BUEN LIBRO, ESPANTOSOS FILMS por nikkus2008

Portada de LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU

Este no es un librito para entretenerse, y si alguien vió los horrores que hollywood hizo basándose en este libro, seguramente ni se animarán a leerlo. Por ese lado lo entiendo, pero en realidad, Wells nunca imaginó que este libro fuera convertido en la bazofia que se hizo en cine, sino más bien, creo yo, es la de desnudar la estúpida ambición del hombre, que juega a ser Dios; en este caso, es el Dr. Moreau, quién valiendose de actos tremendamente crueles contra los animales y personas, decidió crear seres deformes, híbridos, mezcla de animales con partes humanas, mediante un repugnante método de tortura a esas pobres criaturas. Nunca olvidaré el aullido del leopardo, los gritos angustiantes de dolor producto de la vivisección. Se dice que Wells fue un gran amante de los animales, creo que en este caso, como así también en la "Guerra de los mundos", en donde la supremacía del hombre se ven aplastada por una fuerza superior extraterrestre, e irónicamente los que salvan a la humanidad, luego de ser casi destruida por completo, son unas bacterias que se filtran en el organismo de los extraterrestres, que ni los cañones, ni las balas ni toda la patética artillería que se emplea para destruir ciudades, que matan niños, mujeres, enfermos, ancianos y animales, pudieron vencer. En fin, Wells va más allá, pero el cine destruye esa capacidad de análisis que tienen los libros, y que en este caso en particular me parece que es un detalle de vital importancia para la absoluta apreciación del libro y su mensaje.

Escrita hace 10 años · 3.8 puntos con 4 votos · @nikkus2008 le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 10 años

La isla de las almas perdida (1932), con Charles Laughton haciendo de Moreau, no estaba nada mal, hombre. Las otras dos que he visto, más recientes, con Burt Lancaster (sic) y Marlon Brando de protagonistas, son mucho peores. La novela es mucho más interesante de lo que suele creerse o recordarse, y siempre está bien defenderla, aunque no sea tan brillante como La guerra de los mundos.