ME LO EXPLIQUEN... por arspr

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El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

Debo ser un bruto pero tengo la sensación de que me han timado. Vamos que ahora mismo estoy mirando a ver por donde sale el tío de la cámara de "inocente, inocente". Aunque como digo debo ser un bruto porque me suele pasar siempre lo mismo con libros seudo-filosóficos en cuanto tratan de temas metafísicos, religiosos o místicos.

Siendo completamente franco y sincero, parte del libro me ha gustado bastante. Es una agradable alegoría de las contradicciones y tensiones del ser humano y su relación con los demás y la sociedad, que he encontrado bastante acertada.

El problema es que sinceramente cuando se roza el misticismo, la transcendencia y demás chuminadas pardas (perdón por la expresión), yo al menos me pierdo. Aparte de que me interesan realmente poco. Soy de la opinión de que responder a "¿qué hay después de la muerte?", y similares, es algo que está fuera de nuestro alcance y simple y llanamente hay que reconocerlo. Uno puede ponerse a pensar en su sillón durante toda su vida y lo único que conseguirá es inventarse un precioso cuento (vestido de religión, pensamiento seudotranscendente, o teoría de las ideas de Platón) para tapar a duras penas la pura verdad, y esta es simple y llanamente "No tengo ni pajolera idea".

Así pues, ¿alguien me puede explicar que es el Teatro mágico? ¿A qué vienen los personajes de Pablo y Armanda?, ¿Y lo de los "inmortales"? ¿Y el sueño de Goethe y el escorpión? ¿Y el Mozart riente? ...

Vamos, que sí, que hay cosas interesantes (o incluso muy interesantes) en el libro, pero hay otros tochos infumables que no compensan de ninguna manera.

Escrita hace 9 años · 3 puntos con 1 voto · @arspr le ha puesto un 4 ·

Comentarios

@nikkus2008 hace 9 años

Amigo Arspr, Hesse se vale de personajes como Armanda y Pablo, o el Goethe "riente", utiliza el "Teatro mágico" con el fin de concluir una idea, poderosa y acertada, que toma toda su fuerza precisamente en "la ejecución de Harry", al final del libro. Sobre todo las últimas palabras, son el claro ejemplo de ello. Harry Haller, es un hombre inteligente, abrumado, cohibido, contracturado; Pablo es pasional, sensual, toca la "pueril" música de jazz, que tanto le molestaba Y LE ATRAIA a Haller; Goethe fue un erudito, un genio, pero no obstante PODIA REIR, PODIA TOMAR CIERTAS COSAS EN BROMA, A LA LIGERA. No hace falta, ni nos hace más intelectuales, ser excesivamente críticos con todas las cosas (lo dice alguien que a pesar de comprender y disfrutar del final "mensaje" de este libro, así como el glorioso capítulo de Así haló Zaratustra de Nietzsche EL HOMBRE SUPERIOR, el cuál Hesse había leído y del cuál era fanático, no lo puede lograr llevar a la práctica hasta el día de hoy); Pablo le demuestra que vive despreocupadamente, sin que esto lo convierta en un idiota, como Haller cree. El teatro mágico, es un pretexto surrealista para explicaciones tremendamente racionales y reales, como cuando habla de "La maravillosa doma del lobo estepario" (el lobo dominado por su perverso domador; acto seguido, el lobo es quién domina al domador, y toma las riendas y es él quién domina: Nietzsche habla de esta voluntad inherente de poder que todos llevamos dentro NO HAY DEBILES NI FUERTES, O MEJOR DICHO, LOS DEBILES PUEDEN CONVERTIRSE EN FUERTES Y DOMEÑAR A QUIEN CREIASE PODEROSO En Así habló Zaratustra, Nietzsche dice que "Es débil porque tiene las ZARPAS FLOJAS". Los inmortales, lo mismo que Mozart riendo. Ellos saben que todo es relativo, desde el más allá, desde las frías extensiones de lo eterno, relativizan todo, y se ríen de los conflictos que abruman al pobre Haller, que en el fondo no es más que un ser reprimido, reprimido y patético, lleno de prejuicios, como él mismo lo acepta al final. ÉL TAMBIÉN APRENDERÍA A REIR COMO ELLOS, APRENDERÍA A JUGAR EL JUEGO DE LA VIDA, COMO PABLO COMO LOS INMORTALES.
Espero que te haya servido mi interpretación. Hesse no es un único libro, si bien éste es el que más me ha gustado de la veintena que consumí hace algunos años, es un todo; cuando lo leas de nuevo, cuando repases las partes que no has comprendido, por intentar "razonar" demasiado, como por ejemplo lo del "teatro mágico", comprenderás entonces la gigantesca magnitud del libro.

@arspr hace 9 años

Sí, si los conflictos de Harry están claros. Por querer tomarse la vida en serio, se olvida de vivirla.

Mi seria queja sobre el libro, es que para enseñarle eso, (para planteárselo al lector), bastan y sobran Armanda, María y Pablo como personajes "reales" y de hecho así lo hacen. Por ejemplo Pablo con su reflexión sobre "yo toco música para que me guste y guste a los demás, no para hacer un tratado doctoral sobre ella". El problema son las pajas mentales añadidas, el aspecto "místico" de los personajes, que de verdad que no entiendo para nada y me dejan absolutamente helado.

Como se suele decir lo bueno si breve, dos veces bueno. Y HH (el autor y el personaje) se pierde por las ramas con alegorías oscuras, absurdas y, aparentemente para mí, superfluas para el mensaje y reflexión central.

@Tharl hace 8 años

No tengo duda de que a HH le fascinaba la mística, como a todo hombre inteligente y preocupado por la vida, pero su noción de la inmortalidad (tal vez sea que yo leo en él demasiado) la imagino bastante materialista y ultraterrena, al menos en este libro (y creo recordar que en Demian).
La eternidad, para el Hesse que yo leo y para mí, es la impronta que deja una vida vivida en todas sus formas, es el resultado de una personalidad desarrollada y descompuesta en todos sus yoes haciéndolos crecer por separado y combinándolos en lo que llamamos “uno mismo”. Ese hombre, como Mozart, aunque no figure en los libros de Historia, si ha vivido, si no se ha limitado a seguir el guión impuesto desde nuestro nacimiento por nuestra sociedad (p.e. nuestros padres, ese vergel de la infancia que trata Hesse en Demian, tienen escrita nuestra vida aun antes del dolor de nacer), entonces supera los límites del tiempo y será inmortal. Y su existencia, anónima o no, marcara todas las vidas venideras. No me parece un tema baladí.
Sin embargo, es cierto que hay un extraño e irracional prejuicio por algunos hombres obsesionados por la ciencia y la cientificidad (los (neo)positivistas) que por una necesidad acomplejada de prestigio (un extraño complejo de la psicología actual) prefieren quedarse en la silla del laboratorio toda su vida y se niegan ciertas preguntas. Al final, estos sacerdotes que han cambiado la sotana por la bata blanca, lo único que consiguen es inventarse preciosos cuentos de mucho prestigio para nuestra cultura pero que solo naturalizan el mundo y no llegan a comprenderlo ni a darlo sentido.
Es cierto que las metáforas que emplea Hermann Hesse tienen una apariencia más mística que las que emplean algunos sacerdotes de bata blanca, pero no hemos de permitir que prejuicios absurdos de nuestra época nos limiten el conocimiento, y Hesse ahí tiene mucho que aportar. En absoluto emplea alegorías oscuras, absurdas y superfluas, en cualquier caso, demasiado simples, directas y afectadas.
Para que te hagas una idea, hay muchos autores, muchos de ellos científicos, que han tratado el tema de la deconstrucción y construcción de la personalidad (identidad en términos actuales) en distintos yoes para dar lugar al discurso de “uno mismo”. Desde Mead (1934) hasta Ricoeur (1991) y tantos otros. Si hay un tema que merece ser investigado cuidadosamente por la ciencia y la literatura (si tiene sentido distinguirlos más allá de ser géneros distintos como la novela y el teatro), es la identidad.
Quedarse en que H.H hace una apología de vivir la vida en lugar de pensarla demasiado es un atentado a su obra. Y EL LOBO ESTEPARIO no es lo suficientemente bueno como para resistir estos atentados sin que alguien salgo a su defensa :D

Un abrazo amigo