No puedo evitar comparar este libro con "Panza de burro" porque al final su estructura estética y narrativa es muy similar. Lo que allí era Canarias aquí es Cantabria pero todo lo demás, desde la transliteración de la lengua hablada particular de la zona a al final una historia cualquiera en que lo importante no es realmente dicha historia sino el decorado, la descripción costumbrista donde se desarrolla la historia, es extremadamente análogo. Y en ambos casos con dicha descripción moviéndose continuamente entre homenaje, crítica despiadada, hipérbole, mito, etnografía y un poco de realismo mágico. Nada de lo que se narra es exacto, ni tampoco inexacto, y eres tú quien debe cerrar el círculo propuesto por el libro.
Y a partir de aquí las diferencias entre ambos que posiblemente serán altamente subjetivas. Porque a mí "Panza de Burro" me cansó bastante, me dejó bastante frío y ya ni me acuerdo demasiado de él. Y en cambio este me ha tocado mucho más. No sé si porque mi familia política es cántabra, y con ello identifico y vivo mucho más en primera persona gran parte de esas imágenes, a la vez distorsionadas y a la vez no, de la Tierruca, o porque simplemente los duendes o los rayos cósmicos han querido que este libro entre en mí (o yo en él) y en el anterior no. Pero en cualquier caso este libro se me ha metido dentro de la piel y el otro me la dejó bastante fría. Y soy incapaz de indicaros exactamente qué tiene para hacerlo. Quizá sea el tempo narrativo de esa tarde de angustia en que el protagonista, mientras se agobia buscando a su hermana, recuerda la "descripción costumbrista" de la que os hablaba. O esas poesías, duras y directas, sin ser en realidad poesías, dedicadas al mar obviamente omnispresente en Cantabria (y también en Canarias). O qué sé yo...
En cualquier caso es un libro muy recomendable especialmente si os gustó el estilo del previamente mencionado.
Escrita hace 1 hora · 0 votos · @arspr le ha puesto un 9 ·