SUEÑOS DE UN NIÑO ENFERMO por Culkas

Portada de LAS AVENTURAS DE VANIA EL FORZUDO

Mi padre me leía las aventuras de Vania el forzudo cuando me ponía malo (por desgracia bastante a menudo) con 4 o 5 años y aún no sabía leer. Difícilmente puedo ser objetivo puntuando éste libro, aunque después lo leyera con algunos años más. Vania el forzudo me acercó a la cultura rusa, me permitió atisbar su sentido de la justicia, de la bondad, de la virtud de la sencillez, y comprender ese aire triste y melancólico que impregna todo lo ruso. O puede que no, puede que éstas sean conclusiones a las que llegué a posteriori, y Vania solo me proporcionó una historia de la que disfrutar, con su héroe sencillo y vago como el que más, con una inteligencia práctica y una humildad inocente que a menudo roza la estupidez.
Un Vania ajeno a la envidia y la codicia que le rodea, siempre dispuesto a ayudar a los demás (no en vano descansó como en el hueco de la chimenea de sus padres como el vago que era durante siete años alimentándose únicamente de pipas). Vania es capaz de todo, puede que esa sea su pega. Un héroe sin debilidades, sin imposibles, invencible. Así es el oso ruso, bruto como ninguno, pero también voluntarioso y decidido.

Escrita hace 10 años · 4 puntos con 1 voto · @Culkas le ha puesto un 7 ·

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