ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN por Lorizar

Portada de RABOS DE LAGARTIJA

Rabos de lagartija cayó en mis manos como consecuencia de una huida al pueblo, motivada por un confinamiento de esta dichosa enfermedad que nos asola. Al terminar el libro que estaba leyendo, rebusqué en la casa y entre varios este me llamó la atención. Lo empecé leyendo sin mucho afán, no había leído nada de Juan Marsé, pero enseguida me atrapó y acabé leyéndolo ávidamente en pocas sentadas.

Es una novela con unos personajes extraordinarios, pocos como es de mi agrado, con una carga emocional que te transporta rápidamente dentro de la historia. Todos los personajes giran alrededor de un adolescente que es David y versa sobre el amor de este a sus padres, al amigo, al perro y que gira a mitad de camino entre la realidad y la fantasía.

Dos niños son los narradores, David y su hermano no nacido. Un "truco" que me parece muy original y que le da una perspectiva curiosa. Los hechos transcurren en Barcelona en los duros años de la postguerra donde la falta de libertad, la escasez de productos básicos (controlados con cartillas de racionamiento) y donde las persecuciones policiales, son el pan nuestro de cada día.

Tiene pasajes de una gran calidad literaria, en algunos casos incluso poética. Destaco este, cuando el fantasma de su padre le dice a su hijo David:

"...tú crees que es un hecho consumado. Pero por el momento, más que un hecho es una apariencia, y eso es lo que te enfurece. Tu impostura es peligrosa, la conozco, la he sufrido en mis carnes. No es que mientas para enterrar la verdad, ya lo sé, lo haces precisamente para desenterrarla, pero en cualquier caso, mientes... Los hay que piensan que una cosa es la realidad y otra la verdad, y tú eres uno de esos. Eres un peligro, hijo mío..."

Escrita hace 18 días · 5 puntos con 1 voto · @Lorizar le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@arspr hace 14 días

Pues mira, no tenía muy claro con qué continuar mis lecturas, pero tenía pendiente seguir con la exploración de Marsé tras El amante bilingüe y sus toneladas de mala leche, y creo que va a ser por aquí...

@Lorizar hace 14 días

Creo que no te defraudará

@arspr hace 9 días

Terminado y me lo he tragado también casi casi de un bocado.

Muy bueno. Es un claro ejemplo de cómo sacar petróleo de la nada si eres un buen escritor. Una historia extremadamente sencilla, (aunque deja entrever bastantes más complicaciones en lontananza), pero narrada de forma extremadamente efectiva entremezclando, como bien decías tú, lo real, lo imaginado, lo soñado y lo temido. Con numerosas imágenes y escenas francamente potentes.

Un libro además muy asequible, pues Juan Marsé se encarga de guiar siempre al lector, de manera que ese batiburrillo entre lo que existe en un plano, en el otro o en los dos, siempre está meridianamente claro, (bendita paradoja). De hecho, casi casi eso es lo que se le puede echar en cara al libro: tan de la mano se lleva al lector, con tantas repeticiones, que quizá los lectores más avanzados puedan echar de menos un poco más de libertad, un poco más de indefinición y de ambigüedad para que sea su imaginación la que acabe de cerrar el círculo, elipse o cuadrado según sienta o prefiera.

@Lorizar hace 8 días

Me alegro que te haya gustado y haber contribuido a que lo eligieras.
La reiteración de los hechos narrativos es evidente. Ralentiza la novela, la detiene por momentos, pero creo que Marsé consigue lo que busca, meternos en la historia y ser partícipes de las desdichas y de los sueños de sus personajes. Virtud que no consiguen todos los autores, y todo ello, además, con una magnífica prosa.