados con la idea de declamar sobre las tablas, ¡incluso cuando representan a Ibsen!

@serluna48 hace 5 años

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