ANATEMA por Poverello

Portada de JESÚS. LA HISTORIA DE UN VIVIENTE

Si con cierta dosis de espiritualidad le suelto a la peña que soy budista, algunos llegarían hasta a admirarme, recordarían a Richard Gere, su sentida lucha por la independencia del Tíbet e incluso alguien más avispado y docto podría recurrir a la maravilla de la reencarnación, aunque en realidad sería bastante más preciso hablar de la trasmigración de las almas y no se debiera olvidar que tal hermosura es, tanto para hindúes como para budistas, un vil castigo.

Digo esto porque la cosa cambia si se me ocurre decir que soy cristiano, y encima católico. ¡Qué indecencia! "Anatema", soltarían unos, "¡Lepra, lepra!", tantos otros, ambos expulsándome a patadas de la sociedad civil. En realidad, me siento más cerca de ser expulsado por la propia Iglesia Jerárquica que, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe -antigua Inquisición, aunque es lo mismo- condenó a Schillebeeckx hasta en tres ocasiones. Una de ellas en 1979 por el libro que nos ocupa. Si en ocasiones sufrimos "orgasmos" incomprensibles con el budismo (al que admiro profundamente y me descubrió el camino de la paz y de la oración) o la New Age (sin que ni siquiera sus propios creadores sepan definir a ciencia cierta qué es), ¿por qué no le damos una oportunidad al estudio, al juicio sólo a través de lo que conocemos aunque nos repela?

Ya es un hecho sumamente extraordinario que un libro de estas características sea reeditado casi 40 años después de su publicación. ¿Será que ningún teólogo ha sido capaz ni de acercarse al modelo y estudio histórico que el holandés injustamente condenado consigue en este libro a partir de unos datos y una hermenéutica imposible de rebatir? Sí, es eso, fijo. Yo jamás he leído nada ni similar. Ahora que tanta gente se rasga las vestiduras por el castigo ejemplar a Pagola por otro libro histórico sobre Jesús (que también está en SdL y es bastante más ameno y asequible de leer) se hace necesario reivindicar la figura de Schillebeeckx, sin cuya visión del personaje humano, viviente y terreno del llamado hijo de Dios probablemente Pagola no habría tenido la extraordinaria opción de ser castigado por sentirse libre. Antes de Pagola también vinieron muchos: Jacques Dupuis, jesuita que murió cuando aún le seguían dando navajazos desde dentro por su libro Pluralismo Religioso; Juan Masiá, otro jesuita, expulsado de la cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia de Comillas por sus científicas declaraciones y publicación de un libro sobre el aborto; José Mª Castillo otro jesuita más, apartado hace décadas de la enseñanza en la Universidad de Granada; Leonardo Boff, franciscano, por su "marxista" interpretación del mensaje liberador del evangelio;... y más cerca, los curas de Entrevías, en Madrid, clausurada como Parroquia porque no se les ocurre otra idea que abrir las puertas a drogadictos, inmigrantes, gente de mal vivir... vamos, los preferidos de ese Jesús histórico del que habla a bocas llenas Schillebeeckx en su obra y que tanto jode a los de arriba.

Si yo tengo más motivos para el rencor que muchos, ya te digo, pero conozco otras cosas, otras realidades, gente llana, de a pie, de barriadas marginales que creen y confirman la verdad humana, viviente del Cristo del que nos habla mi querido Edward.

Sed libres, pero la libertad sólo es posible si existe conocimiento. El resto: demagogia.

Escrita hace 10 años · 4 puntos con 2 votos · @Poverello le ha puesto un 8 ·

Comentarios