DURO, CÍNICO, BEBEDOR… Y HONESTO por FAUSTO

Portada de ADIÓS, MUÑECA

Segunda novela, tras “El sueño eterno”, sobre el personaje más conocido de Chandler. Bastante parecida en las características a su predecesora. Una de las diferencias, o por lo menos que recuerde, es que hay más ironía y sarcasmo en los diálogos. El detective es más mordaz, con frases más ingeniosas y corrosivas. El lenguaje es pétreo, frio, en ocasiones cortante, y a veces “políticamente incorrecto” con no pocas alusiones racistas de los personajes, algo normal de la época. Y, como señalé antes, el relato en ocasiones se dulcifica con sentencias agudas, con mordiente para los personajes varones, y con picante para el sector femenino. Es fácil que al lector le salga una sonrisa, maliciosa o picara según convenga.

Philip Marlowe es el prototipo del detective, duro, cínico y desengañado donde su concepto de honor por su profesión y por sí mismo está por encima de todo, incluido el dinero. Gran personaje con matices interesantes, que difícilmente puede caer simpático para nadie. Son pocas las páginas donde no esté con un whisky en la mano mostrando su cinismo y escepticismo por todo. Pues la verdad, el único camino para él, está sembrada de problemas y dolor.

El caso, o mejor dicho los casos, en que se ve envuelto este detective impasible y bebedor (siempre rozando la ebriedad) es una mera excusa, un “MacGuffin” para retratar la sociedad, en su lado más sombrío y siniestro. Tiene poca importancia la resolución de la trama y descubrir el asesino, si lo comparamos con la gran crítica y excelente exposición de vicios, drogas, alcohol, corrupciones, chantajes, ambiciones, mentiras, gansterismo, y violencias, diseminados por todas las páginas. El novelista detalla escenas típicas de la ciudad marginada, desde tugurios, hoteles cochambrosos, clínicas de mala reputación (o mala muerte), hasta cuchitriles que son usados como viviendas; pero tampoco se olvida de mansiones de la gente opulenta, con inmensos jardines e interiores llevados por una tropa de sirvientes.

Novela negra 100%, se le puede considerar un modelo, como el anterior libro, de esta clase de literatura. Y como no, la singular moral del detective, que entre el maremágnum de depravación y perdición que le rodea, tiene la habilidad para salir siempre “a flote”. Su descaro y amargura subsisten entre la más variada fauna social: policías y políticos corruptos sin escrúpulos; un playboy del tres al cuarto con aspiraciones de ascenso en el escalafón delictivo; la femme fatale típica, tan sexual e inteligente como peligrosa; personas ricas e influyentes por sus negocios sucios, que han llegado a ser los amos de la ciudad; el ex presidario violento y con pocas luces, guiado por un amor ciego; y la mujer fuerte, valiente, entrometida, con buena voluntad y un cierto aire sensual, que es el contrapunto de la femme fatale. Pero a la vez también es compresivo con la debilidad humana, tiene su corazoncito.

Un magnifico relato con un pequeño lunar, en mi opinión, sino la hubiera calificado como notable alto. A poco del final, Chandler se enreda haciéndose un pequeño lio, tanto en el argumento como en la escritura. Se empeña en un encuentro entre el detective y un “pez gordo”, que a priori resulta interesante, pero emplea tantos rodeos, con mucha verborrea y personajes innecesarios, que corta el ritmo ágil que hasta ese instante tenía el libro. Un fragmento extenso que llega a ser una rémora y una pequeña distracción que, por fortuna, pasando este escollo el escritor vuelve a coger el pulso de la elaborada intriga llevándolo hasta la conclusión.

Aún con este despropósito, me ha gustado más que su famoso relato “El sueño eterno”.

Escrita hace 10 años · 4.6 puntos con 5 votos · @FAUSTO le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@_567_ hace 10 años

Me gustaron mucho tanto "El sueño eterno" como "El largo adiós", espero decir lo mismo de esta cuando la lea, así que la pongo en espera para que no se me olvide, anotar recordatorios con la whistilisty es una de las ventajas que ofrece esta página para olvidadizos como yo, así que aprovecharemos esta opción...
Digno heredero de Hammett, siempre he considerado a Chandler uno de los grandes de la novela negra norteamericana, digamos que de una siniestra alquimia entre los dos surgiría ya hacia el final del siglo pasado un escritor que aúna lo mejor de cada uno de ellos: James Ellroy.

Saludos.-

@FAUSTO hace 10 años

Hola Krust. Pues ya comentarás que te parece, y si coincidimos en la valoración.
Con Hammett he tenido de todo, un primer libro decepcionante con “El hombre delgado”, luego una extraordinaria novela que fue “El halcón maltés”, y por último un buen relato, sin más, con “La llave de cristal”, que hace poco he leído.

Ross MacDonald, el tercero de los grandes maestros norteamericanos de esta clase de literatura, mucho menos conocido, es por ahora el que más he leído, 5 relatos. Y que me ha costado más trabajo y suerte encontrar sus libros, hasta ahora tengo 9. Siento predilección por su personaje Lew Archer, otro gran detective que tiene similitudes con Marlowe.

En este género, es relativamente fácil encontrar pequeñas joyas allí donde menos lo esperas. Por lo menos fue una gran sorpresa inesperada por su gran calidad, leer “¿Acaso no matan a los caballos? de Horace McCoy (llevada al cine como “Danzad, danzad, malditos”); o “No quisiera estar en tus zapatos” de William Irish, que Hitchcock adaptó algunos de sus cuentos en “Alfred Hitchcock presenta”, y llegó hacer una gran película, que es muy superior al relato: “La ventana indiscreta”.

La novela negra de los países escandinavos, que últimamente está tan de moda, sólo he leído la primera novela de Larsson, Läckberg, y los 3 primeros libros de Henning Mankell. Solamente destaco al último y con mucha diferencia.

James Ellroy es un autor que tengo todavía pendiente, y no creo que tarde mucho en leer alguno de sus “tochos”. Aunque seguramente caerá antes “Mildred Pierce” de James M. Cain (otro excelente autor), y alguna de las novelas de Chandler y Hammett.
Saludos.

@Poverello hace 8 años

Pues a mí Marlowe me cae de lujo, ji.

Y esta novela y El largo adiós me parecen bastante mejores que "El sueño eterno", del que tampoco me quejo.

El pasaje del que hablas del casino flotante, aunque a priori puede resultar un poco como dices me parece muy interesante a nivel de trama, pues de no ser así, el encuentro final con Malloy tendría que haber hallado otros subterfugios seguramente más extraños. Eso sin contar que posiblemente Chandler no quisiera olvidar (sino más bien remarcar) que no son precisamente los políticos quienes mueven los hilos de una ciudad, sino unos mafiosos de pacotilla que se creen mejores que nadie y no son capaces ni de defender de intrusos su barco. Y en ese paraje es donde sale Red, que también me encanta.

Dicho lo dicho, amén a toda tu reseña, y creo que por ahora la que más me ha gustado de las tres por una pequeñísima cabeza es "El largo adiós".

@FAUSTO hace 8 años

Pues ese pasaje es el que ahora más recuerdo de la novela. Puede que despropósito no sea el calificativo justo, pero me resulto un incordio, reconociendo que en un principio podía resultar atractivo. Como comento, fue cargante y me cortó de golpe la narración tan ágil e interesante que Chandler había conseguido imprimir hasta ese momento. Pero me alegro que haya lectores como tú, Poverello, que hayan disfrutado al llegar a ese episodio. Ojalá hubiera tenido esas mismas sensaciones, la historia hubiera sido redonda.
Ya que coincidimos en lo demás, también “Adiós, muñeca”, y junto con “La dama del lago”, está entre las mejores de la serie. Ya sólo me quedan los dos últimos libros para acabar las andanzas de Marlowe y con bastantes ganas de comprobar si “El largo adiós” es la mejor de la saga.

Bueno, a mí Marlowe también me gusta como personaje literario. Reconozco que a veces me resulta irritante, pero mi expresión de que no cae simpático era para ilustrar que, por su forma de actuar (cínico pero honrado), es molesto e inconveniente para los demás personajes con los que trata; en un mundo tan viciado es difícil estar a la altura de sus convicciones.

Aunque no es mi detective predilecto me gusta, y más teniendo en cuenta que la imagen de Marlowe que tengo en mente cuando leo es Bogart. Y hablando de cine, una lástima la deficiente adaptación de esta novela con un Robert Mitchum bastante talludito.

@Poverello hace 8 años

Tienes razón en lo de que Marlowe se pasa todas las novelas tocando las partes nobles a buena parte del personal con la noble misión de sobrevivir al caos. Y quizá por eso me encanta. Si hubiera más personas cínicas, desencantadas y tan tan honestas consigo mismo como el detective la decadencia quizá andaría a pasos más lentos o, al menos, menos justificados y justificables.

También cierto lo de la imagen de Bogart, que para nada representa la que se desprende de las novelas de Chandler, que tampoco le gustaba el físico del susodicho. No conozco demasiados detectives fuera de los clásicos de deducción (Holmes, Dupin, Rouletabille...) o no tan clásicos, pero conocidos (léase series de la Christie). Algo de Hammett y de contemporáneo, nada de nada. Por el momento me quedo con Marlowe.