Delicioso libro con algún pero por arspr

Portada de EL DIOS DE LAS PEQUEÑAS COSAS

Otro "clásico" que tenía pendiente y que por fin he leído y disfrutado.

A mí me ha resultado muy, muy interesante tanto por su estilo como por cómo se entretejen todas esas pequeñas cosas para formar el "Terror" de siempre de clasismos, imbecilidades culturales y de tradición (porque siempre se hizo así) e intentar aprovecharse del prójimo (porque al final, incluso los más desgraciados, en todos los sentidos que queráis darle, tenemos una tendencia muy acuciante a trepar a costa de quien sea). Y esto pasa en un pueblo de la España profunda, de la India profunda, y del Marte profundo si me apuras. E igualmente lo mismo entre Casacarrubios de Villabajo de la España vaciada y en los elitistas Mónaco o Niza, capital de la Côte d'Azur.

Así que sí: todos los personajes y todos los detalles y cómo se confabulan para generar lo que generan me han resultado deliciosos en su infinita tristeza e inevitabilidad de siempre.

Igualmente a mí me ha gustado bastante el estilo de escritura con juegos de palabras continuos. Pero entiendo que aquí pueden empezar los peros para más de uno y más de dos. Porque cuando digo continuos es literalmente continuos: en cada párrafo hay uno, cuando no más, y enlazados además entre el total de la trama. Si no conectas con el libro se te puede hacer verdaderamente insufrible.

Y finalmente como pero absoluto e innegable está su estructura tramposa con cliffhanger igualmente continuo repitiendo "detallitos" del "Terror" central de la narración desde la primera página para que te quedes enganchado al libro. ¿Qué pasó con Sophie Moll? ¿Por qué separaron a los gemelos? ¿Por qué su trauma, (especialmente el de Estha)? ¿Qué tiene que ver con todo esto el tío "caciquillo comunista" que pinta las etiquetas de la fábrica familiar? etc. etc. Aquí, sí que sí, es demasiado cansino el tema lo mires como lo mires. Porque además es que no está justificado. Es como si la escritora, en una enfermiza falta de confianza absoluta, (pero, vamos, enfermiza de psicólogo cuando no de psiquiatra), no confiase en el propio libro que está escribiendo y temiese perder lector sí y lector también con cada página salvo que le deje estos absurdos cebos uno tras otro. Creo que el libro hubiese funcionado igual de bien con esa misma estructura no lineal en que hasta prácticamente el final no te cuentan cómo encajan todas las piezas, sin que a cada paso te estén sugiriendo expresamente lo chungo y gordo que es lo mostrado en el puzzle final.

Escrita hace 1 día · 0 votos · @arspr le ha puesto un 8 ·

Comentarios