LA ÚLTIMA NOVELA DE ARLT por nikkus2008

Portada de EL AMOR BRUJO
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Arlt es irresistible. Cada novela suya (por desgracia sólo ha escrito cuatro novelas, aunque una buena cantidad de cuentos) es una maravilla. Borges nos habla del tiempo, del espacio, de literatura, de laberintos, espejos, sueños, pesadillas, del eterno retorno, de la postergación infinita, del río de Heráclito, de los colores mágicos de Las Mil y una Noches, de la melancolía, del oriente. Arlt, nos habla del caos del hombre, que hierve dentro nuestro, y amenaza con desbordarse en un frenesi de locura; del amor fementido, de los barrios bajos, de los chantas, de las prostitutas, de la virginidad, del juego, de los criminales, los "chorros"; nos deleita con sus cielos color de zinc, sus luces de gas verdosas, edificios metálicos, sus rufianes, revolucionarios, rosas de cobre, perfumes verdes, lunas rojas; nos habla de la infelicidad, la insatisfacción, de la crueldad, de la idiotez. Admiro a ambos, y no adscribo a cierta caterva de imbéciles que prefieren a uno y desprecian al otro. El Amor Brujo, es un mundo, un "oasis" (como me dijo un amigo acertadamente); las constantes referencias al maravilloso barrio del "Tigre", un paraíso salvaje, exótico dentro de la uniformidad, de las aburridas construcciones de la capital, el amor muelle, dulzón, intenso entre Irene y Balder, hacen de esta novela, algo único. Ya lo he dicho antes: nadie imitará jamás a Arlt, ni para bien ni para mal. Al terminar el libro, recuerdo que deseé con toda mi alma, que el autor hubiera escrito una segunda parte, como lo hizo con "Los siete locos" y su continuación genial, "Los lanzallamas".
En el capítulo primero (en el que el protagonista, llamado Balder, se encuentra a una joven mujer, casi una niña, en una estación de tren y se sube con ella, sin conocerla y comienza una extraña relación) se encuentran delicias como estas:
"Se bañaba en la temperatura que irradiaba la jovencita, como una esponja en la superficie de un mar tropical. Su dulzura quieta impregnaba su masa humana, la mecía y él flotaba allí con inercia";
"Balder contemplaba a la jovencita infinitamente agradecido. Al tiempo que le acariciaba el cabello, con cierto temor de romper algo sumamente frágil, admiraba la mórbida sedosidad de su epidermis y el foso de sus ojos que a instantes parecían grises, y que sin embargo estaban estriados por una estrella de rayas amarillas y verdosas".
Y así concluye el primer inolvidable capítulo, luego de acompañar a la niña hasta su casa:
"Una modorra extraordinaria se disolvía en sus sentidos. Pagó. Un tren estaba detenido. Cruzó corriendo la calle; el convoy se puso en marcha, pero alcanzó a trepar por la última portezuela. Se dejó caer en un asiento arrinconado y cerró los ojos.
Su felicidad incierta como un paisaje de neblina, solicitaba un sueño profundo. Se adormeció".
Y muchas otras maravillosas líneas nos depara la lectura de esta novela exuberante y deliciosa.

Escrita hace 10 años · 4 puntos con 1 voto · @nikkus2008 le ha puesto un 10 ·

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