Meridiano de sangre por Shorby

Portada de MERIDIANO DE SANGRE

La carretera es uno de mis libros favoritos, así que era cuestión de tiempo que volviese al autor.

Publicada a mediados de los 80 e inspirada en hechos reales, esta vez nos vamos a EEUU en pleno s. XIX, acompañando al Grupo Glanton en su particular periplo por el sur del país.

La historia -puede decirse que-, protagonizada por “el chaval” (un fugitivo de quien no conocemos su nombre), nos cuenta cómo se une a la banda de Glanton, unos desalmados contratados para masacrar indígenas en la frontera con México.

Tenemos personajes súper potentes e interesantes, como el cabrón del juez Holden, un albino tan enorme como influyente, al que se perfila como todo lo peorcito que te puedas imaginar… y más allá; además, cada uno de los componentes de la banda, como el propio capitán o el ex cura, tendrán sus momentitos de gloria en la historia, por llamarlos de alguna forma, porque son absoluta gentuza sin sentido ético ni moral.

Con el estilo que caracteriza a McCarthy, muchísimas descripciones, escasa puntuación, abuso de la conjunción “y”, o el peculiar trato para con los diálogos, vamos moviéndonos por los Estados Unidos y el norte de México, acompañando a esta gente en su constante masacre.

Y es que, si bien McCarthy es de esos autores que o te encanta o aborreces, con “Meridiano de sangre” nos trae esta historia que salpica sangre y vísceras ya solo con pasar las páginas, asistimos a cada matanza, a cada barbaridad de esta gente, que además no hace distinción en cuanto a sexo, edad, etnia o especie.

Entiendo perfectamente a quien no le guste el autor, pues sí es cierto que esos momentos descriptivos pueden llegar a hacerse tediosos por su cargante estilo narrativo, que no da respiro e incluso deja al lector extenuado y tocando el colapso.

Es una novela cruda y árida, decrépita como el desierto por el que viajan, en ocasiones confusa, pero desde luego con un estilo muy western, donde te puedes ver perfectamente ahí entre este grupo de filibusteros sin escrúpulos pateando las zonas descritas, además de tribus indias perdidas y poblados con sus gentes peculiares, en esa América profunda donde todo parece tan abandonado y lejano, presentando un panorama dantesco.

Partiendo de esa manada de señores que han sido contratados para aniquilar, que son pagados por cada cabellera que presenten, tenemos una reflexión de ese ni héroe ni antihéroe que simplemente escogió su camino por propia voluntad y con ello, apechuga.

Con cada capítulo encabezado como un pequeño resumen, nos vamos a un cierre de la historia absolutamente desgarrador. Como toda ella en realidad.

Una novela brutal y una pasada volver a leer a este señor.

Ojo los estómagos sensibles.

Escrita hace 2 meses · 0 votos · @Shorby le ha puesto un 8 ·

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