SUEÑOS ROTOS por FAUSTO

Portada de NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO

Cleopatra es un personaje histórico con un acentuado barniz de leyenda. Son pocos los documentos (no hay escritos personales) fehacientes e imparciales de su biografía, puesto que la mayoría están redactados por su enemigo: los romanos, y en concreto por Plutarco.
En torno a esta figura giran numerosas anécdotas presentándola como la quintaesencia de la pasión amorosa, intrigante y manipuladora, donde es difícil discernir qué hay de cierto o falso en estas crónicas.
Fue una reina astuta, inteligente, luchadora, independiente y ambiciosa, con actitud despiadada ante cualquier obstáculo que le impidiese conseguir su deseo. El atractivo que atesora es gracias a su belleza (no es espectacular), su don de gentes (hablaba varios idiomas), sus artes amatorias, y su inventiva para agradar y entretener con grandilocuentes puestas en escenas llenas de fantasía y lujo, pues posee un alto espíritu teatral y vanidoso. Y lógicamente, hay que mencionar su mítica seducción; un encanto irresistible para los grandes hombres de ese momento histórico: Julio César y Marco Antonio.

Terenci Moix recoge varias de las conocidas anécdotas que se han divulgado sobre ella, pero a su vez, también compone una Cleopatra particular e íntima, donde prevalece los sentimientos y pasiones a la acción y los hechos históricos. Se realza los sueños que anhela y ambiciona, junto con sus esperanzas, ya sea como madre, como amante o como dirigente político en calidad de Reina de Egipto. Aspiraciones que tienen como raíz la pretensión del gran Alejandro Magno por conquistar y dominar el mundo.

Es una novela de amor extremadamente pasional, que pasa por todas la fases. El inicio, la desesperación y venganza, provocado por el abandono del amante, transforma a Cleopatra en una figura de la tragedia griega: una Medea colérica sin instintos infanticidas. Más tarde seguirá con la indiferencia, la reconciliación y la entrega total en cuerpo y alma. Una historia inimitable.

Uno de los factores más significativos de la novela, acaso el principal, es la forma particular de la escritura. Una narración poética componiendo una estética elegante, bella y sensual (a tono con el lugar exótico). Debo confesar que en principio me deslumbró, con una profusión descriptiva de imágenes sensoriales (paisajes, ambientes, colores, tonalidades, fragancias, sonidos, música, sabores, impresiones táctiles, etc.) y detalladas explicaciones de sensaciones interiores de los personajes. Pero, poco a poco, esta redacción lirica se va volviendo cada vez más excesiva e insistente, donde va ahogando la trama para centrarse en exclusiva en los sentimientos y sueños de Cleopatra. Como en un remolino, va girando en torno a ella demasiados asuntos, a veces repetitivos, siendo menos fluida la lectura. Cleopatra Séptima, es un carácter complejo, con algunas incoherencias, cuyos principales valores son sus sueños, su abnegación por Egipto, su ambición, su hijo y su pasión. Personalidad que al final me ha resultado un tanto irritante, como su odiado y amado Marco Antonio.
Terenci Moix ha homenajeado (eso pienso) con varios pasajes a la desorbitante (fundamentalmente en presupuesto, decorados, vestuario, metraje, problemas financieros y escándalos) película “Cleopatra”, dirigida por el excepcional Mankiewicz, que fue un gran fracaso económico.

Hay varios personajes secundarios que me han interesado más, y a pesar de la relativa poca extensión, Moix los ha dibujado perfectamente, siendo, para mí, especialmente atractivos. Éstos se debaten en luchas internas, dudas por su naturaleza y su papel social. Aquí el registro literario no tiene la “aglomeración” de ideas y adjetivos; del remolino verbal pasamos a un torrente de palabras más sencillas, ligeras y amenas de leer, sin carecer de profundidad psicológica.
Totmés, el sacerdote de Isis, deliberando entre la pureza del alma y el deseo carnal, con la tortura del pecado; la verdad y la hipocresía de la religión; la infancia perdida, su identidad y el destino elegido por otros.
Octavia (esposa de M. Antonio y hermana de Octavio) mujer de gran belleza y con un alto grado de respeto por las normas sociales, es un ejemplo de decencia, dignidad y comportamiento, pero tiene a la soledad y la amargura como compañeras. Contrapunto de Cleopatra, que en ambas mujeres hay una corriente, casi idéntica, de pensamientos contradictorios: admiración, la envidia y una cierta aversión; pero ante todo hay compresión rayando con el afecto.
Por supuesto tiene incidencia en la trama más protagonistas: Cesarión (hijo de Cleopatra y Julio César), Octavio, el futuro primer emperador romano, y la otra tormentosa historia de frenesí pasional, que es adyacente a la principal.

El argumento contiene un distinto elemento crucial (esencia importante e impersonal) y que el autor nos hace partícipe de su fascinación: Egipto. Terenci con su prosa retratista y colorista nos dibuja la fisonomía de varios paisajes: Alejandría, Tebas, el Nilo, Atenas, Antioquia, etc.; poniendo en contraste la voluptuosidad, suntuosidad y grandeza de Oriente con la parquedad de Occidente, que está encarnada en la adusta y poco atrayente Roma. Nos define a una Alejandría cosmopolita, que es una mezcla de razas, culturas (egipcia y griega), creencias, y con una amalgama de construcciones antiguas y modernas engalanadas con una exuberante decoración.

Primera novela que leo de este autor, y que por lo que recuerdo de él, entre frívolo y comprometido (homosexualidad declarada, apuesta por el castellano, y malas relaciones con el gobierno catalán), no tenía idea que iba a encontrarme. Ha sido un principio espectacular, que ha ido decayendo con el pasar de las páginas, y que al final me ha parecido una buena novela con unos párrafos excelentes llenos de poesía, y un argumento no tan brillante, subrayando que es en determinadas situaciones y personajes.

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 4 votos · @FAUSTO le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@lucero hace 9 años

Completísima reseña. Luce atractivo desde el lenguaje y los ambientes. Cuando vire a históricas otra vez, lo encaro. Gracias

@nikkus2008 hace 9 años

Bien Fausto, me quedo con lo positivo que has destacado del libro, y como soy un enfermo fanático del "color" (Gautier, Flaubert, Baudelaire tienen la culpa) me lo voy a comprar o a bajar y tantear y luego comprar, veré. Muy buena reseña amigo, como siempre.

@FAUSTO hace 9 años

Gracias, lucero. A pesar de los altibajos, yo también seguiré con este autor, y en concreto con “El sueño de Alejandría”, que continúa con la historia de algunos personajes de “No digas que fue un sueño”. Dejaré pasar un cierto tiempo, pues ahora sé, más o menos, que clase de prosa me voy a encontrar.

¡Hola nikkus! Ya que mencionas a Flaubert, cuando leí esta novela me acordé de “Salambó”, y sobre todo de lo que comentamos en tu reseña. Por supuesto no son “comparables” el estilo y las novelas, pero tiene el tono narrativo tan descriptivo, que son similares en algunos aspectos. Seguro que disfrutarás y apreciarás este libro más que yo.

Saludos a ambos.

@Hamlet hace 9 años

Muy buena reseña, Fausto. A mí parece que me gustó algo más la novela, pero al final eso no son más que cuestiones de gustos personales. Lo que parece claro para ambos es el talento poético de la prosa de Terenci Moix, un autor de enorme sensibilidad ( en correspondencia con su ajetreada vida), capaz de cargar sus textos con el aroma, la fascinación y la opulencia de otros tiempos, que seguramente transiten con más facilidad por lo legendario que por lo histórico, pero ¿ que más da ? Esto es literatura y no una clase magistral de historia, y de lo primero Terenci sí que sabía bastante.
Por cierto, me encantó tu referencia a la película de Mankiewicz. Una de esas obras maestras que el gran público recuerda por los amores entre Elizabeth Taylor y Richard Burton y por haber dado un golpe de gracia económico a su productora, pero que sin duda es mucho más. Una película intimista, que mostró que los "peplums" no siempre, y sólo, deben ser películas de mera acción con los ropajes de una antiguedad embellecida. Espectacular también la anterior visita de Mankiewicz a la romanidad, en este caso shakesperiana, en su Julio Cesar.
En cuanto a "El sueño de Alejandría" yo lo leí también en su momento y su recuerdo es igual de bueno que el de la obra que nos ocupa. O sea que sí Nikkus y tu os lanzáis a su lectura espero que la disfrutéis.
Un saludo.

@nikkus2008 hace 9 años

Hola Fausto, Hamlet, lucero; mi lista de libros varió, o se enriqueció gracias a esta página, aunque decir gracias a esta página es un poco raro; se enriqueció y amplió, decía, gracias a ustedes. Jamás hubiera pensado en leer o tener en cuenta a Waltari, Moix, Benoit, Bufalino, Steinbeck, y tantos más. Son autores a los que hubiera pasado de largo en las librerías.
Cualquier libro que trate temas de oriente, con descripciones exuberantes, densas, coloridas, todo eso me encanta. Todo libro que conozcan, que hable de la antiguedad, y cuyas descripciones resulten más o menos parecidas a los libros citados, POR FAVOR AVISEN, que cada tanto me doy un baño de incienso, y palmeras, y sol, y palacios de mármol, etc.
Así que saludos a los tres y gracias por sus recomendaciones; de apoco me estoy desasnando. Un abrazo Fausto, Hamlet, lucero!!!

@FAUSTO hace 9 años

Gracias Hamlet. Las dos películas que mencionas las acabo de ver hace poco. El péplum no es un género que me apasione, pero tiene sus obras notables: “Espartaco”, “Gladiator”, etc.
Siendo Mankiewicz un director que me encanta y después de haber visto casi toda su filmografía, sus films de romanos no están entre las mejores, pero si son destacables trabajos. “Julio César” la volví a ver después de leer una biografía sobre este político y general romano, y es una excelente adaptación de la obra shakesperiana, con anacronismos incluidos. Da un poco de grima ver a Bruto (James Mason) paseándose y leyendo un libro de bolsillo.
Y “Cleopatra” ha sido la primera vez que la he visto, y ha sido antes de leer la novela de Terenci. Con tantas críticas contradictorias sobre esta película, me he encontrado una obra muy amena (con tres horas de metraje es un gran elogio), y con escenas impresionantes. Como bien dices una película intimista con un gran nivel de calidad. También es entretenida y curiosa toda la historia que originó el rodaje, como las más variopintas anécdotas de actores y los colaboradores que trabajaron.

Hola otra vez, nikkus. Pues estaré atento a tu ruego, y si leo o recuerdo alguna novela de esas características te aviso.
Totalmente de acuerdo con tu observación. En páginas como ésta, y gracias a las reseñas y comentarios, se descubren autores y novelas que serían impensables descubrir por uno mismo. Es una de las “funciones sociales” de SdL más interesantes y, a la vez, cargante. Aumenta considerablemente el volumen de posibles lecturas, y es algo que puede ser demencial, jeje.

Saludos para todos.

@lucero hace 9 años

SdL amplía enormemente el espectro. Aquí parecemos muchos, pero en el escenario real, no virtual, los lectores de literatura son pocos, aún considerando el tema con parámetros amplios (todos los géneros y calidades, comerciales y románticas, etc, respetables todas).
Se enriquece uno mucho, sobre todo al interactuar con personas de otros países y continentes. Los senderos personales de lectura se bifurcan y prometen placeres variados. Me propongo leer autores de los que jamás había oído y que agradezco a SdL.
Me obliga a escribir también, a reseñar, que es un modo de ordenar las sensaciones que nos deja el libro y a ejercer el espíritu 2.0 ...compartir y retroalimentarse.
Pero aumento la lista de deseos muy rápido, creo que es algo compulsivo.......