NO SERÁ NOVEDOSO, PERO CUMPLE EN ENTRETENER por EKELEDUDU

Portada de EL PALADÍN DE LA CORONA
El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

Francia, año 1523. El joven Blaise de Lalliere, soldado al servicio de Su Majestad el rey de Francia, regresa al castillo de su familia en compañía de su amigo Pierre de La Barre. la llegada de ambos, precediendo al marqués de Vaulx (de quien se nos dice que es padre adoptivo de Blaise aunque el biológico aún está vivo y coleando, y que en todo caso oficia de mentor y protector del joven), con quien viajan, tiene lugar en mal momento: en dicho castillo se trama una conspiración contra el rey, orquestada por Jean de Norville, agente al servicio del duque de Borbón, condestable del Reino con quien el monarca cometió alguna injusticia. De dicho complot forman parte unos cuantos altos señores, y a ninguno de ellos, ni aun al padre y al hermano mayor de Blaise, hace gracia que soldados leales al Rey tengan la posibilidad de husmear en sus intrigas y ventilarlas por ahí.

La llegada del marqués de Vaulx poco más tarde complica más a los conjurados, ya que aquél, con franqueza, admite estar al tanto de los planes de los conjurados, e intenta disuadirlos. Forzado a tomar partido, Blaise opta por mantenerse leal al rey y de esta manera cae en desgracia ante su padre.

Ahora bien, el intrigante Jean de Norville está de novio con cierta dama inglesa ausente en la reunión, pero de quien Blaise ha visto un retrato. El dato tiene su importancia, porque hay una nueva favorita junto al rey, Anne Russell, y da la casualidad que la conspiración cuenta con apoyo inglés. En otras palabras, Anne Russell podría ser la desconocida novia de Jean de Norville y una espía al servicio de los conspiradores. Así que, por orden del marqués de Vaulx, Blaise cabalga a París para cerciorarse de si se trata de una única y misma persona. Verificado que la respuesta es afirmativa, lareina madre, Luisa de Saboya, da a Blaise instrucciones de custodiar a la bella Anne hasta Ginebra, adonde ella quiere dirigirse -todo indica que para reunirse con algún cómplice- y así matar dos pájaros de un tiro, alejando a la dama de la presencia del rey (cuya momentánea ausencia hay que aprovechar a tal fin, ya que se ha encaprichado con Anne y no entendería razones) y manteniéndola bajo vigilancia. Dicho viaje será, para Blaise, el punto de partida de unas cuantas aventuras a lo largo de las cuales, para su desgracia, se irá enamorando de esa potencial traidora, y sus sentimientos personales entrarán en conflicto, una vez más, con los dictámenes de su deber.

EL PALADÍN DE LA CORONA no revoluciona la literatura romántica o de aventuras, pero cumple con todos los convencionalismos propios de la misma. Aunque más listo de lo que suponía el marques de Vaulx, Blaise es de todos modos un tonto ingenuo que cree en todas las promesas y de quien no se entiende que siga fiel al rey, que paga muy mal sus servicios. Claro que hay que perdonarlo, porque se ve que la tontería es mal de familia; a Antoine y Guy, su padre y su hermano mayor respectivamente, demuestran ser igual de tontos que él, o peor, pese a militar en el bando contrario. En cuanto al rey, es el más entusiasta imbécil del Universo. Por otra parte, Blaise es valiente y atento guardián de su propio honor; de modo que excusémosle su tontería, máxime teniendo en cuenta que lidia con dilemas nada fáciles de resolver, de índole moral muchos de ellos.

Para enfrentar a este dechado de virtud hay dos malvados muy carismáticos. Uno de ellos, sin duda el peor, es el astuto Jean de Norville, un auténtico Lucifer lo mismo por su belleza física que por su maldad sin escrúpulos. El otro, más brutal, es el sádico verdugo que en la cárcel procurará hacer que Blaise confiese delitos de los que es inocente. Uno y otro inspirarán en el lector ese odio visceral que se experimenta contra los villanos triunfantes sobre el heroísmo en desgracia, y que contribuye a que relatos de este tipo se disfruten como se debe.

No fue muy acertado de parte del autor no especificar el año en que transcurre el argumento sino mucho después de iniciado el mismo. Algunos nombres famosos, como Tomás Moro, dan la pista de que en Inglaterra reina Enrique VIII y que, por lo tanto, estamos en mil quinientos y pico... Pero sólo a quienes sepan quién fue Enrique VIII, quién fue Tomás Moro y cuándo vivieron ambos. Cada vez quedan menos.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 9 ·

Comentarios