SOBRE LA VIOLENCIA por sedacala

Portada de TU ROSTRO MAÑANA, 3: VENENO, SOMBRA Y ADIÓS

FORMATO. Vaya por delante que esta reseña se refiere a una trilogía, titulada “Tu rostro mañana”, que Javier Marías publicó dividida en tres novelas con los siguientes títulos y fechas: Fiebre y Lanza (2002). Baile y Sueño (2004). Veneno, Sombra y Adiós (2007). Puede leerse cada libro de esta trilogía de forma independiente, pero no se lo aconsejaría a nadie, por la sensación de cosa inacabada que produce, incompatible con la una buena comprensión de la trama. Así, lo idóneo es leer los tres, uno tras otro y, caso de escribir una reseña, considerar la obra en su globalidad.

La acción se sitúa entre Oxford, Londres y Madrid y muchos de sus personajes son ingleses, no así el protagonista que es un traductor español que vive y trabaja en el Reino Unido. La novela, que en su conjunto acumula unas 1.500 páginas, gira en torno al tema del espionaje y se basa en una narración continuada del protagonista que transmite en primera persona unos hechos aparentemente sencillos por su estructura, pero complejísimos en su desarrollo. Los movimientos de los personajes son relativamente pocos y se circunscriben a una celebración en un domicilio particular, a otra reunión más privada al día siguiente, a una escena posterior situada en una oficina y a otra en una discoteca y poco más; son reuniones que presentan entrevistas de solo dos personajes en sus casas, en sus despachos, o en cualquier otro espacio interior, con una actividad tan escasa y tan localizada que casi se podría confinar en los distintos cuadros de un escenario teatral. Solo al final del libro aumenta algo la movilidad del protagonista mientras deambula por Madrid.

A la pregunta de cuál es la razón por la que hechos tan escuetos, o tan estáticos, pueden llegar a ocupar 1.500 páginas, cabe responder que esos movimientos representan solo el entramado básico sobre el que se construye la novela, pero no sirven para hacerse una idea de la verdadera esencia de ésta. Por tanto, si se quiere conocer lo fundamental de “Tu rostro mañana”, hay que ir más allá del entramado y mirar dentro de la mente de sus personajes, porque la mayor baza de la novela está en sus mentes y en sus reflexiones, de ellas se obtiene la óptima panorámica del torbellino de ideas generado y en ellas se observa, de manera casi obsesiva, todo lo que pasa por la cabeza de su protagonista: Jack, o Jacques, o Jacobo, que es como era previsible, el recurrente alter ego de Javier Marías.

¿CÓMO ES SU ESCRITURA?: Javier Marías escribe con una gran eficacia, su texto lleva directamente a su objetivo, dándole todas las vueltas que sean necesarias, pero sin desviarse un ápice de él y con un estilo discursivo que creo que es grato y ameno, lo es para mí, pese a los muchos rodeos que da para marcar su propósito. Esto hace que su estilo sea a veces demasiado extenso, sinuoso, afectado y con cierta heterodoxia gramatical, aunque yo, como lector, lo acepte todo de muy buen grado.

Pero, aun siendo interesante su estilo, noto que lo más impactante de su escritura es su interés por adentrarse en el mundo de las ideas; allá se lanza dispuesto a crear personajes y a explorar sus personalidades, a observar sus matices, a analizar distintos aspectos o enfoques y a emitir juicios personales sobre cualquier asunto, dándole a su análisis volumetría, como si en vez de pluma tuviera un cincel que tallara un bloque de arcilla. Esa es la esencia de su trilogía de libros; sus tres entregas quedan conformadas como un enorme, por su tamaño, ejercicio de análisis de múltiples materias; el espionaje, la principal, se incluye en al menos un 50% de sus páginas, en una vertiente relacionada con las capacidades premonitorias; queda además el 50% restante, en el que toca múltiples y variadísimos asuntos de cuestiones que no tienen nada que ver con el espionaje o que acaso sólo lo rozan tangencialmente. Pero toque un tema o toque otro, su texto queda conformado como un complejísimo e intrincado análisis de las dudas que circulan por la mente de sus personajes, sobre todo por la de su protagonista. También, a manera de incisos introducidos de manera más o menos aleatoria, crea múltiples digresiones que expresan su punto de vista sobre la historia, la política, la universidad, el arte, el urbanismo, el cine…; recurre, entre otros, a desarrollar largamente asuntos relacionados con la política española de los años que precedieron al inicio de nuestra guerra y muy concretamente se extiende sobre las vicisitudes que sufrió su propio padre (el alter ego del filósofo Julián Marías) con el régimen de Franco y sobre mil cuestiones más sobre las que se interesa independientemente de que rocen o no la trama de la novela.

Aquí un inciso para referirme a un amigo, uno de esos que si te descuidas se lanza a hablarte sobre lo que sea, pero con tal gracia que pasa de un asunto a otro y a otro sin parar y sin ser el clásico pesado, pues su disertación es amable y se le escucha con gusto. Bueno pues, a veces, Marías me recuerda a mí amigo, asunto que coge, asunto que desmenuza de manera inteligente, sensata y entretenida dando lugar a un texto que a mí y a otros no nos cuesta nada seguir. Claro que sospecho, o incluso estoy seguro, que este tipo de lectura es muy personal y a poco que la trama, que algunos calificarán de sosa, se eternice sin grandes cambios a lo largo de doscientas páginas (cosa que ocurre), muchos lectores renegarán del asunto; o cuando su prosa, a veces sinuosa, se entretenga en frases largas y complejas tratando de analizar cualquier nimiedad que surja al margen de la trama, dirán que eso se lo lea otro. No tiene nada que ver, porque son estilos y maneras sumamente diferentes, pero hay dos autores que me vienen a la mente cada vez que leo a Marías; uno es Henry James con sus personajes enfrascados en un sempiterno análisis situado entre lo psicológico y lo social; el otro es Marcel Proust con sus continuas disertaciones sobre todo lo divino y lo humano, siempre en busca de revivir lo ya pasado.

Podría parecer, por lo dicho hasta aquí, que su trilogía es una miscelánea de materias que aborda con facilidad pero con cierta ligereza. Y no es así; en el fondo de su narración subyace un permanente deseo de analizar hasta la extenuación algunos de los conflictos internos del alma humana, y no de los más elementales sino de los más complejos, apoyándose para ello en los problemas que generan las guerras y la violencia en general. Si queremos saber cuál es la esencia de esta trilogía, por ahí van los tiros.

Escrita hace 2 meses · 5 puntos con 2 votos · @sedacala le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Tharl hace 2 meses

Próximamente voy a leer a Marías, aunque comenzaré con 'Corazón tan blanco', así que te leo con mucha atención. Lo que cuentas me recuerda un poco a mi lectura reciente de 'El jinete polaco': la influencia de Proust, el estilo intransitivo en bloques desde los que viaja en la memoria e hilvana ideas, los temas tratados... Aunque entiendo por tu reseña que en este caso la materia es menos íntima y más digresiva, más objetiva digamos. Eso sí, me da un poco de grima la posibilidad de encontrarme las opiniones que da Marías en sus artículos.

Me alegra mucho haber podido leer al fin tu reseña, Sedacala. ¡Lo que ha costado! Gracias por no rendirte y compartirla.

@sedacala hace 2 meses

Hola Tharl, empiezo por decirte que si no has leído a Marías, tienes que probar. Y decir esto no es decir una simpleza, encontrarás al leerle un autor muy, pero que muy especial. Por eso dije en mi reseña que hay quienes no lo digieren y, así en principio, no estoy seguro de que puedas tú ser, o no, uno de los que no lo tragan. Y eso lo vas a saber en cuanto leas una novela suya. Por el contrario, tomar como referencia lo que le hayas leído en el periódico puede llamar a engaño porque en sus artículos de prensa predomina más su faceta de transmisor de opinión, o por lo menos su mensaje viene mucho más directo que en una novela, en la que también opina y mucho, pero de una forma más extendida, más razonada y también por ello, menos brusca. Y deduzco, por lo que me dices, que coincides poco con él en sus opiniones.

La materia que traslada en sus novelas es digresiva porque ese es su temperamento como escritor, pero también transmite sentimientos íntimos. En fin, te tiene que gustar para empezar a hablar de él. Mi recuerdo de “Corazón tan blanco” es ya un poco lejano; yo hace poco leí “Los enamoramientos” y fue una novela que me gustó mucho y que me parece muy representativa de su carácter como novelista y por tanto muy adecuada para empezar a leerlo.

@arspr hace 2 meses

Yo soy de los que tiene una relación sado-maso, amor-odio, ángel-demonio con Marías como se puede ver en mis reseñas sobre algunos de sus libros. Y es que escribe como los ángeles a la vez que es un pedante y me atrevería a decir hasta chulo, prepotente y ególatra a más no poder. Si sigo leyéndole, que ni lo descarto ni no, seguirá eso sí con laaaaaargas pausas entre chutes.

@Tharl hace 2 meses

Lo has descrito a la perfección. A mí Marías en sus artículos Marías me parece un vulgar chulo. Igual que Pérez Reverte. Y estoy convencido de que cuando eres tan mala persona se transmite a la escritura. Pero, lo que ha dicho sedacala (que me ha calado a la primera): una novela requiere una sofisticación de pensamiento que igual ayuda a Marías a quitarse esa pose. No descarto que me guste. Y ya que tengo Corazón tan blanco mirándome en casa, y que es corto, pues voy a leer ese.

@arspr hace 2 meses

Por cierto, qué raro que el protagonista sea un traductor con dominio absoluto del inglés... Me atrevería a decir que hasta habla maravillas de Shakespeare... ¿Dónde habré leído un personaje similar?

(Si no lo digo, reviento).

@arspr hace 2 meses

Uff, para gustos los colores. Pero yo creo que no es comparable con Pérez-Reverte. Pérez-Reverte (que escribe notablemente peor, más plano, con muchísimo menos estilo personal, todo sea dicho), simplemente no se corta un pelo en decir lo que piensa y diciendo su verdad sin pelos en la lengua pues pisa muchos charcos y muchos callos (incluso los propios suyos). Te podrá gustar o no, te podrá caer antipático o no, pero siempre será por su opinión sobre esto o aquello EXTERNO a él. Es si acaso un bocachanclas profesional. Con Marías la sensación que tengo es de que a la postre SIEMPRE habla de él mismo y, por supuesto de lo guay que es; da igual sobre qué trate cada libro o pasaje, todo es una excusa para loar a Dios hecho hombre en sus carnes.

@Lorizar hace 2 meses

No creo muy correcto llamar a Pérez Reverte bocachanclas, un tipo con un "cráneo privilegiado", como a buen seguro lo definiría mi admirado Valle-Inclán. Lo que si puedo llegar a entender es que no gusten sus lecturas, ¿todas?, e incluso lo que dice, aunque diga verdades como panes.
Compro que Pérez Reverte y Marías puedan ser un poco pedantes en ocasiones, pero ¿chulos?, ¿vulgares?, ¿malas personas?
Invito a todos aquellos que lo deseen y que tengan interés en conocerlos a leer los artículos de Marías en elpais. o de Pérez Reverte zendalibros. Dos tipos a los que la derecha llaman rojos y los de izquierdas fascistas. Es decir, dos individuos independientes, de los que hay pocos. Otra cosa es que sus libros gusten más o menos. A mi Marías me aburre y de Pérez Reverte me gustan mucho alguno de sus libros y otros no tanto.

@Tharl hace 2 meses

A mí Pérez Reverte me parece un mal escritor. Estoy seguro de que Marías no. Pero mi problema no es tanto con sus opiniones, donde a veces puedo coincidir (muchas otras no), como la forma chulesca de defenderlas y de situar al lector de sus artículos en una barra de bar con un whisky y entonándose para ir de..., bueno. Es una cuestión de forma, que al final es ahí donde se ve la catadura moral de cada uno. Por eso confío en que el Marías novelisca sea, por el género en sí, más sereno y pueda gustarme.

Por cierto, ya que estamos con recomendaciones. Este artículo de Lomana es esencial para entender la forma de la escritura de Pérez-Reverte, Manuel Jabois , Juan Tallón, Antonio Lucas y otra gente de su calaña. La llamada "prosa cipotuda": elespanol.

@arspr hace 2 meses

Je, je. Me encanta esta eterna discusión entre forma y fondo. Quizá porque yo mismo soy poco sutil, (por decirlo finamente), a mí Pérez-Reverte ni me cae ni me deja de caer. Es más incluso cuando no comparto lo que dice me parece cojonudo que lo diga y además cómo lo dice. Y si parece chulo o no pues el que se pica ajos come, porque lo que me importa es lo que hay detrás. Punto.

Pero entiendo perfectamente que ese soy yo, que para mucha otra gente la forma es un aspecto hasta más importante que el fondo y debido a ello sí o sí les parecerá un bocazas insoportable. (Y sin que esto suponga que les estoy llamando superficiales. No es una crítica, es simplemente constatación de que cada uno somos de una manera y bienvenido sea).

Así pues, Lorizar, está claro que no he conseguido transmitir esto en mi anterior post.

Y luego en cuanto a Marías, (ojo y por extensión a Pérez-Reverte o a cualquier escritor que critique o incluso defienda), jamás juzgo cómo sean como personas, (Dios o Shiva o Visnu me libre), sino cómo parecen transmitir por lo que escriben. Esto es importantísimo recalcarlo y recordarlo porque hay cierta tendencia a confundirlo en general en la sociedad día sí y día también.

Y habiendo dicho esto Marías me sigue pareciendo un relamido y ególatra que siempre habla de sí mismo sea de lo que sea que esté hablando, (corrección: escribiendo). Eso sí, pedazo de gracia que tiene al hacerlo. Y luego posiblemente como persona real de carne, hueso y vísceras hasta sea todo lo contrario.

Y finalizó además diciendo que incluso si tal como me parece transmitir con su escritura así fuese en realidad, eso TAMPOCO significa en ningún caso que sea mala persona. Ni remotamente. Lo será o no si hace daño a sus conciudadanos, no porque resulte más o menos antipático.

Y esta cadena de reflexiones también se aplica al revés. Por muy hijoputa que sea no-sé-quién total y absolutamente confirmado, si escribe fenomenal, si gana lo que sea en deporte porque es el mejor, o es un actorazo, o lo que sea, pues lo es y punto. Y no se puede, (no se debería), condicionar su reconocimiento profesional o artístico quitándole tal o cual premio, mérito o galardón porque da mala imagen, ejemplo o qué sé yo. Si Hitler hubiese pintado la Gioconda pues cojonudo por él y por la humanidad por mucho debe al contrario que arrastre. Al César lo que es del César sin ni media tentación de embadurnar todo junto como también parece ocurrir frecuentemente.

@Faulkneriano hace 2 meses

Respecto a la trilogía de Marías, no pude pasar de la primera novela. Literalmente, no sabía qué me estaban contando. Esa es la segunda "manera" de Marías, digresiva e ininteligible, un punto pedante, lejos de sus buenas novelas, que las tiene, como Corazón tan blanco o, por poner una más reciente, Los enamoramientos. Por cierto, vaya título feo. Fiebre y lanza.

Marías es sun buen escritor aburrido y Pérez Reverte un mal escritor entretenido. No siempre. Ninguno de los dos extremos es deseable, aunque debe preferirse lo primero, por principio.

@Tharl hace 2 meses

Me encanta la lista de "buenos escritores aburridos" y "malos entretenidos". ¿Ampliamos el listado?