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JANE EYRE

Autor: CHARLOTTE BRONTË
ISBN: 9788420666419
Género: Clásicos de la literatura
Editorial:ALIANZA
Edición: 2006
Número de páginas: 656

LA CIMA DE LA SAGA BRONTE
5 con 10 votos

Por fin, llegó la esperada oportunidad de leer JANE EYRE. En su momento, pensé que habiendo leído CUMBRES BORRASCOSAS, había cumplido ya por algún tiempo con mi cuota de lectura de la familia Bronté, pero de eso hace ya mucho, y faltando Charlotte y JANE EYRE la cuenta seguía pendiente. Puede resultar raro mi absoluto desconocimiento de una historia tan sabida como ésta, pero tal era el caso; no tenía ni la más mínima noción; nunca había visto ni siquiera un trozo de sus múltiples versiones para el cine; la he leído ahora partiendo absolutamente de cero, y a mi juicio es una novela más serena, más reflexiva y en general más trascendente que la de su hermana. CUMBRES BORRASCOSAS es una novela muy personal que marca, con su estilo romántico y batallador, pero sobre todo con sus personajes desgarrados, el terreno en que se mueve.

Pero dejemos las comparaciones y pasemos a analizarla aisladamente. Leyendo esta novela captamos en seguida ciertas peculiaridades; en ellas está la clave del atractivo de Jane Eyre. Por ejemplo, la estética gótica; no es un elemento suyo propio, está en muchas otras novelas de esa y de otras épocas. Aquí, lo atinado del goticismo, es ver como contrasta lo cerebral y analítico de la mente de Jane, con el escenario enigmático de las tinieblas del desván; este contraste hace que la novela fluctúe constantemente entre lo racional y lo misterioso. También nos atrapa enseguida la relación amorosa de la novela; no es un amor que se apoye en lo romántico o lo melodramático; siendo un amor en grado superlativo, cabía la posibilidad de caer en lo exageradamente sensible. La autora, define los sentimientos de los dos, conjugando el amor en grado sumo, con la importancia que le confiere a la sensatez de la relación. Otro factor reseñable, es el individualismo de la protagonista; Jane sabe desde pequeña que está sola en el mundo, sabe que no tiene nada, y por tanto, poco tiene que perder; así que apoyándose en sus fuertes convicciones religiosas, se lanza a una batalla por la vida en la que, tras durísimas penalidades, las cosas le empiezan a salir bien; y todo ello, fruto de su esfuerzo, es el triunfo del individualismo. Pero, es que, además de estar sola, tiene que cargar con su condición femenina, en una época en la que el destino casi único de las mujeres era la casa. Ella no tiene casa, familia, ni nada, pero tiene voluntad y tenacidad y las pone al servicio de su objetivo, que es simplemente, vivir su vida con dignidad. En esa lucha, se comporta como persona, no como mujer; no advierte la debilidad de su condición femenina; simplemente lucha. Y su esfuerzo, le aproxima al éxito, obviamente, siendo mujer; ¡sorprendentemente! pese a ser mujer. El corolario evidente es, que una mujer puede conseguir los mismos logros que un hombre sí existe igualdad de condiciones; esta conclusión que cualquiera extraería de la novela, no figura expresamente en su texto; pero flota en la mente de cualquier lector, a pesar de no estar escrita. Resumiendo; estas claves que hacen la novela tan atractiva, son además la evidencia de su inclusión en el movimiento romántico y su época es también la de eclosión de dicha tendencia; hemos de convenir pues, en que Jane Eyre es una novela que pertenece al romanticismo.

Ahora bien, no es solamente una obra romántica, hay en ella valores que sobrepasan los esquemas del movimiento; es de esas obras no clasificables en una tendencia determinada, que se significan por si mismas. Vemos, por ejemplo, como su entramado argumental es tremendamente sólido; como sus personajes tienen entidad, desde el más insignificante, hasta la pareja protagonista; como la prosa utilizada cumple la doble función de herramienta narrativa de la historia y de medio de expresión de las inquietudes más recónditas de su mente; podemos decir, que desnuda su alma sin ningún pudor, ante los ojos del lector que puede disfrutar de un paseo por sus sentimientos y valorar el lado psicológico del personaje de la protagonista-autora. En resumen, trama, personajes, exaltación de su psicología, y manifestación abierta de su pensamiento interior; son elementos que le confieren a la novela una importancia, que trasciende del romanticismo. No creo que sea una incursión en toda regla en el realismo, pero algunas características suyas, como la importancia de su lado psicológico, insinúan su próximo advenimiento.

JANE EYRE es además, la gran novela de esa época en que las mujeres empezaban a significarse en el mundo de la literatura y en el de la vida social en general. Ese es un campo, el de la promoción de la mujer, ---en la primera mitad del siglo XIX no cabe hablar aún de emancipación--- en el que también Charlotte Bronté irrumpió con su novela; quedaba muy claro que se consideraba con capacidad y con derecho propio como mujer a hacer cosas en el mundo, cosas que entonces les estaban vedadas a las mujeres. Sin embargo, en este terreno su irrupción me parece limitada. Cierto que algunas actitudes de su personaje en la novela, molestaron en aquella sociedad, no era fácil encontrar por aquel entonces, planteamientos tan explícitos, pero en general, desde la perspectiva actual, su exigencia de derechos femeninos es limitada y se refiere sólo a su persona; es excesivamente individualista; algo así como sí exigiese cosas para ella, en virtud de su excepcionalidad. Rochester, y el predicador, confirman su valía fuera de lo normal, pero sólo la consideran digna de ciertos logros, en función de esa excepcionalidad. Digo todo esto, porque Georges Eliot, contemporánea suya, tenía esos mismos rasgos, acentuados por un talante reivindicativo menos pasivo, no solo en lo feminista, sino también en lo social, campo éste, en el que la Bronté no se manifiesta, al menos en esta novela. También, desde ese punto de vista, podría considerarse un poco frustrante esa sumisión suya en el campo de las conveniencias sociales, en el que se pliega totalmente, considerando inviable una convivencia como la que se le propone. No llegan a tanto sus ideas innovadoras. Ella lucha contra las injusticias y la adversidad, pero admite como buenas las normas sociales y religiosas que la obligan a ella misma, en conciencia, a desestimar la felicidad que se le propone, sí ha de ir ligada a una inmoralidad. Esto, puede fastidiar al lector actual, que preferiría una protagonista más atrevida, pero lo cierto, es que ella actúa como la moral de la época exige y por tanto es una actitud muy coherente con la integridad moral del personaje. En general, está claro que ella, la Austen y sus hermanas, aspiraban a luchar contra la injusticia y la hipocresía vigentes en su época, inspirando un leve toque de progreso. Pero, sin salirse del tiesto; se trataba más de una regeneración moral, que una refundación de normas sociales. Las dos novelas de Eliot que he leído dejaban claramente entrever unas aspiraciones mucho más ambiciosas.

También, desde el punto de vista literario, hay un cierto paralelismo entre ambas escritoras, al incidir las dos, de manera incipiente, en ese campo de expresión que es el monologo interior; despertando de esta forma el interés de alguien tan significativo, en ese sentido, como lo fue Virginia Wolf.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 9

Krust hace mas de un año

Sin duda, el individualismo es el único ISMO del que se sirve Jane para sobrevivir a aquella sociedad, la ficticia de la novela y la real de la vida misma de entonces, como personaje y como autora; esta claro que a pesar de los evidentes avances en la igualdad entre hombres y mujeres todavía estamos lejos de alcanzar el ideal de convivencia entre géneros (comento esto en colación al soberbio 2º párrafo de tu reseña), esto se debe indudablemente, y en igual medida, al machismo y al feminismo, al colindante y al recalcitrante... y en ese sentido coincido contigo en que Charlotte, sus hermanas, y la própia Austen se presentaron al mundo de la literatura como sólidas precursoras de la lógica reivindicación de la igualdad de la mujer a través de la historia, además fueron tan inteligentes que lo hicieron sin salirse demasiado de las convicciones sociales o patrones impuestos... ¿o puede que sí? Quizás seamos tan obtusos, los hombres en general, que no queramos darnos por aludidos ante semejantes muestras de superación personal, ejemplos vitales de como sobrevivir cuando vienen mal dadas, que nos enseña cada día ese supuesto sexo débil que conforma el universo femenino...
El monólogo interior que comentas al final podría aplicarse en muchos casos a la inteligencia femenina a la hora de administrar sus mecanismos de defensa ante la adversidad del machaque continuo a que se han visto siempre sometidas por parte de la fuerza bruta de ente masculino.

marbe hace mas de un año

Solo una puntualización en relación a lo que comentas sobre la autoría de las hermanas Bronte (porque de Austen no lo se) que me parece interesante.

Cuando publicaron las novelas (y poesía) lo hicerion más o menos las tres a la vez, Anne, Emily y Charlotte. Tuvieron que usar pseudónimos masculinos cuando enviaban los escritos a las editoriales para tener alguna posibilidad de que se lo publicaran.

Al cabo de bastante tiempo, viendo el éxito que habían cosechado y por "investigaciones"que se realizaron se descubrió que los tres supuestos hermanos autores de éxito eran mujeres y obviamente causó un gran revuelo.

Con respecto a la novela, a mi Jane Eyre me gustó mucho, pero como he defendido ya muchas veces prefiero la novela de Emily.

marbe hace mas de un año

Solo una puntualización en relación a lo que comentas sobre la autoría de las hermanas Bronte (porque de Austen no lo se) que me parece interesante.

Cuando publicaron las novelas (y poesía) lo hicerion más o menos las tres a la vez, Anne, Emily y Charlotte. Tuvieron que usar pseudónimos masculinos cuando enviaban los escritos a las editoriales para tener alguna posibilidad de que se lo publicaran.

Al cabo de bastante tiempo, viendo el éxito que habían cosechado y por "investigaciones"que se realizaron se descubrió que los tres supuestos hermanos autores de éxito eran mujeres y obviamente causó un gran revuelo.

Con respecto a la novela, a mi Jane Eyre me gustó mucho, pero como he defendido ya muchas veces prefiero la novela de Emily.

JaneEyre hace mas de un año

Ole, ole, y ole, Sedecala. No tengo nada má que decir XDDDD

_438_ hace mas de un año

Yo tampoco conocía nada sobre la novela y como la película estaba en cartelera, decidí primero leer el libro por si me daba por ver la peli. Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho. No me esperaba que las cosas se pusieran tan negras, llegué a un punto en que me contrariaba porque me había hecho la idea tonta de que era un libro de amor cuando hay momentos donde pasé un poco de miedo. Además de individualista, me parece que Jane tiene un punto de insensible. No sé. Aunque iba con otra mentalidad a leer este libro, no está mal del todo. Desde luego que es todo menos la típica historia de amor.

Poverello hace mas de un año

Lo terminé ayer, tras una avidez lectora como hacía tiempo no experimentaba, mas compartiendo todo lo que comentas en tu reseña, sedacala, y casi a pie juntillas, no me atrevo a elegir como cumbre entre esta novela de Charlotte y "Cumbres borrascosas" de su hermana Emily, las únicas obras que leí de la familia Brontë.

Ambas tiene sus virtudes y sus... defectos, que no lo son, sino en relación con lo que aprecies más de la otra hermana. En estilo, por barroquismo y descripción, así como por estructura narrativa, prefiero a Emily, pero la fluidez de escritura y la capacidad de transmisión de ideas de Charlotte, tal vez por esa serenidad y reflexión evidentes a los que hacías referencia.
Algo que me resultó curioso en el caso de Cumbres Borrascosas y que aquí alcanza cotas marcadísimas es el hecho repetido hasta la saciedad de la falta de hermosura y belleza tanto en la propia Eyre como en su amado Rochester -que llegan casi a la ofensa si no fuera por el carácter jocoso que emplean en variopintas ocasiones- y que mucho tiene que ver tanto con la resolución de la obra como con la idea que recalcas de lo que significa el amor real para ambas hermanas y que proviene sin duda de la propia experiencia personal de un padre rígido y metódico a nivel moral, que me parece representado con bastante evidencia en el pastor John Rivers, con sus notables renuncias y la característica común a ambas hermanas de personajes masculinos doloridos y marcados por deseos incumplidos.

Ciertamente impresionantes las escenas de novela gótica y la mezcla de la real y lo sobrenatural, esto último mucho menos presente en la novela de Emily, y que me ha hecho emocionar sensiblemente de manera poco habitual a lo que suele sucederme con la literatura.

Prejuicioso que soy con el movimiento romántico del XIX, pero es que las Brontë no me falllan.

Faulkneriano hace mas de un año

Cierto, poverello, que Jane Eyre contribuyó a crear todo un subtema gótico tan atrayente como la casa con un secreto (el habitante de la buhardilla o del sótano, para entendernos) pero no es menos cierto que la raíz de Cumbres borrascosas no es menos fantástica: el amor más allá de la muerte. Y para escena supergótica, la del primer capitulo (la primera en la frente), cuando algo golpea la ventana que da a los páramos... Las hermanas son más góticas (según Gaskell, habían devorado todas las novelas del género que caían en sus manos) que las niñas de Zapatero.

Tharl hace mas de un año

Ha pasado casi una semana desde que termine Jane Eyre y aun me dura la resaca lectora. Sigue en mí la lectura tan viva que me cuesta centrarme y leer otro libro. Ya he empezado y abandonado tres libros a las pocas páginas.
Coincido con vuestra lectura de Jane Eyre punto por punto. Es raro y significativo encontrar tal grado de acuerdo entre tantos de nosotros.

La crítica feminista se ha apropiado de Jane Eyre, a pesar de todo lo que indica Sedacala con tanto acierto. Me parece un despropósito reducir una novela tan enorme a una única dimensión, pero hay dos aspectos señalados por la crítica feminista que sí creo relevantes, aunque no fueran novedad en su época y aunque no percibo en Charlotte un auténtico compromiso de género. Jane Eyre es la IGUAL a Rochester, así lo dicen ambos en varios momentos; aunque interpretar esto como una defensa de la igualdad de sexos me parece ir demasiado lejos. En cualquier caso la igualdad Natural entre Jane y Rochester es uno de los motores de su relación (recordad que la boda es interrumpido a causa de la carta que envía Jane a su tío en busca de independencia económica). Jane sufre por no tener sus propios medios sociales ni económicos, es lo que más la inquieta; y para que el final sea feliz y ambos estén en condiciones de igualdad, Charlotte considera necesario donar a Jane una fortuna, ¡y despojar a Rochester de su mansión, un brazo y la vista! (No quisiera yo tener semejante Celestina). Ahora ambos son iguales no solo ante Dios, sino también ante los hombres. Y ahora Jane Eyre puede someterse voluntariamente y dedicarse al cuidado de su señor.
La reivindicación de la independencia económica de la mujer era un tema relativamente común en la época (y muy puritano, por cierto) y la defensa de Charlotte es rotunda.

Yo tampoco soy capaz de anteponer Jane Eyre a Cumbres Borrascosas. Leí a Emily Brontë en mi adolescencia, con 16-17 años y me encantó. No me fio de mis recuerdos de la novela, pero tengo la impresión de que Emily es más romántica, más pasional y más poética, mientras que Charlotte es más cerebral y una novelista de primera, una auténtica maestra de la estructura y de las distancias largas. En su momento me gustó más Emily.

Excelente reseña Sedacala (y comentarios)

sedacala hace mas de un año

Veo que te ha impactado Jane Eyre. Eso debió ser también lo que me pasó a mí, aunque el tiempo empieza a pesar y me van quedan-do menos recuerdos. Y digo esto porque a mí me impactó mucho, de ahí mi valoración superlativa, tanto que me atreví a afirmar temerariamente su superioridad sobre Cumbres borrascosas, lo que es algo así como mentar la bicha, dado el enorme prestigio que en los medios en que nos movemos tiene dicha novela. Y es que, al igual que Jane Eyre me im-pactó, la novela más famosa de Emily, a mí no me terminó de entusias-mar, o al menos ese es el recuerdo que tengo. Cumbres borrascosas me pareció más complicada, más difícil de entender, con unos personajes extraños y atormentados y con unas peripecias sentimentales abrumado-ras que dirigían claramente la cosa hacia un romanticismo desbocado. Ese era mi recuerdo, y ante eso Charlotte opone su serenidad, su mesura y su enorme calidad y yo indudablemente me dejé llevar por estos ar-gumentos. Pero es hasta cierto punto lógico, porque me creo un lector, quizá, demasiado convencional, al que esta novela tenía todas las posi-bilidades de impresionar, mientras que Cumbres borrascosas con sus dificultades me tenía que gustar menos. Pero ya se ve, que todos los que habéis opinado aquí, en esa comparación que yo en mi atrevimiento lancé, os habéis decantado por la opción contraria.

Tharl hace mas de un año

Devoré Jane Eyre en una semana. En mi lectura oscilaba entre la fascinación por Charlotte y el distanciamiento y me dejó con muchas ganas e ideas para una reseña. Verano, pereza estival, vacaciones, muchos propósitos de aprovechar el tiempo que nunca se cumplen, reseñas que se acumulan… nada, adiós a la reseña de Jane Eyre. Os dejo algunas notas e impresiones que tomé durante la lectura:

La moralidad inglesa y el término medio. Jane Eyre es una novela moral, muy, muy inglesa, y muy de su época. Es increíble la prudencia y moderación de estos puritanos, y eso que hablamos de los progresistas. El libro es una continua dialéctica entre el sentimiento y la razón. El sentimiento irracional, como el de Georgiana es fatuo; la razón sin moderar por el sentimiento, Eliza, es fría e inerte; una razón bien dirigida y templada por grandes propósitos y ambiciones, St John, es fascinante y estará destinada a grandes cosas, pero sigue estando inerte e insensible. Lo correcto es el término medio: Jane. Ya sabéis cómo le gustan a los anglosajones eso de “lo natural”: ciencias naturales, derechos naturales, facultades naturales, etc. A Jane le ha tocado ser una rebelde. Qué se le va a hacer. Es capaz de aguantar y aguantar hasta que estalla ante la injusticia. Menudo genio tenía de cría, todo sentimiento ella. Pero ahí está la educación británica y los colegios para señoritas para templarla y unir razón al sentimiento y lograr el perfecto equilibrio.

Jane es todo un personaje revolucionario. Es fea. Y dicen que feminista. Bueno, muchos dirán que me equivoco pero no veo muy fuerte la relación entre ambos aspectos. Ya matizaba Sedacala el compromiso político de Jane Eyre en su reseña y yo añadí un par de comentarios. Es cierto que Jane no pretende dar el braguetazo, sino adquirir todo por sus méritos, como buena inglesa y reivindica la independecia económica de la mujer. Además una muchacha tan racional como Jane Eye necesita un por qué para todo, incluido los principios establecidos de género y sociedad, otra cosa es que encuentra motivos moderados para muchos. Pero todo es a un nivel individual, yo diría incluso que sin conciencia de una lucha de género. Por otro lado, me sorprendió la actitud de Jane hacia Rochester, entre sumisa y rebelde. Se considera su igual “natural”, por supuesto, pero está deseando servirle.

La Biblia, Shakespeare y Byron. Pues eso, con lo moral y “de su época” que es el libro a quien le va a extrañar el peso continuo de la Biblia: citas textuales, reflexiones y argumentos sacados de ella, etc. Me gustan más los ramalazos shakespearianos, sobre todo en el Libro II y la farsa de la gitana. Rochester… Mojémonos, y digámoslo abiertamente: es una fantasía erótica para mujeres, un Edward del siglo XIX sin colmillos ni crepúsculos. Su modelo: el bravo, viril, atormentado y romántico héroe de Byron (dicen que él lo tomó del Satán de Milton).

Todo el libro es una fantasía femenina, la de Charlotte que rescribía a una mano su vida y sus desastres amorosos a través de su alterego. Rochester es el hombre atormentado y ahora cínico pero inteligente y tierno en el fondo, con un pasado doliente y ahora redescubre el amor en Jane. Él es el océano furioso y ella la roca que le contiene y en la que se apoya. Es curioso cómo algunas fantasías, habría quien diría que de sospechosa desigualdad de género, cambian tan poco a lo largo del tiempo, a pesar de tanto movimiento feminista. Es realmente complejo y fascinante el núcleo de la relación de ambos personajes, está cargado de connotaciones, convenciones y prejuicios sociales (pasados y presentes), y de juegos de poder.

Pero Jane Eyre es más que una novela rosa. También podría pertenecer a la novela gótica, no será por falta de elementos como el misterio de esa casa con secreto. Lo mejor del libro está en el libro II y III y se debe a estos elementos góticos. El misterio y el suspense se cuecen a fuego lento, cuidando los detalles y la atmósfera, dosificando la información y uno no sabe a ratos que desea más si vitorear a Charlotte o apedrearla por tenerle tan en ascuas. Bertha Manson es un personaje genial. Puede que el alter-ego de Jane, lo que sería de ella si no fuera por el control de su educación inglesa. Hay una extraña conexión entre ambos personajes, parece que fueran el fuego o las dudas de Jane las que hacen moverse a Bertha, como si ella fuera una manifestación de su inconsciente. Pobre Bertha, con qué malos ojos ven estos ingleses al deseo desenfrenado.

Si es que Charlotte es una novelista de primera, capaz de mantener la altura, con algún altibajo, admitámoslo, en las 500 páginas de su novela. Estructura todo cuidadosamente, emplea con maestría e ironía las claves de los géneros que incorpora en su novela (genial el primer encuentro de la pareja protagonista y su recuerdo posterior por Rochester), crea un gran universo con sus propios elementos: el hielo y el fuego sobre todo, con múltiples significados según el contexto, pero también la luna, cierto árbol, el clima psicológico y realista al mismo tiempo, etc. Y toda la información de la novela está por algo. Además de la elegancia y retórica victoriana, que a veces amenaza con secuestrar el estilo.

¿Pero Jane Eyre es realista o no es realista? Pues en el punto medio, claro. Entre el romanticismo y el realismo, ahí está Jane Eyre. No hay más que ver a Rochester, la mansión, lo gótico, la importancia del sentimiento… y al mismo tiempo la búsqueda de sobriedad y objetividad, el cuidado psicologicista, etc. Charlotte más que ser realista al uso, busca la verdad, y por ahí pasa el complejo mundo de los sentimientos.

Jane Eyre admite innumerables lecturas y no se puede reducir a una sola. Es interesante como producto de su tiempo y de la cultura inglesa, sigue fascinando en nuestros días, vivo y con mucho que ofrecer, es fundamental dentro de varios géneros, y una continua lección sobre cómo escribir una novela. Y sin embargo lo noto más distante, menos afín a mí mismo, que otras novelas de la época escritas por la época en Francia o Rusia, por ejemplo.

sedacala hace mas de un año

Pues para haberte resultado tan distante y menos afín que otras novelas francesas o rusas de la época, te ha dejado un montón de cosas que decir, lo que es muy significativo.
De todo lo que dices entresaco dos cuestiones:

1. La importancia que en aquella sociedad se daba a la moralidad, precisando que se trata de una moralidad muy a la inglesa.
2. El libro es una continua duda entre la prevalencia del sentimiento, o la de la razón.

Pero para mí, desde un punto de vista más literario que otra cosa, lo que más me llama la atención de esta novela es: ¿Pero, Jane Eyre es realista, o no es realista? Así, como lo has enunciado tú.
En la reseña, traté de explicarlo en su día. Jane Eyre se sale de los encasillamientos y más que romántica, o realista, es “jeyneyrista”, que quiere decir que Charlotte crea su propio espacio para situar la novela, o si lo preferimos, que mezcla en su novela elementos de ambas tendencias. Quizá por eso a mí me gustó tanto.

Poverello hace mas de un año

Ciertamente, y como dice sedacala, Tharl, para notarla más distante has escrito dos comentarios bastante serios. Uno de ellos después de un mes de leerla, ji.

Yo quizá prefiero también a los rusos (los franceses según y también reconozco que he leído menos), pero es que es mejor no comparar: al fin y al cabo entre un coñac de 3.000 euros y uno de 2.800 pues no creo yo que deje de disfrutar del de 2.800. Y eso que soy abstemio.

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